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Hermione Black — capítulo 12

−Vaya, había escuchado algunas quejas de su política, pero nunca pensé que serían ciertas. −Y miro a su jefe. −John creo que tendríamos que hacer algo mas al respecto, esa clínica viola los derechos de los padres que no son sangre limpias y aun así te piden casi 100.000 galeones por consulta.

−Primero veremos si podemos ayudar a Meda y a su marido y luego ayudaremos a otros. −Y miro a su amigo. −Cygnus, yo tengo que volver al trabajo, os quedáis en buenas manos, como ha dicho Alistar cuando tengáis los resultados que vengan y empezaremos.

−Sí. −Y miro a su hija. −Ves con Edward y le dices todo lo que te han dicho.

−Sí. −Y mirando a los demás se lo agradeció.

−No te preocupes. −Le dijo John. −Ahora ves.

−Sí. −Y contenta de que le hubieran escuchado le dio un beso a su padre se fue.

En casa de los Tonks, Tedd no se podía quedar quieto, estaba muy preocupado por lo que su suegro le decía a Andrómeda.

−Tedd ya estoy en casa. −Le dijo su mujer entrando por la puerta y le sonrió. −Ya está todo solucionado, ahora tenemos que ir a san mungo a hacernos unos estudios los dos. −Y le dio un papel. −Mi padre me ha llevado a la fábrica de pociones del señor Lupin y allí me ha presentado a uno de sus trabajadores, me ha dicho que cuando tengamos todos los resultados nos dirá como seguir, y que lo de la clínica no es tu culpa, según todos esa clínica solo acepta a sangre limpias pero que ni eso, solo los que tienen mucho dinero así que aunque tu hubieras sido un sangre limpia a no ser que hubieras tenido un millón de galeones no te hubieran escuchado, así que no te preocupes, ¿vamos?

El hombre al escuchar a su mujer, respiro hondo y asintió ahora sabía que no era su culpa sino culpa del director de esa clínica. −Sí, vamos a dejar a Dora con tu madre y nos vamos.

−Sí. −Y así cogieron a su hija y se fueron a casa de Druella que estaba al lado y tras explicarle lo que pasaba se fueron a san mungo.

Mientras el joven matrimonio se iban a hacer las pruebas que Alistar les había pedido, Cygnus iba a la clínica de pacotilla que había rechazado a su hija.

−Buenos días. −Le saludo la recepcionista.

−Quiero hablar con el dueño del lugar. −No estaba de humor para ser simpático. −Dígale que Cygnus Black ha venido a verlo.

−Ahora mismo señor. −Y levantándose se fue por un pasillo y no tardo mucho en volver. −Señor Black, ya puede pasar, ahora le atenderán, es al fondo del pasillo, el único despacho con doble puerta.

El hombre asintiendo se fue por donde le habían dicho, al llegar vio a un hombre sentado detrás de su escritorio.

−Buenos días señor Black, no esperaba su visita. ¿Desea algo?

−Quiero saber porque no han aceptado a mi hija en su clínica, su nombre es Andrómeda Tonks.

−Ya le dije a su hija que se pasara más adelante que de momento estamos muy ocupados.

Cygnus lo miro fijamente y supo que mentía vilmente. −Si quiere mentir aprenda a hacerlo mejor, no la ha aceptado porque está casada con un hijo de muggles, quiero que sepa que desde este momento su clínica ha pasado a ser lugar no aceptado por mi familia y por mis amistades, no hare nada contra usted, pues cada uno lleva su negocio como quiere, pero no espere ni mis referencias ni que mis cercanos vengan. −Y sin esperar a que le dijeran nada se fue.

Un par de días después, los Tonks tenían ya los resultados de sus estudios, así que con Cygnus y Druella que querían estar con ellos se fueron a ver a Alistar.

−Aquí los tiene. −Le dijo Andrómeda y le dio un sobre.

−Gracias, sentaros. −Y sentándose en una silla se puso a mirar los resultados, tras comprobar todo bien, los guardo y los miro. −Ya sé que pasa, Andrómeda cuando tuviste a tu hija tus ovarios se debilitaron mucho, por eso sola no puedes tener más hijos sin ayuda.

−¿Hay tratamiento? −Le pregunto Tedd.

−Lo hay, y uno bastante sencillo. −Y sonrió a Andrómeda. −Mi jefe John es un tipo estupendo que me deja estudiar todo lo que se necesita ser estudiado así que tengo varias pociones para los problemas de fertilidad, te daré algunas pociones que te tienes que tomar justo antes de irte a dormir para que actué mejor.

−Si sigo su tratamiento, ¿Cuánto tardare en volver a quedarme embarazada?

−Tus ovarios se han debilitado pero por lo demás están bien, así que en un par de meses, no mucho más, esperarme que os traeré las pociones. −Y levantándose se fue a buscar las pociones.

Cuando se quedaron a solas, Druella miro a su hija. −Cariño pronto tendrás un nuevo bebe.

La chica le sonrió. −Es lo que quiero. −Y miro a Tedd. −¿Contento?

−Mucho, por fin tendremos más familia.

−Edward la próxima vez, si necesitas cualquier cosa ven a vernos. −Le dijo Cygnus. −Algunas cosas es mejor hacerlas en familia, y esta es una de esas ocasiones.

−Gracias.

Cygnus le sonrió. −De nada.

La puerta se abrió y apareció Alistar con una caja de madera y sentándose abrió la caja y se la enseño. −Hay tres pociones, una para que cuando el espermatozoide este en el cuerpo de Andrómeda sea más fuerte, otro para que el ovario produzca un ovulo más fuerte y la ultima para que el ovario sea más fuerte. −Y le dio un papel. −Andrómeda tendrás que seguir un par de puntos, como no hacer mucho ejercicio físico, acercarte a pociones que se están haciendo y otros puntos como te he dicho antes si sigues todas mis recomendaciones, en un par de meses puede que tu milagro ya se cumpla, en un vaso con leche mezclas las tres pociones y te las tomas, las cantidades, también están en el papel.

