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La Hermana de mi Enemigo — capítulo 12
*Aclaración: La historia esta narrada por el punto de vista de los protagonistas (Ronald Weasley y Draco Malfoy), así que se contara todo lo que pasa al rededor de ellos.**Cada capítulo sera narrado por uno de ellos, en el siguiente, seguirá el otro.**Algunos capítulos transcurren en el mismo tiempo que el anterior, pero con el punto de vista del otro.**Los personajes y/o lugares son sacados de la imaginación de Joanne K. Rowling.**Sin nada más que decir, ¡que empiece la lectura!*Draco Sigo sin entender porque me metí en Castellana, desearía que fuera un poco más fácil. Caminó con Crabbe y Goyle hasta los jardines, donde nos esperan Pansy y Zabini en las bancas. Él me cuenta, con gran alegría, que toda la clase de Biología 2, Hermione ignoró por completo a Weasley, y cuando él se acercó a intentar de hablar de nuevo con ella, recogió sus cosas y se fue, luego de golpearlo en el hombro con el suyo "accidentalmente".No puedo estar más que feliz. Cuando me contó sobre su pelea, me sentí la persona más dichosa del mundo. Si tan sólo se hubiera peleado con Potter, Longbottom y la chica Weasley todo sería mejor. Pero me basta con saber que se peleó con él. —Vamos a buscar a Hermione, tengo que decirle algo. Nos levantamos y caminamos hacia adentro. Papá y mamá quieren que vayamos hoy a comer a casa porque las familias de Pansy y Zabini vienen a cenar, así que yo soy él que debe de informarle de esto; estoy seguro que no le agradara la idea. Pero algo me hace apretar los puños fuertemente como los diente, al igual que mis amigos. ¡¿Por qué Weasley esta llevando a mi hermana sobre su hombro?! Por lo menos, se nota que a ella no le esta agradando eso. Doy un paso para ir hasta él y romperle la cara, pero Pansy me detiene. La miro furioso. —¡¿Qué?! ¡¿Nos ve que quiero matarle?! —Pero esto es genial —la miro incrédulo y se apresura a explicar—: Tu sabes que cuando tu hermana se enoja, es capaz de todo; parece que va a echar chispas por los ojos. Cuando Weasley hable con ella, Hermione le dirá tantas cosas para dejarlo mal que él mismo se alejara de ella. Recuerdo cuando me contó sobre las horribles palabras que le dijo a su ex, como me lo contaba con tanto orgullo, alegrada de haberlo dejarlo así. Ese día si parecía una Malfoy. Y lo que dice Pansy es verdad, pero si Weasley logra calmarla antes, volverán a hacer amigos. Sólo hay que arriesgar. —Espero que eso ocurra. Me dirijo hacia la pieza de los chicos con ellos y Pansy. Entramos a la misma vez que Nott se salé. Espero que Hermione actué como una verdadera Malfoy y lo deje haciendo trizas. Si tan sólo hubiera estado el día en el cual humillo a alguien de verdad por primera vez... Minutos después, en los cuales nos dedicamos a hablar sobre las pruebas que se harán el próximo viernes, Hermione entra en la pieza, argumentando que suponía que estaba aquí. Veo como esta roja de enojo con los puños apretados. —¿Qué ha pasado? —ella nos cuenta con lujo de detalles lo que habló con Weasley, y yo no puedo estar más orgullo de ella al oír lo que le dijo al final Pero, aunque no lo diga, puedo saber que esta un poco arrepentida con lo que le dijo—. Muy merecido se lo tenía Weasley. Ademas, tu tenías mucha razón: como si él pudiera pagar algo tan caro. »Ahora hazme el favor de irte a casa con Zabini y Pansy, tengo que hacer algo antes de ir. Papá y mamá han organizado una cena hoy a la noche, ¿puedes ir con ellos, no? Muy a su pesar, asiente y sale de la habitación con ellos. En el momento en el cual me iba a levantar para ir a mi pieza a buscar algo, me suena el celular. Daphne. En cambio de Astoria, con su hermana me llevó realmente bien. Ella es un año mayor que yo y todavía no vino a clases porque tiene que hacer reposo por unos días más. Cuando contesto, ella me pide que por favor le diga a Astoria que vaya a casa, pues ya no tenía más... toallitas. Le recrimino por hablar de eso conmigo, pero de igual manera acepto ir a decirle. Unos chicos me dicen que la vieron en la cafetería, hablando con Weasley y sus amigos. Bueno, quizá no sea tan mala idea en ir a verla. Al entrar, veo como él me mira, yo sólo sonrió burlón, noto que aprieta los puños. Me acerco hasta ellos con Crabbe y Goyle. —Si vienes a decir algo a mi hermano, Malfoy, te juro que... —No vine a humillar a tu hermano, Weasley —la corto—; de eso se ha encargado mi querida hermana —Crabbe y Goyle ríen, mientras veo una mirara de dolor de Weasley, pero segundos después la remplaza por una de enojo—. Sino que vine a decirle algo a Astoria. Prendé tu celular, pues