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La Hermana de mi Enemigo — capítulo 6
*Aclaración: La historia esta narrada por el punto de vista de los protagonistas (Ronald Weasley y Draco Malfoy), así que se contara todo lo que pasa al rededor de ellos.**Cada capítulo sera narrado por uno de ellos, en el siguiente, seguirá el otro.**Algunos capítulos transcurren en el mismo tiempo que el anterior, pero con el punto de vista del otro.**Los personajes y/o lugares son sacados de la imaginación de Joanne K. Rowling.**Sin nada más que decir, ¡que empiece la lectura!*Draco Tras conseguir la confirmación de Weasley de que mi hermana había vuelto, camino hasta el campus de las chicas. Veo por las puertas y, cuando quedo claro que no había moros en la costas, entro. Camino hasta la habitación 143, donde duerme mi hermana y Pansy. Luego de tocar la puerta dos veces, me abren. Frunzo el ceño, igual que ella, al ver a la pelirroja. —¿Qué quieres? —su voz: una mezcla de molestia y desagrado. —Umm... no sé... ¿Quizás ver a mi hermana? —le digo, haciendo que se enojase más. —Hermione no esta. Salió para la cafetería con Astoria, hace un momento. —¿Pansy? —rueda los ojos. —Ehh... un chico... Zabini creo... vino a buscarla. —Pues bien —la empujo para un lado y voy hasta la cama que me parece que es de Hermione—, me quedo hasta que venga mi hermana —ella se encoge de hombros. Recuerdo algo—. Ah, una cosa: yo no soy ningún idiota. Ella me mira por algunos momentos, hasta que cayo en cuenta de que estoy hablando. Me dedica la sonrisa más falsa que he visto, y tengo que decir que Hermione le dedico sonrisas falsas a Zabini cuando él la alagaba, pero nunca vi una tan falsa con la de la chica Weasley. Ella, sin dejar de sonreír, levanta su dedo del medio. —Para mi si lo eres. —Idiotas son tus hermanos —replico, ganando una mirara enojada de ella. Puedo jurar, que en ese momento, en serio me entro miedo. Pero solo por un segundo. —No te creas el chico perfecto, porque no lo eres. Es más, idiota te queda muy chico. Tu eres mucho peor que eso. Das lastima, ¿lo sabes? Te crees la gran cosa porque, seguramente, tu familia es millonaria, pero, si seguís de ese modo, te quedaras sin amigo. ¿O en serio crees que aquellos chicos que llamas "amigos" te quieren? ¡Abre los ojos, ellos nomas están contigo por tu plata! A este paso, te quedaras sin nadie. Cuando abras tu corazón, seas bueno con los demas, amistoso con ellos, agradable, conseguirás amigos de verdad. Hasta entonces, tu vida es una miseria. Das lastima, chico. Y tras terminar su discurso, agarra ropa, su piyama, y entra al baño, dejándome aturdido. ¿Pero quién se creía que es para hablarme así? No sé que decir, y ahí me doy cuenta que tengo la boca abierta. Aquella pelirroja me las va apagar, nadie me deja de este modo. Aunque, casi hace que tenga lastima por mi mismo. Casi. Aprieto los puños, pero los relaje cuando la puerta se abre y por ella entraron Hermione, Pansy y Astoria. Pansy me dedica una sonrisa coqueta, que rápidamente borra al ver la cara de mi hermana. Astoria se sienta en su cama y Hermione al lado mio. —¿Qué paso, Draco? —Nada, quería ver si llegaste salva y sana, nada más —ella asiente y me da un beso en la mejilla—. Me voy a mi habitación, muero de sueño. Buenas noches. Cuando cierro la puerta de su pieza, puedo escuchar como la puerta del baño se abre. Al abrir los ojos el martes, lo primero que hago, es cambiarme y salir directo a la cafetería, muero de hambre. Mis amigos y mi hermana están sentados en la mesa que usamos ayer. Miro para otro lado y veo Astoria