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La Tercera Generación — capítulo 2

Después de una hora de entrenamiento nos marchamos a darnos una ducha, estaba agotada y me quería ir a la cama, pero me quedaban cosas por hacer, así que después de una reconfortante ducha me marche a la biblioteca, estaba estudiando Historia de la Magia cuando entro alguien, me giré para ver quién era y cuando me choque con esos ojos grises que inundaban a cualquiera, pero en los cuales no me estaba permitido entrar, me quedé sorprendida, ¿qúé hacía Scorpius Malfoy allí?, no podía ser, él no entraba a la biblioteca a estudiar nunca, o eso creía yo…

-¿Qué? Disfrutando de las vistas chica Weasley-dijo con tono arrogante

-¡Jamás!-dije yo haciendo que una parte de mí se muriera ahí mismo.

-¿Estas segura, Weasley?-dijo mirándome con esos ojos suyos que hacían que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo

-Segurísima-dije confiada, ese trozo de mí que seguía vio se quedara sin fuerzas.

Me giré para continuar mi trabajo y no tener que enfrentarme más a él, cuando la puerta se cerró de golpe, provocando que se callera sobre mí haciendo que me asustase, le iba a decir algo como que se quitara e encima cuando la voz de la directora sonó por todas partes

-Queridos alumnos, siento comunicarles que han de quedarse en las habitaciones en las que están durante el tiempo que sea necesario. Esto es debido a la huida de una manada de hipogrifos furiosos, las cosas necesarias para la supervivencia irán apareciendo poco a poco, la comida da las horas de la comida, las mantas cuando sea hora de acostarse…-con eso la voz de McGonagall desapareció dejándoos otra vez a Scorpius y mí en una situación incomoda

-Esto… Malfoy, ¿podrías...?-dije intentando que sonara sutil

-¡Oh!, claro lo siento-dijo, espera Malfoy pidiéndome perdón, ¿desde cuando pasaba eso?

-Claro, no te habías dado cuenta, no pasa nada-dije con una sonrisa amable, que no se había dado cuenta, pero si estaba encima de mí, era imposible no darse cuenta de eso-. Eh… por cierto, ya que vamos a estar aquí mucho tiempo, los dos solos, creo que deberíamos darnos una tregua de insultos, aunque sea solo por hoy, ¿qué te parece?

-Mm claro, como tú quieras-respondió él dedicándome una sonrisa.

-Perfecto entonces Malfoy-dije yo

-Scorpius, llámame Scorpius por hoy-dijo cortándome en seco

-Claro, como gustes-dije imitando a alguien de la alta aristrocacia

Se rio de ese pequeño chiste, que había improvisado en un momento, comencé a reírme, ya que a mí también me había hecho gracia. De repente me miró a los ojos y se comenzó a acerar lentamente, me entró pánico cuando estaba a tan solo unos centímetros de mí piel, gire la cara rápidamente obligándolo a darme un beso en la mejilla, eso lo desconcertó demasiado y cuando me volvió a mirar a la cara me preguntó

-¿Por qué no?

-Apenas nos conocemos-dije sonando, o intentando sonar fuerte

-Yo si te conozco, te conozco muy bien, sé que haces oídos sordos a todos los insultos que te dicen, que la biblioteca es tu lugar favorito del colegio y sé que eres preciosa; creo que sé más de ti de lo qué tu pensabas-dijo perfectamente tranquilo.

-No me conoces tan ben como piensas. Solo sabes de mi lo que sabe la gente por mirar lo que hago-dije rebatiéndolo

-Déjame conocerte mejor entonces-dijo el, parecía sincero

-Te doy 1 día para preguntarme todo lo que quieras sobre mí, yo responderé siendo sincera-dije pensando mis palabras-¿Trato?-añadí tendiéndole la mano

-Trato-dijo el cogiéndomela y agitándola suavemente

Sonreí, ese chico podría caerme bien

-Espera quiero añadir algo al tarto-dije, aprovecharía esa oportunidad de conocerlo

-Claro, como tú quieras-dijo sin pensarlo mucho

-Yo también te podré hacer preguntas a ti y tú deberás responderlas con sinceridad.

