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La Hermana de mi Enemigo — capítulo 14

*Aclaración: La historia esta narrada por el punto de vista de los protagonistas (Ronald Weasley y Draco Malfoy), así que se contara todo lo que pasa al rededor de ellos.**Cada capítulo sera narrado por uno de ellos, en el siguiente, seguirá el otro.**Algunos capítulos transcurren en el mismo tiempo que el anterior, pero con el punto de vista del otro.**Los personajes y/o lugares son sacados de la imaginación de Joanne K. Rowling.**Sin nada más que decir, ¡que empiece la lectura!*Draco La puerta se abre con lentitud. Pongo los ojos en blanco, igual que padre. Hermione entra con cuidado en la casa, me imagino que sonríe porque las luces están apagadas; no siente nuestra presencia. Cuando escuchamos que cierra la puerta, papá prende la lampara y ella borra su sonrisa, después se muerde el labio inferior. Estoy con los brazos cruzados y el ceño fruncido, como papá, esperando una explicación del porqué ha venido a estas horas a casa. —¿Y bien? ¿Cuál es la excusa? Mi hermana cierra los ojos y aprieto los labios, cuando los abrió, había pura inocencia en ellos y una sonrisa infantil aparece en su boca; así se pone cuando quiere conseguir algo, y tanto yo como papá siempre caemos en eso. Sólo espero que esta sea la excepción. Mi padre suspiro, ya lo tenía atrapado. —Estaba en casa de Astoria —empieza— y bueno, se me pasó el tiempo. Daphne me trajo acá. Y ya he comido, no te preocupes. —Amanda dijo que vinieron unos tres chicos más, aparte de las Greengrass —se paraliza por unos momento, pero amplia su sonrisa después. —Si, fuimos a casa de Astoria y me quede ahí todo el día, padre. Papá vuelve a suspirar y nos indica que subamos a dormir, y que mañana nos levantemos temprano porque quiere decirnos algo, también que nos llevara a Hogwarts, o bueno, que nos acompañara, ya que seguramente uno de los chóferes nos llevara hasta allá. Asentimos y caminamos los dos hacia las escaleras, yo todavia sigo con el ceño fruncido, sé que esta mintiendo, así que a penas papá se encierre en su despacho, hablaré con ella. —Espera, hija —dice, los dos nos damos vuelta. Entrecierra los ojos—. ¿De dónde has sacado esa chaqueta? ¿Y desde cuando usas una chaqueta así? Ven aquí. Hermione se queda muda, ni siquiera se mueve. Esa verdad, ella si usa chaquetas son unas mejores, no una como esta, que esta muy malgastada, Agh, ¿lo encontró en un basurero o qué? Mi padre le ordena que vaya hasta él y ella, lentamente, camina hasta él; papá inspecciona aquella chaqueta con disgusto. —¿De dónde has sacado esa chaqueta? —repite. —Yo... esto... pues... Astoria la encontró...., supongo que era de su padre y... bueno, me la dio porque sentía frío. —Mañana se la devuelves, esta cosa merece ir a la basura. Buenas noches. Él se da media vuelta y camina hacia el despacho. Hermione vuelve a subir por las escaleras, sin siquiera mirarme. Frunzo el ceño al examinar de nuevo esa cosa, por Dios, el señor Greengrass realmente tiene un mal gusto.... O quizá no es de él... Esta escondiendo algo, algo que voy averiguar. Sube los escalones con velocidad, seguramente para sacarme de encima, pero cuando pone un pie en el segundo piso, le agarro la mano. —Ya mismo me decís dónde sacaste esta cosa y dónde estuviste toda la tarde, sobre todo quiénes eran aquellas personas que también vinieron. —Son muchas preguntas, Draco, y estoy cansada. —Pues te vas a dormir cuando me contestes. Tiro de ella hacia mi habitación, mientras se queja de que quiere irse a la cama. Ah, no, primero me va a contestar una por una de mis preguntas. Se sienta muy a pesar sobre mi cama