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Historia 186214 — capítulo 4
Era lunes, Charlie acababa de despertar y su primer pensamiento del día se dirigió a Hermione. Algo acerca de esa castañita se sentía correcto, no era nada como su hermano la había descrito. Ya hace unas cuantas semanas que ambos intercambiaban cartas, lo hacían por lo menos cinco o seis veces por semana. Normalmente él las enviaba en la mañana y ella le respondía en la tarde o a veces le llegaban casi en la noche. Aún nadie sabía de esto, pero su pequeña leona le dijo que le diría al chico Potter; ¿qué estaba diciendo? ¿Desde cuándo era su leona? y ¿Desde cuándo le empezó a agradar menos Harry Potter? Esos pensamientos lo obligaron a regresar a una idea que le estaba rondando continuamente, tal vez se estaba enamorando de la pequeña, tal vez sentía celos de Potter porque él podía verla todos los días, podía abrazarla y darle un beso, así sea en la mejilla.
Esa situación no podía continuar, tendría que aprender a controlarse, estar distraído en su trabajo podía resultar peligroso. Así que le envió la carta que le había escrito la noche anterior y partió a trabajar. Cuando llegó, se encontró con su mejor amigo, Iván, el chico pelinegro que lo había ayudado a traer el colacuérno húngaro de Hogwarts.
-Buenos días Charlie, ¿ya te enteraste?
-Buenos días Iván, ¿enterarme de qué?
-Resulta que Norberto es en realidad Norberta, es hembra. La verdad me sorprende que tu amigo Hagrid haya vivido con ella tanto tiempo, y me sorprende aún más que los amigos de tu hermanito la hayan controlado lo suficiente como para ponerla en una jaula y llevarla hasta esa torre.
-Woow, eso no lo esperaba. La verdad sí que es sorprendente, pero creo que fue porque Hermione ayudó a Hagrid todo ese tiempo y ella fue quien apoyó en su traslado. A Herms le gustan mucho los dragones así que es probable que eso sea mutuo. Ella le inspiraría confianza y cariño a cualquiera.
-Te agrada esa pequeña, ¿no es así?
-La verdad es que sí, me agrada mucho. Hay algo en ella que me gusta mucho.
-¿No te habrás enamorado o sí? Amigo, te recuerdo que le llevas como ocho o nueve años tal vez.
-No es así, sólo le llevo siete años, tal vez menos, y si ella se sintiera incómoda, me lo diría
-Bueno, no evadas mi pregunta. ¿Te has enamorado de ella?
-No lo sé, ya te dije, hay algo en ella que me gusta mucho, podría incluso decir que me atrae.
-Charlie, amigo, no te crees ilusiones, puede que se lleven bien sólo porque a ella le gustan los dragones y es amiga de tu hermanito.
-Mmmm no lo pensé así, no lo creo. De todas maneras, le preguntaré, hoy debe responderme y le mandaré una carta mañana mismo.
-No sabía que se carteaban tan seguido.
-No lo hacemos, solo 5 veces a la semana, a lo mucho 6
-Ajá, ya, y eso no es seguido, ¡Charlie hablan casi todos los días!
-Bueno sí, pero no te preocupes, mañana mismo le mandaré una carta con todo esto
-Está bien, bueno ahora a trabajar, hay mucho que hacer hoy
Iván tenía razón, ese fue un día muy atareado, hubo incidencias en todos lados, Norberta estaba algo rebelde y decidió dar una chamuscada a un par de los chicos que habían entrado como practicantes. Se necesitaron cinco entrenadores experimentados para controlarla, Charlie incluido, y ninguno se salvó de la chamuscada, aunque fue más leve.
Por suerte, no hubo más incidentes de ese tipo, así que cuando la jornada terminó se dirigió a casa esperando encontrarse con una carta de Herms, pero no había nada. Bueno, no se preocupó y empezó a preparar la cena.
Cuando hubo cenado, lavado los platos y arreglado un poco su departamento, y aún no había carta de Hermione, se empezó a preocupar, así que le envió otra carta, esperaba despertar con el picoteo de una lechuza en su ventana, en señal de una carta de su castañita.
Con eso en mente se metió a la cama, mientras esperaba soñar con la pequeña que se había hecho la dueña de sus pensamientos.