← Hermione Black · de
Hermione Black — capítulo 2
Unos días después, en Hogsmeade los merodeadores estaban paseando cuando vieron a Bella allí como si los estuviera esperando.
Sirius se acerco. −¿Bella que haces aquí?
−Tengo que hablar contigo.
El chico la miro, y supo que algo iba mal, Bella no era de esas chicas que iban a buscar a alguien, era al contrario si querías algo tenias que ir tu a buscarla.
−Vamos a hablar. −Y miro a sus amigos. −Nos vemos al rato.
−Después de pasear, estaremos en el tres escobas, te esperamos.
−Gracias. −Y pasándole un brazo por la cintura a Bella se la llevo a las afueras del pueblo, Hogsmeade no era muy grande así que podían atravesar el pueblo de punta a punta en diez minutos.
Cuando estuvieron alejados de todos, Sirius la miro. −¿Qué pasa?
La chica la miro. −Estoy embarazada.
−¿De quién es el niño?
Bella lo miro. −Tuyo, si no lo fuera no hubiera venido a verte.
−¿Y cómo puedo estar seguro? −Sirius la miro. −Tienes un prometido, y seguro que no se está con los brazos cruzados.
−El y yo nunca hemos hecho nada, ni siquiera me interesa.
−¿Entonces porque no rompes el compromiso?
−Porque me da igual con quien me case, sino es el, me dirán que me case con otro.
Sirius la miro. −¿Qué quieres hacer? ¿Vas a tener al niño?
−Lo quiero tener, y ya he hablado con mis padres.
−¿Qué te han dicho?
−Que si tú no aceptas, Rodolphus se hará cargo del niño.
Al escuchar eso, Sirius la miro furioso. −Ese tipo no se va a hacer cargo de mi hijo, es un mortifago.
−No sabemos si es un mortifago, y no he venido a hablar de eso, pero entiéndeme si me ven con barriga y no nos casamos, pensaran que el hijo es de Rodolphus y aunque los Lestrange saben que estoy embarazada, les han dicho a mis padres que no les importa, a esos solo les interesa relacionarse con nosotros.
−Habla con mis tíos y les dices, que gracias pero que nadie que no sea yo se ocupara del niño. −Sirius la miro. −Habla con Charlus el tiene la llave de mi bóveda en gringotts que te la de, para que puedas comprar una casa, en navidades nos casaremos.
Bella lo miro. −¿Estás seguro? No quiero obligarte a nada.
−Y no me estas obligando a nada, pero no aceptare que nadie me quite a mi hijo.
−Está bien, hablare con mi tío.
−Sí, ahora me tengo que ir, ya he pasado mucho tiempo fuera, nos vemos. −Se iba a ir, pero acercándose la abrazo. −Todo irá bien, aunque no nos llevamos muy bien, sabremos hacerlo funcionar.
−Es lo único que quiero.
−Sí. −Sirius la beso y se fue.
En el tres escobas, los merodeadores estaban hablando, cuando Sirius entro y se sentó al lado de James.
El joven Potter al ver a su amigo le sonrió. −¿Quieres una cerveza?
−No gracias. −Y se apoyo en los brazos.
−¿Qué te quería decir Bella? −Pregunto Remus.
−Está embarazada.
−¿Es tu hijo? −Pregunto Peter mirándolo.
Sirius levantando la cabeza lo miro furioso. −Claro que es mi hijo, si no, no hubiera venido a verme, haber si haces preguntas más inteligentes de vez en cuando. −Levantándose salió del local y al salir la puerta dio un fuerte golpe.
James y Remus miraron a Peter que se había quedado temblando. −Sirius tiene razón, esa pregunta sobraba. −Y los dos castaños se levantaron y después de pagar a Rosmerta la camarera se fueron detrás de su amigo.
Los merodeadores no tardaron mucho en encontrar a su amigo, que estaba sentado en un tronco caído.
−¿Que ha pasado cuando te lo ha dicho? −Pregunto Remus sentándose a su lado y mirándolo.
−Mis tíos han dejado las cosas claras, sino me caso con Bella, Lestrange se casara con ella, y se ocupara de mi hijo, no le importa que no sea su hijo biológico, con tal de estar emparentado con los Black, hasta le besaría los pies, no voy a dejar que esa gente se ocupe de mi hijo, le he dicho a Bella que en navidades nos casaremos y aunque estoy aun en la escuela, nadie podrá decir que no he hecho lo correcto. −Y miro a James. −Le he dicho que vaya a ver a tu padre, para que le de la llave de gringotts para que pueda comprar una casa.
−Sabes que podéis vivir con nosotros.
−Gracias, pero prefiero tener mi propia casa, además mi tío antes de morir me dejo mucho dinero.
−Ahora te tienes que preparar, en el tres escobas había mucha gente que te ha escuchado, seguro que pronto todos lo sabrán, el heredero de los Black, le roba la prometida a Rodolphus Lestrange y encima es tu prima.
−No me importa. −Y le sonrió. −Sabes bien que nunca me ha importado eso, lo único es que se, es que pronto tendré un hijo es lo único que quiero. −Y levantándose los miro. −No me apetece volver allí dentro voy a pasear.
−¿Quieres compañía?
−¿De vosotros? Siempre.
−Pues vamos. −Y así los tres amigos se pusieron a caminar de regreso a la escuela.
−¿Vas a hablar con Peter?
