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Y si hubiese quedado en Slytherin? — capítulo 5
Al salir de la oficina de Bagnold se dirigieron otra vez al vestíbulo de la entrada, Bagnold lo guió a través de este y entraron en una puerta en la esquina de donde se encontraba anteriormente Bagnold, al entrar en aquella puerta lo primero que vio fue una especie de túnel medieval ya que lo iluminaban antorchas pegadas a la pared y Bagnold al ver la cara de Harry decidido explicarle un poco de la decoración.
-Gringotts tiene muchos años de antigüedad -dijo Bagnold -por lo que algunas cosas son demasiado anticuadas como este pasillo -le dijo con una sonrisa.
-Eso es bueno -dijo Harry y al ver la cara de confusión del duende le dije explico -me refiero a que conserven parte de la decoración original -dijo Harry y Bagnold sonrío -siempre he pensado que algunas cosas no deben cambiar -y Bagnold se mostró conforme con ese razonamiento.
El resto del recorrido paso en silencio hasta que llegaron a unos carritos parecidos a los de la montaña rusa y no se equívoco al respecto después de que Bagnold subiera y le indicaba a Harry que también lo hiciera.
-Mantén los brazos dentro en todo momento -le dijo Bagnold y Harry solo asintió ya que estaba impaciente por que le mostrarán que tanto oro tenia.
El carrito se adentró en otro túnel pero Harry pudo observar que a los lados de las vías se encontraban grandes bóvedas en las que supuso guardaban su oro los magos, pasaron a través de muchas de estas pero aún no llegaban a la de el, cuando estaba a punto de preguntar a Bagnold cuanto faltaba observo una grandiosa cascada que se erguía enfrente de ellos y le pregunto a Bagnold.
-¿Para que esa cascada? -pregunto Harry.
-Es la cascada anti-ocultación -al ver la cara de confusión del chico le explico -nosotros al ser guardianes de varias fortunas decidimos colocar protecciones para que no las robaran -dijo Bagnold -la función de la cascada anti-ocultación es evitar que otras personas accedan de forma ilegal, y no te preocupes que no nos mojara es solo una ilusión -termino de explicar.
Y así fue, la cascada no los mojó en absoluto pero Harry sintió como si fuera agua real, después de bajar por varios minutos mas al fin el carrito se detuvo y Harry y Bagnold bajaron de el para dirigirse a otro túnel y al final de este lo que vio lo dejo totalmente perplejo. UN DRAGÓN, HABIA UN DRAGÓN. El pensaba que eran unas criaturas míticas aun en el mundo mágico pero se equívoco.
-Es parte de las protecciones extra para la seguridad de las cámaras -le explico Bagnold al ver la cara de perplejidad de Harry.
-¿Cómo hacen para controlarlo? -pregunto muy curioso.
-Con esto -dijo y saco de una bolsita de piel una especie de campanas que hacían un ruido agudo al agitarlas, y vio asombrado como el Dragón retrocedió asustado, aun se preguntaba como lo controlaban hasta que vio que el Dragón tenia varias quemaduras en toda su piel que Harry supuso fueron echas con Hierro caliente, al observar esto estuvo a punto de reclamarle a Bagnold por este trato al animal pero al recordar lo que le dijo Ajataracerca de que los duendes no toleran a los magos decidió callarse.
-Llegamos -anuncio Bagnold y Harry vio una enorme bóveda en cuya puerta pudo observar un símbolo de lo más extraño, el símbolo consistía en un ojo triangular en cuyo centro era atravesado por una línea vertical dándole aspecto del ojo de una serpiente.
-¿Qué es ese símbolo? -pregunto Harry a Bagnold.
-No lo se la verdad -dijo el duende -supongo que es el escudo de la familia Peverell -comentó un poco curioso -pero bueno entre para ver el contenido de la cámara -dijo.
-Usted no viene conmigo -le preguntó al duende.
-No, no tenemos permitido entrar a la cámara -le dijo -solo el dueño puede entrar -y con esto le indicó a Harry que se posicionara en la entrada.
