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Hermione Black — capítulo 11

−9. −Le dijo Abraxas. −Yo quiero otra, me he cansado de vivir en la mansión Malfoy, esta apartado de todo y todos, quiero tener gente a mí alrededor.

−Como dice Abraxas quedan 9.

−Yo me quedo con dos. −Le dijo su hermana mayor. −Una para mí y para Cassy y otra para Serpens. −Y miro a su hijo mayor. −Para cuando te cases.

−Gracias. −Y miro a su tío. −Tío como dice mi madre nos quedamos dos.

−Quedan 7.

Evan miro a su yerno. −Orión la nuestra te la pagaremos.

El hombre le sonrió. −Claro que sí. −Y miro a su cuñado. −¿Darren quieres una?

−Gracias, pero me quedare con mis padres. −Y los miro. −Viviremos todos juntos.

−Claro que si, además nunca me ha gustado vivir sola. −Le dijo su madre.

−Orión yo quiero una. −Le dijo Cedrella y miro a su hijo. −Arthur esta casa es mucho mejor que la que tienes, es más grande y tus hijos podrán estar rodeados de otros niños.

El chico mirando a su alrededor asintió. −Me gusta mucho la casa. −Y miro a Molly. −¿Cariño que dices?

−Me gusta mucho, y tiene una cocina muy grande para cocinar como a mí me gusta.

−Pues dicho nosotros nos quedamos con una. −Le dijo su prima.

−6.

−Señor Black, nosotros nos quedamos con una. −Le dijo Frank y miro a Alice. −¿Qué dices?

−No sé si me veo aguantando más tiempo a los merodeadores, ya les he aguantado durante siete años. −Y se puso a reír.

−Oye. −Protesto James. −Que nosotros somos muy buenos.

−Huy sí. −Y miro a Orión. −Nos quedaremos con una.

−Entonces quedan cinco.

−Seguro que pronto encontraras mas compradores.

−Solo aceptare ofertas de gente que conozca.

−Tú conoces a mucha gente, así que pronto lo solucionaras.

−Sí. −Y miro a su mujer. −Nuestra casa estará al final de la calle, ven que te la enseño. −Y miro a los demás. −El lunes mi abogado os enviara los documentos de compra, hay una clausura que he puesto, donde dice que si la queréis vender solo me la podéis vender a mí, no quiero a gente desconocida en este lugar.

−Creo que has hecho bien. −Le dijo Abraxas. −Hoy en día no se sabe en quien confiar, con tanto mortifago.

−Si, por eso lo he hecho así, hay una barrera mágica que cubre todo el lugar, solo se puede entrar por la puerta  que hemos pasado, para salir no hay problema pero para entrar nadie se puede aparecer.

Charlus sonrió a Orión. −Espero que no me quites mi puesto de jefe de los aurores.

−Que va, yo paso de ese trabajo. −Y miro a su mujer. −¿Vamos?

−Sí, así nos podremos mudar cuanto antes.

−Sí. −Y despidiéndose de todos se fueron.

Al día siguiente, en la urbanización había un gran alboroto, todos estaban aprovechando que era fin de semana para ordenar las cosas en sus nuevas casas.

Orión que ya había terminado de ordenar todo, miro a su mujer. −Jane, voy a ver a los demás para saber que casas han escogido.

La chica le sonrió. −Yo me pondré a cocinar, con esta hermosa cocina me dan ganas de cocinar muchas cosas.

−Entonces nos vemos en un rato, no tardare. −Y besándola se fue a ver qué casas habían escogido los demás.

Empezando por la izquierda vio a sus suegros y su cuñado ordenando su casa.

−Veo que habéis escogido esta.

Evan dejando de ordenar lo miro. −Queríamos estar cerca de nuestra hija.

−Me parece bien, mañana antes de irme a trabajar, hablaremos de los pagos.

−Lo podemos hacer ahora ya no nos queda mucho por ordenar, hemos decidido vender nuestra antigua casa, y con nuestros ahorros te pagaremos una parte ahora y los demás te lo iremos pagando a plazos.

−Me parece bien, ahora tengo que seguir mirando el resto de las casas.

−Nos vemos. −Y volvió a su trabajo.

Orión no iba a aceptar el dinero de su suegro, lo que le dieran lo metería en un fondo para Jane aunque eso se lo quedaría para él y no diría nada, se llevaba muy bien con la familia de su mujer para ahora tener discusiones tontas por dinero.

Unas semanas después, Orión recibía la mejor de las noticias.

−Ori, el sanador me ha dicho que estoy de dos meses, pronto tendremos un bebe. −Le dijo Jane que estaba muy feliz, pronto otro de sus sueños se cumpliría iba a tener un hijo con el hombre al que amaba. −¿Estas contento?

El hombre la abrazo. −Estoy muy feliz, ¿de cuánto estas?

−Un mes más o menos.

−Ahora lo que tienes que hacer es dejar tu trabajo, las cremas que haces sueltan vapores que pueden ser perjudiciales para un bebe, así que le diremos a John que te busque otro trabajo.

−Sí. −Y así el matrimonio feliz por su próxima paternidad se fue a hablar con John, y luego se fueron a hablar con los Granger para darles la buena noticia, y como paso con los futuros padres, los abuelos y el tío se alegraron muchísimo por el nuevo nacimiento.

Mientras ellos estaban felices, había alguien que no lo estaba tanto.

En casa de los Tonks, últimamente solo había peleas.

−Es mi culpa. −Dijo Tedd. −Si no fuera un hijo de muggles, te hubieran aceptado.

