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Hermione Black — capítulo 1

En una habitación muy grande un chico estaba durmiendo, cuando la puerta doble se abrió de golpe y aparecieron dos chicos más.

−Despierta dormilón. −Dijo uno de ellos y se sentó en la cama.

−Estoy durmiendo, así que no molestéis.

−Rem, estás hablando y a no ser que puedas hablar dormido, estas despierto, así que levántate.

−No quiero, os doy todos mis chocolates si me dejáis dormir. −Y escondió la cabeza debajo de su almohada.

−No, ya dormirás mas tarde. −Y entre los dos le quitaron las sabanas y la almohada y lo llevaron al cuarto de baño donde lo metieron en la bañera y cerraron la puerta.

−Hasta que no te bañes no te dejaremos salir de aquí.

−Que mandones que sois os recuerdo que es mi casa. −Pero viendo que no le abrían la puerta se rindió. −Está bien me duchare. −Y refunfuñando se desnudo y se metió debajo del chorro del agua caliente, cuando salió con su albornoz, vio a sus amigos viendo la televisión en la sala contigua. −¿Para eso habéis venido? Para ver la tele.

Antes de que nadie respondiera tocaron a la puerta. −Adelante. −Dijo Remus mirando a sus amigos. −Tendríais que aprender.

James y Sirius lo miraron un momento y volvieron a la tele.

−Anda ignorarme. −Y sentándose en su cama vio que su abuelo entraba. −Buenos días abuelo.

−Buenos días Rem. −Y saludo a los amigos de su nieto. −Veo que te han despertado.

−Como siempre.

−Tengo que irme unos días de viaje, tus padres y la abuela vendrán conmigo, así que tienes la casa para ti solo.

−Fiesta. −Grito Sirius y miro al abuelo de Remus. −Si usted quiere, claro.

El hombre mayor se rio y miro a su nieto. −Lo que quieras, pero que no destrocen la casa, que apenas la hemos empezado a disfrutar.

−Lo tendré en cuenta, ¿Dónde vais?

−A Paris y luego a México, quiero comprar unas hierbas de las que me han hablado, estaremos dos semanas.

Remus le sonrió. −Cuidaros y disfrutar del viaje.

−Lo haremos, tienes dinero en la mesa del despacho, y la llave de gringotts también esta, igual la nevera y la despensa están llenas de comida, así que si Sirius no se la termina todo, te durara hasta que volvamos.

−Ya lo vigilare.

−Hazlo, nos vemos. −Y despidiéndose de los chicos se fue.

Cuando se quedaron a solas, Remus empezó a cambiarse y James lo miro. −Veo que la empresa de tu familia va bien.

El joven Lupin dejo de cambiarse y lo miro. −Mucho, mis abuelos maternos se fueron ayer a Tailandia y a Corea del sur para comprar otras hierbas, todos están muy contentos con esta nueva aventura.

−Os lo merecéis. −Y girándose volvió a prestar atención a la televisión.

−La verdad es que si. −Y siguió vistiéndose.

Hacía casi dos años, los abuelos de Remus habían invertido algo de su dinero en unas acciones de una empresa mágica, lo más gracioso es que nadie había querido invertir porque era una empresa extraña de esas que nadie daba un duro por ellas, pero para sorpresa de todos las acciones que la familia había comprado tuvo bastantes ganancias y como solo los Lupin habían invertido se ganaron mucho dinero, el suficiente para comprarse una hermosa casa, poner una empresa y no tener que preocuparse durante los próximos diez años o más.

Entre toda la familia habían decidido poner una empresa de remedios y cremas naturales tanto para el mundo muggle como el mágico y así podrían investigar la licantropía de Remus sin que nadie hiciera preguntas y lo mejor de todo es que todos habían querido invertir, los Potter, los Longbotton y mucha otra gente y gracias a eso, la empresa contaba con un capital bastante grande, incluso Lily Evans había invertido, aunque no mucho porque eran sus ahorros y como era cosa suya no quería que su familia le ayudara.