con el grupito de Weasley. Que bueno que Hermione no esta allá. Agarro mi desayuno y me voy a la mesa para sentarme. —Buenos... días, Draco —me dijo Hermione, interrumpiéndose por un bostezo—. Mamá me acaba de mandar un mensaje, quiere que vallamos hoy a su casa. Sonreío—¿No ibas a la casa de tu amiga? —Si, pero mamá quiere que la vallamos a ver. Que le contemos todo de nuestro primer día. —Cuéntale a tus padres que comparte habitación con Weasley, Potter y Longbottom —me dijo Zabini—, estoy seguro que se alegraran tanto de saberlo. Y, Hermione, no te olvides de decirles que eres amiga de la chica Weasley. —Cállate, ¿quieres? Miro de reojo para la mesa del grupito de Weasley, él y su hermana miran para acá, esperando que mi hermana valla a sentarse con ellos. Pobre idiotas si piensan que ella ira hasta ellos. Pero lo que me molesta, es que el pelirrojo no saca la vista de Hermione, su hermana esta mirando a otra parte, pero él seguía mirando a mi hermana. Y Hermione lo nota, mueve la cabeza y sonríe al atrapar la mirara de él en ella. —No puedo creer que seas amiga de ellos. Y más de Weasley —le dije, haciendo que ella dejara de verlo a él y me mirara a mi. —¿Lo dices por Ginny o por Ron? ¿O ambos? —Los dos —bufó—. No tienen nada en común. Deja que Astoria se junte con ellos, no tu. —Pero me caen bien. Y tengo bastante cosas en común con Ginny —escucho el quejido de Pansy—. Ademas, por el hecho que tu te lleves mal con ellos, no significa que yo tengo que hacer lo mismo. —Joder, a veces dudo que seas una Malfoy —le digo, produciendo una risa en ella—. ¡Ah! Zabini escucho que dentro de tres semanas harán las pruebas para buscar chicas para que jueguen el equipo de baloncesto —sonríe, tanto con los labios, como con los ojos. —¿En serio? —le pregunta a Zabini. —Si. Seguro te eligen, ¿quien es mejor en el baloncesto que ti? Sonrisa. —Ya quiero que empiecen las pruebas. Hermione agarra su bandeja, me saca la manzana que agarre yo y se dirige a tirar los desperdicios. Luego va a la mesa de Weasley, mordiendo la fruta. Supongo que le dice que no podrá ir a su casa, ya que ellos hicieron una mueca triste. Sonrío, mientras tomo mi bebida. Voy a buscar las llaves de mi auto, mientras Hermione me espera afuera. Suspiro frutado de no ver a Weasley en la habitación, mi hermana se había quedado hablando con él, y quería suponer que ya habían terminado. Pero cuando salgo del establecimiento, veo como él tiene una mano en mi auto, cerca de la cintura de Hermione. Aprieto los puños mientras camino hasta ellos. —¿Vamos? —pregunto con voz ronca. Weasley me sonrió y le dio un beso en la mejilla a mi hermana, mientras ella se mordía el labio. —Quedamos así, Hermione. Nos vemos. Yo le dedico una mirara de enojo, pero ella solo se encoge de hombros, con una sonrisa tímida. Le abro la puerta, ella se sienta, a la vez que yo rodeo el auto. Una vez sentado y conduciendo, le pregunto a Hermione de que estaban hablando. Me dice que, a la tarde, Astoria la va a venir a buscar y esperarían en la cuadra que las pasen a buscar para que las lleven a la casa de los Weasley. Le digo que no estoy de acuerdo, que esta haciendo una locura solo por ir a la casa de ellos, pero ella no me escucha y me callo cuando ella me mira, diciendo claramente que si no me callaba vamos a discutir, y ella siempre sale ganando. Ademas, me hace prometer que no le diría nada a nuestros padres. Al menos ella me dice que iría, porque confía en mi, y aunque me entre ganas de decirle a papá, para que le prohíba ir allí, no puedo hacerlo, porque sino ella dejara de contarme lo