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La cuarta generación: Una nueva amenaza — capítulo 11
Dan jamás olvidaría la cara de su hermana cuando se enteró de que Jane era la nueva buscadora de Slytherin. Pasó de la más absoluta incredulidad a la frustración. Su cara se puso completamente roja y apretó la mandíbula hasta que los dientes estuvieron a punto de chirriarle. Lyra, a su lado, no estaba mucho mejor, aunque parecía más sorprendida que enfadada.
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Tendría que haberle sacado una foto. - Comentó el chico antes de estallar en carcajadas.
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No seas malo con Leah. - Dijo Alex, terminando de comerse un trozo de tarta desde la mesa de las serpientes donde ambos estaban almorzando.
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¿Pero tú la estás viendo? - Volvió a reír.
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Por Merlín, ¿te has dado cuenta del momento en el que se ha dado cuenta de que ya han perdido el campeonato? A lo mejor solo lo he visto yo, pero ha sido demasiado bueno.
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No lo deis por ganado, todavía es pronto.
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Pero tenemos muchísimas posibilidades. - Le dedicó una cálida sonrisa a su novia. - Verás cuando llegue este año con el premio a casa.
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Tu madre alucinará. - La pelirroja puso los ojos en blanco. Si Leah era la princesa de James, Dan era el niño mimado de Lizzy. - Dirá que lo has logrado todo y estará todavía más orgullosa de ti.
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Exactamente.
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Por cierto, ¿qué haces esta tarde? - Preguntó como quien no quiere la cosa.
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Tengo que terminar lo de Defensa, ¿por qué?
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Porque podríamos pasar un rato solos. - Se acercó a su oído. - ¿Nos vemos en la Sala de los Menesteres en dos horas? Creo que tendremos tiempo de sobra para acabarlo todo para entonces y poder pasar la tarde juntos.
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Tenemos reunión de prefectos. - Le recordó él un poco nervioso.
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Pero no es hasta las siete. - Se puso de pie y le guiñó un ojo. - Nos vemos allí, cielo.
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Hasta luego, amor.
Dan vio a la chica alejarse y, sin poder evitarlo, apoyó la cabeza sobre la mesa. Adoraba a su novia pero siempre que se quedaban solos ella intentaba ir a más y él cada vez se ponía más nervioso. Matt se acercó a él y no pudo evitar lanzar una carcajada. Estaba de muy buen humor desde su beso con Jane.
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¿Problemas en el paraíso?
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Cállate. - Levantó la cabeza y lo miró. - Quiere ir a la Sala de los Menesteres esta tarde para pasar un rato a solas conmigo.
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Es tu novia, no sé por qué te sorprende. - Se sentó junto a él. - En serio, no sé a qué esperas.
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Ya te lo he explicado. - Masajeó su frente con dos dedos durante unos instantes antes de volver a hablar. - No quiero que se sienta rechazada, pero no puedo.
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No te entenderé jamás, Dan. - Comenzó a servirse un plato de estofado de forma despreocupada. - Ojalá yo lo tuviera tan fácil.
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Ya, no quiero saber lo que pasó con mi prima anoche. - Puso cara de asco. - Aunque supongo que gracias por conseguir que aceptara entrar en el equipo.
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Soy un caballero, no pensaba darte detalles. - Al ver el cambio en su expresión Matt no pudo evitar reír. - No te preocupes, no me he acostado con ella.
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No sabes lo tranquilo que me dejas. - Dan puso los ojos en blanco. Lo conocía bien, sabía que aquello solo sería cuestión de tiempo y no quería que utilizara a su prima y después pasara de ella, como siempre hacía.
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Venga, sabes que soy un tío legal.
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Sí, lo eres, eres mi mejor amigo, pero también un auténtico capullo con las chicas.
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Jane es diferente, ya te lo he dicho. Es muy dulce, tierna, simpática, adorable y, además, besa genial.
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Espera, ¿besar? - Lo fulminó con la mirada. Sabía que algo había sucedido. - ¿Besaste a mi prima anoche?