y mira a todos lados, excepto a mi. Me siento en la silla que esta al lado de mi escritorio y me quedo mirándola, esperando que se digne a hacer lo mismo. Al final lo hace. Algo esta mal con ella, muy mal. ¡Ha traído a los Weasley y ese Potter a casa! ¡A la Mansión Malfoy! ¡Acá sólo entra gente con plata, joder! ¡Y esa estúpida chaqueta es de Weasley! ¡¿Cómo se atreve si quiera a estar a solas con ella?! ¡De noche! ¡DE NOCHE! Oh, pero cuando yo le ponga la mano encima mañana, vera que... —¡¿Volviste a hacer amiga de Weasley?! —le pregunto, medio gritando, para no despertar a mamá. Ella me dedica una sonrisa inocente—. Tu eres adoptada, definitivamente eres adoptada. Se ríe y se echa para atrás, tirándose por completo en mi cama. —Al menos hazme el favor de quitarte esa cosa horrible que llevas puesto. —Pero me gusta , es abrigadora. Y me la regalo, no puedo tirarla. Realmente me gustaría darle un buen golpe en su cara al condenado de Weasley. Suspiro frustrado y la dejo irse de mi habitación. Mañana hablaré sin falta a Weasley, le diré que si se atreve a acercarse de nuevo a mi hermana, le daré la paliza de su vida. Estaba muy feliz sabiendo que se habían dejado de hablar ¿y ahora él le regalaba una desgatada chaqueta? Me quito la remera y me quedo con el pantalón de piyama, luego me acuesto en la cama. Saco un brazos de bajo de mi cabeza y lo estiro para apagar la lampara. Pero aún así, no puedo dormir, mañana a la noche se hará una fiesta en honor a los nuevos casamiento que habrá entre la comunidad de clase alta. Había asistido cuando anunciaron las bodas de Flint, Vanity, Davies y más, pero ni un solo momento me paré a pensar en que un día se haría una en mi honor. Y lo peor de todo, luego que se anuncian los compromisos, se sellan con un beso. Seguro que a Pansy y a Zabini les agrada esto. A la mañana siguiente, por primera vez, mi madre me levanta, pues siempre me levanta Amanda o yo mismo. Me dice que papá y Hermione me están esperando en el despacho. Me había olvidado por completo de que nos quería decir algo. Bufo y me levanto de mi cama, una vez que mi madre sale por la puerta, me cambio rápido y bajo de dos en dos por las escaleras. Golpeo con los nudillos y paso recién cuando mi padre me lo permite. Hermione es la única que puede pasar sin tocar, hasta mamá tiene que preguntar antes de entrar. Mi padre esta de espaldas, revisando sus libros, y Hermione esta sentada en la silla frente a él. Tomo asiento al lado de ella. Él se da vuelta. —Chicos —se sienta frente nosotros—, yo estoy más que seguro que ni a uno de los dos le gusta sus compromisos... —¿Tanto se nota? —ironiza Hermione, rodando los ojos. Papá suspira. —Si, definitivamente, a ninguno de los dos le gusta esto. Pero miren, yo como les dije, su madre y yo no nos llevábamos bien y ahora, tenemos un perfecto matrimonio. Si a un matrimonio perfecto te refieres a que tu hace lo tuyo y mamá hace lo suyo, y que hay días que ni siquiera se hablan, sin contar que la mayoría de veces que lo haces, discuten... Oh, si, un matrimonio perfecto. —Y dos excelentes hijos —dice—. Quizá a ustedes les pasa lo mismo. Aunque —mira a Hermione por uno segundos, con el ceño fruncido—, tampoco te estoy pidiendo, hija, que quedes embarazada. Es más, si puedes, no duermas con él. —¡Papá! —Pero tu, hijo —continua, haciendo caso omiso a Hermione. Claro que si sigue a pie de la letra lo que le dijo, no hay ningún problema—, al menos un heredo barón debes de tener. »También les quería hablar sobre la fiesta de hoy a la noche —ambos resoplamos ante eso—. Ustedes saben que es tradición que, al final, se presente el compromiso, en este caso, los compromisos