−Lo has dejado bastante tocado cuando le has gritado.
−No me importa, hay preguntas que no se tienen que hacer aunque sea mi amigo, y él se ha pasado, además estoy harto que siempre nos persiga como si se tratara de nuestro perro faldero.
−Ya este año es nuestro último algo en la escuela, y el año que viene seremos aurores, así que ya no lo tendrás que aguantar.
−Es lo que quiero.
−Los tres lo queremos. −Y así los tres de bueno humor siguieron disfrutando de ese día de otoño.
Unos días después, en Hogwarts como había dicho James, todos hablaban de lo mismo del hijo que tendría Sirius con su prima Bella, además en el profeta no dejaban de escribir la historia y cada vez con datos nuevos, que por supuesto eran inventados, Sirius no era de esos que hablaba con los periodistas y Bella tampoco.
Un día a la hora de comer, los tres merodeadores estaban hablando mientras se terminaban el postre cuando se acerco alguien.
−Sirius.
El chico se giro y vio a su hermano, Regulus, hacía tiempo que no hablaba con él, desde que se fugo de la mansión Black y fue a parar a la mansión Potter.
−Regulus.
El chico le sonrió. −Felicidades por tu bebe, espero que sea grande y fuerte.
−Gracias.
Regulus entonces dejo de sonreír y lo miro. −¿Podemos hablar?
−¿De qué?
−En privado.
−Está bien, hablemos. −Y levantándose miro a James y a Remus. −Pero ellos vienen con nosotros.
−Ellos pueden venir, se que confías en ellos, pero no pienso lo mismo de Petegrew.
−El no vendrá, últimamente no nos hablamos.
−Es lo que he escuchado. −Regulus lo miro. −Que te hizo una pregunta que no te tendría que haber hecho.
−Algunas preguntas sobran. −Y poniéndose delante, los guio hasta una de las aulas vacías. −¿Y bien de que me querías hablar? −Pregunto cuándo cerró la puerta.
−Madre quiere que me una a los mortifagos, ella cree en las mismas tonterías que el señor tenebroso, eso de la pureza de sangre.
Al escuchar eso, Sirius lo miro. −Eso quiere decir que aun no eres un mortifago.
−No, no lo soy. −Y para que su hermano y los demás confiaran en el, se quito la túnica y dejo sus brazos al descubierto, en ningún lado se podía ver la marca tenebrosa. −Yo no lo soy, pero sé que algunos de mis compañeros lo son.
−No me importan los demás, solo tú. −Al escuchar eso Regulus lo miro casi con adoración. −En navidades te vendrás conmigo y con Bella, yo hablare con nuestros padres para poner las cosas en su sitio, si no quieres ser mortifago nadie te puede obligar.
−Gracias hermano.
−De nada, ahora ves al comedor.
−Sí. −Y despidiéndose se fue.
−¿Qué le vas a decir a tus padres? −Le pregunto James.
−Que ellos pueden ser mortifagos si quieren, pero no pueden obligar a Regulus a serlo.
−No creo que se lo tomen bien.
−Me importa muy poco como se lo tomen, ya han destrozado mi vida no voy a permitir que destrocen la vida de más personas, ahora vamos a comer.
−Como siempre hambriento. −Le dijo Remus.
−Claro estoy en etapa de crecimiento.
Al escuchar eso, los dos chicos se rieron ante la cara indignada del joven Black.
Mientras ellos se iban al gran comedor, en Londres, Bella se reunía con sus hermanas, por suerte ya había podido arreglar las cosas con Andrómeda y las tres volvían a hablarse.
Ese día habían quedado para mirar casas, Charlus le había dado a Bella la llave de la bóveda de Sirius donde había mucho dinero.
Habían quedado en el caldero chorreante y se iban a ir, cuando los hermanos Black se les acercaron.
−Papa, tío Orión, no sabía que hubierais quedado. −Les saludo Andrómeda.
Cygnus miro a su hija mayor, aunque al principio estuvo muy enfadado con ella porque se hubiera fijado en un insignificante hijo de muggles, Bella y Narcissa habían intercedido con ella.
Bella que era la que mas oposición puso cuando Andrómeda les dijo que se casaba con Tedd al final le había ayudado, según Cissy era cosa de Sirius que le enseñaba a ser mejor persona.
−¿Dónde vais?
−A mirar casas para Bella y Sirius.
Al escuchar eso Cygnus miro a su hija. −No me has pedido dinero, ¿de dónde lo has sacado?
−De Sirius.
−Anda ven conmigo, no voy a permitir que mi sobrino pague solo la casa. −Y miro a su cuñado y primo. −Tu tendrías que hablar con Sirius, tu hijo se está comportando como todo un hombre, al hacerse cargo de su hijo.
−No sé si hablar con él.
−No seas tonto, si yo he podido arreglar las cosas con Meda después de todas mis equivocaciones tú también, así que ves a hablar con él.− Y miro a sus hijas. −Mientras vuestro tío arregla las cosas con su hijo nosotros iremos a gringotts a hacer una transferencia. −Y despidiéndose de Orión se fueron.
El patriarca de la familia se quedo mirando como Cygnus se iba con las chicas, suspirando se dio cuenta de que el tenia razón, su orgullo lo estaba separando de su hijo mayor, era hora de arreglar las cosas, así que desapareciendo llego a Hogwarts.