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Hermione Black — capítulo 16

Unas semanas más tarde, las cosas se habían tranquilizado un poco, la fábrica de pociones no dejaba de procesar cientos incluso miles de litros de pociones para la viruela del dragón, por desgracia como dijo la mujer del wizarmon la enfermedad llego a Londres y san mugno estaba saturado de enfermos.

Si Londres ya tenía problemas con Voldemort y su gente, ahora con la enfermedad todos estaban escondidos en sus casas, incluso algunos no habían llevado a sus hijos a hogwarts aunque Dumbledore había asegurado que la viruela del dragón no había llegado a la escuela y que san mungo lo estaba controlando bastante bien.

Por suerte no todo estaba perdido, Dorea seguía con vida, llevaba un mes luchando con esa horrible enfermedad y todo indicaba que la mujer saldría con vida de esto y todo gracias a las pociones de la fábrica Lupin, así que muchos estaban pendientes de la salud de la mujer.

Otros que estaban felices eran los Tonks el medi mago que llevaba su embarazo les había dicho que se escuchaban dos corazones así que pronto no tendrían solo un hijo sino dos y ya les habían puesto los nombres Cygnus y Edward.

Una noche en casa de los Black todos estaban durmiendo, cuando Jane sintió un gran dolor, abriendo los ojos despertó a su marido. −Orión despierta.

El hombre al escuchar la voz de su mujer, abrió los ojos y la miro. −¿Jane estas bien?

−No, el bebe ya viene.

−¿Ahora? −Y miro un momento el reloj. −Son las dos de la madrugada, ¿Estás segura?

−Sí, y me duele mucho. −Al sentir el dolor del parto grito.

−Eso me confirma que estas de parto, dame un momento que voy a buscar tu bolsa y nos vamos.

−No te olvides de avisar a mis padres.

−Eso lo hare cuando te estén atendiendo, tu eres lo más importante ahora. −Y usando sus poderes se cambio de ropa y cogiendo la bolsa de su niña, se llevo a su mujer a san mungo.

Unas horas después, Orión miraba maravillado como su nena dormía, era la cosa más bonita que había visto en su vida, castañita con un montón de pecas alrededor de la nariz.

−Papa no te la quedes para ti solo, todos la queremos ver. −Le regaño Sirius.

−Luego la veras. −Dijo sin apartar la mirada de su niña.

−Orión no seas posesivo. −Le dijo su cuñado. −Todos la queremos ver, desde que la han traído no la has soltado.

−Está bien, sé que no me dejareis de incordiar hasta que os la muestre, pero solo una miradita que tiene que dormir. −Y pasándosela a Darren se fue a sentar al lado de su mujer, que tenía cara de estar muy cansada. −Ahora todos estos pesados se irán y podrás dormir.

−Es lo único que quiero. −Y apoyándose en su marido cerró los ojos.

−Jane felicidades es hermosa. −Le dijo su hermano.

−Gracias guapo. −Y bostezo.

−Creo que es hora de que todos salgamos. −Les dijo Hermione y miro a Sirius. −Mañana la podrás ir a ver a su casa, el medi mago nos ha dicho que las dos están perfectamente y que no es necesario que se queden más tiempo.

−Pero Hermione apenas la he podido ver. −Se quejo Sirius sin dejar de mirar a su hermanita. −Guapa yo soy tu hermano mayor y si alguien se mete contigo, lo convertiré en sapo. −Y dándole un beso le dio la niña a la abuela. −Mañana iré a verla de nuevo.

−Claro que si, ahora todos fuera. −Y dejando a su nieta en su cuna y tapándola bien, se acerco a su hija. −Cariño felicidades por tu princesa ahora nos vamos y te dejamos descansar.

−Gracias mami, te quiero.

−Yo también, ahora a dormir. −Y miro a Orión. −Nos vemos mañana, ¿quieres que haga algo en tu casa?

−Si tráele ropa limpia a Jane, saldrá mañana por la mañana.

−Mañana a primera hora os traeré ropa. −Y mirando una última vez a su nieta se fue con su marido al que había tenido que agarrar para que saliera porque como a los demás no dejaba de mirar a su nieta.

Mientras Orión miraba como su mujer dormía, Bellatrix estaba en su casa trabajando en algunas cosas, aunque no necesitaba trabajar, la chica no quería pasarse toda la vida sin hacer nada, así que ayudaba a su padre y a su tío en la empresa familiar, mientras su niño Orión que ya tenía un año y medio dormía.

Estaba trabajando cuando tocaron al timbre, la chica levantándose fue a abrir y se encontró con alguien que hacía mucho que no veía. −¿Christine?

−Yo misma, tenemos que hablar.

−Eres una mortifaga.

−Lo soy, pero como sabes bien nadie me manda algo lo que me da la gana, y tengo que hablar contigo.

−¿Cómo puedo estar segura de que no me harás daño, o peor aun a mi hijo?

−Porque si te quisiera muerta, ya lo estarías.

−Hablaremos pero aquí no, no te dejare pasar con mi hijo aquí.

−Veo que te has convertido en la madre del siglo y yo que creía que el idiota de Lestrange te convencería para que fueras una mortifaga.

−Sirius me hizo cambiar de opinión, dame un momento. −Y envió un mensaje a su madre que no tardo mucho en llegar.

Druella al ver a la amiga de su hija frunció el ceño y la miro. −¿Bella que hace esta aquí?

−Ha venido a hablar de algo importante, pero no me fio de ella aunque fuéramos amigas, voy con tío Charlus, llévate a Ori a tu casa.

−Lo hare, nos vemos en un rato.

−Sí. −Y así Bella se llevo a Christine a la casa de Charlus que aunque él seguía ocupándose de Dorea, era un hombre muy poderosa que podría desarmar a la chica sin problemas.