arreglados. La cosa es que, si hay una dama o caballero que quiere casarse con algunos de ustedes dos, Pansy o Blaise, deben de elegir si casarse con él o ella o con sus respectivos prometidos. Claro que si deciden cambiar de persona, primero tienes que decírmelo a mi y a su madre, así podremos hablar con los padres de aquella persona. Y por último, no quiero ningún papelón de su padre, sobre todo de ti, Hermione. »Ahora, salgamos fuera de casa, Marcus nos esta esperando ya con la limusina lista. El resto del viaje lo pasamos en silencio; papá estuvo ordenando sus papeles, Hermione mirando por la ventana y yo jugando con mi celular. Recién aparto la vista de mis jueguitos cuando estamos a una cuadra de Hogwarts, sólo para ver con fascinación como todos se quedan mirando la limusina. El chófer sale del auto y camina con paso apresurado hacia la puerta que da a Hermione, ella le da un beso en la mejilla a su padre y toma la mano del chófer para bajar, mientras yo le doy un apretón de manos a él y me bajo. Los dos hacemos caso omiso a los comentarios que se hacen sobre nosotros por aparecer con nuestra limusina y nos dirigimos a la Universidad.˜★˜★˜★˜★˜★˜ Apenas presté atención a las tres clases que tuve antes, y estoy seguro que Hermione tampoco, ademas, ¿quién va a prestar atención a clases cuando esa noche tienes que decir adelante de mucha gente que te vas a casar, sin contar la parte que a tu prometida no amas? Pues yo no. Voy con mi bandeja hacia la mesa donde están mis amigos y mis... futuros cuñado y mujer. Hermione también esta allí y por la cara que tiene, asumo que o Zabini le estuvo hablando sobre su futuro juntos o Pansy le estuvo hablando de nuestro futuro juntos. Tiene los nudillos blancos de tan fuerte esta apretando el asiento y tiene los dientes apretados. —Hola, amor —me dice Pansy y de sorpresa, me da un beso en la mejilla. Aprieto los puños y le echo una fulminante mirara a ella, que consigue alejarla unos centímetros de mi. —Cuñado —dice Zabini, sonriendo—, que bueno que llegaste, estábamos hablando con mi linda novia —escucho a Hermione que esta contando en susurros del diez al uno— sobre que va a usar para nuestra luna de.... Pero no termina con aquel horroroso comentario porque mi hermana se levanta bruscamente y le lanza la bandeja en su cara. Se acerca a él y lo agarra del cuello de la remera. —¡REPITE ESO Y JURO QUE TE ASESINO, HIJO DE PUTA! —grita tan alto que estoy seguro que toda la cafetería la escucho. Zabini la mira con miedo y después ella le pega un puñetazo en la cara y lo empuja tan fuerte que cae al suelo de bruces. Camina hacia la puerta, con los puños apretados como los dientes, con paso firme, y todos tienen la vista clavada en ella hasta que desaparece. Yo me río y agarro una papa de mi comida, me lo llevo a la boca mientras veo a Zabini levantarse con timidez. Ahora todas las miraras están sobre él. Se sienta y mantiene su vista en su plato. —Así que ¿cómo les fue en sus clases? —pregunto divertido—. Oye, mejor ponte maquillaje, tienes el ojo muy morado. —Cállate —susurra. Me encojo de hombros y continuo comiendo tranquilamente, echándole de vez en cuando miraras burlona a Zabini, aunque dudo que lo note, ya que sigue mirando atentamente su comida. La fiesta se realizara en casa, por eso, una vez que terminamos, nos dirigimos fuera de la Universidad. Pero antes de que nos salgamos, observo que la chica Weasley camina con prisa hacia la salida, se esta tapando la cara y... ¿esta llorando? Niego con la cabeza, restandole importancia. Cuando salimos veo a Hermione apoyada en la puerta de la limusina, con su celular; nuestro chófer esta al lado de