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La Hermana de mi Enemigo — capítulo 13
*Aclaración: La historia esta narrada por el punto de vista de los protagonistas (Ronald Weasley y Draco Malfoy), así que se contara todo lo que pasa al rededor de ellos.**Cada capítulo sera narrado por uno de ellos, en el siguiente, seguirá el otro.**Algunos capítulos transcurren en el mismo tiempo que el anterior, pero con el punto de vista del otro.**Los personajes y/o lugares son sacados de la imaginación de Joanne K. Rowling.**Sin nada más que decir, ¡que empiece la lectura!*Ronald En estos momentos agradezco de por vida de que Harry sea mi amigo, sino tendría que soportar yo solo esta patética película de amor con Ginny, Astoria y Daphne. Los señores Greengrass tuvieron que salir a un viaje de negocio, dejando la casa a manos de sus hijas y Tori no dudo ni un segundo en invitarnos a dormir. Me pareció extraño, cuando llegue, que no esté Her... Malfoy, Malfoy, pero había escuchado que ella tenía algo importante que hacer con su familia. Apenas nos despertamos, fuimos a la sala y ellas han elegido Diario de una pasión para ver y ahora ya esta por la parte final, cuando... cuando... agh, ¿cómo se llamaban estos?... Ah, si, cuando Noah y Allie aparecen en la cama, agarrados de las manos, muertos. Hermoso final, noten el sarcasmo. No sé cómo les puede gustar eso. Justo en ese momento suena el celular, frunzo el ceño, esperando que Astoria conteste y así poder ver tranquilos la película de terror que acaba de comenzar. Daphne, luego de limpiarse las lagrimas, va a la cocina y regresa con una bandeja llena de manjares para que comamos. —¡¿Cómo?! —Astoria se mantuvo, desde que contestó el teléfono, callada, pero su rostro cambió varias veces— ¡No, no y no! Ya mismo voy a tu casa, Hermione —ruedo los ojos al escuchar su nombre, pero aun así, escucho atentamente lo que dice—. Bueno, querida, por favor, no llores. Los cuatro la miramos, tratando de comprender que le pasa a ella para que este llorando. Astoria dice frases sueltas que no logro comprender, pero todos van acompañadas con un "deja de llorar, por favor". Unos minutos más tarde, corta la llamada y avisa que va a la Mansión Malfoy, Daphne no tarda en decir que ira y, por ende, nosotros también tenemos que ir. Al parecer faltaremos a clases. Aunque yo no me esfuerzo a disimular mi molestia por ir a verla. Sé que no me tiene que importar para nada ella, sobretodo después de lo que me dijo, pero no puedo evitar sentirme algo preocupado con lo que le esta pasando. Caminamos como unas quince cuadras, en las cuales Astoria no nos dijo lo que pasaba, pero si se dedica a murmurar palabras inentendibles. Nunca he estado delante de esta mansión, el día que vine con Fred a buscar a Malfoy, estaba a unos metros de ahí, así que no me pude permitir observarla bien. Pero ahora si, puedo ver que hay unas impresionantes verjas de hierro, que marcan los limites de la mansión y se nota que es realmente grande. Astoria pone uno de sus dedos sobre un botón dorado y presiona. —Residencia Malfoy —se escucha una voz—. ¿En qué puedo ayudarle? —Soy Astoria, vengo a ver a Hermione. —Un momento, señorita Greengrass. Las rejas se abren, dándonos paso para entrar. Entramos y las verjas se cierran detrás nuestro, caminamos por el camino y noto que hay fuentes, arbusto, arboles y... ¿pavo reales? ¿Quién tiene pavo reales en una mansión? Puedo ver la misma pregunta reflejada en las caras de Harry y Ginny. Subimos por los escalones hasta llegar a la puerta, donde una señora nos hablé. Le sonríe a Astoria y Daphne, pero frunce el ceño al notar