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La Hermana de mi Enemigo — capítulo 18

*Aclaración: La historia esta narrada por el punto de vista de los protagonistas (Ronald Weasley y Draco Malfoy), así que se contara todo lo que pasa al rededor de ellos.**Cada capítulo sera narrado por uno de ellos, en el siguiente, seguirá el otro.**Algunos capítulos transcurren en el mismo tiempo que el anterior, pero con el punto de vista del otro.**Los personajes y/o lugares son sacados de la imaginación de Joanne K. Rowling.**Sin nada más que decir, ¡que empiece la lectura!*Draco Entiendo que me sienta aliviado porque ella no dijo nada sobre lo que pasó la otra vez, ya que, por mucho que tan solo la lleve a Ottery, tampoco quería que todos se enteraran, pues si llegaba a los oídos de mis padres que acompañe a una Weasley hasta cerca de su casa, me asesinan. Pero, sin saber porqué, me siento algo triste de que no lo haya dicho, como si no le importara en lo más mínimo. Y eso me pone mal. Cuando se me vino a la cabeza pensar que estoy enamorado de ella, por poco me da un paro cardiaco. Trato de quitármelo de la cabeza e intentado hablar con mi hermana, pero estoy seguro que si se lo digo, ella no descansará hasta convencerme que estoy enamorado de ella. Cosa que no es cierto, ¿verdad? Ademas, Hermione ha estado deprimida algunos días. Desde que papá le informó que, luego de casarse, se mudaría a la mansión Zabini, ha estado muy triste, pero, la mayoría de las veces, la veo con una sonrisa radiante de la cama, que es justo cuando Weasley esta con ella. Si todavía no le he pateado la cara, es porque logra distraer a mi hermana, porque sino ya lo habría dejado tres metros bajo tierra. Y también me hace sentir algo culpable, yo tendría que estar con ella, pero en vez de eso, estoy tratando de sacarme de la cabeza a la pelirroja. —¿Irás a la fiesta o no? —me pregunta Daphne, sentándose al lado mio en la banca. Tanto ella como yo tenemos el periodo libre, por eso los chicos están en clases, mientras nosotros descansamos. Hogwarts hará, como es tradición, una fiesta de Halloween, se haría apenas anochezca, en la cafetería, donde sacarán todas las mesas y sillas y volverlo más terrorífico. También creo que hay un concurso del mejor disfraz. Pero lo peor de todo es que perdí una apuesta con mi hermana, por eso, ademas de tener que aguantarme aquella ridícula fiesta, voy a tener que disfrazarme de príncipe... Lo último que me faltaba. La miro con rabia y ella se empieza a reír, ya esta informada, como Astoria y mis amigos, sobre la tonta apuesta en la que perdí. Bufo molesto, aumentando la risa de Daphne, hasta que llega a una parte que se agarra la barriga de dolor. —Lo... lo siento... es que... tu... vestido... de... ¡príncipe! —suelta una carcajada, hasta que al fin se calma. Respira hondo—. Yo no sé de que me disfrazaré. —¿Qué tal de ogro? —frunce el ceño—. Tu empezaste. Sonríe, negando la cabeza, luego se disculpa pues se tiene que ir a quién sabe dónde. Me acomodo en la banca, apoyando la espalda en el árbol. Unos minutos después, en los cuales me he dedicado a terminar la tarea de Química 2 que Hermione me estuvo molestando para que la haga, se escucha el ruido de la campana, anunciando el final de la ante último periodo. Suspiro frustrado, Castellana, por mucho que me vaya bien, no tolero a la profesora Sinistra, encima se la pasa regañandome cuando no hago nada. Más o menos. Agarro mis útiles y camino con ellos hasta mi casillero, donde meto todo sin acomodar y saco lo que necesito para mi última clase del día. Bostezo aburrido, caminando hasta el aula 8, saludo a algunos de los hijos de los amigos de mis padre, a los cuales a la mayoría ni el nombre conozco, en el trayecto al salón. También