que hace. Estoy furioso. Ella esta callada, algo muy raro en ella, sonriendo como una colegiala y de vez en cuando llevando sus dedos a la mejilla, suspirando. Mañana tendría que hablar con Weasley, para que se aleje de mi hermana, no me importa que ella se enojara conmigo, no lo quería cerca de Hermione. Y de paso, con Potter y Longbottom. —¿Cuándo iras a jugar con tus amigos baloncesto? —le pregunto, y eso parece sacar una sonrisa iluminada en el rostro de Hermione. —Mañana. ¿Vas a ir? —Por supuesto, nunca perderé la oportunidad de ver como mi herma humilla a los otros jugadores —y ademas vigilar que ningún chico se pase de listo contigo, digo para mis adentros—. Estas esperando que ya empiece las pruebas para el equipo femenino de baloncesto, ¿no? —Es lo único que pienso. Sera genial jugar afuera y adentro de la uni. Pero, papá y mamá... Ya sé lo que le preocupaba. Una cosa es que jugara baloncesto en casa o en un lugar alejado de nuestro hogar, donde nadie conoce el apellido Malfoy. Pero otra muy diferente es que ella jugara baloncesto en Hogwarts, lugar donde todos la reconocerían. Y los únicos que saben por la pasión de ella por el baloncesto son mis padres, mis amigos, Astoria y yo. Nadie más. —Los convenceremos como la otra vez —le aseguro—. Oye, ¿te puedo preguntar algo? —Ya lo hiciste —ríe—. Dime. —¿Te gusta Weasley? —pregunto sin rodeos, aprovechando que estamos esperando la luz verde del semáforo para continuar, la miro, ella esta roja a más no poder. —¿Pero que dices? ¿Cómo me va a gustar si apenas lo conocí ayer? —Ah, entonces explícame porque tienes esa sonrisa de enamorara. —¿Sonrisa de qué? Hay, Draco, te estas imaginando cosas. Tal vez es verdad. No me gusta ver a mi hermana junto a Weasley y mi mente juega en mi contra. Si, solo eso. Ella nunca saldría con alguien como él. Ella podía ser buena, o cariñosa, con él, pero nunca llegaría a ser nada más que una simple amistad. Amistad que pronto arruinare. También la amistad que tiene con aquella pelirroja, Potter y Longbottom. El resto del viaje, que no fueron más de diez cuadras, lo pasamos hablando de cualquier cosa, desde la comida de la cafetería hasta el color de las paredes. Toco el botón de mi auto y la reja se abre, dando paso para que entremos. Distingo a mi madre en las escaleras de la puerta, al igual que Hermione, que se baja y camina hacia ella. Camino hasta ellas. —Oh, Draquito, ven con nosotras —dijo, cuando me acerco a ella. Pero mamá libero a Hermione y luego me abraza. Veo como Hermione corre a saludar a papá. Esta mal, pero todos se pueden dar cuenta que mi madre me prefiere a mi, antes que a su hija, de la misma forma que papá la prefiere a ella. Siempre fui el favorito de mamá y eso lo dejaba bien claro, cada vez que puede. Siempre elogiandome, comprándome todo lo que quiera, abrazándome, besándome. Siempre tratándome como si fuera su único hijo. Pero de la misma forma trata papá a Hermione. Para él, ella es una bendición, lo mejor que le paso en la vida. Siempre presumiendo que su hija es la mejor en todo, en estudios, defensa, en todo, diciendo que como ella no había nadie, que superaba a todos. Siempre tratándola como si fuera hija única. Y yo de eso me di cuenta a la edad de 5 años. Una noche, cuando realmente tenía hambre, porque la fiesta que habíamos asistido unas horas antes, en la casa de los Flint, la comida apenas me había llenado. Estaba por bajar, cuando escuche ruidos en la pieza de mis padres, camine hasta alla y pegue la oreja en la puerta, para saber de que hablaban. Escuche como papá dejaba bien en claro que prefería