nuestra presencia. —¿Y estas personas? —Son también amigos de Hermione, vinieron a ver cómo esta, Amanda. La mujer nos mira desconfiados, pero al final nos deja pasar. Nos dice que ella esta fuera, en el jardín y vamos hasta allá, pasando el vestíbulo que esta lleno de fotos de los antepasados de los Malfoy, siguiendo una de las doncellas, que lleva una bandeja con el desayuno de la hija de sus patrones. Yo ni enterado de que ella tiene cocinera y doncellas, pero tuve que haberlo pensado. —¿Señorita Malfoy? —pregunta, al ver que no hay nadie—. ¿Señorita Malfoy? —dice, ahora más desesperada—. ¡He traído su desayuno, señorita Malfoy! Escuchamos un ruido y volteamos a la piscina, donde primero sale el cabello medio rubio medio castaño de ella y luego su cara, que muestra un total enfado. —¡He dicho específicamente que no quería desayunar! —exclama, enojada—. ¡Alcánzame la bata! La doncella, con manos temblorosas, deja la bandeja sobre una mesa que había ahí y nos invita a sentar. ¿Por qué sera que ahora mismo la estoy viendo como toda una Malfoy? Pero maldita sea, no puedo quitar la vista de ella, pues sale de la piscina, dejando ver que tan sólo esta con un bikini; tanto Ginny como Astoria nos pegan una colleja a mi y a Harry para que despeguemos el ojo de ella. —Las... las seño...señoritas Grengrass ha...han ve.. venido a verla, señorita Malfoy —ella asiente y se deja poner la bata—. Su madre ha llamado, dice que coma su desayuno, que no puede estar sin comer. —¡Que se pudra mi madre! —la doncella se lleva una mano a la boca, horrorizada. Luego hace una mini reverencia a Malfoy, cosa que ella no presta atención, y se va de acá. Camina hacia nosotros, sin darse cuenta que no sólo Astoria y Daphne están, pues esta con la cabeza mirando el suelo y murmurando palabras en otro idioma. —¿Qué ha pasado, Hermy?, nos tenías a todos muy preocupados. Ella levanta la cabeza confundida por el comentario de Daphne, pero luego se da cuenta de que Harry, Ginny y yo estamos. Me mira y baja la cabeza, avergonzada y ruborizada. Puedo imaginar que esta arrepentida, pero no por eso la voy a perdonar enseguida. Cuando la vuelve a levantar, en sus ojos hay lagrimas. Mi hermana, que es la que esta más cerca de ella, la abraza. —Pero ¿qué pasó? —Ayer... ayer a... —solloza— a la no...che..., hubo una cena... donde mi padre anunció que... que... que yo... que yo me tengo que... casar con Blaise Zabini. Eso cae como agua helada sobre nosotros. Yo me quedo tildado, mientras todos los demas empiezan a hacer preguntas de cómo. Hermione niega con la cabeza y esconde su cara entre sus manos, aumentando los sollozos. Me maldigo por hacer esto. Le pido, en un susurro, a Ginny que me deje en su lugar y ella acepta sin rechistar. Me siento al lado de Hermione y la atraigo hacia mi, me mira por unos momentos y llora más fuerte. —La...lamen...mento lo que te... he di...dicho, Ron. Yo no... —Ya esta, Hermione. Ya pasó. —Lo siento. Se va calmando de a poco, pero todavía mirara triste hay en su cara. No puedo estar peleado con ella; aunque algo me dice que no sera la última vez que peleemos. Cuando esta más relajada, cuenta, sin omitir detalle, lo que pasó ayer a la noche. También dice que no esperaba que sus padres la comprometiera, ella sabe que en su familia tetan a comprometer a sus hijos con gente como ellos, pero, como ellos habían rotó la tradición de tener un sólo heredo, pensaba que a ninguno de sus dos hijos los iban a comprometer. Tratamos de hacerla reír, pero ella esta aislada, ausente. Sólo levanta la mirara cuando una de sus doncellas se acerca, diciendo que el señor Zabini le