Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← La Hermana de mi Enemigo · de

La Hermana de mi Enemigo — capítulo 17

Aclaración: La historia esta narrada por el punto de vista de los protagonistas (Ronald Weasley y Draco Malfoy), así que se contara todo lo que pasa al rededor de ellos.**Cada capítulo sera narrado por uno de ellos, en el siguiente, seguirá el otro.**Algunos capítulos transcurren en el mismo tiempo que el anterior, pero con el punto de vista del otro.**Los personajes y/o lugares son sacados de la imaginación de Joanne K. Rowling.**Sin nada más que decir, ¡que empiece la lectura!*Ronald Harry me levantó hace unas horas, porque según él, sino me levantaba antes, no íbamos a llegar a tiempo a la casa de Sirius. Claro, él sólo quería ver a Hermione. Neville no iba a poder ir, ya que tenía que pasar por el asilo de ancianos para visitar a su abuela como le había prometido, Rolf y Luna tampoco ya que irían a comer a la casa del padre de ella y Daphne, para la sorpresa de todos, al final no iba porque Theo la invitó a salir. Así que los únicos que iríamos son Harry, Ginny, Hermione, Astoria y yo.  Ahora estamos en el auto de Harry, yendo hacia allá con él y Ginny, ya que Hermione y Astoria llegarían más tarde porque tenían que hacer algo antes. Yo estoy con los ojos cerrados, tratando de conciliar el sueño, pero el muy difícil con Ginny que cante en mi oído. Literalmente. Harry estaciona y bajamos del coche, yendo a la casa de Sirius. Tocamos el timbre y Tonks nos abre, recibiéndonos con una sonrisa. Nos dejo pasar, avisándonos que la comida estaría lista en unos minutos. Teddy estaba a upa de su padres y desde la sala se podía ver el jardín, donde Sirius hacía el asado. —A ver, chicos, elijan: ¿cuidar a Teddy o ayudarme a hacer la mesa afuera? —Harry decide cuidar a su ahijado y Ginny, Remus, Tonks y yo sacamos la mesa al jardín, llevando los platos y los cubiertos, con los vasos y la jarra de jugo. Sirius nos saluda con una mano y luego vuelve a su trabajo de controlar el fuego. Dejamos la mesa en medio de jardín, Harry se sienta con su ahijado, jugando con un juguete que tiene en sus manos. Me siento junto a ellos con Ginny, mientras que Tonks y Remus caminaron hacia dentro, con dirección a la cocina para ir a buscar lo que faltaba. Para mi es muy raro estar sentado en la mesa que esta en un jardín de un profesor de la Universidad y luego comer con él y con otro profesor. Aunque yo no tengo a Remus, yo no estudio Literatura; Hermione y Rolf, si. En el momento que Sirius se sienta para dar inicio al almuerzo, tocan la puerta y él se levanta inmediatamente y camina con paso apresurado hacia la puerta. Las chicas llegaron. Casi dos minutos después, los tres caminan hacia nosotros, Hermione y Tori nos saludaran alegres, después toman asiento. —¿Y por qué tardaron tanto? —les pregunta Remus, luego de servirse algo de ensalada en su plato. Noto que Hermione se tensa, ya que esta sentada al lado mio, pero luego sonríe inocentemente. Al parecer soy el único que ha notado aquello. —Nada, Draco quería preguntarme algo. —¿Sobre? —pregunta Tonks, curiosa. Hermione se vuelve a tensar y balbucea, hasta que al fin responde bien. —Tiene una cita con Pansy Parkinson y no sabía qué hacer —Sirius frunce el ceño. —No me agrada esa chica. No esta en mi clase, pero la he visto muchas veces y parece una niña malcriada y egocéntrica. —Y no te equivocas —decimos Harry, Ginny, Hermione, Astoria y yo. Reímos y continuamos comiendo, hablando de temas triviales, aunque Tonks, Remus y Sirius miran seguido a Hermione, se dieron cuenta de que esta ocultando algo, como yo. Pero igualmente no decía nada, tan solo se dedicaba a conversar con los demas, evitando a toda costa mirar a los ojos a sus familiares, ademas de que no esta en su cara su típica sonrisa luminosa. —Entonces, ¿nerviosos por saber si quedaron en los equipos? —Creo que lo hice bien —dice Harry, removiéndose el cabello nervioso. —Yo también, creo que entraré. —Pues a mi la profesora Hooch no me dijo nada malo. —¿Y tu, Hermione? —Yo entraré, por supuesto —dice firme y segura, limpiándose la boca. Sirius rueda los ojos, el orgullo siempre estará en los Malfoy. —Espero que los cuatro entren —dice Remus, mirando a su hijo que esta comiendo un poco de papa que él le dio—. ¿Vas bien con tu trabajo de