mil veces no haberme tenido y solo tener a Hermione. Mientras que mamá decía lo contrario: después de mi, ya no tuvo que tener más hijos. El hambre se me había pasado, antes de ir a mi habitación, fui a la de mi hermana. Entre y la vi, ella estaba durmiendo, con media sabana cubriéndola el cuerpo y la otra parte en el piso. Pude ver como entre sus brazos tenía ese osito que papá le regalo para su primer cumpleaños. No sentí rabia hacia ella, Hermione fue una de las mejores cosas que me había pasado. Estaba triste, después de todo el que hablo así fue mi padre, pero no podía enojarme con Hermione. Ella no tenía la culpa de nada. Pero, siendo sincero, entre mamá y Hermione nunca hubo ningún acercamiento. Si, le restregaba en la cara a sus amigas como Hermione es muy inteligente, como a veces hace papá conmigo. Pero nunca paso nada más, mi hermana creció sin molestarse de complacer a mi madre, siempre haciendo lo que quisiera, no dándole importancia de lo que diga ella. Una de las razones porque mamá me prefería. Al entrar, mi padre le esta dando un obsequio a Hermione. Caminamos los cuatro por es vestíbulo y pasamos por la puerta que nos lleva a la sala. Me siento junto a ella, a la vez que lo hace mi madre al lado de su marido. Con una sonrisa, levanta el collar, donde se puede ver dos letras en oro puro: la "H" y la "M". Sus iniciales. Mientras ella se pone su collar, mamá me entrega una caja, la abro y sonrío. Adentro esta el celular que venía pidiendo desde hace meses. Hermione lo mira, parece que ella prefiere mil veces su regalo que el mio. —¿Y bien? ¿Algún amigo nuevo? —pregunta mamá. —Yo estoy muy bien con mis viejos amigos. Y por alguna extraña razón, cuando dije "amigos", las palabras de la pelirroja volvieron a mi cabeza. —¿Y tu, Hermione? —Sigo estando sólo con As y Theo —miente. Tiene suerte de que nuestros padres no supieran como yo cuando mentía—. Comparto habitación con ella y con Pansy. —Que bien. ¿Y con quien más? —Ah, no sé, una chica que ni el nombre sé. Ella puede llegar a ser una gran actriz. —¿Y tu, Draquito? —Por suerte, me tocó con Blaise, Vincent y Gregory —había hablado con ellos, antes de irme de la uni, para que le digan a sus padres que comparto habitación con ellos, por si los míos le preguntan a los suyos. Papá y mamá parecen satisfechos con mi respuesta. Cuando entra Amanda para decirles a mis padres que había terminado con el jardín, salimos para afuera. Mientras nosotros vamos a la mesa que esta a unos metros de la piscina, Hermione corre a toda velocidad a la cancha de basquet. Mamá bufa cuando la ve. Ella nunca acepto que una hija suya juegue a un deporte que es para hombres. Al sentarnos, mamá me pregunta todo lo que hice ayer, solamente conteste que termine de ordenar mis cosas y me acosté a dormir, hasta que vino Hermione y me despertó, para decirme que iba a salir con Astoria (omití la parte que dijo que saldría con la pelirroja) y luego que fui a ver a Pansy. Así hasta terminar de narrar todo mi día, ocultado las partes donde se ve involucrada mi hermana con sus nuevos amigos. —¿Qué hiciste ayer, Hermione? —le pregunta papá, cuando ella vuelve, jugando con la pelota. Y eso no le gusto a mamá, pero no dijo nada. —Salí con Astoria y fuimos a ver una película y a comer algo, luego volvimos. ¡Ah! ¿Puedo ir a la casa de As a dormir? —Claro que si. Sonríe. Ni papá ni mamá llaman a los Greengrass, no son amigos, se ven de vez en cuando en alguna fiesta, pero después nada. Ellos no se llevan bien porque los Greengrass se juntan con cualquiera, como lo hace Astoria, así que mis padres