tu hermana me ha llamado porque tu no contestas, diciendo que vayas a su casa. —¿Por? —me pregunta. Siento mis mejillas arder. —Cosas de chicas de entre tu y Daphne —respondo, tratando de que entienda de lo que hablo. —¿Y por qué no me lo dijo Hermione? —ruedo los ojos, pero una idea cruza por mi cabeza. —Porque, para mi desgracia, a aceptado ir a quién sabe dónde con Zabini —no es todo una mentira, pues se fue con él. Y Pansy. Pero ellos no tienen porque saberlo. Agradezco que Crabbe y Goyle no digan toda le verdad. Noto como ellos me miran con confusión, más me alegro al ver en los ojos de Weasley algo de tristeza—. Cuando venga, lo asesino —dirijo la última sonrisa burlona a Weasley, luego me voy de la cafetería con mis amigos. No doy ni tres pasos cuando Astoria me da vuelta bruscamente—. ¿Qué? —¿Dónde esta Hermione? —Ya te dije: se fue con Zabini. —Pues no te creo. —Pues no es mi problema. La dejo con la palabra en la boca y camino con Crabbe y Goyle hasta la residencia de los chicos y voy a mi habitación. Agarro las llaves de mi auto último modelo y me despido de los chicos, luego salgo de la Universidad, para ir directo a casa. Papá a pedido que vayamos porque nos quiere hablar de algo muy importante, que esta relacionado con los Parkinson y los Zabini. Bostezo. Realmente, en los últimos días, he dormido muy mal, a saber por qué. Chasqueo la lengua, ya se me pasara. Quizá sea por las pruebas. Para mi fortuna, Amycus Carrow es la persona que esta a cargo del equipo de fútbol masculino, y él es un viejo amigo de mi padre, seguramente me hará entrar al equipo en un abrir y cerrar de ojos. Claro que si no conociera a mi familia y fuera cualquier otro, de igual manera lograría entrar en el equipo. Toco el botón que esta cerca del volante y las rejas de mi casa se abren, dándome paso para entrar. Veo los autos de las familias invitadas, estaciono cerca del auto del señor Zabini y, tras ponerle seguro, me bajo, así entrar en casa. Subo los cinco escalones de mármol en crema de marfil hasta llegar a la puerta, la cual papá hizo poner una gran letra "M" en dorado. Toco y, dos minutos después, Amanda me abre la puerta, me sonríe cordialmente y me deja pasar, luego se retira a la cocina, la cual no pongo un pie desde mis cuatro años. Camino por el vestíbulo, paso por la sala y voy hacia el jardín, donde puedo ver que los señores Zabini, los señores Parkinson y mis padres están sentados al rededor de una mesa, bajo una sombrilla para que no les de el sol. Camino hasta ellos. —Oh, Draquito, querido, mira que grande estas —me dice la señora Parkinson, apenas me ve. Sonrío amablemente, tal como me enseñó mis padres, a pesar de que por dentro me estoy muriendo de aburrimiento, por oír siempre lo mismo. —Tienes razón —concuerda la señora Zabini—. Más guapo también, seguro tienes a muchas chicas detrás tuyo. —Puede ser... —digo, sacando sonrisas en ellas—. Un gusto volver a verles, señor Zabini, señor Parkinson —le doy un apretón de manos a los dos. Después saludo a mis padres—. ¿Mi hermana y mis amigos dónde están? —En la sala de juegos, hijo. Asiento, me despido de ellos y voy hacia adentro. La sala de juegos es lo que más me gusta desde niño. Antes era una alacena, pero que, cuando yo cumplí los cuatro años, mamá la convirtió en lo que es ahora. Tiene una pantalla plasma, la cual tiene grabadas toda clase de películas, ademas tiene varios sillones y algunos puff. Para mi satisfacción, hay un billas, un tejo y consolas, aparte de un estante donde hay juego de mesas y videojuegos. Todo lo que alguien quisiera. Cuando entro, veo el alivio que hay en la cara de mi hermana, seguro fueron los minutos más horribles de su vida. Zabini esta jugando solo en el billar, Pansy esta descansando en un sillón y mi hermana esta jugando un juego en la PlayStation, pero pone pause cuando me ve. —Que bueno que has llegado —me dice—, pues lo único que escuche es de lo "guapo" que es Zabini y de la ropa, a cortesía de Parkinson —me informa, sin importar que digan ellos. Ruedo los ojos, a la vez que me acerco a Zabini para jugar contra él. —¿Les dijeron para qué es esta reunión? Porque si no es para avisar algo importante, no nos hubieran pedido que vengamos. —Ni la menor idea, Draco. Me encojo de hombros y agarro el palo que me ofrece mi amigo. Él había tirado primero y logro meter, al romper, una bola rayada, luego metió otra. Ahora es mi turno. Consigo meter una, pero no tengo la misma suerte cuando voy de nuevo. Miro por el rabillo de ojo a Hermione, ella esta acostada en el sillón, suspirando de vez en cuando; no ha reanudado el juego. —¿Hermione? ¿Estas bien? —se