−Tedd no es tu culpa. −Le dijo Andrómeda llorando. −Es culpa de gente como Voldemort que piensa que los sangre limpias son los mejores.

El hombre estaba amargado, como su mujer no volvía a quedarse embarazada, habían ido a san mungo y allí le habían dicho que para que Andrómeda se volviera a quedar embarazada tenía que seguir un tratamiento y que eso lo tenían que hacer en una clínica especializada, así que fueron.

Pero allí le dijeron que ellos no podían seguir el tratamiento, tras preguntarles del porque no, le dijeron que tenían una cola de muchas personas, decidiendo esperar se fueron a casa, pero un tiempo después escucharon unos rumores que en la clínica solo aceptaban a gente sin ningún tipo de parentesco muggle, así que nunca serían recibidos.

−Tedd, voy a hablar con mi padre. −Le dijo Andrómeda. −Seguro que él nos puede ayudar.

El hombre la miro. −Cuando tu padre lo sepa, dirá que yo no sé ocuparme de esto, que te has casado con un fracasado y que tendrías que haberte casado con otro hombre, como dicen todos los demás.

−Mi padre no es así, puede que antes no te aceptara, pero ahora sí que lo ha hecho, déjame hablar con él.

−Está bien, hazlo.

La mujer agarrándole de la mano lo miro. −Ya verás como el encontrara una solución nosotros nos sentimos demasiado dolidos para pensar con claridad, no tardo. −Y besándolo se fue.

En la compañía Black, Cygnus estaba trabajando en su despacho, cuando tocaron a la puerta.

−Adelante.

La puerta se abrió y apareció Andrómeda. −Papa.

El hombre mirándola vio que estaba llorando, el hombre al verla en ese estado, se preocupo mucho y levantándose se le acerco. −¿Meda que ha pasado? ¿Están bien Edwartd y Dora?

−No me quieren.

−¿Quién no te quiere?

−Los de la clínica.

Al escuchar eso, el hombre se perdió. −No te entiendo, ven vamos a sentarnos y así me lo explicas. −Y se fueron a sentar a un sofá que tenía allí. −Empieza por el principio.

−Desde que nos regalaste la casa, Tedd y yo hemos intentado tener un nuevo bebe, pero no consigo quedarme embarazada, así que fuimos a san mungo y allí después de muchas pruebas nos enviaron a la clínica especializada y tras ver nuestra ficha nos dijeron que no podíamos seguir ningún tratamiento que tendríamos que esperar hasta que la cola terminara, pero luego escuchamos que no nos aceptan porque Tedd es un hijo de muggles. −Y lo miro. −Yo quiero un bebe.

Cygnus jurando se levanto. −Cariño si tu quieres un bebe, yo te ayudare a conseguirlo, ven conmigo te llevare con alguien que seguro que te ayuda.

La chica llorando asintió. −Tedd se siente muy mal, porque piensa que tú dirás que él tiene que solucionarlo.

−Claro que no, no es vuestra culpa, es culpa de la gente que piensa que aquí solo tendrían que haber sangres limpias, yo antes pensaba lo mismo pero me he dado cuenta de que eso solo son excusas, ellos tienen miedo de que nos quiten nuestro mundo, ahora vamos. −Y tras limpiarle las lágrimas se fueron.

En la fábrica de los Lupin, John estaba trabajando en su despacho, cuando tocaron a la puerta.

−Adelante. −Dijo sin levantar la vista de su trabajo.

−John, necesito que me ayudes. −Escucho.

El hombre levantando la mirada y vio a Cygnus y a Meda que por lo que podía ver no tenia buena cara. −¿Qué pasa?

−¿Conoces la clínica de fertilidad?

−Sí, no me gusta ese lugar, solo piensan en la pureza de sangre, como si pensaran que los demás no tienen derecho a vivir, ¿por?

−Meda y Edward fueron, pero no les quisieron escuchar.

El hombre asintiendo se levanto y se acerco a la chica. −Meda no te preocupes, yo te ayudare, acompañarme. −Y los llevo a un laboratorio y vieron a un grupo de hombres trabajando. −Alistar.

El hombre en cuestión se giro y al ver a su jefe, dejo lo que estaba haciendo y se acerco. −Jefe.

−Ven conmigo.

−Sí. −Y los siguió a un despacho. −¿Y bien que necesitas?

−Necesito que ayudes a esta chica. −John hizo las presentaciones. −Ellos son Cygnus Black y su hija Andrómeda, y quiere quedarse de nuevo embarazada pero no lo consigue.

Alistar miro a la chica. −No hay ningún problema, pero necesito alguna información.

−¿Qué información?

−John ha dicho que te quieres volver a quedar embarazada, ¿Qué edad tiene tu hijo?

−Mi hija tiene cinco años.

−¿Te costo quedarte embarazada la primera vez?

−No.

−¿Has sufrido alguna enfermedad importante?

−Ninguna, ni siquiera me constipo.

−¿Tu marido ha sufrido de alguna?

−Tampoco.

−Ya he terminado de hacerte las preguntas, necesito que tanto tu como tu marido os hagáis unas pruebas en san mungo. −Y cogiendo un papel fue apuntando todo lo que necesitaba y se lo dio. −Son muchas pruebas pero son necesarias, y cuando tengas los resultados tráemelos y así empezaremos a actuar, ¿Por qué no has ido a la clínica de fertilidad? Es un poco cara, pero sé que los Black tienen mucho dinero.

−Porque mi marido es hijo de muggles.