Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Conquistando a mi esposo · de

Conquistando a mi esposo — capítulo 5

La cena transcurría de manera normal, ambos sentados en lados opuestos de la mesita redonda en su habitación. Apenas podía mirarlo, la vergüenza la obligaba a mirar su plato todo el tiempo. Toda la tarde se había dedicado a reunir valor para explicarle lo que pasó la noche anterior, por otro lado no quería ver la reacción de su esposo.

Marci le contó lo que pudo averiguar con la gente sobre los besos en el salón. También le contó lo que solo ella vió. Su berrinche por la falta de atención, sus vómitos y finalmente… cuando se quitó la ropa.

  • Solo una salvaje haría eso - pensó apesadumbrada Sansa mientras cerraba los ojos. ¡Cómo desearía no ver nunca más una copa de vino! Su reputación de dama estaba arruinada para siempre, claro que ella como toda una cortesana sabría como manejar los cotilleos, ya encontraría la forma, pero ella se sentía mal con ella misma y con Tyrion. Meneó la cabeza con algo de furia.

Dejando de lado sus preocupaciones con la corte, lo peor era que no recordaba más que unos flashes, no podía recordar cómo se sintió su beso o su abrazo. Su vergüenza dió paso a la tristeza.

Marci le había dicho que se estaban abrazando y besando cuando ella entró. Ojalá pudiera recordar aquello.

  • Querida tu cabello está en el zumo.- dijo Tyrion tranquilamente mientras cortaba su filete.

Ella abrió los ojos para ver uno de sus mechones sumergido en su copa.

  • Lo que me faltaba - pensó mientras lo retiraba rápidamente con su mano - ¿por que no mejor me cae porquería de pájaros en la cabeza? - la rabia volvía.

Con algo de temor miró hacia arriba para comprobar que no hubiesen pájaros en su recámara. No. No había ninguno. Al regresar su mirada al plato lo vió de soslayo, totalmente relajado mientras comía y leía una carta sin prestarle mucha atención a ella. ¿Cuándo pensaba pedirle explicaciones por su comportamiento?

Su padre habría dicho unas cuantas palabras fuertes al respecto.

Su madre habría intentado averiguar como pasó todo eso.

Sus hermanos se habrían reído un rato de ella, especialmente Arya.

Y la Septa Mordane habría elevado el grito a los 7 para que quitaran la influencia maléfica de su niña predilecta.

Pero esa familia ya no existía, ahora solo tenía a Tyrion. Su esposo enano que siempre lograba poner una sonrisa en sus labios, que la protegía desde que se convirtieron en marido en mujer en el septo de casamiento, que era su mejor amigo en ese lugar donde fue tan infeliz, que la trataba como a una niñita cuando jugaban en sus batallas de ingenio.

Pero ella no ya no era una niña que esperase su castigo. ¿Qué pretendía su esposo fingiendo que nada pasó? Algún momento tendrían que hablar sobre eso, mejor hacerlo de una vez decidió, en la confianza de su matrimonio podía olvidarse sus recatos y cohibiciones. Tomó un largo respiro y lo miró.

  • Mi señor - empezó Sansa con la voz ronca, se llevó la mano a la boca para tapársela mientras carraspeaba - ¿podemos hablar? - ((que idiotez decir eso)) pensó.

  • Claro que podemos querida - respondió sin levantar la vista de la carta.

  • Qui-Quisiera explicar lo que pasó ayer, en-en el salón - tartamudeó, toda su decisión parecía haberse esfumado.

  • Mi señora te aviso que entre la servidumbre no se hablará sobre el tema- la miró con un toque de diversión- en cuanto a la corte, sé que podrás manejarlo.

Bueno, al menos eso pensaba él, ¿o de qué manera se enteró Marci todo lo que pasó en el salón?. Sin embargo Tyrion confiaba en que podría manejar la corte, eso la calmó, hizo que se sintiera menos avergonzada. Pero aún no mencionaba los besos.