había mandado algunos ramos de rosas rojas. Astoria murmura algo parecido a "oh, no", y unos segundos más tarde logro comprender porqué. —¡Me vienes a traer rosas de ese idiota, sabiendo que preferiría estar muerta antes de casarme con él! —la doncella retrocede algunos pasos—. ¡Todo lo que Zabini mande, va directo al fuego! —Pe.. pero... ¿qué ha..go con l...los libros? —Hermione relaja la cara. —Eso no, los libros me los subes al cuarto —veo por el rabillo del ojo la sonrisa divertida de las hermanas Greengrass. —A su madre no le va a gustar esto —susurra—. Con permiso, señorita Malfoy. ¡Ah!, la señora Lupin le ha mandado esta invitación —Hermione agarra el sobre celeste—. ¿Cómo es posible que usted, una señorita de clase, se junte con esa gente? No tuvo que decir eso. —¡¡¿Qué dijiste?!! —se despega de mis brazos y se levanta, hasta quedar a unos pocos pasos de ella. Astoria y Daphne se miran, luego niegan con la cabeza—. ¡Te prohibido hablar mal de ellos, son mi familia! ¡Vuelvo a oír otro comentario de eso Y QUEDAS FUERA DE LA CASA! ¡TE IRAS A VIVIR EN LA CALLE! ¡FUERA DE AQUÍ! La doncella la mira con mucho miedo y sale corriendo hacia la clase. Hermione se vuelve sentar, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Astoria le riñe, diciéndole que esa no era manera de hablarle, pero cuando ella le dirige una mirara, Astoria se calla. Murmura maldiciones en francés, mientras rasgaba el sobre. Va despejando de su cara rastro de enfado y aparece una sonrisa. —A Teddy lo van a bautizar el mes próximo —informa, leyendo la invitación. Me pregunto si ella es bipolar. Las próximas horas nos quedamos sentados afuera, hasta que Hermione propuso ir a pasear por ahí. Cuando entramos a la sala, veo, con incredulidad y diversión, que hay montones de corazones con chocolate por un lado, cartas por otro, las rosas cerca de la ventana y peluches gigantes sobre los sillones. Astoria y Ginny se mueren de risa, mientras que Daphne esta tratando inútilmente de no echarse a reír. Hermione dice que los chocolates los ponga en el refrigerador personal de ella y que se los suba a la habitación, también los peluches. Eso si, que las cartas y las rosas sean quemadas una por una. Cuando salimos por la puerta, los pavos reales levantan sus cabezas y se acercan a nosotros, haciendo que retrocedamos, excepto Hermione, que nos informa que están adiestrados. De nuevo me hago la misma pregunta de hoy a la mañana, ¿quién tiene pavos reales en una mansión? Ella dice que a su padre le gusta. —¡Espere, señorita Malfoy! —damos vuelta cuando estábamos a punto de llegar a las rejas. Amanda corre hacia nosotros—. Su hermano me exigido que no salga de la casa hasta que él llegue de la Universidad Hogwarts. —Pues dile a Draco que cuando venga que no tenía planeado ir a asesina a Zabini, si es eso lo que le preocupa. —Pero señorita... —Nos vemos a la noche, Amanda. Pone un código en el sistema de seguridad y las verjas se abren. Todavía puedo escuchar las suplicar al cielo de la cocinera de la familia Malfoy cuando caminamos cinco metros afuera. Hubiéramos traído el auto y la moto. Aunque, pensándolo bien, por esta calles sé que el auto de Harry y mi moto no son muy bien recibidos; lo único que se ven son autos último modelo o limusinas. —¿Tienes limusina? —le pregunto de la nada. —Si, pero mi padre se fue con una a la casa de Riddle y mi madre tomó otra para ir a juntarse con Bellatrix —sólo atino a asentir. ˜★˜★˜★˜★˜★˜ Habíamos ido a la plaza, después al cine y acabamos en Starbucks, también conseguimos que Hermione se olvide de aquel compromiso. Harry me hizo el favor de llevar a Ginny a