ella, mirando con desconfianza todo. Me despido de Crabbe y Goyle, en cambio, dejo a Pansy y a Zabini de lado, ya es bastante lo que va a pasar hoy como para acercarme mucho a ellos. —Buen golpe —le digo a Hermione cuando estoy cerca de ella, pero en voz baja para que Marcus no nos escuche. Ella sonríe inocentemente y subimos al auto, cuando él nos abre la puerta. —Uh... ¿Hermione? —¿Si? —Este... tu... esto... pues... veras... —Al grano, Draco. —¿Sabes por qué la hermana de Weasley estaba llorando? Aunque estoy mirando hacia la ventana, siento su mirara de incredulidad en mi nunca. No puedo decir nada, yo también estoy muy sorprendido de haber preguntado aquello. —¿Ginny estaba llorando? —pregunta—. Espera, ¿y a ti por qué te preocupa eso? —No me preocupa —contesto de inmediato. Enarca una ceja—. Simple curiosidad, sólo eso. —Hagamos que te creo —frunzo el ceño al oír eso. Yo no estoy preocupado por ella... No lo estoy, ¿cierto?—, pero no sé, ni siquiera sabía que estaba llorando. La llamaré para preguntarle cuando lleguemos a casa, luego te aviso, ¿si? —No hace falta, tampoco es que me importa —digo, cruzándome de brazos. —Como digas. Estoy enojado conmigo mismo, ni yo sé porqué le pregunte eso a ella. Ni siquiera me importa lo que le pasa a la chica Weasley, tal y como su familia. Ahora lo mismo puede pasarle un auto encima y no me importaría. Pero ¿por qué me siento mal al pensar en eso? Hubiera traído mis audífonos y escuchar música para quitarme esos absurdos pensamientos de mi cabeza. El chófer nos avisa que la tía Bellatrix y el tío Rodolphus ya están en casa, los demas invitados aparecerán al rededor de las ocho de la noche. La limusina pasa por las rejas y estaciona, luego, como hoy a la mañana, el chófer ayuda a bajar a Hermione y luego me bajo yo. Nos hace una mini reverencia y nos deja marchar. Saco las llaves de mi bolsillo y posteriormente abro la puerta, entramos al vestíbulo, caminando hacia el comedor, donde se encontraban todos. Saludo cortesmente a mis tíos, en cambio Hermione sólo asiente hacia ellos. Mi madres nos dice que subamos a nuestras habitaciones, así poder cambiarnos para la fiesta, a pesar de que empezara en unas tres horas y media más o menos. Entro a mi habitación, mi esmoquin negro esta en mi cama y en suelo, están mis zapatos. Ruedo los ojos y me voy hacia la silla, para jugar un poco a la lapton antes de empezar a vestirme. Unas horas más tarde, estoy sentado, demasiado aburrido, en el sofá, escuchando las historias —más inventadas que verdaderas— de las amigas de mi madre. También es tradición que la fiesta empiece cuando la prometida,a hora, las prometidas, es por eso que las señoras aprovechan para alardean de sus vidas. Zabini esta sentado al lado mio, igual o más aburrido que yo, su ojo morado no se nota, ya que su madre le puso maquillaje para cubrirlo. Que bueno que le dijo que se había golpeado por ahí, porque sino, Hermione estaría en serios problemas. —Debes de estar orgulloso de ti mismo, Draco —dice la señora Parkinson—. Mi hija es totalmente bella e inteligente, no hay mejor mujer para ti que ella. —Así es —digo, muy a su pesar, mientras que Zabini se ríe en silencio. —Bajan en un segundo —anuncia mi madre, cuando llega a nosotros. Y no mentía, pues apenas levante mi mirara, vi a Pansy y a Hermione; la primera con una sonrisa radiantes, mientras que mi hermana sonreía falsamente. Ella lleva un simple vestido blanco, hasta las rodillas en la parte de adelante, en la parte de atrás llega hasta los sus tacones de aguja dorados. Pansy traía un vestido azul lleno de adornos hasta un poco más arriba de las rodillas. Y ella si se maquillo, en cambio mi