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La Hermana de mi Enemigo — capítulo 19
*Hola! Más de uno seguramente me quiere matar porque tarde tres meses y una semana en actualizar esta historia y no los culpo, porque a mi me pasa lo mismo cada vez que algún autor o autora no actualiza rápido su fic. Prometo terminar de una u otra forma esta historia y tratar de actualizar más seguido.Quizá eso último no cumpla :DAclaración: La historia esta narrada por el punto de vista de los protagonistas (Ronald Weasley y Draco Malfoy), así que se contara todo lo que pasa al rededor de ellos.**Cada capítulo sera narrado por uno de ellos, en el siguiente, seguirá el otro.**Algunos capítulos transcurren en el mismo tiempo que el anterior, pero con el punto de vista del otro.**Los personajes y/o lugares son sacados de la imaginación de Joanne K. Rowling.**Sin nada más que decir, ¡que empiece la lectura!*Ronald Paso una semana del susto de Ginny. Tenemos mucha suerte de que siga con vida, ya que uno de los delincuentes estaba armado. Esta de más decir que no participe en el juego del día siguiente, seguía demasiado preocupado como para jugar. El entrenador dijo que me sacaría, pero como justo pasó el director Dumbledore, me dio el permiso de falta por mi excusa de sentirme todavía nervioso por lo de Ginny. McLaggen fue mi remplazó y según Harry, es un vanidoso que piensa que es mejor que cualquiera. Ni siquiera Carrow lo soporta, pero es buen delantero y arquero, sólo espero que no me quiten del equipo por él. Las chicas jugaron el partido de baloncesto contra un instituto sólo para mujeres y resultaron salir ganadores. Hermione y Luna destacaron, junto a Angelina y Katie, también ayuda el hecho de que practiquen baloncesto afuera de la Universidad. Fuimos con los chicos a celebrar su victoria a una pizzería, a excepción de Hermione, que dijo que quería terminar sus deberes... para la semana que viene. Tiene que ordenar sus prioridades. —Ya pasó, chicos. De en serio, sólo fue un susto —dice Ginny por cuarta vez en lo que va la noche. Daphne suelta una risita tonta. —Es irónico, ¿no? Draco iba vestido de príncipe y tu de princesa... Aww, rescata a su damisela en apuros. —¡Daphne! —la regaña mi hermana, ruborizaba. —Aquí esta su orden —dice la empleada de este lugar, dejando una pizza de muzza, otra de jamón y morrón y otra de tomates en la mesa, además de una coca-cola y dos cervezas. Cuando se marcha, nos abalanzamos hacia la comida. Seguro que tres pizzas no alcanza para nosotros diez, o por lo menos para mi y Ginny que somos Weasley, lo cual dice que comemos una pizza cada uno. —Que pena que no vino Hermione —dice Drake—, quería comentar con ella un libro que leí. —Tú y tus malditos libros —le recrimina Theo—, es lo único de que sabes hablar. —Igual que Hermione —dice Astoria, poniendo los ojos en blancos—. Hace tres días tuve que ir a su casa a consolarla por la muerte de uno de sus amores literarios. —¡Oye, con eso no se bromea! —le reclama Drake a Tori, haciendo que riamos—. Lo digo en serio, estuve de luto una semana cuando Dylan murió. ¡Me dolió, joder! Thomy se quedó sólo. ¡La vida es cruel! La gente lo mira extrañado y al menos dos personas parecían entender de lo que hablaba, pues sonríen tristemente. Cuando conseguimos calmarnos de tanto reír, continuamos comiendo, hablando de cosas triviales, hasta que son las diez de la noche y salimos afuera. Rolf lleva a Neville, Ginny y Luna en su auto, Drake a Theo, Astoria y Daphne en el suyo y yo me voy con Harry en la moto, aunque no a la Universidad como los demás, sino a las pistas de carreras. Me pidió que lo llevara a alguna carrera para ver. ¿Y quién sabe? Quizá le enseñe a andar en moto y participe en alguna. Llegamos a las carreras más o menos una hora después. Fred y George vieron sorprendidos a Harry, pero igual aceptaron que se queden. Él sabe algo de andar en moto, pues una vez lo deje subir, pero sólo una vez, porque por poco hace que la mía se choque contra un árbol. —¿Cuánta plata va a obtener el ganador? —me pregunta Harry, luego de que vayamos a comprar unas cervezas bien frías. Frunzo el ceño, pensando. —No recuerdo si dos mil o tres mil. —¿Tanto? —Son muchos los que participan —respondo, encogiéndome de