Literatura, Hermy? —Voy por la mitad —él abre los ojos de par en par. —¡Pero si hice que lo hagan hace tres días! ¿Cómo puedes tan adelantada? —Es mi sobrina, Lunático. Ha sacado la inteligencia de mi —Sirius se señala, sonriendo, mientras que su sobrina se ríe. —Claro, claro, como digas. ¿Y qué te ha mandado? —Leer una trilogía completa. Y voy por la mitad porque ya había leído el primer libro y el segundo lo había dejado por la mitas, ademas de que la escritora es una de mis favoritas. —Tendré que mandar a leer algunos libros que tu no hayas leído. —Eso es imposible —decimos todos, haciendo sonrojar a Hermione. Cuando terminamos, Tonks, Ginny y Tori van a la cocina a lavar los platos, mientras que Hermione se queda al cuidado de su ahijado; por lo que me dijeron, ella no lavo ni un sólo plato en su vida y que tiene prohibido entrar a la cocina de su mansión. Si yo no lavo un plato en mi casa, mi madre me asesina. Aunque Remus me dijo que en su casa, las únicas que hacen trabajo domestico son las empleadas, que ni su hermano ni sus padres saben hacer algo de ese estilo. Harry y su padrino son un equipo y el profesor de Literatura y yo, otro. Sacan una pelota y jugamos fútbol, aunque lo último que parece es fútbol, ya que hacemos el ridículo al jugar, sobre todo Remus, que quiere hacer reír a a su hijo. Teddy lo mira por un rato, riéndose, pero luego vuelve su vista a su madrina. Los dos están jugando a las palmaditas y a veces Hermione hace caras raras, sacandole sonrisas. Me detengo por un momento, contemplándola. Se ve realmente tierna así, haciendo muecas extrañas para satisfacer a Teddy. Los estrecha en sus brazos y le da un fuerte abrazo, balanceándose con él. Luego ella levanta la mirara y me descubre mirándome, unos veinte segundos después, en la que mantenemos la mirara en el otro, me sonríe y noto que esta algo sonrojada. Sonrío y me recuerdo que Harry la ama, suspiro. Camino hacia donde esta mi amigo descansando, mirando hacia el cielo. Me pasa la botella de agua que tenía en la mano cuando me acerco. —¿Ya le has preguntado sobre salir contigo? —niega, todavía mirando el cielo—. ¿Por qué? —¿Y si me rechaza? —¿Y si acepta? —¿Y si me rompe el corazón? —¿Y si te da los mejores momento de tu vida? —¿Desdé cuándo te volviste tan filosofo? —¿Desdé cuándo te volviste tan inseguro? —¿Dejaras de responder con preguntas? —¿Tu harás lo mismo? Nos miramos y lanzamos una carcajada, antes de juntarnos con Sirius, Remus, Teddy y las mujeres, están sentados en la mesa, hablando del bautismo del primogénito de los Lupin. No serán muchas personas, sólo los abuelos del niño, sus padrinos, mi familia y amigos de ellos. Dicen que seremos menos de veinticinco. Será en la misma iglesia donde bautizaron a Tonks. Todo hubiera sido perfecto, sino hubiera notado la mirara apagada de Hermione. ˜★˜★˜★˜★˜★˜ La casa de Sirius es realmente grande, por eso accedimos a quedarnos a dormir, los Lupin se habían ido hace unos minutos, luego de que se dieran por vencidos de tratar de sacar a Hermione de la habitación del difundo hermano de su tío segundo. No sabemos qué le pasó, sólo que fue a atender una llamada y que corrió hacia la pieza, encerrándose. Arriba se encuentran Harry, Ginny y Tori, tratando de convencerla que salga, mientras que Sirius y yo estamos limpiando la mugre que hicimos hoy. Después de eso, vamos al salón, donde él me dice que, desde que Hermione se enteró el martes que sería la futura señora Zabini, había estado triste, pero no hasta llegar el punto de encerrarse en un cuarto. Sirius quiere saber quién la llamó y qué le dijo para que se ponga en ese estado. —Sube tu, Ron. Astoria y Ginny se sientan cada una a mis costados y Harry al lado de Sirius. Habían subido todos, excepto yo, por eso me paro y subo las escaleras, su habitación en la que en la puerta dice R.A.B., Regulus Arcturus Black. Apenas doy un golpe en la puerta, escucho a Hermione decir que a dejen sola. Suspiro y me siento al lado de la puerta. —Necesito saber que estas bien. —¿Y tu cómo crees que estoy? —espeta. Siento un ruido y me doy cuenta que esta sentada del otro lado de la puerta. —¿No te han dicho que las princesas no lloran? —mi madre siempre le decía eso a Ginny cuando se ponía triste y ella, por obra de magia, se alegraba. —Eso es lo último que soy. —No lo creo. Veamos..., eres