hermana no, ni siquiera un peinado complicado se hizo como mi amiga, sino que lo traía suelto. Respire profundo mientras me acercaba con Zabini al final de la escalera, donde ellas estaban apunto de llegar. Tomo la mano de Pansy como lo hace Zabini con la de Hermione. Habían sacado la mayoría de cosas en el salón, haciendo que quede una gran pista de baile, donde bailaremos vals. Esto parece como tipo de la realeza. —Sonríe, Draco —sisea Pansy. Suspiro y sonrío todo lo que puedo. —Me quiero morir —susurro, pero lo suficiente alto como para que ella me escuche. Frunce el ceño, pero no dice nada. Durante toda la fiesta, Pansy estuvo pegada a mi todo el tiempo, pero Hermione y Zabini estuvieron alejados del otro, ella lo había amenazado con que le volvería a pegar, ahora mi hermana esta hablando con Daphne y Astoria, mientras que Zabini se encuentra con Flint y Diggory. Consigo alejarme de Pansy y me voy hacia el jardín, donde afortunadamente no hay nadie. —¿Harto? —sonrío amargamente y Hermione se acerca a mi, se quita sus tacos y mete sus pies en la piscina—. No me imagino a Pansy como cuñada. ¿Te la imagina conviviendo conmigo en casa? ¿Tomando té, hablando sobre los nuevos chismes que hay entre las muchas familias que están aquí? —Lo que yo no me imagino es a ti y a Zabini viviendo un cuento de hadas. —Buen punto —chapoteo un poco en el agua, luego paro, haciendo que el único sonido que haya fuera el de los grillos. Luego de minutos, hablo—. Llame a Ginny, como te dije, apenas estuve en mi pieza. Trate que en mi cara no se relejara la curiosidad que no sentía, que es más por no saber por qué me interesa tanto saber porqué la chica Weasley estaba llorando. —Ah —digo, fingiendo desintereses. —Si no quieres que te lo diga... —Yo no dije eso —Hermione sube las cejas por mi respuesta tan rápida—. Digo... si quieres dímelo, o sino... —me encojo de hombros. —Esta bien, no te digo na... —¡Bien, dímelo! Ella ríe y yo estoy ceñudo. Lo último que me tiene que importar es esa chica, y es lo primero que me interesa sabes es por qué estaba llorando. —Me lo dijo, pero me hizo prometerle que no se lo diría a nadie, así que si te lo digo, no se lo decís a nadie, ni siquiera a tus amigos y tampoco lo usaras en su contra —asiento—. Pues ella tenía un novio, Dean Thomas, va a nuestro año. —Si, sé quien es. Pero ¿ella no salía con Potter? —No, ¿de dónde sacaste eso? Bueno, la cosa es que él terminó con ella, porque dijo que se enamoro de otra. Y ya sabes, Ginny se puso triste, por eso se largó a llorar. Asiento y nos quedamos nuevamente en silencio, que bueno que no llega la música hasta acá. No sé cuánto tiempo nos quedamos afuera, sólo que mi tía vino y, enojada, nos dijo que entremos, que ya iba a terminar la fiesta, ademas de regañarnos por no estar adentro con los demas invitados. Suspiramos y nos dirigimos al centro del comedor, donde ya se encontraban Pansy y Zabini, ambos molesto por dejarlos solos toda la velada. Esperamos por minutos que alguien diga que quiera casarse con alguno de nosotros, y para ser sinceros, Hermione es a la que más eligieron, pero ella ignoro a todos, pues cree que esto parece más una subasta que otra cosa. Y yo tampoco elegí a nadie, ya que no quería que esto se retrase más así poder subir de una buena vez a mi cuarto. —Y ya hemos decidido —dice mi padre, con una copa en la mano— que las bodas se celebrarán un mes después de que nuestros niños terminen su primer año en la Universidad Hogwarts. Ahora brindemos para desearle felicidad a estas perfectas parejas. Y mientras todos ellos brindaban, nosotros tuvimos que darnos el beso que nos llevaría a la tortura a mi y mi hermana.