veo a Pansy, pero ella me ignora olímpicamente; desde nuestra primera cita, me ha estado evitando, sólo me habla cuando nuestras dos familias se reúnen, eso si, se sigue juntando con los chicos y se sienta con nosotros. Maldigo a cualquier ser viviente cuando veo que la puerta del salón de Castellana esta cerrando. Suspiro, posteriormente toco tres veces la puerta. —¿Cuál es su excusa, señor Malfoy? —me pregunta la profesora, cuando entro al salón. —El jardín esta bastante lejos. —Sientence con... la señorita Patil —la miro expectante, ¿cuál de las dos?—. Padma. —Eh.. si... ¿pero cuál es? —algunos de los alumnos de esta clase ríen, mientras que las gemelas me miran frunciendo el ceño, como la profesora. No es mi culpa que sean igual y que las dos estén sentadas solas. —¡La de la izquierda, señor Malfoy!... Ah, otra más. Volteo para encontrarme a la chica Weasley, que le sonríe inocentemente a la profesora. Yo me encamino con mis cosas a la mesa que da a la pared, en primera fila. Patil me dirige una mirara de odio por no reconocer quién es quién, pero ¿qué me culpa? Nunca me han importado. Antes de que empiece la clase, Weasley se sienta al lado de la otra Patil. —Antes que el señor Malfoy y la señorita Weasley se les ocurriera interrumpir la clase —veo por el rabillo del ojo que ella esta sonrojada levemente—, les decía que le daría un texto de dos hojas a los cuales tienen que pasar al español. ¡No quiero ver ni una falla! ¡Tampoco quiero que se copien! Me dan las dos hojas, que tienen tantas palabras que creo que no nos alcanzara para completar la tarea las dos horas que tenemos. Una suerte es que se hablar un poco de español, ya que mamá se aseguro que aprendiéremos diferentes idiomas: yo sobre salgo con el latín, mientras que Hermione, con el francés, ya que tuvo que estudiar en la Academia Beauxbatons por siete años en Francia. También sabemos algo de italiano, pero tampoco aprendimos mucho de español. Paso el texto a otra lengua, pensando en el partido de mañana contra la Universidad Stonewall. El equipo de baloncesto femenino tendrá su primer partido la próxima semana. Zabini, los primos Nott, Diggory, McLaggen, Flint y yo, más a otros chicos, entre ellos, Potter y Weasley, que para mi desgracia los aceptaron en el equipo. Hermione, Daphne, Lovegood y la chica Weasley están en el equipo de baloncesto, con otras que no me acuerdo el nombre. La profesora Sinistra se pone hablar sobre el idioma que estudiamos mientras que nosotros seguimos con esto, tratando de no perdernos con lo que dice, pero también manteniendo el ritmo de la tarea. Algo que se nos complica a medida que pasan los segundos, hasta llegar al punto que miramos con el ceño fruncido a la profesora sólo para que se de cuenta que no podemos con todo. Es por eso que es un alivio cuando se termina la hora, donde nomas unos cuantos chicos y yo pudimos terminar con todos, a los que no terminaron, les asigno otra cosa para ser, cosa que no les agrado mucho. —Ahora de ir a comprar tu disfraz —me dice Hermione, apenas pongo un pie fuera del aula. —Soy tu hermano, se supone que no tiene que tratar de humillarme. —No me vengas con esos cuentos. Me agarra de la mano, mientras me tira hacia la salida de la Universidad, ni siquiera puedo ir a comprar algo. Ella me dice que se quiere disfrazar de bruja cuando nos subimos al auto, pero que sin las verrugas. Este será un largo día. Llegamos a la tienda de disfraces unos minutos después, donde puedo reconocer algunos alumnos de Hogwarts, comprando lo que piensan usar hoy a la noche. Yo me tengo que quedar sentado en una de las sillas que había, mientras que mi hermana va en busca de mi disfraz y el suyo. Me suena el celular. Una llamada de mi tía Bellatrix. —Draquito, mi sobrino