no le gusta estar junto a ellos, pero, como Hermione no es como nosotros, se hizo amiga de la hija menor del matrimonio. Así que eso deja que mis padres no se enterarían de donde andaría su hija. Nuca puede faltar una de las peleas de mamá y Hermione, esta vez, como muchas otras, mamá la esta regañando porque no deja de dar vueltas la pelota de baloncesto sobre su dedo, ignorando los quejidos de ella. Rueda los ojos a cada rato y lo que dice solo enfurecía más a mamá. Y pasa todo esto porque papá fue a dentro para contestar una llamada. —Tienes que dejar de jugar balonce... —Hermione la interrumpe. —¡Yo no voy a dejar de jugar baloncesto por capricho tuyos! —grita, levantándose de golpe—. ¡Es más, me presentare a las pruebas para jugar en Hogwarts! Y sin más, se retira de acá, con dirección a su cuarto. Mamá suspira y pasa sus manos por su cara hasta su pelo negro con mechones blancos. Levanta la vista atemorizada cuando papá viene para acá, preguntando que había pasado con su hija. Tartamudeando, mamá le responde, sin dudar, papá le pide que se valla a disculpar con ella. —¿Y tu estarás en las pruebas de fútbol? —me pregunta, una vez que mamá ya no estaba. Asiento—. Sera mejor que quedes en el equipo. Ahí queda por terminada la conversación. Unas horas después, estoy en la la pieza de Hermione. Mientras ella ordena todas su cosas para ir a la casa de los Weasley, se queja conmigo sobre mamá, apuntando que ella no puede decirle nada porque no la conocía. Cuanta razón tiene. Una de las razones de que Hermione quisiera ir a Beauxbatons fue porque quería estar lejos de mi madre. Cuando vamos a una fiesta, estamos esperando con papá como 4 horas para que ella dos se pongan de acuerdo. Las dos son completamente diferente, si Hermione quiere vestido blanco, mamá, negro. Si Hermione quiere zapatos azules, mamá, verdes. Si Hermione quiere una película de terror, mamá, romántica. Si Hermione quiere una coca-cola, mamá, vino. Casi nunca coinciden en algo. El cariño de una madre se lo dio Amanda, que la trata como si fuera su hija. Mientras que yo crecí sin el amor de un padre. Hace años había perdido las ganas de hacer que él se enorgullezca de mi, pero de tanto hacer cosas, me canse. Con el cariño que me da mi madre me basta. Después de terminar de ordenar sus cosas en unos de sus bolsos rosas, bajamos a la sala, donde estan mis padres. Nos dijeron que se irían de viaje y, de nuevo, nos preguntaron si queríamos ir con ellos, ya que dentro de una semana empezarían las clases. Mi hermana, tratando de ocultar la alegría en su voz, dijo que no, y yo hice lo mismo. ¿Por qué presentía que Hermione saldría muchas veces con sus amigos ya que no estaban nuestros padres? ¿Y por qué me parecía que los va a invitar a casa? Espero estar equivocado. —¿Están seguros que no quieren ir? —Seguros. —Esta bien, les dejaremos una copia de las llaves de la casa para cada uno por si quieren venir. ¡Ah! Su tía vendrá en unos minutos. Ella es mi tía favorita. Yo tengo dos tías, ella, Bellatrix, y la otra hermana de mi madres, la cual nunca conocí en persona porque se llevan mal entre si, pero sé que se llama Adrómenda Tonks, solamente porque Hermione me lo dijo, ya que ella había averiguado su paradero y la fue a visitar. Desde entonces, se escapa de casa una vez a la semana y va a verlos. Por lo que llegó a decirme, antes que la calle porque no quería saber nada sobre ellos, escuche que nuestra (desgraciadamente) prima Nymphadora se caso con un hombre mayor que ella, y hace un año tuvieron un hijo juntos. Y que también, el padre de ella fue asesinado