Hogwarts, así yo podía acompañar a Hermione hasta su mansión. A petición de ella, estamos caminando, ya que no quería ir en moto porque no quería llegar rápido a casa. Ella tiene en su mano el batido que apenas llegaba a la mitad, de vez en cuando tomaba un poco, en cambio, el mio ya me lo había terminado. No sé cuántas veces me pidió perdón por lo que me dijo, realmente sonaba arrepentida. —¿Tienes alguna idea de hacer que cambien de opinión respecto a ese compromiso? —le pregunto, luego de un momento. Suspira. —Si, casarme con el hijo de algunos de los amigos de mis padres —dice, apenada—. Todos ellos me caen mal, excepto Theo, pero no puedo obligarlo que se case conmigo, él esta enamorada de otra. Ademas, ¡no me quiero casar con nadie! Agarró su mano con la mira y la acaricio con las yemas de mis dedos, ella vuelve a suspirar. —¿Qué voy a hacer, Ron? No tolero a Zabini, nunca lo hice; ni siquiera soy su amiga. Si nos hablamos, es sólo porque es amigo de Draco o porque tenía que hacerlo cuando venía a comer a casa, pero después de eso, finjo que no existe. Y ahora quieren que me case con él, que lo bese, que haga todo lo que él quiere. Yo no estoy para esa vida, no lo estoy... Su voz se quiebra a la misma vez que derrama lagrimas. Apoyo la moto en un árbol que hay ahí y luego la traigo hacia mi, donde derrama lagrimas silenciosas. No encuentro palabras aliviadoras para ella, no sé que se deben decir en estos casos. —Mi.. mi padre dice que... que él... también —se limpia las lagrimas cuando seguimos caminando— se casó por dinero como lo vamos a hacer Draco y yo, y que también él y mi madre se detestaban, pero que tiempo después se enamoraron uno del otro. Dice que quizá nos pase eso, pero yo no quiero que pase. No veo a Zabini como el chico con el que quiero pasar el resto de mis vidas. Simplemente no puedo. —Te ayudaré, te lo prometo. —No hagas promesas que no podrás cumplir —susurra. Me remuevo el cabello, exasperado. No quiero que piense así, pero tiene razón, no hay que yo pueda hacer para evitarlo. Su madre se casó por dinero, como su tía Bellatrix o como sus demas parientes. Pero... ¿y qué hay de Andrómeda? Ella me había dicho que su familia la habían expulsado de su casa, pero no me dijo porqué. Le pregunto por eso y me responde que su tía había sido vista besándose con su tío, algo que le informaron al padre de ella. Cygnus Black III, el abuelo materno de Hermione, le dijo que si no dejaba de verse con él y no se casaba con su prometido, quedaba expulsada de la familia y que iba a tener que irse de la casa; su tía eligió la segunda opción y vivió tres años en la casa de los padres de Teddy, hasta que se mudaron a un departamento juntos y posteriormente, a una casa, donde tuvieron a Tonks. —¿Fuiste alguna vez a la casa de Sirius, mi tío y padrino de Harry? —me pregunta. Niego con la cabeza—. Bueno, sabrás que el vive en la antigua casa de los Black —asiento—, ahí hay un tapiz con el árbol genealógico de la familia, en ellas están tapizadas las caras de nuestra familia: la de Bellatrix, la de mis abuelos, la de mi madre, esta Draco, yo y más parientes; las caras de Sirius y Andrómeda fueron quemadas por actuar de manera contraria a la tradición: Sirius fue borrado por estar en desacuerdo con aquello y tía Andrómeda por casarse con alguien de "clase baja". —Si no haces lo que ellos quieren, ¿te expulsaran de tu casa y te borraran de ese tapiz? —pregunto, horrorizado porque haya padres que traten así a sus hijos. —Del tapiz no, Sirius es propietario de esa casa y no lo haría, pero si me echarían de la casa si no me caso con Zabini. Vuelvo a agarrar