La Tercera Generación — capítulo 1
-Hola Hugo-le dije a mi hermano menor -Hola Rose-me respondió con una mirada, la cual anunciaba que haría algo en mi contra-dame la mano, por favor-me extrañé. mi hermano acababa de pedirme algo por favor, lo hice, esperando que no fuera nada malo. Me puso una cosa viscosa en la mano, era repugnante -¿Qué es esto Hugo?-le pregunté sin hacer una locura -Era una prueba y la has pasado con sobresaliente, como siempre-me dijo retirando la mucosidad de mi mano -¿Y en qué consistía?-pregunté curiosa como solo yo sabía serlo -Si gritabas me darías a mi la razón de que eras una chica común, a la que le dan repugnancia las cosas raras y viscosas -Si no gritabas me la darías a mi-dijo mi primo apareciendo-demostrando lo fuerte que eres y que apenas tienes miedo a algunas cosas que no son pequeñas he insignificantes -¿Y tú donde estabas Al?, tenemos que hacer el trabajo-dije comenzando a enfadarme -Voy, voy. Y hazme el favor de tranquilizarte, solo me divertía-dijo como si no importara el trabajo -¿Cómo que no importa?, es la mitad de la nota Albus-dije yo echando chispas -Tranquilízate Rosie -Albus Severus Potter, tú te vienes a la biblioteca conmigo ya, tenemos un trabajo que hacer-dije pareciéndome muchísimo a mi madre -Como tu quieras "Hermione"-dijo Al burlón -No me hace gracia Al, tenemos que hacerlo. Adiós hermano-dije tirando de mi primo, ya harta
Acabábamos de llegar a la biblioteca, cuando mi primo y yo decidimos ir a buscar los libros necesarios para el trabajo de historia de la magia. Íbamos por el ultimo pasillo, cuando al llegar a la esquina la pase sin importarme a quienes me encontrar, Albus me siguió y solo él entendió porque me había parado en seco, el chico que me gustaba, estaba besuqueándose delante de mis narices con Adele Zabini. Me marche de allí algo asustada -Busca tu los libros aquí, por favor Al-le susurre al oído-. Nos vemos en la sala común no puedo seguir aquí -Claro-dijo dejándome marchar
Corrí a la sala común, que estaba completamente vacía a excepción de dos chicos de primero, no me importo que me vieran llorar, dejé que las lagrimas y los sollozos se hicieran con mi cuerpo, sucumbiendo a todas las emociones vividas hace unos minutos. Sentía miedo, rabia, dolor, incomprensión y muchísimas cosas más las cuales sería incapaz de explicar. Al rato apareció Al por la puerta, echo a los chicos de primero y se sentó a mi lado, me abrazó y yo se lo agradecí en silencio. Los minutos pasaban y al final me decidí a hacerle la pregunta que me llevaba atormentando desde hacía rato -Por qué a mi, Al. Por qué a mi-dije entre sollozos -Porque eres humana, y estas enamorada-dijo quitándome un mechón de pelo de la cara que caía rebelde de la trenza que me había hecho por la mañana-. Y añadiré, si me dejas, que te has dado cuenta de estar enamorada bastante tarde. Me separé un poco de el y le di un beso en la mejilla-Gracias-susurre un poco mas tranquila. -Por ti lo que sea-dijo dándome un beso en la frente-¿Empezamos el trabajo Rosie? -Deberíamos hacerlo-dije yo
Varias horas mas tarde ya habíamos acabado el trabajo y decidimos hacer el resto de los deberes juntos. Ayudé a Al con sus deberes de oculomancia, transformaciones y defensa contra las artes oscuras, él me ayudó a mi con adivinación, asignatura la cual a mi no me parecía muy útil, pero que daba junto con el resto de mis amigos para no sentirme sola durante esa hora. -Bueno ya hemos acabado ¿verdad?-preguntó mi primo desconfiado -Si, pero ahora tenemos entrenamiento de Quidditch-dije-y como capitana no te permito que faltes, vamos a ver unas técnicas nuevas para ganar el partido contra Slytherin. Esta vez vamos a ganar sí o sí-dije convencida. -Genial, entonces bajamos ya-dijo comenzando a levantarse -Ve bajando, yo tengo que hacer una cosa-dije esbozando una sonrisa pícara -Claro, te espero en el campo de Quidditch-dijo él- no hagas ninguna locura -No te prometo nada-dije con voz cantarina Vi a mi primo alejarse de allí y cuando estuve segura de que no me vería salí de la sala común a encontrarme con una persona que me debía mucho.