favorito —me dice cuando contesta—. ¿Te puedo hacer una pregunta? —Dime, tía. —¿Es verdad que tu querida hermana —no me pasa desapercibido que lo dice con desprecio— se junta con la familia Weasley? Me quedo callado. Hermione estuvo ocultando aquella amistad durante dos meses, evitando a toda costa que nuestra familia se enteré, pues bien sabe que a nuestros padres no les agrada aquella familia, ya sea porque papá tuvo un problema con el señor Weasley hace años o porque sean una familia de clase baja y sin ninguna pizca de poder estar a nuestro nivel. Sigo preguntándome porqué sigue estando con ellos. —¿Draco? ¿Es verdad? ¡¿Se junta con esos muertos de hambre?! —No, tía. Claro que no, ¿pero dónde sacaste aquello? —¿De dónde? Tu sabes que los hermanos Carrow se llevan bien con Tom, ellos le contaron que estuvo hablando como si de amigos se tratará con esos, también con Potter y Longbottom, ¡hijos de personas que tu padre aborrece! —Te habrán mentido. Puede ser que Hermione no sea una Malfoy de pies a cabeza... —Y me lo vienes a decir a mi. Sigo en pie con mi teoría de que es adoptada, muy a pesar de que yo estuve con tu madre en su segundo embarazo. —... pero tampoco se juntaría con los Weasley —continuo, haciendo caso omiso al comentario anterior—. Ella tiene dignidad como para ir perdiéndola juntándose con aquellos pobres. Sigo hablando con ella, hasta convencerla, pero sé que de cualquier manera, le dirá a mis padres y no sé si esta vez Hermione se saldrá con la suya. Hablando de ella, ya esta en la caja registradora, con dos bolsas en las manos, esperando que le devuelvan su tarjeta de crédito. Una vez que lo hacen, se acerca a mi, sonriente, entregándome una bolsa. —¿Has terminado todos tus deberes, verdad? —me pregunta, mientras salimos de la tienda—. Si no lo has hecho, mejor que te pongas a hacerlo ahora. No quiero que te a traces con tus tareas. —Ya los termine. Enarca una ceja. —¿Todos? —Más o menos —ella niega con la cabeza, pero la interrumpo antes de que empiece a regañarme—. Tía Bellatrix me llamó —rueda los ojos—, sabe que eres amiga de los Weasley, Potter y Longbottom, y estoy segura que le dirá a nuestros padres. —Pero ¿cómo se enteró? —Pues los hermanos Carrow le fueron con el chisme. —Pues bien. Yo no pienso dejar de juntarme con ellos, sólo porque a papá no le guste. Y con eso último, se sube al auto, claramente molesta por no poder estar con sus amigos sin que sus padres se omitan por ser de clase baja. Arranco el auto, después de subirme y ponerme el cinturón, mientras que ella prende la radio, en su estación de música favorita. Me habla sobre la fiesta, haciéndome recordar casa minuto que tengo que usar ese ridículo disfraz. Apenas llegamos a Hogwarts, tanto Astoria como Daphne agarran por los brazos a mi hermana y se la lleven a la habitación de la primera, muy a pesar de que Hermione se este quejando que todavía faltan horas para la fiesta como para cambiarse ahora. Y por mucho que hace berrinche, las hermanas Greengrass se la llevan. A ver como se las arreglan para bajarle el mal humor por hacer eso. Agarro la bolsa con mi disfraz con el ceño fruncido, caminando hasta la residencia de los chicos, así ir a mi pieza para dormir un rato y luego prepararse para la tortura. ˜★˜★˜★˜★˜★˜ Me pregunto si Hermione tuvo algo que ver con esto. También me pregunto si puede leer mi mente o si yo soy demasiado obvio respecto a lo que siento. Yo sé que ella estuvo mirándome muy seguidamente, tratando de descubrir que pasaba por mi cabeza y o lo descubrió y decidió hacer algo, o sólo fue una coincidencia. La menor de los Weasley, esta en la fiesta con un vestido rosa brillante, zapatos y accesorios a juegos, al parecer, disfrazara de una princesa. Tiene una diadema violeta