su mano y esta vez entrelazo nuestros dedos. Sé que esta tratando de reprimir sus lagrimas. Le sonrío y ella consigue devolverme la sonrisa, aunque algo apagada. Aún no creo que sus padres pudieran ser así, después de todo es su hija, sin importar qué; pero Andrómeda fue expulsada de su casa por no seguir sus ordenes, como Sirius. Y si no hacía lo que le pedían, ¿adónde iría? Decido cambiar de tema, ella no quiere hablar de esto ahora. Consigo hacerla reír con algunas de mis ocurrencias o algunas cosas que le cuento que hicieron Fred y George de niños. Seguimos con nuestras manos entrelazadas y de vez en cuando la aprieto, para hacerle entender que estoy con ella. A medida que nos acercamos a su casa, se va apagando poco a poco. Joder, no me gusta verla así. Son casi las doce de la noche, nos hemos demorado mucho, y seguramente a Hermione le esperaría una rabieta de parte de sus padres. Le había dicho que podríamos ir a Hogwarts, pero ella me dijo que no porque su padre le quería decir algo a ella y Draco, aunque creo que tendrá que esperar hasta mañana, ya es muy tarde. Suspira y tira el batido por la mitad en un cesto de basura, luego empieza a jugar con su cabello; esta nerviosa. Suspira una vez, dos, tres... —Podemos ir a otro lado, si quieres —le digo, cuando se queda quieta. Niega con la cabeza y procede a caminar. Me suelta la mano y se frota los brazos, tiene frío. Me saco la chaqueta y la ayudo a ponérsela, mientras se sonroja poco a poco. Me regala una de sus sonrisas tímidas y continuamos caminando, en silencio, aunque no uno incomodo. Mi celular suena, me mandaron un mensaje. George. "Hermano, ¿cómo te va? Hay una carrera de improvisto, quieren hacer la Carrera de la Muerte, ¿te apuntas? Nosotros en media hora vamos para allá, pero a las 3 a.m. empieza la Carrera. Nos vemos allá, ¿si? Adiós, Ron"—¿Quién era? —pregunta Hermione, levanta un poco la cabeza para leerlo. Guardo rápido el celular en el bolsillo de mi pantalón, esperando de que no haya leído nada, pero al ver su ceño fruncido por no obtener lo que quería, me relajo. —Nadie, sólo Harry, preguntando si ya iba —le miento. Ella mi mira fijamente, como si pudiera leerme la mente y saber lo que estoy pensando. Asiente, aunque dudo de que me haya creído. Llegamos a la Mansión Malfoy y se da la vuelta, suspira, se pone de puntillas y me da un beso en la mejilla, haciendo que aparezca un leve sonrojo en mis mejillas. Se estaba por quitar chaqueta, cuando agarro su mano. —No, no te lo saques, te queda mejor a ti que a mi —se ruboriza y se forma una pequeña sonrisa en su cara—. Te la regalo, total, yo tengo muchas. —Gracias, Ron —murmura, me da otro beso en la mejilla, antes de darse vuelta para poner un código en el sistema de seguridad que hay al lado de la reja—. Nos vemos mañana. Entra a la mansión y las rejas se cierran tras ella. Me subo recién en la moto cuando desaparece de mi vista, la enciendo y condujo hasta donde se hacen las carreras habitualmente, pero antes le mando un mensaje a Harry para avisarle donde voy. Por la calle no hay nadie, así que acelero, rogando, como siempre, de que no haya ningún policía merodeado por acá. Aunque parece que no hay ni uno. Que bueno que me había puesto una camiseta de manga larga, o si no me moriría de frío. Pero realmente no me arrepiento de haberle regalado mi chaqueta. Eso si, mañana tendría que soportar las burlas de Ginny apenas se entere, pues sabe que esa era una mi chaquetas favoritas. Pero lo hecho, hecho esta. Ademas, realmente le queda bien mi chaqueta. Seamos sinceros, todo le queda bien. Río, mientras niego con la cabeza y acelero.