Antes de que llegara a la cámara una voz silbante lo detuvo.
-*¿Quién eres? -*Harry estaba asombrado, aquella lengua era Parsel, se giró para mirar a Bagnold el cual también estaba asombrado.
-*Mi nombre es Harry James Potter -*el duende abrió la boca sin ocultar su sorpresa al escuchar hablar a Harry Parsel, o bueno hacer esos extraños sonidos -*y me han dicho que pase la prueba de la familia Peverell -*le dijo a la voz.
-Así que pasaste la prueba, muy bien-lo felicito la voz -*ahora coloca tu mano en la puerta para acceder a tu herencia -*y con esto Harry se acercó a la puerta y al poner su mano de inmediato lo succiono dentro y cayó al suelo y cuando se levantó por poco y se desmaya de la impresión.
Se encontraba dentro de una habitación gigantesca pero lo que mas lo dejo sin habla fue la cantidad de monedas de oro que se encontraban ahí, había miles hasta podría haber millones, Ajatarigual estaba impresionado al ver tanta cantidad de oro, Harry comenzaba hiperventilar pero se recuperó y dijo muy emocionado.
-SOY RICO -lo grito tan fuerte que su voz hizo eco en la cámara -*mira Ajatar somos ricos -*le dijo Harry muy feliz.
-*Eso parece -*le dijo -*pero ya tendrás tiempo para que revises todo el oro que tienes, primero hay que comprar tus cosas -*le dijo.
-*Oh si, me olvidaba -*dijo -*pero como llevare este oro para comprar mis cosas, no me cabe en los pantalones -*dijo y de la nada apareció una bolsita de cuero y comenzó a meter el oro, se asombró de que la bolsa no se llenara, por el contrario pareciese que se hiciera mas grande, cuando metió cerca de 1000 monedas supuso que era suficiente y se dispuso a salir pero no sabia como.
*-¿Cómo salgo de la cámara? -*pregunto en voz alta.
*-Coloca otra vez tu mano en la puerta -*le contesto la voz.
Así lo hizo y orar vez sintió el jalón y cayó de bruces en el piso en donde Bagnold lo esperaba.
-¿Ya a sacado todo lo que necesita? -le preguntó.
-Si -contesto Harry.
-¿Desea conocer sus otras bóvedas? -le preguntó y Harry abrió los ojos nuevamente.
-¿Hay mas bóvedas como esta? -le pregunto y Bagnold soltó una risa divertida.
-De echo son tres -le dijo sonriendo -esta esta llena de galeones, al igual que las otras dos, también tiene cuatro llena de sickles, tres de knuts y dos bóvedas de objetos valiosos -término de decir Bagnold y Harry lo miro asombrado.
-Y yo que creía que esta era la única bóveda -dijo y después negó con la cabeza -vaya no sabia que la fortuna era tan grande -comentó con asombro -¿Qué son sickles y nuts? -le preguntó a Bagnold.
-Oh es cierto, lo olvide -dijo sonriendo -los sickles son monedas de plata y los nuts son monedas de cobre -le explico -y como le dije también tiene bóvedas llenas de sickles y nuts -le dijo.
-Bueno ya me entretuve demasiado aquí, supongo que las veré en otra ocasión -le dijo a Bagnold.
-Bien, entonces vámonos -dijo a Harry.
Iniciaron el asenso a la superficie y Harry se le hizo más rápido que la primera vez, al llegar al vestíbulo del banco se volvieron a dirigir a la oficina de Bagnold y una vez adentro Bagnold se dispuso a hablar.
-Ahora que ya ha visitado sus bóvedas -comenzó Bagnold -¿Deseas continuar con el contrato original o lo administraras tu mismo? -le preguntó.
-¿En que consiste el contrato del que me habla? -le preguntó curioso.
-Bueno, nosotros invertimos el oro en negocios alrededor del mundo -le explico -las ganancias son de 90% a favor de la casa Peverell y el 10% el banco -le dijo, rogaba por que el señor Potter no cambiara de contrato y cual fue su sorpresa al escuchar su propuesta.