−Ya estoy. −Remus terminándose de calzar, se acerco a sus amigos y cogiendo el mando apago la tele. −¿Nos vamos?

Sirius lo miro. −¿No desayunas?

−Si ahora, ayer mi madre hizo una hornada de galletas. −Y los miro. −¿Queréis?

−Claro.

−Pues vamos. −Y así los tres bajaron a la cocina donde desayunaron y después de coger dinero se fueron al caldero chorreante para luego ir a pasear por el callejón diagon.

Unas horas después estaban de nuevo en el caldero chorreante riéndose, cuando una chica se les acerco.

−Haber si dejáis de hacer tanto ruido, estáis molestando a todos.

Sirius la miro. −Bella no estamos haciendo nada malo, solo riéndonos un rato, mejor te vas con el amargado de tu prometido.

−Sirius te lo he dicho bien, a la próxima vez si te lo tengo que decir, no esperes que te lo diga igual de bien.

El chico se levanto y la miro. −Tú solo dices las cosas bien, si esperas algo.

−Tranquilo Sirius. −Remus se levanto y lo miro. −Ella tiene razón en parte, hay más clientes aquí y no queremos que nadie se moleste.

Sirius dejo de mirar a su prima y miro a uno de sus mejores amigos. −Tienes razón, voy al baño, no tardo mucho en bajar.

−Yo me voy, quiero ir a ver a Lily antes de que se vaya de vacaciones con su familia. −James se levanto y despidiéndose se fue.

Sirius despidiéndose de los demás, subió al segundo piso donde estaban los baños y entro en uno.

Un rato después, saliendo del baño se encontró a Bella de nuevo, se iba a ir sin decirle nada, cuando su prima se puso delante y lo miro. −Espero que te disculpes por lo que ha pasado abajo.

−No me pienso disculpar, no he hecho nada, solo me estaba riendo un poco, hasta que tú has llegado y amargada como siempre nos has molestado.

−¿Me estas llamando amargada?

Sirius la miro furioso. −Sí, amargada, purista de sangre, que no aceptas a los que no son sangre limpia.

Al escuchar eso, Bella le dio una bofetada. −Eso para que aprendas lo que está bien y lo que está mal, y eso no venía a caso.

El chico al sentir que le golpeaban, se enfado mucho más, y para molestarla aun más le cogió de los brazos y la beso.

Lo que Sirius no esperaba es que Bella correspondiera al beso y pronto el beso no fue suficiente y entrando en una habitación se dejaron llevar por la pasión.

Mientras Sirius estaba ocupado con Bella, James llegaba a casa de su novia, al picar a la puerta le abrió su querida cuñada, decía eso de lo querida porque era de todo menos agradable.

−Buenas tardes.

La chica lo miro mal y se metió en la casa. −Lily el raro de tu novio esta aquí.

−Te he dicho mil veces que no le llames raro. −Y saliendo lo saludo. −Disculpa a la descerebrada de mi hermana, no tiene cerebro para entender que eres normal.

James le sonrió. −No te preocupes, ¿me vas a dejar entrar, o nos quedamos aquí?

−Disculpa, entra. −Y dejándolo entrar cerró la puerta y se fueron al salón, donde vio a los Evans y a Dursley que como siempre lo miraba mal, ignorándolo miro a sus suegros. −Buenas tardes.

−Buenas tardes, ¿Qué tal tu día?

−Bastante bien, estaba hasta hace un momento con mis amigos. −Y miro a Lily. −Los Lupin se han ido de viaje así que creo que Rem hará una pequeña fiesta.

−Ya iré la próxima vez, mañana nos vamos.

James le sonrió. −La próxima vez iremos juntos.

−Sí.

−Oye James. −Su suegro lo miro. −¿Qué tal las inversiones de Lily? Ya hace casi un año que invirtió su dinero en la empresa esa de remedios.