-Bien, hecho entonces.

-Comienza cuando quieras-dije sentándome, sabía que aquel sería un día muy largo

-¿Cuéntame algo sobre tu familia, cómo te llevas con tu hermano, es divertido tener uno o no, a veces deseas matarlo como dicen todos o simplemente discutís, pero sabes que le quieres como a ti misma a que sí?-dijo, parecía que había preguntado todo lo que me querría preguntar en las veinticuatro horas que teníamos por delante, pero yo sabía que solo era el principio y eso me hizo gracia

-Con mi hermano me llevo bastante bien la verdad me utiliza como conejillo de indias para pruebas raras que piensa hacer después a sus amigos, pero no me importa ya que sé que en el fondo me quiere. Es divertido tener un hermano porque cuando estás aburrido le puedes decir algo, el mío en concreto tiene tanto temperamento que cuando le dices cualquier cosa se enfada contigo y empezamos luchas sin sentido que cuando hemos acabado o simplemente nos cansamos y nos ponemos a pensar ninguno sabe porque nos habíamos peleado, además le puedes contar todo tipo de cosas y no lo cuenta porque él también está en peligro y te quiere demasiado. Mi familia es una familia normal, mis padres trabajan y se llevan bien, se quieren y alguna vez los he pillado haciendo algo que no me ha gustado, pero jamás se lo he dicho a nadie. Mi madre piensa que soy perfecta y no quiere que cambie jamás, mi padre es demasiado sobreprotector conmigo y por eso de vez en cuando me salto las reglas.-dije dando por acabada esa pequeña explicación de mi vida

-Si tu primer beso fuera del chico al que odias, ¿qué harías?-dijo sonriendo pícaramente

-Le lanzaría un hechizo-dije como si fuera lo más normal

-¿Por qué vienes a la biblioteca?

-Vengo aquí porque se encuentra una paz inexplicable y es muy silenciosa, perfecta para estudiar-dije suspirando levemente

-¿Qué temas de conversación odias con toda tu alma, esos de los que ni siquiera puedes oír?

-Quiddich y moda, esos son mis temas odiados-dije componiendo una mueca de disgusto

-Pero si eres la mejor jugadora de Quiddich que he visto jamás, ¿cómo no te va a gustar?-preguntó extrañado

-Primero, no soy la mejor jugadora de Quiddich; segundo, me gusta jugar al Quiddich, pero no hablar de él.

-¿Te gusta leer?

-Me encanta leer- dije sonriendo abiertamente

-¿Qué te gusta leer?

-De todo, pero lo que más me gusta son los libros de aventuras y fantasía muggle

-Interesante ¿estás enamorada?

-No-dije, sabía que incumplía mi promesa, pero no le podía decir que estaba enamorada de él, además era un Slytherin

La tarde continuó entre preguntas, que eran efectuadas por l y respuestas, las cuales hacía yo. Por fin llegó la noche y se presentaron en una de las medad dos platos, ¿cómo sabían que solo estábamos nosotros? Decidí dejar d lado las preguntas un rato y comer tranquilamente. Estábamos ya tumbados en la única cama que había aparecido y comencé a hacer preguntas.

-¿Por qué te metes con la gente, Scorpius?-dije soltándolo de golpe

-Para sentirme admirado-dijo quitando la mirada de mí

-No tienes porque hacer eso ¿lo sabes?-dije acercándome a él

-Tengo que hacerlo porque es lo que se espera de mí y no puedo fallar a más gente que me quiere-dijo, sonaba triste

-A mí no me has decepcionado-dije acercándome más a él

-¿De verdad te importo?-dijo girándose para verme la cara

-Sí, me importas

-¿Después de todo?

-Siempre-dije mirándolo fijamente

-¿Eso es una declaración de amor?-preguntó con ¿esperanza?

-No tiene por qué-dije mientras me giraba para mirar al techo

La noche la pasamos tranquila. Después de eso no nos habíamos vuelto a hablar. Yo me había puesto nerviosa y lo había descubierto mirándome en la noche, pero no me importaba, yo lo quería y me parecía que él a mí.