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Hermione Black — capítulo 27

El tiempo fue pasando sin ningún problema nuevo y pronto estuvieron en navidades.

En la estación de King cross, las familias esperaban a sus hijos y nietos, cuando el tren entro en la estacion no paso mucho tiempo en abrirse las puertas y empezaron a bajar cientos de niños que se pusieron a correr en busca de los adultos.

Cuando Hermione saludo a sus padres, les pregunto si podía ir al día siguiente por la mañana de compras, estos les dijeron que si y se lo dijo a sus amigas.

−Nos vemos mañana en el callejón diagon, mis padres me han dado permiso.

−A mi también. −Les dijo Pansy. −¿Quedamos a las nueve y media?

−Sí. −Y despidiéndose se fueron.

Así con sus planes hechos para el día siguiente cada una se fue a su casa.

Al día siguiente, Hermione se acababa de despertar cuando tocaron a la puerta.

−Adelante.

La puerta se abrió y entro Orión. −¿Cariño no te levantas? ¿No has quedado con tus amigas a las nueve y media?

−Sí, pero hace frio. −Y se tapo bien.

−Sí que hace frio. −Y sentándose a su lado la tapo bien. −¿Y dime que vas a comprar?

−Los regalos de navidad, tengo ya algunos que he comprado por vía profeta pero me faltan algunos, oye papi.

−Dime.

−¿Puedo comprar maquillaje?

Orión la miro. −¿Qué tipo de maquillaje?

−Abre el primer cajón de la mesilla, allí hay un panfleto.

El hombre haciendo caso a su hija, abrió el cajón y saco un panfleto de la tienda Lupin.

−Como ves, dice que hay maquillaje para chicas de 10 a 15 años suave que no se ve mucho.

Orión lo miro bien y asintió. −Está bien. −Y le señalo uno. −Este que es de tu edad, ninguno más.

−Sí, mira. −Y abriendo el panfleto le enseño otro tipo de maquillaje. −Purpurina.

Orión se puso a mirar la purpurina que le enseño su hija y vio que según decía era purpurina para todas las edades, así que señalo dos paquetes que tenían seis colores diferentes. −Estos

−Sí. −Y cogiendo un boli apunto los que su padre le decía.

−¿Algo más?

−No, ya está todo.

−Pues entonces vístete. −Y levantándose le dio un beso y se fue.

Hermione dejo el panfleto encima de su mesita se levanto y se vistió, cuando termino bajo al comedor y tras saludar a su madre y a su hermano se puso a desayunar.

−Cariño, antes de comer tienes que estar aquí. −Le dijo Jane. −Esta noche es la cena y hay muchas cosas que preparar.

−Si mama, solo tengo que comprar unas cosas y volveré pronto.

−Hermione. −Orión la llamo. −No salgas del callejón diagon.

−No, iremos a la tienda de los Lupin, y a otras cerca no nos acercaremos a la salida.

−Eso espero y nada del callejón knockturn.

Hermione lo miro con miedo. −Me da miedo.

−Y te lo tiene que dar, allí no hay gente nada recomendable, ahora termina de desayunar.

−Sí. −Y terminado de desayunar, se fue a buscar su mochila y bajando su padre le dio una bolsa. −Hay 200 galeones más que suficiente para comprar todo lo que tienes que comprar.

−Gracias. −Y le dio un papel a su madre. −¿Lo puedes comprar?

−¿Qué es? −Pregunto mirando el papel y vio que era una lista.

−Los regalos de Pansy y las demás, como voy con ellas no quiero que lo vean.

Jane le sonrió. −Se lo comprare, ahora ves, sino llegaras tarde.

−Sí. −Y despidiéndose cogió unos polvos flu y se fue.

Un par de horas después, Hermione volvía cargada y al verse en el espejo que estaba allí grito.

Orión al escuchar el grito de su hija se acerco y le pregunto muy preocupado: −¿Cariño estas bien?

−Papa, estoy todo sucia. −Y le enseño su ropa llena de polvo y hollín. −Por eso no quería ir en polvos flu.

Al escuchar eso, el hombre se relajo. −Bueno no te preocupes, ves a lavarte y a cambiarte de ropa, yo iré colocando los regalos que has traído.

−Sí. −Y le dio su bolsa y su monedero. Me ha sobrado mucho dinero.

Orión le sonrió. −Guárdatelo en tu hucha, es tu semanada.

−Gracias papi. −Y dándole un abrazo rápido porque no le quería ensuciar, subió a su cuarto.

El hombre viendo como su hija se iba, se acerco al gran árbol de navidad que allí había y empezó a colocar los regalos.

Al día siguiente, después de abrir los regalos en casa, los Black se fueron a casa de los Granger para ver lo que les habían llevado allí y al terminar se fueron a reunir con los demás, en ese día los habitantes de la urbanización se reunían para comer y terminar de entregar los regalos.

El dos de enero, Orión, Cygnus, Abraxas, Charlus y Lyall se fueron a hogwarts, querían saber si Dumbledore había cumplido el encargo de destruir la piedra filosofal.

Como habían algunos alumnos y no los querían molestar en sus fiestas navideñas se fueron al despacho del director.

−¿Has destruido la piedra como te pedimos? −Le pregunto Orion.

−No, es importante y no debe de ser destruida.

