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Historia 186158 — capítulo 24
"¿Por qué no me sorprende?" Pensé al ver lo que Rose y Scorpius miraban sorprendidos. Se los dije. Ante nuestros ojos aquella mujer joven y bella se transformó en, si bien, no en una anciana, en una mujer muchísimo mayor y muchísimo más fea en comparación. La única mejoría en su aspecto, por hacerle un cumplido, sería que sus horribles ojos negros se tornaron a unos profundos ojos grises. ¿Acaso me recordaba a alguien?... Debía concentrarme. Su cabello rubio y hasta los hombros paso a uno castaño oscuro y a ser muy largo y desarreglado. "Juraría que la e visto antes, incluso antes del incidente con Jem". -Bueno, si van a morir en mis manos, mínimo deberían tener el honor de saber cómo luzco realmente. ¡Sorpresa!- dijo ella con un tono infantil. -. Pero, ahora que lo pienso, no deseo hacerle daño a usted...- ¿se refería a mi? ¡Qué manía con hablarme de usted!-¡Usted está loca! ¡Déjanos ir, prometemos no hablar!- dije harto. Obviamente, le mentía, pero bueno, ella le había mentido a medio Hogwarts, y era una asesina así que ¿qué más da?-Discúlpeme, pero no le creo- dijo ella con simpleza-. Enserio no lo recuerda... ¿Qué le hicieron?-¡Deje de de decir estupideces y dejemos ir!- exclamó Scorpius fastidiado.-Cállate, maldito traidor- dijo ella con frialdad. Ablando su expresión y forzó una falsa sonrisa-. Así que ya no lo recuerda...- su mirada se ensombreció.-¡Qué usted tenga delirios mentales no es nuestro bendito problema! ¡Déjenos ir! ¡No hablaremos!- se quejó Rose.-¡SE PUEDEN CALLAR!- dijo arrojando un cuchillo que casi le da a Rose-. Ya no se acuerda... ¿Qué hago, que hago? ¿Acordarme de que? ¿Acaso me estaría confundiendo? ¿O sería acaso sólo un producto de su cabeza trastornada? -Bueno, por ahora me tengo que conformar con matar a esa mocosa- Se acercó a Rose y la tomo del brazo-. Chance y así recuerda, mi señor- Okay, ya me estaba desesperando. Pero un escalofrío me recorrió al ver como forcejeaba a Rose para que se levantada. La tomo de los cabellos y literalmente la volvió a tirar al piso, ya cuando ella lloraba y pedía piedad.-¡Déjela en paz! ¡Ella no tiene la culpa! ¡Se lo pido!- empezó Scorpius tomando por sorpresa a Rose y creo que a él mismo.-Ohhh, que lindo, un Malfoy suplicando por la vida de un Weasley, lastima que no sirva mucho esta vez.-¡DÉJELA EN PAZ!- grite pero a diferencia de Scorpius lo mío no sonó tanto a una súplica. Ella me miró sorprendida.-Tiene que recordar... - murmuro antes de lanzar un hechizo a Rose. Me aterre pero luego me sorprendí al ver como el hechizo literalmente rebotó y le dio a Ella, haciendo que cayera de la nada con un grito desgarrador. Estaba usando la varita de Rose.. A de ser por eso que no le hizo nada a ella... -¿Qué hiciste?- le preguntó a Rose con un hilo de voz. Se veía agotada, tal y como lucían los chicos en el sótano, pero ellos llevaban meses y ella tan solo un minuto.-Na...nada...se lo juro- titubeo Rose retrocediendo un poco, igual de estupefacta. Yo seguía buscando una manera de soltarme pero simplemente no podía. -Si, como no- se puso de pie y parecía que le costará trabajo.-. Al parecer no puedo hacerte daño... Pero... ¿Qué tal el?- me miró con malicia mientras una sonrisa aparecía en su rostro-. ¡Lo tengo! Los tres no sabíamos a que se refería, pero en cuanto se nos acercó me puse a temblar. Ella pronunció un "Levita Corpus" y los cuerpos inertes de Scorpius y Rose se elevaron. Casi de inmediato sentí como las cuerdas se soltaban liberando mis manos. ¿Qué se traía entre manos? -Yo no le puedo hacer daño, supongo que tampoco a Scorpius, entonces lo tendrá que hacer usted - sentí como si un balde de agua fría me cayera encima. Mi corazón se helo, ¿cómo se atreve a insinuar que le haré daño a mi prima y a mi mejor amigo?-¡Eso jamás! ¡Primero muerto!-No se adelante. Además yo sé que jamás lo haría a consciencia, pero...¿qué tal si le doy una ayudita? ¡Imperius!- gritó con fuerza apuntándome con la varita. Sentí como mi fuerza de voluntad se iba, mi alma..me sentía vacío, sentí como mis fuerzas para sostenerme se iban y mente se ponía en blanco. Sí que se sentía raro. De la nada ya no escuchaba ni el más mínimo ruido, solo su voz. -¿Cuchillo o varita?- preguntó ella como si preguntará que me aparecía. La voz no me salía y ella rodo los ojos-. Claro,solo tienes 12 verdad... Con lo que puedas- dijo resignada.-¡Bájanos de una vez!- gritó Rose desesperada.-¡Escoge a uno, Al! Es mejor que elijas rápido, o si no yo diré a quien mates- ¿acaso me pedía...? -¡Deja a Rose fuera de esto! ¡Por Dios es tu prima! ¡Te servirá más que yo!-¡No le hagas caso! ¡Él no tiene ninguna culpa!...-¡Tú tampoco!...-¡Tú eres el mejor amigo que nunca tuvo! ¡Además, he de suponer que esto se debe a mi tío y a mis papás! ¿O no?