-Pues si, quiero cambiar de contrato -y Bagnold sintió que el mundo se le caía encima -las inversiones con el oro de la familia Peverell seguirán como ahora solo que el porcentaje de ganancia se repartirá en un 50% para la casa Peverell y el otro para el banco -le dijo con una sonrisa y Bagnold no lo podía creer -pero la condición es el banco pague los malos negocios y así yo no pierda oro -le dijo -¿Qué le parece? -le preguntó al duende.
Cuando Bagnold salió del estado de shock se dispuso a aceptar.
-Me parece muy bien su trato señor Potter -le dijo con calma mientras por dentro saltaba de alegría -y en cuanto a la condición el banco aceptara -le dijo con una sonrisa.
-Entonces esta hecho -le dijo con cordialidad -y ahora con lo referente a la fortuna de la familia Potter -el duende le presto atención -¿Cómo se encuentra la situación financiera? -le preguntó.
-Bueno al morir sus padres el oro de la familia se congelo y estará así hasta que cumpla la mayoría de edad -le explico con una mueca.
Harry se quedo pensando un momento y después hablo.
-¿No habrá una forma de poder usar ese oro mientras aún sea menor de edad? -le preguntó.
-Pues si, hay una forma -le contesto el duende -pero es ilegal y habrá que tener mucho cuidado o podría ir a Askaban -le dijo serio y Harry supuso que Askaban era una prisión.
-Bueno que le parece si dejo en sus manos el asunto y el contrato será el mismo que el anterior -al decir esto Bagnold sonrío.
-Podemos burlar la forma legal si consigue un tutor fantasma -le dijo y al ver que Harry comprendía siguió -le enviaremos una carta a este tutor falso, claro está que no la recibirá y con esto nos quitaremos de encima las restricciones para que el oro ya sea manejable -le dijo.
-De hecho puedo conseguir un tutor legal -dijo con una sonrisa -y podrá recibir la carta pero no podrá ingresar al banco -le dijo y Bagnold sospechaba de que se trataba pero aún así decidió preguntar.
-¿El tutor del que habla es muggle? -Harry asintió sonriendo y Bagnold igual sonrío viendo como el chico era muy astuto -muy bien y tiene los datos de su tutor -le preguntó.
-Se los enviare por lechuza en cuanto los tenga -le dijo -prepare el contrato con los establecido al igual que el primero -y después sonrío y estiro su mano para estrechar la del duende -fue un placer hacer negocios -le dijo y Bagnold le tomo la mano muy sonriente.
-Lo mismo digo Harry -y con esto Harry se despidió y salió de la oficina del duende dejándolo muy contento.
Al salir de Gringotts Harry se dirigió a comprar lo que mas anhelaba desde que llego su carta. La varita. Ajatarle dijo que con la varita mágica se podría realizar cualquier hechizo pero también con esta el ministerio de magia te vigilaba de que no hicieras magia fuera de la escuela, esto le causaba molestia a Harry y Ajataral notar esto le dijo que la única forma de burlar esta ley seria que practicara magia sin varita, pero el problema era que esta magia era muy difícil de realizar pero lo intentaría además de que le serviría para controlar mejor su magia.
Después de preguntar por un local en donde podía comprar su varita se dirigió a Ollivander en donde le dijeron que eran las mejores, al entrar a la tienda Harry volvió a comprobar lo que Ajatarle había dicho sobre los magos, que eran muy desordenados, había cajas de varitas por doquier aunque estaban acomodadas en pilas unas sobre otras, cuando estaba a punto de preguntar si había alguien ahí apareció un hombre viejo con unos ojos grises que lo miraban fijamente.