hombros. —¿Sabes? Mañana le diré si quiere ir conmigo al cine —dice, con un leve sonrojo. Sonrío, sabiendo que se refería a su enamorada, o sea Hermione. —¡Que bien! Ya ha pasado muchas semanas. —¿Y tú? —pregunta con una sonrisa picara—. ¿Hay alguien? Niego con la cabeza. —Ninguna ha conquistado mi pobre corazón —digo, llevándome la mano al pecho, fingiendo dolor. Harry ríe. —¡Ron! —me giro hacia George que me esta llamando—. ¡Tu turno, hombre! —Deséame suerte, Harry —me palmea la espalda y yo me voy hasta mi moto, listo para competir. —¡Hey, pelirrojo! Oh, no. —Krum —digo, sin disimular mi molestia. Giro la cabeza para encontrarme a mi mayor rival, Viktor Krum. Es cuatro años mayor que yo, por lo tanto tiene 22 años, pero para mi gusto se comporta como un crío de cinco años. Tiene la misma altura que yo, más o menos, creo que me pasa por unos centímetros, y es más corpulento que yo. Antes tenía el cabello largo, pero ahora lo tiene muy corto, de color negro, en punta, también se puede ver un poco de su barba que va creciendo en su cara. Y lo peor de todo, se lleva bien con Fred y George. —¿Listo para tragar polvo? —dice, con su tono desagradable. Gruño y prendo el motor, esperando que la chica de esos cortos shorts y largo escote nos digan que ya se puede empezar. Una vez que nos da la señal, arrancamos las motos. En menos de diez minutos, tanto yo como Krum vamos adelante, cabeza contra cabeza. No recuerdo desde cuando comenzó nuestra rivalidad, quizá a la primera vez que lo vi, cuando pise por primera vez la pista de carreras y él pasó por mi lado, tirándome toda la cerveza en la ropa, haciendo que me humille públicamente. Aún no comprendo como los gemelos pueden ser sus amigos. Acelero todo lo que puedo cuando me doy cuenta que falta muy poco para llegar a la linea de meta, incluso puedo distinguir las siluetas de Harry, Fred, George y Lee. Krum esta sólo unos centímetros atrás mio, ni tengo mucha ventaja. Puedo escuchar claramente los gritos de las personas, mientras agitan sus puños, animando al chico que apostaron. No es por alardear, pero mi nombre se escucha más fuerte. Acelero una vez más. Y gano. Agito mi puño en el aire, mientras reduzco la velocidad de mi moto. Cuando me estaciono, una avalancha de personas me rodea para felicitarme. Los gemelos consiguen llegar hasta mi con Harry y me palmean la espalda, gritando a los cuatro vientos que soy su hermano. Y para mi placer, veo a Krum tirar su casco al piso, furioso por haber perdido. ˜★˜★˜★˜★˜★˜ —Todo por tú culpa —me dice Harry. Digamos que anoche llegamos demasiado tarde a la Universidad y como era de esperarse, llegamos tarde a Química 2, más específicamente diez minutos tarde, y por eso el profesor Snape no nos dejó quedarnos en el salón. —Mira el lado positivo, tenemos una hora y media para dormir más, luego vamos a las demás clases. Harry niega con la cabeza, me toma del brazo y me lleva a la fuerza a los jardines, donde no se ve ningún alma. Me siento en la banca, esperando que me diga lo que me quiere decir, pero él parece estar más interesado en dar vueltas y murmurar palabras innentendibles. Suspiro y finalmente lo paro cuando empiezo a marearme. —Le dije ayer antes de ir a la pizzeria si quería salir conmigo a algún lado. Y me dijo que si. Y yo no se que hacer. Me gusta mucho y no puedo pensar donde llevarla. —¿Aún restaurante? —pregunto, feliz de que al fin haya invitado a Hermione a salir. Harry niega la cabeza, tristemente. —No tengo suficiente plata. —Y bueno, er, llévala a..... ¿al cine? El rostro de Harry se ilumino. —¿Cómo no se me ocurrió antes? ¡Adiós, Ron! Río de la actitud de Harry. Si alguna vez me llego a comportar así si me enamoro, por favor, que alguien me disparé. Saco mi audífonos y mi celular para escuchar música y cuando encuentro una canción que me gusta, me levanto de la banca para recorrer el colegio mientras espero que toquen la campana para mi clase de Historia 2. Pero lo que realmente quiero es que sea mañana para tener Biología, esa si es mi materia favorita. —¡Buu! Me doy la vuelta, sobre saltado, para encontrar a una sonriente Hermione. Ahora que lo recuerdo, sólo vi en el salón a su hermano y a los amigos de él, pero no a ella. —¿No tendrías que estar en Química? —pregunto, guardando