sobresalta al escuchar mi voz, parece que estaba atrapada entre sus pensamientos. Ella hace un gesto de indiferencia con su mano, pero eso no me dejo conforme—. ¿En serio estas bien? —Si, sólo que... No importa, hermanito. No tiene importancia —da un fuerte suspiro y se levanta—. Me voy a mi habitación. —¿Segura que estas bien? —Segura —murmura. Ella sale de la sala y me deja a mi preocupado, no es digno de ella ser tan callada y suspirar a cada rato. Le pregunto a Pansy y a Zabini que le ocurre, por si saben, y ellos me dan la respuesta. —Esta arrepentida por lo que le dijo a Weasley. —Mientras veníamos para acá, no paró de murmurar "no debí decirle eso" o "por Dios, he sido tan injusta con él". Aprieto los puños y lanzo maldiciones a Weasley. Algo debo de hacer, ella no puede ir a disculparse con él. Aunque, hoy estaba bastante enfadado por lo que le dijo, así que seguramente ni la dejara hablar cuando Hermione quiera disculparse. Por favor, Dios, que pase aquello. Pero también, por las dudas, tengo que evitar que mi hermana vaya a decirle algo. Por nada en el mundo voy a permitir que ellos dos vuelvan a hacer amigos. Suspiro y continuo jugando al billar con Zabini, tratando de alejar esos pensamientos de mi cabeza. Jugamos hasta que Amanda nos viene a buscar para ir al comedor, donde nuestros padres y Hermione nos están esperan. Mis tíos Bellatrix y Rodolphus también están en la mesa. Mi hermana me mira, sólo cuando vienen los dos a comer es cuando algo de gran importancia nos tienen que decir. Papá se pone en cabecera y yo me siento al lado de Hermione. Los adultos se ponen a conversar mientras nosotros nos quedamos en silencio, esa es la primera regla que hay en la familia: cuando los adultos hablan, no se interrumpen, al menos que sea un caso de extrema gravedad. A los minutos Amanda junto a las doncellas, que nomas las veo cuando sirven la comida, aparecieron, trayendo consigo los platos, los vaso y el vidrio. —¿Sabes para qué es esta cena? —le pregunta Hermione en un susurro a una de las doncella... eh.... creo que se llama..... ah, ni modo. Ella asiente, despacio, triste. Y esos nos preocupa más. ¿Para qué esta cena? El resto de la velada la pasamos totalmente tranquilos, el señor Zabini, el señor Parkinson, el tío Rodolphus y mi padre hablaron sobre las cosas que están haciendo con Tom, aunque no preste mucha atención ahí, mientras que las mujeres hablan sobre una nueva linea de ropa. Hasta que, al final, papá se levanta y nos invita a brindar por una gran noticia. —¿Qué noticia? —La mejor de todas, Draco —asegura. Con Hermione agarramos desconfiados la copa con el vino blanco, después la alzamos, esperando que hable—. Como ya todos sabrán, excepto mis queridos hijos, Blaise y Pansy, esto es lo mejor que les puede pasar a nuestras familias, porque con esto, todo se duplicara: el dinero, la popularidad, etcétera. »Me agrada ser yo quien avise esto, chicos. Esta cena ha sido hecha para anunciar los casamientos de Draco y Pansy, y de Blaise y Hermione. Los invito a brindar por es... Se escuchan dos copas estrellándose contra el piso. La de Hermione y la mía. Nos miraron confundidos, estoy más que seguro que no esperaban esta reacción. Sin embargo, Pansy y Zabini parecen más que contentos, al contrario de nosotros, que nos están entrando ganas inmensas de salir huyendo de aquí. Ahora entiendo el gesto de la doncella. Hermione se tiene que casar. Yo me tengo que casar. Sigo tan tildado que apenas escucho como mi padre dice que nuestra reacción es solo por la emoción. Que equivocado que estaba. Llaman para que limpien y que nos traigan otra copa. Sé que ellos chocan sus copas, luego de minutos, excepto mi hermana y yo. Estoy tan sorprendido que me desconecto por completo, lo que luego me acuerdo es que estoy en mi habitación. Ni pregunten como llegue hasta acá, porque no tengo ni la menor idea. Miro el reloj digital. 01:27 a.m. ¿Tan rápido había pasado el tiempo? Noto que Hermione esta tirada en mi cama y que yo estoy sentado en la silla de la computadora. Sólo así caigo en cuenta de lo que ocurrió. —¡¿Qué nosotros, qué?! No me importa si desperté a mis padres; estoy seguro que esas son las primera palabras que pronuncio después de horas. Mi hermana me mira y sus ojos se llenan de lagrimas. Da un fuerte suspiro y cierra los ojos. No quiere dormir sola. Y yo lo único que quiero es saber que estoy soñando. Pero sé que no es así. Me van a casar. Con Pansy. Conociendo a mis padres, lo más rápido que puedan. Y Hermione se casara, también. Con Zabini. Y nadie ni nada lo podrá evitar. Esta vez si siento un odio extremadamente grande hacia Lucius Malfoy.