-De hecho si...no les caigo muy bien que digamos- murmuro Ella por lo bajo.-¡Elígeme a mi! ¡Te entiendo, yo...por mí no hay problema...me divertí, lo sabes! -¡Albus, lo eliges y no te la acabaras conmigo...!-¡CÁLLENSE DE UNA BUENA VEZ!- dije con la voz rota, respirando con dificultad. Sentí que, literalmente, mi corazón se dividía en dos. A los dos les debía mucho. Por un lado, y por el que me sentía más culpable, era Rose. Ella era mi prima, ella era parte de mi familia, y no solo una parte más, ella siempre había sido mi prima favorita; me había seguido hasta aquí y se supone no debería ni pensarlo dos veces por apoyar a Scorpius y optar por salvarla a ella. Pero luego estaba el. Primero que nada, él era el único que no se había juntado conmigo por convivencia o por fama, pues al ser el hijo del Elegido nunca me había hecho fácil conseguir amigos, pues siempre conseguía lame-botas que no sabían otra cosa que ser falsos. Pues resultaba que él no, y es más, me decía las cosas como eran, era extraño, pero en estos pocos meses llegue a apreciarlo tanto como a Rose o a cualquier primo, y eso era demasiado; y por último, el pudo haberse alejado en cuanto mencione involucrarnos en esto, pero no, decidió quedarse y hasta darme ánimos. Los dos me habían dado mucho y yo no le había dado nada. Y ahora les haría daño. No quería, prefería que el lastimado fuera yo, yo lo empecé todo, yo me lo merezco todo. Trate de ayudar y termino volviéndome verdugo quienes más me han apoyado. -Déjalos, haré lo que sea...- suplique preso de la emoción. Debían salvarse. No podía hacerles daño. No quería hacerles daño. Los dos me miraron con asombro y ella me miró con una clase de pena.-¿Es difícil, no? Que te hagan decidir entre dos personas que quieres. Suerte que no encontré a tus hermanos. Pero bueno, te lo haré más fácil. ¿Quién me cae peor? Haber...Eeeny, meeny miney mo...- empezó a cantar una canción infantil para decidir quién sería. "La suerte no está de su parte". Le tocó a Rose. Los dos chocaron contra el suelo en cuanto los dejo caer. Sentí como mi mano se movía sin mi permiso tomando lo más filoso que encontré. Ahora entiendo porque tío Neville y el resto de profesores consideraron mi varita como un riesgo. Pues su apariencia a hueso se debía exactamente a su filo además de su color blanquecino. Podía llegar a cortar con facilidad. Era una especie de navaja con poco filo, pero sí con lo suficiente para hacer un corte semi-decente; debió ser hecho a propósito. Levanto a Rose nuevamente, pero esta vez se alejó. Yo seguía sin poder moverme del todo, en mi cabeza solo se hallaba la voz de ella. Me acerqué a Rose, quien tampoco se podía mover por un encantamiento que murmuró ella para evitar que escapara.-¡Lo siento!- le dije con voz ahogada antes de hacerlo. Mi cuerpo no respondía a mis órdenes de parar. Para cuando me di cuenta que lo que al principio era mi varita la maldita bruja lo había cambiado por una navaja de verdad. Una navaja que había atravesado su piel, justo en el torso. La había apuñalado y ni me había percatado de ello. -¡Albus...!- murmuro ella antes de caer al suelo, sollozando. No podía creerlo. Nuevamente tenía mi varita en la mano y ella me miraba con una especie de orgullo. Me daba asco. -¡No la mataste! ¡Pero bueno, no tardará en morir desangrada! Si quieres yo me encargo del otro. Pero bien, creo que dejarla morir desangrada es demasiado cruel hasta para mí... Así que, mejor terminar ahora con lo que empezamos- ¿por qué habla como si yo lo hubiese consentido?- ¡Imperius!- volvió a decir y mi cuerpo otra vez dejo de hacerme caso. Mi voluntad se volvió en mi contra. De la nada hechizos (o al menos eso creí que eran) que jamás había visto se aparecieron en mi mente, sobresaliendo aquel del rayo verde. Es más, es el que probablemente me ordenaría pronunciar. Pero Scorpius trató de detenerme. Doy gracias a Merlin que lo hizo antes de que pudiera hacerlo. Pero otra vez ocurre lo mismo, me ordena a herirlo. Lanzó un "Desmaius" (hechizo que Teddy me había enseñado por la situación en la que nos encontrábamos) que lanza a Scorpius por el aire y literalmente lo golpea contra una pared. Sé que no lo mato, pero si debió hacerles mucho daño.-¿Por qué haces esto, Ella? ¿No podías matarme y ya?- pregunté cuando el efecto paso y caí rendido, con ganas de llorar.-Caliope-Dijo ella como respuesta-Caliope. Ese es mi verdadero nombre. Ella es solo un estupido nombre que tuve que tomar para poder ocultarme. Y sobre lo de tus amigos, lo superarás, créeme, hay cosas peores. Además, necesitaba que recordaras. Creo que no sirvió- hablaba como si el cuerpo inerte de Rose fuera algo por lo cual no preocuparse. Me dio rabia no poder moverme, no poder hacer nada. Claro que puedes hacer algo.