-Tu eres Harry Potter -afirmó -sabia que te vería uno de estos días -dijo sonriendo -tienes los ojos de tu madre. Parece que fue ayer el día en que ella vino aquí, a comprar su primera varita. Veintiséis centímetros de largo, elástica, de sauce. Una preciosa varita para encantamientos en cambio tu padre por otra parte, prefirió una varita de caoba. Veintiocho centímetros y medio. Flexible. Un poquito más poderosa y excelente para transformaciones -y con esto se sumió en sus pensamientos.
-¿Disculpe? -dijo Harry sacando al anciano de sus pensamientos.
-Oh lo siento -dijo -muy bien comencemos -y con esto saco una cinta métrica y comenzó a medir los brazos, piernas, manos, cabeza hasta la nariz y cuando termino le pregunto -¿Con que mano sostienes la varita? -Harry nunca había sostenido una varita pero aun así contesto.
-Soy diestro -dijo y el anciano retiro la cinta métrica y se dispuso a buscar la varita de Harry.
-Bien comencemos por esta -y dicho esto saco una bonita varita de su caja -Madera de haya y nervios de corazón de dragón, veintitrés centímetros, bonita y flexible -en cuanto Harry la toco inmediatamente Ollivander se la quitó -no esa no era -dijo y después le tendió otra varita -Arce y pluma de fénix, diecisiete centímetros y cuarto, muy elástica -Harry nuevamente tomo la varita y la agito un poco pero Ollivander se la volvió a retirar -prueba esta, ébano y pelo de unicornio, veintiún centímetros y medio, elástica -Harry la volvió a tomar y Ollivander se la volvió a quitar, pasaron los minutos y las varitas probadas aumentaban por montones hasta que Ollivander se quedó pensativo -si… ¿Por qué no?..... Muy bien prueba esta acebo y pluma de fénix, veintiocho centímetros, bonita y flexible -al tocarla Harry pudo sentir un calor que inundaba su brazo hasta la punta de sus dedos, Ollivander se puso muy feliz pero parecía pensativo -curioso… es realmente curioso… -repetía el anciano y Harry hartándose un poco le pregunto.
-¿Qué es tan curioso?-pregunto Harry.
-Conozco cada una de las varitas que he fabricado y vendido Harry Potter y resulta muy curioso que tú estuvieras destinado esta cuando ha sido su hermana la que te causo esa cicatriz -le dijo y se sorprendió de que Harry no se asustara sino que sonriera.
-Pues si lo ve desde ese punto, pues si es muy curioso -dijo Harry -pero yo creo que tal vez sea el destino y no una casualidad. ¿No cree señor Ollivander? -le dijo Harry y el anciano mago asintió.
-Pues entonces se esperaran grandes cosas de ti -dijo -ya que el que-no-debe-ser-nombrado hizo grandes cosas, terribles pero grandiosas -dijo con voz sombría.
-Pues espero no defraudarlo señor Ollivander -dijo Harry aun sonriendo -y espero superar a Lord Voldemort -y con esto salió de la tienda dejando al anciano mago muy asustado al escuchar tal nombre.
Al salir de la tienda de varitas Ajatarle dijo al chico.
-*Lo que dijo Ollivander en verdad puede resultar muy útil si algún día te enfrentas al señor oscuro -*dijo -*y realmente eres afortunado al que te eligiera una varita igual al de tu enemigo -*dijo con curiosidad, este niño cada vez tenía más sorpresas que descubrir.
Harry no le contesto debido a las personas a su alrededor y mejor se dedicó a sacra la lista de materiales que aún le faltaba por comprar, se dirigió a una tienda de túnicas llamada Madame Malkin y cuando entro solo había un niño rubio con sus facciones demasiado marcadas, una mirada de aburrimiento y una cara de asco.
-¿También iras a Hogwarts? -le pregunto el rubio.
-No, que va, soy un muggle en busca de una nueva moda -le dijo Harry sarcásticamente y el rubio se puso rojo de vergüenza ante su pregunta.
-¿A qué casa piensas ir? -Sin esperar respuesta el rubio dijo -yo iré a Slytherin, toda mi familia ha estado ahí -lo dijo con orgullo.