James le sonrió. −En septiembre ya podrá coger algo de sus ganancias, y aunque de momento es poco es más de lo que invirtió.

−Papa ya te dije que esto tomaría tiempo. −Le dijo Lily.

−Lo sé cariño, pero es tu dinero y quiero saber que está en buenas manos.

−De eso no se preocupe, en septiembre, el señor Lupin le avisara de que ya puede ir a recoger las ganancias. −Y miro a su novia. −¿Cuánto invertiste?

−250 galeones.

−Pues entonces unos 1000 por ahí tendrás, como digo no es mucho pero lo suficiente para que no pienses que nadie se quiere quedar tu dinero.

−Yo se que Rem no se quiere quedar con mi dinero, ni su familia tampoco.

−James veo que sabes mucho de empresas. −Le dijo su suegra.

El chico le sonrió. −Aunque no me quiero ocupar de las empresas familiares, mi familia siempre me ha enseñado así que se bastante. −Y miro a su novia. −¿Quieres ir a pasear?

−Sí. −Y miro a sus padres. −No tardaremos mucho.

−No, que aun tienes que hacer tu maleta.

−Sí. −Y diciéndole a sus padres que no tardaría mucho en regresar se fue con su novio.

Unas semanas después de vuelta a Hogwarts, casi al final de septiembre, Lily recibió una carta de su padre diciéndole que los Lupin ya se habían puesto en contacto con él y ya había recogido su dinero, al final fueron 1500 galeones, la pelirroja contenta de que su primera inversión hubiera ido tan bien, le pidió que invirtiera un poco mas y que lo demás lo usara como quisiera, eso era un regalo para ellos, ella en la escuela no lo necesitaba y aun le quedaba un año muy largo para necesitar dinero.

Mientras los Evans se ocupaban de eso, Sirius iba como en una nube, aun se preguntaba que le había llevado a terminar en la cama con Bella, ni siquiera se lo había contado a sus mejores amigos, a sus hermanos del alma, pero ya era hora de que se lo contara, así que por la noche, en su habitación en la torre de gryffindor, se sentó y los miro.

−En verano cuando estábamos en el caldero chorreante, después de ir al baño me encontré con Bella y no sé como paso termine en su cama.

Al escuchar eso, los otros tres lo miraron como si le hubiera salido otra cabeza.

James se acerco y lo miro. −Creí que la odiabas.

−No la odio, me cae mal y mucho más desde que se junto con los idiotas de los Lestrange.

−¿Y qué vas a hacer ahora? −Pregunto Remus mirándolo.

−No puedo hacer nada, Bella se casa esta primavera, ella es la que tiene que decidir, además nosotros nunca nos hemos llevado bien, lo del caldero chorreante fue una excepción algo fruto del momento.

−¿Tú crees?

−Es lo único que puedo pensar. −Y dando por terminada la conversación se metió en la cama, para dormir.

A muchos kilómetros de allí, en Londres, Bella no sabía qué hacer, desde que había terminado en la cama con Sirius se había sentido mal, y en san mungo le habían dicho que estaba embarazada, ahora tenía que decidir qué hacer.

Con el prometido que sus padres le habían buscado, Rodolphus Lestrange nunca había pasado nada, no es que le cayera mal, pero no era su tipo, y bueno con Sirius, ese chico sabía cómo hacerle perder la paciencia siempre que se encontraban terminaban peleándose, aunque eso de acostarse había sido la primera vez.

Ese hijo no era solo suyo, también tenía que pensar en Sirius, no sabía si lo aceptaría pero sería cosa de él si no lo aceptaba.

Al día siguiente, hablaría con sus padres, y luego hablaría con su hermana Cece, con Andrómeda hacía muchos años que no se hablaba, no había aceptado que se casara con un hijo de muggles, no era por lo que todos pensaban, que no los aceptaba, sino porque creía que su hermana mediana, tenía que haberse casado con alguien de su posición, alguien que tuviera dinero y la tratara como una reina, no con alguien que era un simple trabajador en el ministerio.