linda, vives en más o menos un palacio, tienes sirvientes, te queda muy bien cualquier cosa, eres inteligente... ¿Realmente no eres una verdadera princesa? —escucho su risa y me alivio, al menos ya no esta tan triste—. Tori esta preocupada, como todos, yo también, no quiero que estés así. —Estoy bien. —Me gustaría que no me mintieras. Nos quedamos callados unos segundos, hasta que siento que se levanta y saca el seguro de la puerta. Me levanto al tiempo que ella abre la puerta, me mira por dos segundos y en ese tiempo puedo notar que su cabello esta todo enmarado, sus ojos están rojos e hinchados y esta toda desarreglada. Se tira a mis brazos y la atrapo justo a tiempo, empieza a sollozar en silencio, mientras camino hacia dentro de la pieza. Pateo la puerta para cerrarla. Entre mis brazos, la llevo hacia la cama, me siento con ella, acariciándole con suavidad su cabello y eso parece calmarla. Ya no llora, pero no se separa de mi lado y me tiene fuertemente agarrado. —Yo... —No digas nada. Primero tranquilízate, otro día me contaras. Ella esta sentada en mis piernas, con la cabeza escondida en mi pecho y abrazándome por la cintura. Se ve tan débil, tan frágil, fácil de hacerla sufrir. Agarro su celular que esta sonando y Hermione voltea la cabeza, para ver conmigo los mensajes que le mandaron. Todos son de Daphne, Theo y Drake, repitiendo que cuando se ponga mejor, que los llame. Suspira, volviendo a enterrar su cabeza en mi pecho. —No quiero... Ron..., yo no... yo no quiero. —¿Qué cosa no quieres? —No quiero irme a vivir con Zabini el año que viene. —¿Qué? Empieza a llorar descontroladamente y yo la aprieto más a mi, dejando descansar mi mentón en su cabeza. Para los Malfoy no era suficiente que sus hijos se casaran con gente que destetaban que ahora los obligaban a vivir con ellos el próximo año. ¿Qué seguía? ¿Qué se entregue ante él? Aprieto los puños tan solo al pensar en eso. Cuando ella nuevamente se relaja, me acuesto en la cama, con ella encima de mi, que la tengo abrazado por la cintura y ella alrededor del cuello, pero un minutos después se posiciona al lado mío, sus manos están ahora en mi pecho, al lado de su cara. No tiene su sonrisa que alegra a todo el mundo con mirarla o la mirara soñadora en sus ojos; tiene el labio temblando, tratando de que no le salgan más lagrimas y sus ojos reflejaban tan solo tristeza. —Odio verte así —susurro. —Desde el próximo año, es como únicamente me veras. —No digas eso, no pasará. —Ya no puedo ser feliz —dice por lo bajo, y lo peor de todo que parece muy segura con eso. —Te prometo que lo serás. —No hagas promesas que no podrás cumplir. Ella me dice lo mismo que me dijo cuando le dije que la ayudaría a escapar de ese casamiento y ahí no replique, porque no estaba seguro de poder cumplirlo, pero ahora si. Por nada en el mundo permitiría que Hermione se sienta miserable el resto de su vida. —Mírame. Hermione, mírame. Ella levanta la cabeza, triste. Me inclino y le doy un beso en la frente, que consigue sacarle una sonrisa. —Nunca, ¿me escuchaste?, nunca dudes de que voy a hacer que seas la mujer más feliz del planeta —ella agranda la sonrisa—. Voy a hacer lo imposible para que no tengas que casarte con ese desgraciado y te cases con el hombre que quieras, ¿si? Hasta tendrás un padrino muy guapo —le digo, señalándome, haciéndola reír—. Pero, por favor, prométeme que si algún día estas triste, me avisaras y yo estaré a tu lado. Y que también nunca volverás a decir que no puedes hacer feliz, porque eso me pone triste a mi. —No sabes lo feliz que estoy por conocerte, Ron. Eres mi mejor amigo. Estiro el brazo, donde ella descansa su cabeza, y paso mi brazo por la cintura de ella, acercándola a mi para abrazarla mejor. Acaricio su cabello mientras ella se acomoda mejor, tiene los ojos cerrados y la sonrisa que la describe en sus labios. —Gracias. Gracias por todo. Beso su nariz, haciendo que ría unos segundos. —No hay de qué. Siempre estaré para ti. Hermione de a poco a poco va borrando su sonrisa, pero sólo porque se esta quedando dormida. Casi diez minutos después, en la que yo me encargo de observarla para asegurarme que esta bien, mientras duerme, a la habitación entra Sirius. Frunce el ceño al ver a su sobrina junto a mi, abrazados en la cama, pero aún así no me dice nada. Se para a los pies de la cama, mirando