por unos criminales cuando escapaban de un robo. Y Hermione ama tanto a mi tía Bella como ama a mis amigos: nada. Mi tía y mi hermana nunca ocultaron que la otra le desagrada. Pero ella siempre sale victoriosa, como papá le tiene mucho afecto a su hija, nunca permite que su cuñada se pase con ella. Cada vez que ella viene, me trae regalos, pero no a Hermione. Y estoy seguro que si lo hiciera, mi hermana se lo tiraría por la cabeza. —¡Que bien! —Que desgracia. Las palabras la dijimos a a la vez, así que mamá no escucho bien lo que dijo Hermione, pero estaba completamente que lo suponía. Como había dicho papá, tocaron la puerta y mi madre va a abrir, dejando ver a a mi tía. Debo admitir que cuando era un niño pequeño me asustaba, ya que su cabello negro estaba tan alborotado que no puedo distinguir un mechón de otro, ademas de tener esos ojos negros, como la mayoría de la familia, penetrante e intimidadora. Ademas siempre lleva puesto vestidos negros y tienes esas uñas afilada. En serio, cuando era un niño me parecía una bruja. Las dos hermana se dieron un beso en cada lado de la mejilla de la otra, luego la tía saludo a mi padre, después a mi, olvidando completamente a Hermione, pero a ella pareció no interesarle. Pero a mi padre si. —Bella... —dijo, señalando con la cabeza a su hija predilecta. —Hermione. —Tía. Y eso era un saludo para ellas. La tía rebusca en su bolso y saco tres vídeo-juegos para mi consola, a continuación se sienta en el sofá individual, mirando con una sonrisa como miro los regalos, con una sonrisa en los labios por tener estos juegos. Después, su vista paso a su sobrina, esperando que se enojara porque no le compró nada, pero ella esta riendo de un mensaje que le mandaron. Bufa por no recibir lo que quería. —¿Y el tío Rodolphus? —pregunte. —Trabajando con Tom —contesta, con un brillo especial en los ojos. Todos los de la familia saben que la tía solamente se casó con el tío Rodolphus porque es de familia adinerada, si, se querían, pero como amigos. En realidad, la tía esta enamorara (o obsesionada, como dice Hermione) de Ton Riddle, el mejor amigo de su esposo. Hermione se la pasa diciendo que la tía era capaz de cualquier cosa para que Riddle la note. Estamos sentados en la sala hablando, o al menos mi tía, mi madre y yo, ya que papá esta en su despacho, fijándose algunas cosas, y Hermione no tiene tanta relación con sus propias parientes, y si habla, eran monosílabas. Oh, que hermosa familia que tengo. Cuando mi padre sale de su despacho, Amanda trae las cosas para la merienda. A la vez que comíamos, mamá presumía sobre sus hijos, no hacía falta aclarar que hablaba más sobre mi que de Hermione. —¿Te seguís juntando con la Greengrass? —le pregunta la tía. —Si. ¿Algún problema? —en su rostro apareció una sonrisa hipócrita. —Si: nuestra familia es de alto nivel ¿y tu lo quieres arruinar por juntarte con aquella? —Al menos yo ando fingiendo que amo a alguien, cuando muero de obsesión por su amigo. —¡Te prohíbo que me hables así! —¡Entonces no critiques a mi amiga, ni a su familia! —¡Yo hago lo que quiero! —¡No eres nadie para decir eso sobre mi amiga! —exclama, pasando del comentario—. ¡Vives enojada porque Ton no te da bola! ¡Madura, mujer, el nunca te querrá! Y dejando a mi tía con una mueca de dolor, ella sube las escaleras, a grandes zancadas con los puños apretados. Papá le pide a la tía (sin una pizca de amabilidad) que se retire de la casa. Mis padres fueron a su cuarto, dispuesto a discutir. Me acuesto en el sofá. Y los que dicen que envidiaban a mi familia... Oh, no saben de lo que hablan.