-Pues yo aún no decido -dijo Harry aunque no sabía qué diablos era de lo que estaba hablando.
-¿Y tus padres? -le pregunto el rubio.
-Los mato Voldemort -le contesto Harry de forma inexpresiva y el rubio pego un grito de horror y por poco se cae del banco en donde estaba sentado y Harry solo rodo los ojos con molestia.
-No digas el nombre del señor tenebroso -le dijo con miedo y Harry no le hizo caso, estaba a punto de volverlo a decir para molestar al rubio pero entonces entro un mujer la cual Harry supuso era Madame Malkin.
-Tú ya estás listo guapo, ya puedes bajar -el rubio se bajó del banco, le pago a la mujer y salió apresuradamente y a Harry eso le hizo mucha gracia.
Después de comprar sus túnicas Harry se dirigió a la segunda cosa que más le interesaba después de la varita. Los libros .Encontró una tienda llamada Flourish y Blotts en la cual compro todos los libros de la escuela, después de pagar los libros se dirigió a otra tienda en la cual compro ingredientes para pociones y su caldero, en una tienda de astronomía compro su telescopio y una mini galaxia la cual le salió bastante cara, pero como dijo Ajatar, valió la pena.
Cuando Harry ya había terminado sus compras encontró una tienda que le llamo la atención ya que ponía en el cartel "DEFENSA CONTRA LAS ARTES OSCURAS" y entro en ella, al entrar pudo ver que esta tienda tenía muchos libros acomodados en varios estantes y antes de que pudiera acercarse a tomar uno un hombre salió detrás del mostrador, el hombre era alto, de piel bronceada y con unas arrugas pronunciadas sin embargo no era viejo.
-Buenas tardes joven -saludo el hombre -mi nombre es Matt -y después le tendió la mano a Harry la cual acepto.
-Buenas tardes señor, mi nombre es Harry -saludo con educación.
-¿Que lo trae por aquí joven? -le pregunto Matt.
-Los libros, vera me interesa mucho el tema de defensa así que por eso estoy aquí -le explico.
-Entonces acudiste al lugar indicado -dijo Matt -ya no suelo tener muchos clientes desde que el-que-no-debe-ser-nombrado fue derrotado y por lo tanto la gente vuelve a sentirse segura -dijo con un suspiro.
-Entonces los magos se están volviendo unos idiotas -dijo Harry con tranquilidad y Matt lo miro asombrado -Lord Voldemort regresara algún día y todos debemos estar preparados -al escuchar el nombre Matt dio un brinco involuntario y miro con admiración al niño.
-¿Cómo estás tan seguro que volverá? -pregunto.
-Bueno, cuando intentó matarme por alguna razón la maldición le reboto -Matt abrió los ojos como platos. Estaba hablando con Harry Potter. -Aunque no creo que haya muerto, por lo que deduzco encontrara la forma de volver -dijo con toda tranquilidad.
-Tu eres Harry Potter -afirmo Matt asombrado -bueno creo que tienes razón y si dices tú que volverá es porque es cierto -dijo con una sonrisa -déjame mostrarte los mejores libros que tengo.
Con esto Matt comenzó a mostrarle numerosos libros en los cuales le explicaba la función de cada uno, después de un tiempo Harry se decidió por 4 libros; Defensa para principiantes, Oclumancia y Legeremancia: Como aprenderla y protegerse, Las maldiciones más usadas por los magos oscuros y como protegersey *Artes oscuras: una guía completa.*Estos dos últimos lo tomo por curiosidad y también porque Ajatardijo que le convenía aprender todos los tipos de magia.
-Muy bien señor Potter, espero que disfrute sus libros y también que nos volvamos a ver -le dijo Matt y Harry le sonrió y le estrecho la mano.
-Claro que nos volveremos a ver, el próximo año vendré por más libros cuando ya haya leído estos -Matt le sonrió en respuesta y Harry salió del local.
AQUI ESTA EL NUEVO CAPITULO, ESPERO Y LES GUSTESALUDOS