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Hermione Black — capítulo 10

Una hora después, ya todos estaban cambiados y el novio con sus padrinos que eran sus hijos esperaban a la novia.

Sirius y Regulus habían decidido ser los padrinos de su padre, para que todos supieran que ellos aceptaban la nueva boda de su padre.

De pronto la música empezó a sonar y las damas de honor empezaron a entrar y no mucho tiempo después Jane del brazo de su padre hacia acto de presencia.

Orión al ver a su prometida se quedo sin respiración estaba hermosa, el vestido que había escogido era sencillo pero a la vez elegante, con un largo velo de novia y con las joyas que le había pedido al mejor joyero del mundo mágico y su ramo de flores eran rosas de navidad, rojas con los bordes blancos, las había hecho traer de Laponia y eran mágicas.

Cuando padre e hija se acercaron, Evan miro a Orión. −Cumple tu promesa de cuidar siempre de mi hija.

−Lo hare. −Y miro a Jane. −Estas hermosa, ¿preparada?

−Sí. −Y cogiéndolo del brazo miraron al juez.

Unas horas después, todos se lo estaban pasando realmente bien.

Después de comer el menú que Hermione y Lucretia habían preparado, había empezado la fiesta y Orión y Jane estaban bailando, no se cansaban.

−Papa me toca bailar con tu hermosa mujer. −Le dijo Sirius y miro a su padre. −Tú ves a otro lado. −Y mientras se reía cogió a Jane de la mano y se pusieron a bailar, mientras Orión los miraba sin creérselo.

Cuando el novio se fue, Sirius le sonrió. −Jane bienvenida  a la familia, gracias por querer a mi padre.

La chica lo miro. −No gracias a ti, por aceptarme.

−Siempre, solo te pido que nunca dejes de querer a mi padre.

−Él es el único hombre al que yo quiero, espero hacerle feliz.

−Ya le haces feliz. −Y siguieron bailando, hasta que Regulus llego. −Cambio. −Y cogiendo a la novia de la mano se pusieron a bailar. −Jane bienvenida a la familia.

La chica le sonrió. −Gracias.

−De nada, ahora a bailar. −Y siguieron bailando hasta que Orión volvió. −Tú y tu hermano ya me habéis secuestrado mucho tiempo a mi mujer, así que vete.

−Papa, que tienes toda la vida para estar con ella.

Orión lo miro. −O te vas o te quedas sin pastel.

−Según. −Y se rio ante la cara que puso su padre. −¿De qué es?

−De crema el sabor que más le gusta a Jane, ahora fuera.

−Ohh está bien, que sepas que no tienes que estar tan gruñón en tu boda. −Y riéndose le dio un beso a Jane y se fue.

Cuando los novios se quedaron solos, Orión miro a su mujer. −¿Has visto? Que poco respeto me tienen.

Ante eso, Jane se rio, el hombre la beso y siguieron bailando.

No mucho tiempo después, los camareros traían el pastel de bodas.

La tarta era de cinco pisos, blanca y elegantemente adornada con tonos claros y unas hermosas figuritas de los novios en el último piso.

−Nos toca cortar la tarta. −Le dijo Orión.

−Sí. −Y se fueron a buscar el cuchillo.

−Antes de que los novios empiecen a cortar la tarta, queremos decir unas palabras. −Sirius y Regulus que llevaban una copa de champan en la mano. −Coger una copa cada uno.

Orión cogiendo dos copas de un camarero que se acerco le dio una a su mujer.

−Quiero deciros, que mi hermano Regulus y yo, estamos encantados con esta boda, que Jane es una mujer excepcional, hermosa y amable. −Y miro a su padre. −Papa esperamos que todos los años que te quedan por vivir, sean los mejores de tu vida al lado de Jane. −Y miro a la chica. −Jane bienvenida a la familia Black, tu, tus padres y tu hermano ahora sois parte de esta gran familia, gracias por querer a mi padre. ¡Salud!

−¡Salud! −Brindaron todos y tras el brindis los novios empezaron a cortar el pastel.

−Papa pastel. −Le dijo Sirius acercándose.

Orión le sonrió. −Hijo hermosas palabras.

−Gracias, lo mejor de todo es que son sinceras, te deseo mucha felicidad.

−Lo sé hijo.

−Papa pastel. −Le dijo Regulus acercándose.

−Ahora mismo. −Y con Jane fueron cortando el pastel y repartiéndolo.

Unas horas después el sol ya se había ocultado completamente y ya no tardaría mucho en ser media noche.

Orión miro a su mujer. −Jane nos quedaremos para felicitar el año nuevo, y luego nos escaparemos diez días de luna de miel, ya he hablado con tu jefe, me ha dado permiso, me ha dicho que esto es una excepción porque es nuestro viaje de novios pero que no me acostumbre, quiere que sepas que no te tienes que preocupar de nada que tu trabajo seguirá allí aunque ahora seas una Black y que te tratara como a los demás.

La chica asintió, ella lo que menos quería es que la trataran diferente ahora que se había casado con Orión, ella con o sin su marido era la misma y quería seguir trabajando.

Después del brindis de año nuevo y de felicitar a todos los que les habían acompañado en ese día tan importante, los recién casados se fueron de luna de miel.

Diez días después, Orión y Jane regresaban y al día siguiente, al ser sábado, los reunieron a todos delante de la urbanización.

