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Hermione Black — capítulo 29
−Qué asco, Voldemort si que has caído bajo que estas enganchado a Quirrell como si fueras una sanguijuela, ahora entiendo lo de la sangre de unicornio, es lo único que te mantiene con vida.
−Es tu culpa, tú y los traidores de tus amigos me dejasteis así.
−No somos traidores Voldemort, o tendría que llamarte Tom Riddle, ¿tu esclavo sabe que eres un simple mestizo? -Charlus no tenía nada en contra de los mestizos, sus hermosos nietos lo eran pero tenía que hacerle rabiar, esos tipos solo perdían los nervios así.
−Cállate.
−No quiero, eres un simple mestizo y mañana todo el país lo sabrá, el gran Voldemort que se hacía pasar por un sangre limpia porque es el descendiente de Slytherin solo es un mestizo con aires de grandeza.
−Te matare antes de que ensucies mi nombre.
−Tú mismo has ensuciado tu nombre, ya me he cansado y le apunto con la varita, no era hombre de matar, pero con gente como esa solo se podía hacer eso. −Avada kedabra. −Y el rayo verde le dio en el pecho a Quirrell que en vez de caer al muerto se convirtió en polvo desapareció y el alma de Voldemort se fue. −¡Joder! Espero poder destruirlo de una vez por todas esto me cansa. −Y suspirando destruyo el espejo de oesed eso tampoco tenía que estar allí, si algún alumno lo encontraba podría perder la vida y eso era lo que menos quería, con todo el trabajo terminado allí, subió las escaleras y se encontró a su hijo y a Blake esperándolo.
−¿Qué ha pasado?
−Quirrell está muerto y Voldemort ha vuelto a escapar.
−Que pesado. −Se quejo James.
−Y que lo jures, ahora vamos a ver si los demás han encontrado a Dumbledore.
−¿Le dirás algo?
−¿Para qué? Si esta sordo, se le dicen las cosas y las ignora completamente, así que se lo diré directamente a los del wizarmon. −Y tras decir eso se fueron.
Unos días después, la noticia de la vida de Voldemort salía en todos los periódicos como había dicho Charlus, y para que nadie dijera nada, habían pruebas que demostraban lo que decía, que solo era un mestizo que se había hecho pasar por un sangre limpia.
Los habitantes de Inglaterra al leer la noticia se quedaron parados nunca creyeron que un tipo tan malvado que iba diciendo a todos que era el descendiente de Slytherin fuera un mestizo.
En hogwarts a la hora del desayuno, todos leían el profeta y había un silencio sepulcral.
−Harry. −Seamus lo llamo. −¿Lo que dice tu abuelo es cierto?
−El abuelo Charlus nunca ha mentido, así que debe de ser cierto eso de que Voldemort es un mestizo.
−Es un mentiroso. −Les dijo Dean. −Mi padre me conto que los mortifagos de Voldemort lo quisieron matar porque querían que estuviera con ellos al ser sangre limpia y tener dinero, y ahora se demuestra que todo lo que siempre dijo es mentira.
Harry lo miro. −Ya lo ves, no hay que creer en todo lo que se dice, pero como bien dices, se que Voldemort siempre quiso que sus mortifagos tuvieran poder y dinero, por eso busco al tuyo y sé que también quiso meter a otros como a mi tío Lucius el padre de Draco y a mi tío Regulus Black pero ellos no quisieron.
−Mejor. −Le dijo Dean y los miro. −¿Os imagináis que tuviera el dinero del señor Malfoy o el dinero del señor Black? Entonces sí que todos acabaríamos muertos.
−Y que lo jures, esas dos familias tienen mucho dinero, el suficiente para contratar a cientos de miles de hombres y ordenarles que mataran y destruyeran todo a su paso. −Dijo Harry.
−Si, por suerte no ha pasado.
−No, bueno ahora tenemos que seguir desayunando que si no llegaremos tarde.
−Sí. −Y así siguieron desayunando, al ser sábado había partido de quidditch y no se lo querían perder.
Mientras en hogwarts hablaban de lo que se habían enterado, en Londres el wizarmon se reunía con Orión.
−Señor Black, le tenemos que ser sinceros teníamos nuestras dudas de echar a Dumbledore de su puesto de director, pero después de los últimos acontecimientos estamos de acuerdo con usted.
Antes de que Orión pudiera decir algo, las puertas se abrieron de golpe y aparecieron unos cuantos profesores.
−No pueden echar a Dumbledore, siempre ha sido un profesor ejemplar no puede echarlo por unas cuentas equivocaciones. −Dijo uno de los profesores.
−No pueden estar aquí, es una audiencia a puerta cerrada. −Dijo uno del wizarmon.
−No pasa nada. −Dijo Orión mirándolos y presto atención a los profesores que habían ido a defender a Albus. −Vaya, cuantos seguidores tiene ese hombre. −Y tras pensarlo un poco dijo. −Está bien no lo echare, pero a cambio se hará un cambio.
−¿Qué cambio?
−Muy sencillo, no me fio de ninguno de ustedes. −Y miro a la profesora McGonagall. −Dejare a Dumbledore a cambio de su puesto.
−¿Me está echando?
−No, no tengo ninguna queja como profesora, mi hija está encantada con que le de clases, pero no puedo decir lo mismo de su puesto como subdirectora, usted no sabe hacer bien su trabajo, nunca le dice que no a su jefe, y eso no está bien, el trabajo del subdirector es mantener la sangre fría cuando el director no hace bien su trabajo y usted no lo sabe hacer, así que habrá un nuevo subdirector.
−¿A quién pondrá como subdirector?