−¡Y una mierda! −Le dijo Orión mirándolo. −Veo que has olvidado con quien hablas y quien soy, no tengo paciencia para los incompetentes. −Y miro a Cygnus. −Es nuestro turno.

−Sí. −Le dijo su primo acercándose.

−¿Qué vas a hacer? −Pregunto Albus.

−No tendrías que haber jugado con ellos. −Dijo Abraxas que se estaba mirando las uñas. −Ahora veras porque los Black son los más poderosos de todos. −Y lo miro. −Y no te gustara.

Orión y Cygnus se cogieron de la mano y pronto todo empezó a moverse y no mucho tiempo después, el padre de Hermione tenía una piedra roja en la mano y se la paso a Charlus. −Ahí tienes la famosa piedra filosofal, confió en que la destruyas. −Y miro a Albus. −Te has metido con la persona equivocada, desde ahora, tu y yo somos enemigos. −Y antes de que nadie pudiera decir nada se fue y los demás poco a poco también fueron marchándose hasta que solo quedo Charlus.

−Puse la amistad de Orión que hace mas de 40 años que lo conozco por ti, confié en ti pero como dice el as traicionado mi amistad, no cuentes conmigo nunca más, los horrocrux que quedan los destruiré yo. −Y le enseño la piedra. −Esto ahora mismo lo destruiré y no te vayas de la lengua con nadie porque conmigo no podrás. −Y se fue sin decir nada más.

Charlus antes de irse a su casa, se paso por un quemador mágico y allí destruyo la piedra, con un problema menos del que preocuparse se fue a su casa.

Por la noche Orión miraba como su hijo dormía bien tapado, cuando tocaron al timbre, preguntándose quién podía ser a esa hora tan tarde, entorno la puerta de la habitación y bajo al piso de abajo, al abrir la puerta se encontró con Charlus.

−¿Qué haces aquí?

−Quería pedirte disculpas me equivoque.

−No te equivocaste, solo que los Potter tenéis la mala costumbre de confiar en todos ciegamente, y siempre os terminan traicionando.

−La verdad es que si, ¿me dejas pasar o dejaras que me hiela?

−No seas tonto, anda pasa. −Y abriendo bien la puerta le dejo pasar y cerrándola bien lo llevo a la cocina donde le dio una taza de té caliente. −Es te de manzana, Hermione es el único que toma dice que los demás saben raro.

−Eso es porque no ha probado el té de fresas, a mi nieta es el único que le gusta.

Al escuchar eso, Orión puso cara de asco. −A Dorea le gustan cosas muy raras.

−Mucho, pero no está malo, sabe diferente solamente. −Y lo miro. −De nuevo discúlpame, nunca quise poner a nuestra familia ni a los demás niños en peligro.

−No te preocupes. −Le dijo Orión y acercándose a la encimera cogió unas galletas de un pote y sentándose a su lado le dio dos. −Lo que yo quiero saber ahora, es ¿Qué vas a hacer con Dumbledore? Ese tipo nunca ha sido conocido por cumplir las normas que le imponen. ¿Y qué vas a hacer con Voldemort?

Charlus llevándose una galleta a la boca le dijo: De momento Dumbledore no moverá ni un dedo, antes de irme lo he amenazado, y con Voldemort, sabemos dos cosas, la primera que Quirrel quiere la piedra filosofal, pero no creo que sea para él, creo que será para Voldemort.

−Quiere la inmortalidad. −Y se levanto de nuevo para buscar más galletas. −No soy idiota no es que me interesen los cromos de ranas que colecciona mi hijo pero sé que esa piedra le pertenece a Flamell además Dumbledore se fue de la lengua al decirlo y ese tipo lleva 600 años vivo.

−Ya la he destruido así que no la buscara y le he dicho a Dumbledore que no diga nada a nadie.

−¿Crees que la seguirá buscando?

−Sí, el problema de Voldemort es que piensa que él es el único inteligente en este mundo, no entiende que hay gente más inteligente que el.

−¿Y qué has pensado? Si no destruimos los horrocrux que quedan todo lo que estamos haciendo no servirá de nada.

Antes de que Charlus le dijera nada, Jane entro en la cocina y frunció el ceño. −¿Cariño que haces? −Son las dos de la madrugada, ¿no tendrías que estar durmiendo?, mañana Herms vuelve a la escuela.

−¿Son las dos?

−Sí.

−Ni me había dado cuenta. −Y miro a Charlus. −Mañana por la tarde iré a hablar contigo a tu despacho, Jane tiene razón, ya es muy tarde y mañana tengo que madrugar.

−Yo también. −Levantándose le sonrió a Jane. −Muy buenas las galletas.

−Son de Hermione y Darren, esta mañana hicieron una hornada.

−Ya les daré las gracias.

−Sí. −Y bostezo. −Yo me vuelvo a la cama. −Y miro a su marido. −No tardes.

−No, me despido de Charlus y voy.

La mujer asintiendo volvió a su cuarto.

Como le dijo Orión a Jane acompaño a Charlus a la puerta y diciéndole de nuevo que mañana por la tarde se verían, cerró bien la puerta y subió a su cuarto, donde Jane se había quedado de nuevo dormida, dejando la bata a un lado se metió en la cama y abrazando a su mujer pronto estuvo dormido.