mis auriculares en mi bolsillo. —¿Y tú? —Me desperté tarde. Snape no me dejo entrar. —Yo me quede hasta altas horas de la madrugada y desperté también tarde. Le pregunte porque igualmente no fue, ya que todos sabían que ella y Malfoy son los favoritos de Snape porque él es amigo del padre de ellos, pero ella me dice que iba a ser igual que los demás estudiantes y si la puerta de un salón estaba cerrada, no tenía que entrar, aunque conociéndola sé que esta muy arrepentida de no llegar a la hora correcta a clases. Ella realmente le gusta estudiar, y yo que pensaba que esas personas estaban extintas, si sacamos a Percy. —¿Vamos a Starbuck? No quiero desayunar sola. Sin esperar mi a oír mi contestación, me jala del brazo hacia la salida de la Universidad. Hermione me habla de la razón por la cual se quedó desvelada anoche, como de costumbre, estuvo leyendo un libro, del cual no para de hablar, a pesar de que no entiendo nada de lo que dice porque parece que habla en otro idioma, murmurando palabras como "Mundano" o "Shank". De verdad que no entiendo lo que ocurre en su mente. Cuando llegamos sólo hay unas pocas personas, también es casi las ocho y media de la mañana, a estas horas las personas o están en el colegio o en sus trabajos. Vamos hacia la caja a pedir lo que queramos y luego de discutir un rato con Hermione, pues ella quiere pagar porque ella fue la que propuse la idea y prácticamente me obligo a ir, pero como yo quiero también pagar el desayuno, nos dirigimos hacia la mesa que da a la ventana. Ella tiene un café con leche y un pedazo de torta de frambuesa, y yo un capuchino y dos pedazos de torta de chocolate. —Le tengo que pedir la tarea de Química a Tori —murmura, pensativa. Se dirige a mi—. Ginny me dijo que vas retrasado en Física —frunce el ceño. —Si, bueno, a Harry también. —No te pregunte por Harry —dice—. ¿Por qué no te esfuerza más? —¿Y por qué? —ya había tenido que escuchar a mi madre regañarme como para que ella también lo haga. Quizá fue un error haber venido, tal vez me tuve que quedar durmiendo en mi habitación. —Porque si quieres ser abogado, tienes que tener buenas notas. Me quedo sorprendido porque nadie sabe lo que quiero ser en unos cuantos años, excepto Gi..... ¡Por supuesto, Ginny se lo debió decir! Esa enana no guarda ningún secreto. Recuerdo que mis padres y hermanos una semana a tes de que empiece la Universidad me estuvieron preguntando lo que quería ser en un futuro, pero yo no respondí y ellos dijeron las profesiones que quieren que siga. Mamá quiere que sea doctor, como Percy; papá, astronauta (no sé de dónde sacó eso, quizá porque estábamos viendo una película de ese tema); Bill, dectetive, yo creo que es porque de niños jugábamos a eso; Charlie quiere que viaje a Rumanía y que lo ayude con su trabajo que sea veterinario; Percy quiere que llegue a ser una persona muy conocida, así que sugirió que trabaje en el Ministerio, lugar donde él antes trabajaba antes de convertirse en doctor; Fred y George no dijeron nada, ellos quieren que los ayude en su juguetería, algo que tal vez haga hasta que consiga ser lo que quiero; y Ginny fue la única en decir que yo sería buen abogado. Pero claro que le hice prometer que no le diría a nadie, ya que quería que sea sorpresa, pero parece que ella se lo dijo a Hermione. Abro mi boca para espetarle que ella no es nadie para decirme que hacer, pero Hermione habla primero. —Tu tienes suerte, al menos podrás hacer lo que quieras y tu familia te apoyará —suspira, mientras mueve la cucharita en su taza—. No como yo. —¿A qué te refieres? —pregunto, olvidando mi enfado. —Quiero escribir un libro —dice con la mirara baja y con un poco de rubor en sus mejillas—, pero mi padre dijo que eso no es algo propio de una persona con sangre Malfoy. Además, dice que yo no necesito trabajar porque Zabini se tiene que dedicar a eso. —¿O sea que espera que te quedes en casa sin hacer nada? —Eso es lo que hace mi madre. O también puedo seguir con el trabajo familia, el cual no sabré que es hasta que cumpla los 21 años... y si demuestro ser una Malfoy de pies a cabeza. —En otras palabras: no seguirás ese trabajo —ella asiente, llevándose la taza hasta los labios—. Pero si hablas con tu padre, tal vez entienda. —No lo creo, pero