La Tercera Generación — capítulo 9
Un año después (2.021)
-¿Me explicas otra vez por qué no te quejaste en el gran comedor el año pasado?-me preguntó por decimocuarta vez mi primo
-Sabes que me gusta, además de que hacemos una buena pareja de trabajo-respondí
-Vale, eso sí me lo creo-respondió por fin; un milagro, me dejará de preguntar.
-Dime por qué rompisteis Lyra y tú-pregunté esta vez yo
-¿Qué te contó?
-Que fue algo de mutuo acuerdo, pero no me la creo, así que no me mintáis, que os conozco a ambos.
-Vale, te diré lo que pasó en una palabra, Zabini.
-¿Zabini?, ¿ahora va a por ti?-eso no era normal, ella no solía cambiar de interés a menos que el chico se lo dejara bien claro, tendría que descubrir lo que había pasado.
-Sí, o al menos eso parece. Estoy harto de ella, no hace más que besarme y es horrible, peor que Chang.-respondió con una mueca de asco insertada en su cara
-¿Jo Chang, la china?
-Sí, ella. Hice una apuesta con tu hermano y perdí, tuve que decirle que la quería y que quería salir con ella, horripilante, una vez intentó hacerlo conmigo-dijo, noté como un escalofrío recorría el cuerpo de mi primo, aquello debía ser lo peor.
-Bueno, corta con ella; con Zabini, digo. Tú no la quieres, no tienes que pasar por eso-respondí, en parte feliz de que me dejara en paz y en parte preocupada por mi primo, no sabía que pasaría a continuación.
-Llevo intentándolo bastante tiempo, no creo que me permita dejarla-respondió con pesar
-No me digas eso, sé que es insoportable, pero es tu vida, puedes dejarla, lo sé, eres un león, ¡demuéstralo!
-Rosie, el sombrero solo me mando a Gryffindor porque se lo pedí, lo sabes perfectamente, me quería enviar a Slytherin.
-Pues se lo diré yo-respondí levantándome de un salto del suelo-¿Dónde está?
-No, no lo harás. Estás completamente loca, es muy peligroso, posiblemente esté en su sala común.
-No será la primera vez que entro, pero si no quieres que entre, envíale una nota para veros en la Sala de los Menesteres, allí estaré yo, esperándola para hablar con ella, si quieres puedes venir tú también, así no se asusta-dije con tono decidido-al menos no tan rápido-añadí en un susurro
-Vale, déjame una pluma y pergamino-resopló, lo había convencido, el entregué lo que me pidió y garabateó unas palabras en el trozo de pergaminos, después lo hechizó para que fuera a buscarla. Nos dirigimos al lugar de la cita y nos sentamos a esperarla.
Llegó dos horas más tarde, vestida de forma extremadamente demostrativa, que no dejaba nada a la imaginación, miré a mi primo que evitaba mirarle el cuerpo, cosa que hacía bastante bien. Me puse de pie y me acerqué a la puerta.
-Gracias por marcharte mestiza-dijo ¿Qué se cree esta?; lo único que recuerdo es que me giré le di un puñetazo en la nariz que la tiró.
-Vuelve a insultarme y eso te parecerá una caricia-lo dije con más asco del que podría haber creído tener, me fui a marchar, pero me giré rápidamente y me acerqué a su cara, notaba el miedo en sus ojos, nuestras respiraciones se mezclaban y lo que dije, lo hice en apenas un susurro, para que solo ella se enterara- Mi primo no es uno de tus ligues, no te quiere, déjalo de una vez-me incorporé un poco y hablé más alto-; deberías ir a que te miren eso, pero no creo que te apetezca que sepan que te ha pegado una "mestiza", mejor di que te caíste mal, esto no saldrá de aquí, yo no diré nada.
Me marché, no estoy orgullosa de haberle pegado, ese no era mi plan, pero que me insultara por mis raíces fue lo peor que se le ocurrió hacer.
Estaba en la biblioteca, estudiando Aritmacia, me encanta esta asignatura, no tanto como Runas Antiguas, pero no consisten en lo mismo, eso está claro.
-Hola pecas-sabía quién era, solo él me llamaba así, bueno a parte de mis padres, no respondería, mi nombre es Rose, no me gusta "pecas"-Rose, no seas mala
-Perdón, creí que había alguien con ese nombre cerca, mi nombre, como bien acabas de decir, es Rose, me encantaría que lo usaras-rebatí, levantando la vista.
-Vale, lo siento, no te enfades-dijo mientras se sentaba a mi lado
-No pasa nada-respondí con una sonrisa
-¿Con quién iras al baile de navidad?-preguntó de forma despreocupada
-Todavía con nadie, no me lo han pedido, pero quedan un par de semanas, seguro que alguien me lo pide. Si no lo hacen obligaré a ames o a Fred a ir conmigo, son los culpables de que no me hayan invitado, les han dicho a todos que si le piden a alguna Weasley ir al baile sufrirán las consecuencias.
-¿Piensan qué así no os lo pedirán?, es imposible, sois todas guapísimas, a alguno le hartará y lo hará, después llegarán los demás, ya lo verás-respondió dándome ánimo, nuestra relación había mejorado bastante. Éramos amigos y él y Albus se llevaban cada vez mejor.
-Como ese alguien no llegue pronto…-dije, estaba más bien muy harta de mis primos, ¿para qué lo hacían?
-Haré más corta tu espera, ¿vendrías al baile conmigo Rose?-preguntó, me quedé helada, mi cara debía ser un poema ya que añadió lo más rápido que pudo-como amigos claro-ese fue el instante en el que caí en la cuenta de lo que estaba pasando, moví un poco la cabeza para despejarme y sonreí
-Claro que sí-no era lo que me había esperado, pero estaba bien, no íbamos como lo que yo quería, pero era suficiente
-Bien, entonces ya me marcho, hablamos luego-se levantó y se marchó, tan rápido como había llegado y dejándome peor de lo que estaba antes, ahora no solo preocupada por el qué dirán sino también desconcertada, había notado un atisbo de tristeza en sus ojos al decir "como amigos".
(El baile que se nombra hace referencia a la continuación del baile de navidad del torneo de los tres magos, al igual que en el nombrado, los alumnos solo pueden ir a partir de cuarto curso, a menos que vayan acompañados de un alumno mayor, por eso nuestra protagonista no había asistido a ninguno de los bailes anteriormente. Recordad, ha pasado un año desde el cambio de lugar)