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Conquistando a mi esposo — capítulo 2

Tyrion la guió hacia la salida del salón, la gente seguía gritando por su su señor.

-Por el Jinete Alado!

-Por el Salvador del Reino.

Sansa sonrió satisfecha, de donde venía toda su fuerza temeraria era un misterio, miró a su pequeño esposo caminar a su lado, estaba un poco rojo con su cabello algo despeinado en la parte de atrás.

Llegaron al estrecho corredor que conectaba los jardines con el resto del castillo.

-Espera por favor, tienes el cabello desordenado- dijo mientras doblaba una rodilla para estar a la misma altura.

Los ojos dispares la miraron… el negro parecía cauteloso y el verde desconfiado, tendría que solucionar eso rápido.

Con ambas manos se puso a ordenar los mechones rubios, que suaves eran. Mientras evaluaba su progreso el habló.

-Mi señora, que sucede?-la duda en su voz era palpable.

-Que tu cabello estaba desordenado-repitió riéndose bajito.

-No me refiero a eso- Tyrion parecía algo incómodo, el dulce olor del vino y un aroma de limón provenientes de sus labios volvió a llegar a su nariz.

-Mi señor tienes algo de pastel en la comisura- dijo con una risita. Con su mano la limpió cuidadosamente como había hecho ya tantas veces sin que el lo supiera, el aroma de limón se hizo más fuerte, eso era demasiado para ella.

  • Sansa, yo…-empezó Tyrion pero ella lo silenció con otro beso.

Sus labios suaves como la seda se movieron ansiosos sobre los de él. El aroma de limón se había esfumado para dejar paso al del vino. Su lengua se asomó de manera tímida para pedir la entrada en la boca de Tyrion.

Sus dedos empeñados hace poco en ordenar sus cabellos lo aferraron con fuerza mientras volvían a formar un caos.

-Basta- Tyrion se alejó- mi señora habéis bebido demasiado vino.

-No

-Que intentas hacer

-Esto- esta vez le costó acercarse a su esposo para besarlo. Su vestido arrastrándose por el piso no le preocupó, solo quería acercarse a reclamar su boca otra vez.

Su lengua volvió a asomarse, esta vez Tyrion abrió un poco sus labios permitiéndole el paso.

La alabada lengua se unió con la de ella…para alejarse por completo  cuando el se alejó otra vez.

-Venid conmigo - otra vez las cortesías.

-Soy tu esposa- dijo ella tozuda - y tu eres mio, por que te alejas de mi? Acaso no soy suficiente?- <> de repente la rabia volvía a inundarla.

  • Mi señora venid conmigo al cuarto.

  • Me llamo SANSA - la formalidad empezaba a arruinarle su felicidad, su cortesía había quedado olvidada hace mucho.

Ella cobró conciencia de estar sentada en el piso, su cabello dejaba caer un par de mechones sobre su rostro y tenía su vestido algo sucio por la tierra del corredor.

Solo quería tener a su esposo entre los brazos, que tenía de malo aquello?, una puta no tenía ningún derecho sobre su Jinete Alado.

-Muy bien Sansa, ven conmigo- Tyrion le tendió ambas manos para ayudarle a levantarse.

-Primero quiero mi beso

-Te lo daré al llegar a nuestros aposentos.

-No, quiero uno ahora- Sansa podía ser tan testaruda como su hermana  <>

Tyrion se acercó y le dio un beso rápido mientras la obligaba a ponerse de pie, los mareos volvieron y no se fueron mientras la guiaba por los corredores a su recámara.

Con cuidado ayudó a Sansa a sentarse en una silla cerca de la cama cuando llegaron y prendió un fuego en la chimenea, tomó una copa y la llenó con agua.

Sansa imaginaba que ahora su esposo saltaría sobre ella, para reclamar su dulce virtud que el mismo decidió no tocar hasta que ella lo deseara, pues bien ese día por fín había llegado, sería la mujer de Tyrion Lannister y estaba ansiosa por empezar.

Una vez vació la copa la llenó otra vez y se la tendió a Sansa.

-Bebe- dijo Tyrion.

-Prefiero vino- aunque ella tenía mas sed de besos.

-Después

-Bueno

-Sansa - Tyrion se acercó a ella, puso las manos sobre las joyas que tenía en su cabello- déjame quitarte esto si? Así podremos recostarnos.

-Yo puedo hacer lo mismo- llevó sus manos a su cinturón, con algo de fuerza este se abrió y ello lo tiró lejos riéndose.

-Muy bien - respondió Tyrion - ahora tu vestido- el se puso rojo.

-Mi señor es hábil- dijo Sansa mientras el desanudaba los lazos del vestido.

-Ehm, gracias.

-Seguro que practicaste con las putas esas- pensó. Después de esta noche no las buscarás más.

Notó como su esposo temblaba un poco al acercar sus dedos a los cordones del busto, una vez deshechos dejaban a la vista un generoso escote.

-Vamos- una vez acabó  ella se deshizo del vestido para quedarse con el camisón que la cubría hasta las rodillas y soltó las trenzas de su cabello , sintiéndose más ligera se acercó a su esposo y lo abrazó por detrás. Se puso a mordisquear su oreja.

Ven- Tyrion la condujo a la cama.

Sansa pasó de su oreja a su mejilla. Que bien olía su esposo y con la barba recién afeitada su piel era suave y cálida.

-Recuestate vamos

-Tyrion- dijo entre risitas mientras se recostaba en la cama suave, podía decir que estaba en una nube gorda de algodón, sentía como empezaba a hundirse en ese mar suave y perfecto. Pero faltaba el calor, la calidez tendría que conseguirla y su señor esposo era perfecto.

-Sansa querida tengo que..

-Ven- dijo mientras empezaba a desabotonar su camisón.

Tyrion la miró de manera extraña. Trepó a la cama y se sentó en el borde con los pies colgados.

-Aquí estoy pequeña- dijo mientras acariciaba su cabello.

Sansa quería que su esposo fuese más entusiasta, que la tomara con fuerza y la besara usando su famosa lengua, que fuese todo un león para poder oírle rugir su nombre. La cama empezaba a jugarle una mala pasada, se sentía demasiado cómoda, quería dormir, pero no sola.

-Ven mi señor- rogó esta vez, tomó la mano que acariciaba su cabeza y la lleno de besos- por favor.

Tyrion tomó sus manos y le dio un beso en cada una.

Se recostó a su lado, con los ojos dispares mirándola como si ella fuese de porcelana.

-Sansa- acarició su mentón.

Empezaba a ver a Tyrion de forma borrosa

-Mi caballero, mi Jinete Alado…-susurró mientras se adentraba en el mundo de los sueños.

Haber que les parece este capi.