Una vez en el interior de la casa, Bella le explico al hombre lo que pasaba. −Por eso he venido aquí, porque no sabía donde llevarla.

−No te preocupes, has hecho bien, aquí nadie nos molestara, Dorea está durmiendo. −Y miro a la chica. −Eres Christine Urdan.

−Lo soy, y usted es Charlus Potter el jefe de los aurores y ahora que ya nos hemos presentado, tengo algo que decirle, por eso he venido.

−¿El qué?

−Se dé la orden del fénix, todos los del bando de Voldemort lo sabemos, te vengo a decir que tienes un traidor entre tus filas y que cada vez consigue más confianza con el señor tenebroso.

Al escuchar eso, el hombre frunció el ceño, aunque él hacía un par de meses que no hablaba con Dumbledore eso de que hubiera un traidor podía complicar las cosas. −¿Quién es?

La chica que se había sentado en el sofá lo miro. −Alguien que nunca tendría que haber estado en gryffindor.

−En la orden del fénix hay más de treinta antiguos gryffindor.

−Los hay, pero hay uno que nunca tendría que haber sido gryffindor que es más un ratón asqueroso, cobarde que aunque me cueste admitirlo tendría que haber caído en slytherin.

−¿Ratón? Solo hay un ratón, y ese es Peter Petigrew.

−Exactamente, el hace meses que está dándonos ifnormacion, ¿Por qué crees que no nos atrapáis? Porque él nos informa de todo, de las redadas y de cuantos seréis y quienes.

−Traidor asqueroso, ¿Por qué nos lo cuentas?

−¿Por qué? Porque ya me he cansado de jugar a los puristas, a que somos lo más.

−¿Cómo puedo estar seguro de que me dices la verdad?

−Sencillo, Petigrew tiene la marca tenebrosa igual a la mía. −Y arremangándose se la enseño. −Creo que va siendo hora de quitarla. −Y de pronto esta desapareció.

Charlus miro un momento la marca o donde tendría que estar y luego miro a la chica. −Por lo que veo lo que cuentan es verdad, que eres muy poderosa.

Christine levantándose lo miro. −Lo soy y eso hace que me aburra no tengo retos en mi vida.

−Podrías ser una buena aurora.

−No gracias, no me gusta la ropa que usáis, me voy. −Y miro a Bella. -Pronto tendrás noticias mías. −Y se fue antes de que ninguno de los dos pudiera decir nada.

Cuando los dos se quedaron a solas, Bella miro a su tío. −¿Qué hacemos?

−De esto me ocupo yo, no te preocupes, ¿Orión?

−Con mi madre.

−Vete con ellos, yo me ocupare de lo demás.

−¿Se lo drías a los demás?

−Sí, esta noche le tenderemos una trampa a Petigrew, es hora de que su juego se termine.

−Entonces nos vemos, ves con cuidado.

−Gracias. −Y viendo como la chica se iba, se fue a ocupar de algunas cosas que necesitaría esa noche.

Mientras Charlus estaba ocupado preparando lo que necesitaría esa noche para atrapar a ratones traidores, Cygnus estaba delante de un gran edificio, se trataba de la escuela primaria privada Luna.

Cuando Orión fue a hablar con Sirius y le dijo que quería montar un mini hogwarts el chico no se lo había tomado en serio, el hombre siempre había querido hacerse con ese castillo, pero luego de pensarlo bastante decidió montar una escuela primaria privada, y la verdad es que había tenido una gran idea.

Orión había hablado con el wizarmon en privado y les había contado su idea y aunque los Black pondrían una parte del presupuesto necesitaba que se buscaran profesores y el director, el wizarmon no solo había aceptado esa idea, sino que le habían dado un gran presupuesto para poder pagar las nominas de los profesores y para otras cosas.

Así que ese año el Reino Unido no solo contaba con hogwarts sino también con la escuela Luna, las normas en esa escuela eran diferentes a las de hogwarts, a esa escuela solo podían asistir los niños que tenían algún familiar mágico, no se aceptaban hijos de muggles pero no era por ser racistas sino por la simple razón de que ya tenían sus escuelas muggles para que estudiaran.

La escuela luna era una escuela primaria como las demás, solo que en esa los niños eran un tanto especiales como Dora que era metamorfaga y sin esa escuela tendría que estar encerrada en casa hasta que pudiera ir a hogwarts.

Pero como pasaba con la escuela de Escocia, allí también habían pocos alumnos, muchos padres estaban aterrados de que algún mortifago pudiera entrar y atacarles o que se contagiaran con la viruela del dragón, esperaba que el año siguiente las cosas fueran mejor.

−Buenas tardes señor Black. −Le saludo una mujer.

−Buenas tardes.

−¿Qué tal su hija?

−Muy bien. −Y sonrió al escuchar la campana, eso quería decir que Dora no tardaría en salir corriendo y como predijo, su nieta no tardo mucho en salir corriendo.

−Abu. −Y se tiro en sus brazos y le dio un beso.

Cygnus cogiéndola en brazos le sonrió. −¿Qué tal la escuela?

−Muy bien abu, hemos jugado a los piratas, he sido la pirata rosa.

−Eso está muy bien, ¿te has comido toda la comida?

−Si abu, hemos comido pasta de colorines con tomate, pescado con verduritas y una macedonia de fruta.

Al escuchar a Dora, Cygnus sonrió, aunque el director de la escuela se ocupaba de todo, Orión como dueño había obligado a los cocineros a que preparan comida nutritiva y que no todo fueran fritos y otras comidas basuras, era importante que tuvieran una dieta equilibrada y el director y los profesores estaban de acuerdo si a esa edad se les enseñaban a comer bien cuando fueran mayores no tendrían ascos a nada.