sobre su cabello rojo, que hace que se vea más bonita. Ni siquiera sé porqué pienso eso. Pero estoy seguro que no soy el único que lo noto, pues hay un montón de chicos que la están viendo atentamente. Luce demasiado bella. Creo que el ponche me esta haciendo mal. —Draco, mira eso —dirijo mi mirara hacia unos donde están los sillones que colocaron, cuando sacaron las mesas y las sillas, para ver a mi hermana riendo con Astoria, Weasley y Potter. —Si alguno de esos dos estúpidos se pasa de listo con mi hermana, veran lo que les espera —le digo a Crabbe, él asiente como Goyle. Hermione, como dijo, se disfrazo de bruja, tiene una túnica larga y negra, el cabello en mal estado, como si no se hubiese peinado en semanas, un sombrero puntiagudo y zapatos de puntas. Hasta se había puesto uñas falsas y largas. —Iré a tomar aire —le avise a los chicos. Esto de que todas las chicas me estuvieran viendo por mi disfraz ya me esta molestando, mejor salir afuera un momento. Por suerte, o están todos en la fiesta o se fueron a algún lugar a bailar para festejar Halloween, pues no hay ninguna alma en la calle. Me siento al lado del árbol, mirando hacia el cielo. Bostezo aburrido, sacando el celular para leer los mensajes que Pansy me envía, los cuales, supongo, la mayoría debe decir que vaya de inmediato adentro porque nos tienen que ver juntos si queremos hacerles creer que estamos "felizmente enamorados". Maldigo el momento en el cual mi padre avisó estos estúpidos compromisos. Me quedo pensativo unos minutos, hasta que unos sollozos me sacan de las nubes. Ginevra ha salido de la universidad, limpiándose las lagrimas, arruinando su maquillaje. Igualmente sigue viéndose hermosa..... ¡Será la última vez que tome ponche!... ¿Estará llorando por la misma cosa que la última vez que la vi triste? ¿O por algo diferente? No se da cuenta de mi presencia y como no, si estoy en la penumbra, difícilmente me puedo ver. Ella se sienta en una de las bancas, sacando bruscamente las lagrimas que siguen saliendo de sus ojos. Noto como respiran hondo, seguramente para tratar de calmarse, y una vez que lo logra, se limpia el maquillaje corrido con una servilleta que traía. Levanta sus pies y los rodea con sus brazos, escondiendo su cabeza y puedo apostar que sigue llorando. —Mira allá... Esta sola. Giro bruscamente la cabeza para encontrar dos hombres, a metros míos, de más o menos treinta años, balanceándose, algo borrachos. Siento un miedo terrible cuando veo que uno de ellos tiene la mano dentro del bolsillo de su campera, sosteniendo algo. Se acercan sigilosamente a ella, que esta ocupada pensando quien sabe qué como para darse cuenta de lo que esta pasando. Me levanto sin hacer ruido, ahora mismo agradezco las lecciones que papá me dio de niño junto a tío Rodolphus y sus amigos. Ginny ya ha levanto la cabeza y mira con terror a los dos hombres y tal y como sospechaba, uno de ellos saca una pistola. Ahogo un grito de terror, la levantan y a los pocos segundos, ella se desmaya, cuando dispara a centímetros de ella, por suerte. —¿Cuánto crees que paguen por ella? —dice uno, sosteniéndola bruscamente del brazo. Estoy a unos centímetros de ellos y, en el momento que se dan cuenta que hay alguien detrás de ellos, hago chocar con fuerza sus cabezas, haciendo que caigan del piso. Me tiro sobre ellos, forcejeando para quitarle el arme, lo cual logro y lo tiro lejos de allí y, para terminar, le pego un puñetazo a ambos, dejándolos inconscientes. Los reviso, asegurándome que lo estén, antes de ir hasta donde esta Ginny, sostengo su cabeza con mis brazos, mientras siento su pulso. Sólo esta desmayada. —¿Ginny?... Ey, Ginny, contesta... —¡Ginny! La mitad de los alumnos de Hogwarts sale de la universidad, al parecer