Dijo esa voz en mi cabeza, aquella que fastidiaba desde tiempos inmemorables. Justo seguía fastidiando ahora. -Pero bueno. Creo que hasta aquí con la tortura psicológica. Pero tampoco puedo dejarlos, entonces...terminare por ti lo que empezaste. No me lo agradezcas- la mire confuso pero un miedo enorme me embargo en cuanto vi como acercaba a Scorpius con un ademán. -O bueno, hazlo tú... No estoy de humor. Tienes que recordar de algún modo. ¡Imperius! Sentí como me acercaba y como las lágrimas amenazaban con salir en cuanto por mi mente pasó el hechizo del rayo verde. No lo sabía del todo, pues sabía que era efecto del hechizo, pero sabía que es del tipo que casi me arrebata a mi hermano. Del tipo que deja muerte por donde pasa. Mi varita apuntaba a ellos que me miraban suplicantes.
No puedo. No quiero. No lo haré.
Lancé el hechizo, pero como si mi fuerza volviera de la nada logre alejarlo de su alcance. Rebotó en el espejo y le dio a ella. Caliope abrió los ojos como plato, más no abandono su sonrisa. Apareció una especie de humo negro y para cuando mi vista logró divisar algo fue un cuerpo, pero no el de Caliope. Si no el de Ella Tromperie. Más desde aquí un olor horrible se vino. No podía ser reciente. Decidí no acercarme demasiado. No por ahora. Casi de inmediato corrí a ver cómo se hallaban. Scorpius se hallaba pálido, como siempre, se removió un poco y despertó.-¡Scor!- no pude evitar abrazarlo y el respondió.-¡Lo lamento tanto!- el se quejó un poco y al instante recordé lo fuerte de su caída. Me separe y lo mire con pena. Él sonrió débilmente, agradecido.-Descuida, no eras tú, ¿recuerdas? Además, lo importante es Rosie.-¡Chicos!- Rose hablaba entrecortadamente, como si le costará respirar.-¡Rosie!- dije preocupado y vi la mancha roja en su blusa.- Puedo- pregunté y ella asintió. Levante levemente la blusa y vi el corte. No era muy profundo, sin embargo si había salido mucha sangre.-¡Dios mío, qué hacemos!- dijo Scorpius-. ¿Qué hacemos?-¡No se! Creí que tú sabrías. Tú madre es sanadora...-Mi madre, no yo...-¡Paren ustedes dos! Tomen algo y eviten que salga más sangre- dijo Rose harta, con dificultad, pero harta.-¿Esto sirve?- dije tomando mi corbata.-¡Lo que sea!- Rose parecía impacientada, pero quién puede culparla, igual o peor estaría en su lugar. Hice lo que dije. Scorpius revisó su respiración. Él tenía algo en la costilla y Rose tenía una puñalada, así que sería yo quien iría en busca de ayuda. Le cedí la corbata a Scorpius y el hizo exactamente lo que Rose le indicaba. Hubiese sido mejor que alguno de nosotros estuviera en su lugar, pues ella hubiese hecho mejor de enfermera.-¡Qué clase de magia negra hiciste, Potter!- preguntó Scorpius sorprendido.- ¡Ya casi no sangra!-No se, pero al menos hice algo bueno...-No te eches la culpa. No fue tu intención- interrumpió Rose.-Tu no hables que no ayuda a tu condición- dijo Scorpius casi a modo de orden. Grave error.-¡Y tú desde cuándo tienes el maldito derecho de decirme qué hacer!- y así empezó una pequeña pelea. Pero justo cuando me iba a ir, voltee al espejo, en el que no había visto reflejo alguno y lo escuche. Esto es solo el inicio...
Sentí otro vuelco en el pecho; más bien una opresión, un dolor, me sentí mareado, muchas imágenes se vinieron a mi cabeza, cabeza que me empezó a doler, por cierto. "¡Albus!" Fue lo último que escuche antes de que todo se tornara a oscuridad...