−Al único que tiene dos dedos de frente en esa escuela, a Severus Snape. −Y miro a un auror que hacía guardia. −Avisa a Severus Snape, dígale que es urgente que venga que el wizarmon le llama.
−Sí señor. −Y se desapareció.
−Mientras esperamos, diré las nuevas normas de la escuela, primera normal, el director y los profesores están en hogwarts para hacer su trabajo o sea cuidar de los alumnos y darles clases, no hacer de investigador y meter objetos extraños en la escuela. −Y tras pensarlo dijo: −No hay mas normas, creo que la primera es clara y concisa. −Y tras decir eso, apareció Snape. −Justo al que esperábamos, te tengo buenas noticias, eres el nuevo subdirector de hogwarts, a partir de ahora serás mis ojos y mis oídos en todo lo que pase allí y tienes la autoridad necesaria para ponerte sobre las ordenes que diga Dumbledore. −Y miro a McGonagall. −Es eso o el será el nuevo director, tú decides.
−Le daré mi puesto.
−Veo que tu lealtad no cae ni un momento. −Y miro a Severus. −¿Qué dices?
−Lo acepto.
−Estupendo. −Y miro al wizarmon. −¿Qué decís vosotros?
Los del wizarmon asintieron, Orión Black no era de los que metía las narices en todos lados del ministerio de Londres, pero cada vez que lo hacía recibían un buen escarmiento, primero con lo de la viruela del dragón, tantos años atrás, luego lo de las familias que no podían tener hijos y que Londres solo contara con una clínica purista y cara y ahora con esto, esperaban que ya no volviera mas.
−Que tienes razón, que es hora de que en hogwarts se vuelva a ver la autoridad que tiene que hacer, hogwarts es una escuela no ni un banco ni otra cosa extraña.
−Exacto. −Y miro a Hagrid. −Tu perro extraño ha sido llevado a Rumania junto a tu dragón que ni siquiera tendrían que haber pisado los terrenos de la escuela, espero que no se vean más cosas extrañas, como arañas gigantes y cosas así. −Y lo miro fijamente como si supiera las cosas que ocultaba y tras eso miro de nuevo al wizarmon. −Ya hemos terminado así que me voy. −Y despidiéndose se desapareció.
Cuando Orión llego a su casa, le explico a Jane lo que habían decidido al final.
−¿Estás seguro? −Le pregunto. −Creí que te querías deshacer de Dumbledore.
−Y aun lo quiero, pero parece ser que algunos profesores aun lo quieren en su puesto y no quiero que digan que por mi puesto me aprovecho.
−Yo tampoco quiero que vengan a molestar.
−Y no vendrán, ¿dónde está Darren?
Jane se rio. −Es que siempre que te vas a alguna reunión de esas de las tuyas, tu hijo aprovecha para escaparse, se ha ido con mi abuelo al callejón diagon tenía que ver cómo va la librería y también mirar otras cosas.
−Pasa demasiado tiempo con Sirius.
−Mucho, vamos, aprovecharemos que estamos solos para relajarnos, últimamente te veo estresado.
−Y que lo jures, parece ser que soy el único en el wizarmon sin contar con Abraxas con dos dedos de frente, pero ahora no quiero pensar en nada más solo me quiero relajar.
−Ahora podrás. −Y así se fueron a relajar, aprovechando que estaban solos.
El tiempo fue pasando sin más problemas y pronto estuvieron en verano para disfrutar de sus vacaciones más largas.
Unos días después de que empezaran, Hermione había quedado con sus amigas para pasar el día en la piscina de la urbanizacion.
Por la mañana, Daphne, Millicent y Rachel llegaron a la urbanización y al entrar se encontraron con un hombre.
−Buenos días. −Les saludo. −¿Habéis venido a ver a alguien?
−Si a Hermione Black nos ha invitado a la piscina. −Le dijo Daphne.
Al escuchar eso el hombre les sonrió. −Soy Darren Granger el tío de Hermione, venir que os llevare a su casa. −Y cerrando bien la puerta las guio.
Las chicas al ver las casas se sorprendieron un poco, creían que vivía en una gran mansión, bueno los Black tenían mucho dinero y todos lo esperaban.
−¿Hermione vive aquí?
Darren asintió. −Sí, cuando mi hermana se caso con Orion, el compro este lugar para que ella pudiera vivir tranquila sin gente desconocida a su alrededor, las casas de alrededor son la de los familiares y amigos cercanos, y es mucho mejor que vivir en una mansión inmensa con cientos de habitaciones que nunca usaras. −Y para demostrarlo de una de las casas salió Charlus Potter.
−Buenos días Darren. −Le saludo Charlus y miro a las chicas. −¿A quién han venido a ver?
−A mi sobrina, han venido a pasar el día en la piscina.
Charlus asintiendo las miro. −Un placer, soy Charlus Potter.
−Un placer señor Potter.
Antes de que nadie pudiera decir nada, se acerco, Abraxas Malfoy con ropa deportiva unos pantalones cortos, una camiseta y zapatillas de deporte.
−Vamos Charlus, que te estoy esperando.
−Ya voy. −Le dijo el hombre y miro a las chicas. −Pasarlo bien. −Y los hombres se fueron corriendo, les gustaba correr para quemar calorías, era algo que hacía poco que habían descubierto y les gustaba.
−¿Ese era el señor Malfoy? −Pregunto Daphne impresionada.
Darren se rio y volvió a caminar. −Lo era, antes de irse a trabajar, Charlus y Abraxas salen a correr, este es un lugar tranquilo donde no pasan coches lo más rápido es una bicicleta así que pueden correr todo lo que quiera.
−Nunca creí que lo vería así practicar un deporte muggle.