−Gracias.

−De nada.

−Gracias señor Alistar. −Le dijo Tedd cogiendo la caja. −Espero que pronto podamos venir y decirle que ya de nuevo embarazada.

−Yo también lo espero, solo os pido paciencia, un embrión es algo muy sensible.

−Usted nos ha dado de nuevo esperanzas, así que tendremos mucha paciencia. −Y miro a Andrómeda. −¿Nos vamos a casa? Seguro que estas cansada.

−La verdad es que si, solo quiero dormir.

−Ves a dormir. −Le dijo su padre. −Nosotros cuidaremos de Dora.

−Gracias papa. −Y tras darle de nuevo las gracias se fueron.

Unos días después, por todo el ministerio se escuchaba el rumor de que Cygnus Black había pedido ayuda a las empresas Lupin para que su hija se volviera a quedar embarazada.

A causa de eso mucha gente que quería tener hijos, habían ido a ver a John y desde entonces la sala de espera de la fabrica estaba llena de matrimonios con la esperanza de tener hijos y la clínica especializada había perdido muchos de sus clientes.

Un día Cygnus salía de una reunión en el ministerio cuando se encontró con el dueño de la clínica.

−Señor Black, usted es el causante de mi desgracia. −Le grito.

−¿Yo? No me haga reír, yo ya le dije que no haría nada contra usted, no me interesa nada su clínica, solo cuido de mi familia y si mi hija quiere tener un hijo que por desgracia no viene moveré hasta el cielo para dárselo, no es mi culpa que conozca a John Lupin y sus métodos sean mejores que los suyos y no sea un mente cerrada como usted, que no acepta niños mestizos.

−Usted tampoco los quería, no sé que me viene a reprochar ahora.

−Lo que yo piense o deje de pensar, no es de su incumbencia, siga con su empresa que yo seguiré cuidando de mi familia.

El hombre cada vez mas furioso le iba a atacar, cuando de pronto sintió que volaba por los aires y vio a Orión Black delante.

−No sé quién es ni me importa, pero no permito que nadie toque a un familiar mío así que será mejor que baje esos humos y recuerde quien soy y quien es el, somos Black mientras usted es un insignificante sanador. −Y miro a Cygnus. −¿Todo bien?

−Sí, este hombre es el que no acepto a Meda en su clínica.

Orión asintiendo miro al hombre. −Como digo no me importa quién es, pero que sea la última vez que levanta la mano hacia un Black.

De pronto se escucho unos aplausos, todos los que habían estado prestando atención a la escena se giraron y vieron a Abraxas y Charlus Potter muy entretenidos mirándolos.

−Creo que eso del teatro se ha quedado bastante pasado, aquí hay escenas más interesantes. −Dijo Abraxas y miro a Charlus. −¿Qué crees?

−Que tienes razón, para que gastarme dinero en el teatro si esto es más divertido. −Y sonriendo se acerco a los hombres. −Ha sido una escena bastante interesante, ¿nos vamos?

−Sí. −Y así los cuatro hombres se fueron sin importarles mucho la escena que habían montado.

Unas semanas después, Abraxas estaba hablando con Blaise y Alexander Zabini cuando James y Sirius se acercaron.

−Buenas tardes.

−Buenas tardes. −Abraxas los miro. −¿Qué hacéis por aquí? No tendríais que estar en la academia.

−Hoy hemos salido antes y hemos venido un momento a recoger algo que mi padre me ha pedido que viniera a buscarle. −Le dijo Sirius y le enseño un sobre.− Ahora que ya lo tengo ya nos podemos ir.

−Un momento, os quiero presentar a alguien. −Y miro a los Zabini. −Ellos son Sirius Black y James Potter, los hijos de dos grandes amigos. −Y miro a los chicos. −Ellos son Blaise Zabini y su hijo Alexander acaban de llegar desde Italia así que espero que seáis amable con ellos.

−Sí. −Y vio que alguien se acercaba. −Oh por Merlín que pesada, porque me la tengo que encontrar en todos lados. −Y tras suspirar saludo a la chica que se acercaba. −Buenas tardes María.

−Sirius. −Y miro a su primo. −James.

−¿ María qué tal todo?

−Bien, tengo que irme tengo que ocuparme de algunas cosas. −Y miro a Sirius. −Haber cuando aceptas salir conmigo.

−Estoy casado María.

−Solo te estoy invitando a tomar un café nada más. −Y se fue.

Abraxas miro a Sirius. −Veo que estas teniendo problemas con esa chica.

−Muchos, no entiende que estoy casado y que quiero a mi mujer. −Y la cara le cambio cuando vio quien se acercaba. −Buenas Isabella.

−Buenas Sirius. −Y saludo a James. −¿Habéis visto a mi hermana?

−Estaba de nuevo de mujer fatal pero se ha ido enseguida.

−Esa chica no cambia. −Y miro a Sirius. −Discúlpala, esa chica no cambia solo piensa en la familia Black. −Y miro a Alexander. −Buenas. −Y sonriéndole se fue.

Cuando los hombres se quedaron a solas, Abraxas los miro. −Iros antes de que alguien más quiera quedarse con vuestros apellidos.

−No es nuestra culpa, son de las cazafortunas. −Se quejo James. −Pero ya nos vamos, no tardes, que hay cena en casa de mi padre.

−No tardo, termino unas cosas y voy.

−Sí. −Y tras despedirse de los Zabini se fueron.