Había llegado y solo habían pasado 2 minutos, lo ví salir de su sala común y lo abordé -Gabriel, tienes que ayudarme-dije sin saludarle ni dejarle hablar-sé que eres amigo de Scorpius tienes que decirme la verdad, te he ayudado mucho, a ti a tu familia. Dime es verdad que le gusta Zabini, o solo es un truco para parecer fuerte-dije soltándolo todo de golpe
-Tengo entendido que se quieren, pero no le pregunto esas cosas a mis amigos-dijo rápidamente -Gracias Gabriel, te debo una-dije agradecida -Una pregunta, ¿para qué necesitabas saber eso?-me dijo agarrándome del brazo para que no me marchara -Pues es que, se de una chica a la que le gusta Malfoy, y me ha pedido que descubra eso-dije inventando rápidamente una escusa -¿Se puede saber cómo se llama esa chica Weasley?-preguntó una voz detrás mía, la reconocí al instante -Eso no lo voy a decir, adiós Nott, me voy al entrenamiento-dije dándole un beso en la mejilla -Adiós Rosie-lo escuche decir a lo lejos, lo mire de reojo y le sonreí, él me devolvió la sonrisa con un movimiento de mano
Llegaba tarde al entrenamiento, pero con una buena excusa y una razón estupenda. Normalmente optaría por decir la verdad, pero esa vez no, la mayoría de mis primos, los que quedaban en howarts, es decir 3, estaban allí y no quería que mi equipo se enterase de que estaba loca por un Slytherin. -Rose, ¿dónde te habías metido?-pregunto preocupado James -Siento el retraso, pero tengo una buena razón. He encontrado la jugada perfecta y estaba dándoles unos detalles que la hicieran una jugada digna de Gryffindor, ese algo que la diferencia de las jugadas de Hufflepuff y de las de Ravenclaw.-dijo orgullosa, no era del todo mentira había encontrado esa jugada en los archivos de Quiddich de Ravenclaw, se las había dado Longbottom que había caído en la casa de su madre, pero que se sentía como un Gryffindor. Además de que medio colegio sabía que estaba loco por Rose, ella no formba parte de esa parte, y haría lo que fuera por ella, hasta incumplir las normas, algo que para él era como la muerte -Bueno ¿nos enseñaras esas jugadas?-dijo impaciente Helen Spinnet -Sí, aquí están-dije colocando la carpeta de las jugadas delante del equipo. Comencé a escuchar comentarios como: "Impresionante", "no se nos habría ocurrido anda mejor nunca" y "esta chica es increíble". Al final todos estaban impresionados y agradecidos, yo pensaba que gracias a mi grffindor ganaría la copa de Quiddich después de años perdiéndola contra Slytherin -Prima eres la mejor- me dijo James mientras me daba un abrazo -Gracias, pero solo tengo un poco de cabeza para estas cosas-dije restándole importancia -No de verdad, es la virgen-dijo Al -Bueno, vamos a aprendérnosla ¿no?-dije intentando que se centraran un poco -Sí-Andrew Kirke -¡Vamos Gryffindor!-gritamos todos a la vez, utilizábamos esa frase como grito de guerra y nos gustaba a todos, era nuestro sello, hiciéramos lo que hiciéramos, si era juntos decíamos eso para darnos animo a seguir adelante. Salimos fuera y cuando solo llevábamos 5 minutos de entrenamiento comenzó a llover.
-¡Seguimos chicos!- dije indicándole a mi equipo que de allí no nos íbamos hasta acabar el entrenamiento.