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Para ser justos yo la besé una vez y luego me besó ella a mí al despedirnos. - Contó él con una gran sonrisa. - Quiero hablar hoy con ella, por si le apetece seguir más tarde con lo que empezamos ayer.
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La drogaste, ¿verdad? - Lo miró serio y su amigo supo que no era una broma. No pudo evitar molestarse un poco, ¿pero qué se creía Dan que era? ¿Acaso no podía gustarle a Jane porque sí?
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Por supuesto que no.
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¿Seguro? - Dan conocía bien a su prima y todavía no podía creerse que se hubiera besado con Matt así como así.
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¿Por qué clase de psicópata me tomas? - Negó con la cabeza. - Me besó voluntariamente y fue totalmente increíble. ¿Vas a creerme de una vez? No tengo intenciones deshonestas con ella, no voy a mancillar el apellido Potter si es lo que te preocupa. - Puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos. A veces su amigo podía ser tan anticuado.
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Me cuesta después de lo que pasó con mi hermana.
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Por favor, conoces a Leah mejor que yo y sabes que ambos íbamos a lo que íbamos, deja de escandalizarte y olvídalo de una vez, pasó hace ya mucho tiempo, teníamos como 14 o 15 años, éramos dos críos.
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Eso no lo hace menos malo. - Dan suspiró y miró su plato vació. Si quería terminar lo que tenía que hacer antes de su cita con Alex debía irse ya. - Voy a tener que dejarte solo, tengo que hacer cosas y después iré a la Sala de los Menesteres.
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Espero que te relajes un poco.
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No lo creo. - El menor de los Potter negó con la cabeza. Seguro que aquella cita se complicaría.
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Lleva… - El chico lo fulminó con la mirada y él se encogió de hombros. - No importa. Pásalo bien.
Cuando Dan llegó a la Sala de los Menesteres a la hora acordada se encontró la habitación llena de velas y pétalos de rosas. Tragó saliva y se mordió el labio. A ver cómo salía de esa. Alex lo esperaba en el centro de la habitación con un camisón corto negro prácticamente transparente y una mirada decidida. La chica había decidido que de aquella tarde ya no pasaba, quería estar con Dan de forma definitiva de una vez y si él no daba el paso, tendría que darlo ella. Se acercó lentamente, contoneándose un poco de forma que la tela marcara todas sus curvas.
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Hola. - Lo saludó con una sonrisa seductora.
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Alex…
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No hables. - Lo calló antes de que pudiera darle una excusa. Apoyó sus manos en sus hombros y fijó la vista en sus labios.
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Solo déjate llevar.
Unió sus labios en un beso lleno de pasión antes de comenzar a desabotonarle la camisa. Él, sin saber muy bien qué hacer, la agarró de la cintura y se dejó hacer. A lo mejor los demás tenían razón y había llegado el momento, quizás lo mejor sería simplemente dejarse llevar. Ella sonrió al sentir que él la correspondía.
- ¿Te gusta cómo me queda esto? - Le preguntó, rompiendo el beso. Él asintió lentamente. Mentiría si dijera que no le encantaba ver a su novia así. - Pues espero que así te guste mucho más.
Alex deslizó los tirantes hacia abajo y lo dejó caer al suelo. Dan enmudeció al ver el conjunto que llevaba y, sin poder contenerse más, la besó con fuerza. Ella le quitó la camisa y lo condujo hasta la cama sin dejar de besarlo. ¡Por fin iba a pasar! Le quitó los pantalones mientras él recorría con la mano su abdomen y sus muslos. Se quitó el sujetador y él la miró boquiabierto.
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No me mires así. - Murmuró ella sonrojándose un poco. - No es nada del otro mundo.
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Es que me dejas sin palabras.
Volvió a besarlo y comenzó a recorrer ella también su cuerpo con curiosidad. Nunca habían llegado tan lejos, él siempre la detenía antes de que las cosas fueran a más, pero parecía que aquel día había decidido seguir adelante. Lo tumbó en la cama y se subió sobre él, un poco nerviosa. Sabía que pronto pasarían el punto de no retorno y, aunque llevaba mucho tiempo queriendo aquello, no pudo evitar sentir una chispa de miedo. Él pareció leerle la mente, porque se alejó un poco de ella.