con determinación a Hermione. —¿Estaba muy triste? —Si, pero ya se ha calmado. Esta dormida. —No sé que le dijiste para que te dejara entrar o para qué se quede tranquila, pero te lo agradezco. Hermione es como, igual que Tonks, una hija para mi y lo último que quiero es que sufra. —Yo tampoco quiero eso —confieso, apartando un mechón de su cara. —Me he dado cuenta. Harry y Astoria se han ido a dormir... Quédate con ella, si quieres, creo que no querrá dormir sola esta noche. Pero sólo esta noche, no quiero enterarme que has vuelto a dormir con ella. —Si, señor. Nos tapa con frazada que estaba sobre la silla, antes de salir por la puerta, apagando la luz. Acomodo mejor la frazada y ella se remueve, quedando su espalda contra mi pecho. Deben de ser la una de madrugada, más o menos. Maldigo por dentro cuando suena el celular, Hermione vuelve a removerse inconscientemente pero se calma cuando atiendo la llamada de George. —¡¿En dónde diablos estas?!—exclama—. ¡Te avisamos que harían de nuevo las Carreras de la Muerte! ¡Empieza en veinte minutos! ¡¿Dónde estas?!* Mierda, olvide por completo eso. —Lo lamento, hermano, pero no puedo ir. —¿Por qué?—sonaba extrañado, en toda mi vida nunca había faltado a una carrera y si no quería correr, al menos iba a ver. —Estoy con Hermione y... —Ah, ya entiendo, estas en una cita con ella. ¡Nos habías dicho! ¿Qué están haciendo?—Esta durmiendo y... —¿La dejaste cansada?—pregunta, con voz picara. Siento mis mejillas arder —¡No, idiota! —grito al celular, pero lo suficiente bajo como para que ella no se despierte—. Estaba mal y se durmió a mi lado. Pero no voy a ir, me quedaré con ella. —Bueno, como digas. Sólo una cosa: me agrada como cuñada—bufo frustrado, se quedaría con las ganas. Harry esta enamorado de ella y ahora que lo pienso, yo no soy él que debe de estar con ella, sino mi amigo—*. Nos vemos, hermano.*Una vez que se corta la llamada, dejo el celular sobre la mesita de luz. La vuelvo a abrazar, cerrando los ojos, así poder dormir. Pero antes de eso, pienso que de una u otra forma estoy traicionando a Harry. Vale, no la bese en la boca, ni nada por el estilo, pero voy a dormir a su lado, abrazándola y eso esta mal, porque si invirtiéramos papeles con Harry, yo me sentiría enojado si él duerme con la chica que amo. Pero no quiero dejarla sola, si ella hubiera querido no dormir conmigo, hubiera dicho que me vaya para poder dormir tranquila, no dormirse entre mis brazos, ¿verdad? Hermione fue la que se acomodó y cerró los ojos para irse al país de los sueños. Vuelvo a cerrar los ojos, si sigo pensando me iré de la habitación y lo último que quiero es eso. ˜★˜★˜★˜★˜★˜ Entra un poco de luz por la ventana, a través de la cortina, haciéndome despertar. Aunque no es sólo eso. Siento los dedos de ella subir y bajas por mi brazo y algunas veces, jugar con tranquilidad con mi cabello. A veces entrelaza nuestros dedos, otras pasa sus dedos por mi cara, creo que quiere contar cuantas pecas tengo. Pero sin abrir los ojos. —Sólo digo que es raro. Tu no eres una de las chicas que lloran delante de un chico, mucho menos que duerme con él porque se sientas seguras con seguras a su lado. Astoria. —Ron, nunca haría algo para lastimarme. Me reprimo las ganas de sonreír. —No estoy diciendo eso. Sólo digo que estás confiando muy rápido en él, ni siquiera confías tanto en Theo o Rolf como él y a ellos lo conoces de mucho antes. —No se trata de quién vino primero o quién vino después, sino en la protección que te hace sentir. Ron siempre sabe cuando tiene que callar y que tiene que decir para aliviarme. —Bien, pero si él llega a lastimarte, me lo dices para que le de una buena paliza junto a los chicos. Ahora, rápido, hay que levantarlo antes de que Sirius se enteré que dormiste con él, o lo asesina. Casi media hora después, estamos todos en la cocina, desayunando lo que preparó Sirius. Por petición mía, nadie habla de lo qué pasó anoche con Hermione, cuando ella quiera hablar, lo dirá, por el momento no quiero hacerlo. Ella parece aliviada por eso. Ella, mi hermana y Astoria hablan sobre no sé que de un nuevo diseñador de modas y Sirius, Harry y yo sobre el resultado las pruebas de fútbol de Hogwarts. Ya quiero que sea mañana para saber. Sonrío inconscientemente al ver la mirara de felicidad que reina de nuevo en los ojos de Hermione.