Sonrió suavemente en señal de agradecimiento, su esposo le devolvió la sonrisa y regresó a su carta. Tal vez era demasiado amable para no mencionarlos. Recordó la frase que la guiaba en su vida ((La cortesía es la armadura de una dama)).

  • Mi señor mi comportamiento fue inapropiado- bajó la cabeza, la vergüenza le ganaba - si os causé alguna molestia o deshonra frente a otras personas por favor perdon…

La risa de Tyrion estalló. ¿Es que nunca se tomaba algo en serio? ¿o no la había escuchado bien?Frunció el ceño, el se reía de buena gana, sujetándose el estómago con una mano. Su risa se apaciguó al ver la expresión de su rostro.

Dio un salto de su silla y se aproximó a ella rápidamente.

  • Sansa, no tengo nada que perdonarte - dijo Tyrion mientras la tomaba de las mano. - lo que tú hiciste no me molestó en absoluto!

  • Pero - no entendía nada, a cualquier señor le molestaría ser besado torpemente por una mujer ebria.

  • Eres mi esposa.

  • Tyrion, una dama no debe dejar en evidencia a su esposo.

  • ¿Cuál evidencia?

  • ¿Qué dirán el rey Daario y la reina Daenerys?

  • Que enano más afortunado.

Qué respuesta... A veces Tyrion respondía de una forma que ningún otro sería capaz. Sus ojos dispares le transmitían paz y calidez, alegría y cariño. El ojo negro se parecía a los de su padre Eddard y el verde tenía un tono claro que lo asemejaba a los de su madre Catelyn.

Su mirada se desvió por un momento a sus labios pero los apartó rápidamente para mirar las botas de su esposo. Toda esa urgencia de tener a Tyrion en sus brazos parecía haberse desencadenado en aquel primer beso. El beso que ella quería recordar… pero no podía. ¡Si ya se habían besado antes definitivamente podían hacerlo otra vez! ¿Pero cómo..?

Sus manos cálidas sobre las suyas se sentían tan bien. Su calor la acariciaba como los primeros rayos de sol en el invierno, poco a poco empezaba a sentir el cosquilleo agradable en su estomago que solo él podía provocar ahora. Acarició su pulgar y le apretó la mano lentamente. Ojalá el mundo se detuviera un momento, así ella podría disfrutar de este pedacito de union con su esposo. Pero antes debía aclarar una última parte.

  • Mi-mi señor- otra vez tartamudeaba- sobre los... los besos y mi-mi ropa.

  • Oh - Tyrion dejó escapar una risita nerviosa - mi señora… no te preocupes, lo entiendo- dijo mientras se agachaba un poco para mirarle a la cara.

  • ¿¿Qué?? - ((¿será posible?)). Esos ojos volvían a encantarla, sin querer empezó a sonreir como una niña que recibía un juguete nuevo,.

  • El vino que bebiste fue la causa, es de la mejor reserva dorniense, muy fuerte hasta para mí.

  • ¿Qué? - repitió Sansa, su alegría se esfumó.

El la miró con algo de duda. Sus manos empezaban a aflojarse.

  • Lo que pasó anoche… - dijo Tyrion con cautela.

  • El vino claro - Sansa se apresuró en ayudar a su esposo. Con tristeza.

El parecía nervioso de repente. La soltó y fue por la carta que leía antes.

  • Mi señora, esta carta llegó.

Estiró la mano para tomarla de manera automática, ella no estaba en su cuerpo totalmente, parecía que su alma se había ido muy lejos. Vió el sello del Septón Supremo de los 7. Al volcar la carta para leer el texto sintió un dolor que le oprimía el pecho y no la dejaba respirar, un dolor más fuerte que todos los golpes que había recibido en el pasado.

"Permiso para Anulación de Matrimonio: Concedida."

Pensaba abandonarlo el fic, escribir sin mucho guía es algo frustrante para mí :(. En fin, ojalá puedan dejar algunas críticas en el futuro. Chau :)