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Alex…
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Relájate. - Volvió a besarlo y deslizó la mano hasta el borde de sus calzoncillos, dispuesta a quitárselos.
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No, Alex, no puedo. - La cogió del brazo, deteniéndola.
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¿Pero por qué no? - La pelirroja se puso de pie, con los ojos brillantes, y recogió su sujetador del suelo. Se sentía terriblemente desnuda y humillada en aquel momento y necesitaba cubrirse aunque solo fuera con eso. Tenía muchas ganas de llorar.
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Porque no puedo, ya te lo he explicado. - Él se sentó sobre la cama y suspiró. - Lo siento, Alex, pero es la verdad.
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¿Acaso no te gusto? ¿No te atraigo?
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¿Cómo puedes decir algo así?
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Porque es lo que me demuestras. - Negó con la cabeza. - Dan, ¿por qué no quieres estar conmigo? ¿No soy lo suficientemente buena para ti?
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No digas tonterías, eres la chica más maravillosa del mundo, no hay nadie mejor que tú.
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Entonces no lo entiendo Dan, no lo entiendo.
No pudo contenerse más y comenzó a llorar. ¿Por qué no la quería de la misma forma que ella a él? ¿No estaría enamorado de ella? ¿Querría a otra chica más guapa? De repente su cabeza se llenó de comentarios negativos, de voces que le decían que él encontraría a alguna chica mejor, que estaba esperando encontrarla y que ella solo era una diversión. Seguro que iba a dejarla y por eso no quería que pasara nada más entre ellos.
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Alex, no, por favor. - Se levantó y la abrazó. Ella se acurrucó entre sus brazos y siguió sollozando. - Te quiero muchísimo, estoy enamorado de ti.
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No, dices eso para que me calme. - Consiguió decir la Hufflepuff entre sollozos.
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Claro que no, lo digo porque es la verdad.
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La agarró de los hombros y ella bajó la cabeza, no quería que la viera así. - Alex, mírame.
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No…
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Alexandra, por favor. - Ella finalmente le hizo caso y sus miradas se cruzaron. - No dudes jamás de lo mucho que te quiero. Eres la chica más especial de todo Hogwarts y créeme cuando te digo que me tienes loco. No es que no quiera pasar por esto contigo, es que necesito un poco más de tiempo, ¿vale?
Ella asintió lentamente y se secó las lágrimas. Se convenció a sí misma de que solo eran tonterías, de que estaba siendo muy insegura y se obligó a sonreír un poco.
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Siento la encerrona.
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Sabía que estabas planeando algo así, no es que no haya notado tus insinuaciones, es que me estaba haciendo el tonto. - Dan también sonrió un poco. - Me pones muy nervioso y… no quiero decepcionarte. - Se puso completamente rojo al decir aquello y ella no pudo evitar lanzar una carcajada.
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Mi pequeño Dan. - Lo besó lentamente. - Tú jamás podrás decepcionarme, pase lo que pase. Te quiero.
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Y yo a ti. - Volvió a sentarse en la cama y miró la habitación, un poco incómodo. Desde luego, su novia lo había preparado todo bien. - Bueno, ¿qué te apetece hacer?
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¿Quieres que nos quedemos tumbados y abrazados hasta que llegue la hora de la reunión? - Sugirió ella, encogiéndose de hombros.
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Me parece una idea genial.
Hola a todos y feliz lunes ^^
Bueno, aquí os dejo el primer capítulo de esta semana. Ayy, Dan... Desde luego, menuda situación. Ya me contaréis qué os ha parecido ;)
Por otra parte (y como estoy terminando la historia de "James y Lizzy" ya) quería preguntaros si os gustaría leer algunos one-shots sobre la infancia de la cuarta generación, algo así como "Aprendiendo a ser padres". Se me ocurrió el otro día, pero no sé si os gustaría leer algo así, decidme algo en los comentarios porfi ;)
Eso es todo. Nos leemos el miércoles.
Un beso,
María :)