lo intentaré. Decido cambiar el tema, para no deprimirla más de lo que ya esta; desde que Hermione fue avisada que, luego de casarse con Zabini, tendría que ir a vivir con él, estuvo con muchos cambios de humor. A veces esta feliz y al segundo pasa a estar triste, o de enojada a emocionada, o deprimida a contenta. Digamos que ella y yo estuvimos peleando bastante por estos cambios de humor. Hablamos un rato, antes de volver a Hogwarts, después de pagar lo que compramos. Se sube atrás mio en la moto, todavía hablando sobre el viaje que sus padres le regalaron por graduarse con honores de Beauxbatons al Acuario, donde fue sólo con Astoria, ya que los señores Malfoy no tenían tiempo para ir y su hermano no le apetecía acompañarla. Falta sólo media hora para la siguiente clase, ella tiene Álgebra y yo, Historia. Se despide de mi con un beso en la mejilla y va para su cuarto, mientras yo entro a la Universidad para buscar a Harry. Lo encuentro de inmediato en la cafetería, donde están los alumnos que ya terminaron sus clases, faltaron o todavía no tienen. Él esta sentado en la mesa, mirando en la notebook las fotos que tomó. Harry quiere trabajar como fotógrafo para alguna empresa de marketing. —¡Ron! —dice cuando me siento a su lado—. ¿En dónde estuviste? ¡Te estuve buscando por todos lados! —Estuve... —no sé si decirle que me pase toda la mañana con la chica que le gusta, pero incluso antes de que le diga una mentira, él vuelve a hablar. —No importa, seguro que estuviste durmiendo —fuerzo una sonrisa—. Ya tengo todo planeado, apenas la vea, voy a invitarla a salir. —Si, seguro que acepta —digo, poco convencido. —Bien, nos vemos en la hora del almuerzo, Ron. Él se levanta, guarda su net en la mochila y se va de la cafetería, dejándome a mi pensando que tal vez Hermione no gusta de él y que seguro le rompe el corazón. Muevo la cabeza, alejando esos pensamientos de mi cabeza, mientras me levanto y me voy a mi habitación, para preparar las cosas para Historia. El tiempo pasa y ya es hora de ir a mi clase, donde me reúno con Nevile y Luna, que vienen hablando sobre unas plantas de la cual no tengo ni menor idea de cómo se llaman. Y cuando entramos al salón, cambian de tema y hablamos sobre el viaje que se realizará antes de Navidad, que como el banquete de Halloween, es tradición y se hace cada dos años. Nos avisaran adónde vamos al principios de Diciembre, pero sabemos que vamos por una semana y media y regresamos tres días antes de Navidad. —Espero que vayamos a Italia. —¿Te das cuenta que vamos a competir y no ha vacacional? —¿Y? Tal vez conocemos nueva gente. —Hace dos años fueron a Irlanda —informo, recordando cuando Lee nos contó a los gemelos y a mi. —Bueno, sólo quiero que sea un lugar para tomar sol. —¡¿Con el frío que va a hacer?! —exclama Neville. Realmente no sé que diablos pasó en la clase, pues apenas el profesor Binns se puso a hablar, yo me quede dormido. Agradezco a ver puesto la grabadora de voz en el celular; no sé escucha del todo bien, pero algo es algo. Voy con los chicos hacia la cafetería y buscamos a los demás, los encontramos al segundo, ya que están sentados donde siempre estamos. Harry y Rolf están conversando, como lo hacen Ginny, Hermione y Astoria. Buscamos nuestra comida y luego vamos hacia ellos. —¿De qué hablan? —pregunta Luna a sus amigas. —De la cita que tiene nuestra amiga hoy. ¡Parece que nuestro Harry se enamoró! Me río junto a los chicos al ver el rostro sonrojado de Harry a más no poder. —¡Por fin! Pensé que íbamos a tener que esperar más. ¡Astoria debió de saltar de emoción cuando le dijiste! Pensé que ahora todo se quedarían en un silencio tenso, pues la chica que Harry había invitado a salir era Hermione, pero no, empiezan a decir cosas así, inclusive Hermione. Entonces me doy cuenta que la chica la cual mi mejor amigo siempre gusto es Astoria y no Hermione. —¿Gustas de Astoria? —le pregunto en un susurro, sólo para sacarme la duda. Harry me mira con desconcierto. —Si, creí que lo sabías. ¡Si tu me estuviste dando consejos! —Oh, si, claro. Me río de mi mismo, al ser tan tonto al no darme cuenta que en realidad Harry gusta de Astoria Greengrass, en vez de la hermana de Malfoy. Niego con la cabeza y sigo escuchando las bromas que hacen.