−Buenos días a todos.

−Buenos días. −Sirius miro a su padre. −¿Me has traído un regalo?

Orión miro a su mujer. −Dáselo.

−Sí. −Y abriendo una bolsa le dio un pequeño paquete.

−Haber que me habéis traído. −Y abriendo el paquete vio una hermosa pulsera y una pequeña talla de madera de un lobo. −Me encanta. −Sirius los miro. −¿Dónde habéis ido de luna de miel? No reconozco estos regalos.

−Orión me llevo a conocer a Santa Claus a Laponia, estuvo genial.

Al escuchar eso, Sirius miro a su padre. −¡Papa! Eres malo nunca me has llevado a ver a Santa, yo también lo quiero conocer.

−El año que viene te llevare.

−Eso espero, sino me enfadare. −Y miro a Jane. −¿Fue divertido?

Jane le sonrió. −Mucho, además paseamos con un trineo tirado de renos.

−Me das mucha envidia. −Y miro a su padre. −Me lo apunto en la agenda, de que el año que viene me llevaras.

−Claro que si, además quiero que Ori conozca a Santa. −Y miro a Jane. −Sigue repartiendo los regalos. −Y miro a los demás. -Hay lobos, pulseras, renos, cucharas decoradas y platos decorados, disculpar que no haya más variedad, pero en Laponia no hay mucho que comprar.

−No te preocupes. −Le dijo Charlus cogiendo su paquete. −Estabais de luna de miel, no para pensar en que comprarnos. ¿Y bien para que nos has reunido aquí?

−Eso. −Jane miro a su marido. −A mí tampoco me lo has querido decir.

−Es que es una sorpresa. −Y abriendo la puerta de entrada los dejo pasar. −Pasar. −Y haciendo caso al hombre todos entraron.

−¿Qué es este lugar? −Pregunto Abraxas mirando a su alrededor.

−Es lo que los muggles llaman urbanización, un conjunto de casas con una verja para que nadie entre sin permiso.

Sirius que conocía a su padre lo miro. −La has comprado. −Era una afirmación más que una pregunta.

−Sí. −Y miro a su mujer. −Jane viviremos aquí a partir de ahora, ¿Qué te parece?

La chica mirando a su alrededor asintió. −Me gusta, pero quiero ver una casa.

−Claro que sí. −Y entrando en la que tenían más cerca de la enseño. −Todas son iguales, tienen tres pisos, seis dormitorios, cuatro baños, biblioteca, despacho, cocina muggle, dos salones, un comedor y muchas chimeneas.

−¿Cuántas hay?

−20, pero Cygnus se ha quedado con tres y yo con cuatro, así que quedan 13.

Meda miro a su padre. −¿Para qué quieres tantas?

El hombre la miro. −Para ti y tu familia, para Cissy y la suya y una para mí y tu madre, Orión ya ha escogido una para bella y Sirius.

−¿Papa me quieres regalar una casa?

Cygnus asintió. −Sí. −Y miro a su yerno. −¿Edward que dices? −Era el único que le llamaba por su nombre completo.

−Me parece bien, me preocupa Dora que es una metamorfaga y aun no controla bien sus poderes, así que aquí no tendrá que temer nada.

−Es la mejor decisión que puedes tomar.

Andrómeda miro a su marido. −Tedd es muy grande esta casa.

−Pues ampliamos la familia. −Le dijo sonriendo.

−Edward que estoy delante. −Le dijo Cygnus.

Su yerno lo miro sonriendo, aunque al principio se habían llevado bastante mal por parte de Cygnus que no aceptaba al marido de su hija, ahora se llevaban bastante bien.

James miro a su mujer. −¿Lils qué dices compramos una?

−Me gusta, pero ¿Qué pasa con mis padres?

−No te preocupes. −Le dijo Orión. −La urbanización esta a media hora de Londres, pueden venir en coche, la he comprado entera para no tener que vivir con desconocidos, pero tus padres y los abuelos de Remus son más que bienvenidos.

−Gracias. −Y miro a su marido. −Si tu quieres la compramos, a mi me ha gustado mucho, además aunque parece que estamos en medio del bosque las farolas y que las casas que hay alrededor se vean me gusta.

−Estupendo. −Y miro a su tío. −Tío Orión yo me quedo con una.

−Entonces quedan 12. −Y miro a los demás. −¿Alguien quiere alguna?

−Yo me quedo con una. −Dijo John y miro a su nieto. −Rem, os la regalo.

−Abuelo nosotros ya tenemos una casa, además no es seguro.

−No seas tonto, Orión ha dicho que tiene tres pisos, en la parte de arriba se puede preparar una habitación especial para los días de luna y aquí estarás con tus amigos. −Y miro a Orión. P−onme una.

−Sí, entonces quedan 11.

Lacey miro a su marido. −A mi me ha gustado, quiero vivir aquí.

Remus la miro. −Si quieres vivir aquí no diré nada.

−Gracias.

−De nada.

−Yo también quiero una. −Le dijo Dorea y miro a su marido. −Me gusta mucho nuestra casa, pero aparte de que es enorme, quiero vivir más cerca de James y Lily.

Charlus sonriendo miro al primo de su mujer. −Orión ya has escuchado a mi mujer.

−Entonces 10.

FELIZ NAVIDAD