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La Tercera Generación — capítulo 8

Tres días, ese es el tiempo que ha pasado desde que me quede demasiado tiempo a estudiar con Malfoy, he comenzado a ignorarlo por los pasillos más que antes y Gabriel no me habla, quiero dejar de sentir su mirada de reproche en mí, cuando voy al Gran Comedor y lo veo allí, me marcho. La situación es extraña, más de lo normal, Malfoy me mira cada cinco minutos y cuando yo lo miro, solo puedo recordar ese día, Albus está cada vez más enfadado porque no le cuento lo que me pasa, para colmo, él y Lyra han roto, algo de mutuo acuerdo, según ambos, pero creo que ha pasado algo, se llevaban demasiado bien antes y ahora solo son amigos, Lyra está extraña, si no la conociera, no diría nada, mero la conozco demasiado y la quiero, descubriré que le pasa.

Paseo por los pasillos del castillo, dirigiéndome a la primera clase, Pociones, la primera vez que la tenía desde que me pelé con Scorpius, que acabo de pensar, Malfoy, ese es su nombre para mí, Malfoy. Entré, me senté en mi mesa y esperé a que la clase comenzara.

-Rose, ¿qué tal?-saludó esa voz que reconocería en cualquier parte

-Bien, Malfoy, ¿tú?-respondí lo más fría que pude, noté como se entristeció, pero no me iba a inmutar, a mí también me dolió que me llamara por mi apellido, además, por su culpa Gabriel no me habla, no sé qué le paso a la alarma de mi móvil, seguro que fue él, o tal vez Al, que no quiere que este con él

-Pensaba que nos llevábamos bien

-Y nos llevamos bien, si tú quieres. Pero eso no quita que me hayas chafado mi cita con Gabriel, o tú o mi primo-dije frunciendo el ceño

-Tenías una alarma y no sonó, ¿estoy en lo cierto?

-¿Cómo lo sabes? ¿La desactivaste tú?-pregunté cada vez más enfadada

-No, es más, sonó, pero no te diste cuenta, habías puesto el móvil en silencio y tu maleta empezó a vibrar, te llamé, pero estabas tan concentrada que me ignoraste

-Oh, valla… gracias por decirme la verdad Scorpius-respondí cada vez más avergonzada, y ¡tachan! mis orejas están más rojas de lo que me podría imaginar, esto es genial, para mi suerte, hoy me he recogido el pelo un una cola de caballo y no me puedo tapar las orejas.

-Tienes las orejas un poco rojas-dijo burlón, remarcando algo que ya sabía, iba a responderle, pero llegó el profesor y nos sentamos todos, dimos inicio a la clase e hicimos la poción de los muertos en vida, en pareja. Resumen corto, híper corto, de la clase, incomoda al máximo.

Siguiente clase, Herbología, me encana la materia, pero mato a toda planta que tenga que estar a mi cuidado más de una hora; la clase es con Slytherin y espero que me dejen sentarme con quien quiera, la última clase duró dos horas y aunque no me caiga mal, pasar mucho tiempo con él es un poco, como decirlo sutilmente, cansino.

Entré y me senté con Lyra, quien a su vez se sentó al lado de Albus. Llegó el profesor, Neville Longbottom, padre de una de las mejores amigas de mi hermano y de mi prima Lily, amigo de mis padres y para rematar, mi padrino.

-Me han dicho que están sentados por parejas en clase de pociones, quiero que se sienten así, para asegurarme de que os habéis sentado con quien corresponde, el profesor Slughorn me ha dado el listado de parejas, así que si no queréis quedaros en la clase le tiempo que me quitéis y llegar todos tarde a comer, más os vale no mentirme-dejo, después de eso, todos comenzaron a quejarse, pero yo, una persona necesitada de comida recogí mis cosas y me prepare para cambiarme de sitio cuando el profesor dijera-¡Silencio! Cambiarse de sitio sin quejarse ¿quedó claro?

-Sí, profesor-respondimos todos para después levantarnos e ir con nuestra pareja de la clase de Pociones, encontré a Scorpius y nos sentamos en una mesa al final de la clase

-No esperes mucho de mí en esta asignatura-le dije al oído

-¿No eres buena?-preguntó bastante sorprendido

-No, todo lo que toco se muere, por eso no tengo plantas en casa-confesé

-Yo tampoco sé mucho de esto-aceptó

-Te seré sincera, apruebo gracias a Al, de no ser por él esta me quedaría

-Digamos que estudio mucho y tengo buenos amigos que me ayudan en todo-respondí contenta, en ese momento vi como todos se terminaban de sentar, mire mi reloj y me di cuenta de que habíamos perdido casi diez minutos de clase-mierda, ya no podré comer

-¿Pasa algo?

-Calla que empieza la clase y quiero comer-respondí, heredé el apetito de mi padre, pero soy más discreta y no engullo como él

Estábamos ya en el Gran Comedor comiendo, mejor dicho engullendo, al menos yo, no me daría tiempo de comer todo lo que mi cuerpo necesita y después tomar un pequeño exceso para no sentirme vacía. La directora McGonagall se levantó, en ese instante deje de comer.

-Alumnos, me gustaría comunicar algo que a las casas de Gryffindor y Slytherin debe de interesarles. A partir de ahora, los clases que compartan serán con las parejas asignadas a conciencia por el profesor Slughorn.-quejas fue lo siguiente que oí, muchas quejas de parte de ambas casas, yo solo comí más, no me quejaría, no cambiarían de idea, dijéramos lo que dijésemos.

-No te vas a quejar, te han puesto con Malfoy eternamente-dijo Al enfadado por mi comportamiento

-Es una pérdida de tiempo, no cambiaran de opinión, eso te lo aseguro-respondí para seguir comiendo

-Eres increíble Rose-escuché quejarse a Al.

-Puede ser, pero quiero comer-respondí con simpleza-ya me quejaré luego