escucharon el disparo. Weasley se acerca corriendo, mira un momento a los delincuentes antes de arrodillarse al lado de su hermana, se la entrego y me mira entre agradecido y confundido. Hermione llega a mi lado y me abra fuertemente. —¿E-estas bien? Draco... ¿qué ha pasado? —Lo mismo me pregunto yo —dice Dumbledore, apareciendo detrás mio. Los profesores Snape, Carrow, Black y Lupin están sujetando a los criminales, que ya se han despertado, y McGonagall esta llamando a la policía. Weasley sigue al lado de su hermana, aliviado de que este sólo inconsciente, al lado de él están Potter, las hermanas Greengrass, Longbottom, Lovegood, Scamander y unos cuantos más. El resto esta al rededor mio, esperando que explique lo que ocurría. —Salí a tomar aire y... y luego salió ella —Weasley esta escuchando atentamente, pero también prestando atención por si despierta Ginevra—. Aparecieron esos dos... y... trataron de atacarla —Hermione me abraza más fuerte—, pero no le hicieron nada, hice que choquen sus cabeza, luego los desmaye... —Tuvo que haber pedido ayuda —dice McGonagall, luego de cortar. —Disculpe, profesora, pero si no hacía algo, ya se podían despidiéndose de ella —mi hermana me pea fuertemente en la cabeza—. Lo siento. —Todos adentro —dice Dumbledore, luego dirige la mirara hacia la pelirroja—. Señor Weasley, lleve a su hermana a la enfermería. Llamaremos a su familia por las dudas. Usted también, señor Malfoy, vaya a la enfermería. Señoría Malfoy, hágame el favor de acompañarlo. —¡Pero no me pasó nada! —me quejo. Pero Hermione no me hace caso y, luego de echarle un vistazo a su amiga, me obliga a seguirla hasta la enfermería, bajo las mirara curiosas de los alumnos, algunas de admiración, y los murmullos de todos ellos. Por mucho que le digo que ni siquiera me tocaron, ella no me escucha y me sigue tirando hacia la enfermería. Weasley va delante de nosotros, cargando a su hermana. —¡Estas sangrando, Draco! ¡¿Y tu dices que estas bien?! —Sólo es un corte —murmuro. Pomfrey ayuda a Weasley a colocar a Ginny en una cama, mientras Hermione me obliga asentarme en una. Me toco la cicatriz que me hizo ese idiota sobre la remera, tampoco es tan larga o tan profunda como para que tenga que venir aquí. Mi hermana se acerca a su amigo y habla un momento con él, con la vista fija en la pelirroja, que, por lo que dijo la enfermera, se desmayó a causa de pánico. —Malfoy —mientras que me examina a mi, lo cual sigo creyendo que no necesito, miro a Weasley, que se pasa la mano por su cabello—, gracia... por... salvar a mi hermana. —De... ¿nada? —Nunca creí que escucharía esto —escucho que murmura Hermione, acariciando el cabello de Ginny. Weasley sonrió y toma asiento al lado de la cama de su hermana. —Pasara la noche aquí. —¡Pero si sólo es un pequeño corte! —¡No te comportes como un niño pequeño, Draco! —me dice Hermione, viniendo hasta a mi. Unos minutos después, cuando Pomfrey estuvo a punto de sacar a mi hermana y a Weasley de la enfermería, los hermanos mayores de él, que si no me equivoco son Fred, George y Percival, entran a la enfermería, yendo directo hacia donde esta su hermana menor. Cuando le explican lo que ocurrió, ellos me miran sorprendidos, pero yo hago como si no lo notara. —Ya, listo, necesito que se marchen de aquí. —Mañana saldrás, deja de comportarte como un llorón —me dice mi hermana, pasando por mi lado. Los Weasley me agradecen en un murmullo, como si no pudieran creer que casi arriesgue mi vida para salvar a su hermana, antes de salir de la enfermería, dejándome solo con Ginny y Pomfrey. Bufo cuando me doy cuenta que, si mis padres se llegan a enterar de lo que hice, no se sentirán orgullosos porque salve la vida de alguien, sino que estarán enojados porque salve a una Weasley.