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Hermione Black — capítulo 33
Unas horas después, los cuatro estaban delante de una cueva en la playa.
−¿Y dices que en este lugar, Voldemort entro en su niñez? −Le pregunto Abraxas a Charlus.
−Sí, parece ser que la hermana que lo cuidaba aquel entonces, tuvo que llamarle varias veces la atención para que no entrara porque es un lugar peligroso.
−Ahora debe de ser más peligroso si hay un horrocrux.
−Si, por eso tenemos que entrar y limpiar el lugar.
−Pues no se hable más, vamos. −Y los cuatro entraron.
−Qué asco, este lugar apesta. −Se quejo Cygnus tapándose la nariz y acercándose al agua vio que habían inferís. −Hay inferís.
Al escuchar eso, los otros tres se acercaron y vieron que efectivamente el lugar estaba lleno.
−¿Charlus qué vas a hacer? Somos poderosos pero no pienso meterme en ese lugar con esa gente.
−Voy a llamar a mis aurores para que lo limpien. −Y convocando su patronum le pidió que llamara a Blake.
Mientras lo esperaban, los hombres miraron a su alrededor. −Allí debe de estar el horrocrux. −Dijo señalando una pila.
−Seguramente. −Charlus miro a los primos. −Usar vuestros trucos.
−Al final voy a tener que empezar a cobrarte.
−Pero si tú tienes más dinero que yo.
−Eso no quiere decir nada, nos haces trabajar mucho y queremos una compensación, terminemos con esto cuanto antes. −Y cogiendo a Cygnus de la mano, entre los dos llamaron al horrocrux y vieron que estaba dentro de una copa y por el olor que hacía lo único que podía ser era veneno. −Está sumergido en veneno.
−Le pediré a John que nos ayude. −Y cogiendo la copa miro a los demás. −Esperar a Blake y le decís lo que pasa.
−Lo haremos, ahora ves a terminar con eso. −Le dijo Abraxas.
−Sí. −Y diciéndoles que no tardaría en volver se fue.
Mientras Charlus hablaba con John, los otros tres hablaban con Blake.
−Tenéis que limpiar el lugar, está infectado de inferís.
−Eso nos llevara semanas, pero empezaremos ahora mismo. −Les dijo Blake y miro a sus aurores. −Ya sabéis lo que tenéis que hacer, quiero este lugar limpio de inferís, no quiero que descanséis hasta que lo hayamos vaciado.
−Sí señor. −Y sin esperar más, los aurores empezaron a trabajar.
−Con este hacen cinco horrocrux, ¿Cuántos creéis que falten?
−Ni idea, pero esperemos que Voldemort no tarde en aparecer, últimamente tengo muy poca paciencia. −Le dijo Orión.
−Eso es porque últimamente parece que todo son problemas. −Le dijo Cygnus.
−Y que lo jures, sino es una cosa es otra y así siempre.
Los otros hombres le dieron la razón y no mucho tiempo después, Charlus se apareció.
−Ya John tiene el cuenco me ha dicho que no tardaremos en tener la solución parece ser que ha estado trabajando en pociones secretas.
−Tan secretas que ni yo me he enterado. −Le dijo Orión.
Al escuchar eso, Charlus lo miro divertido. −Si tú no te has enterado, es que ha hecho bien su trabajo. −Y miro a Blake. −¿Cómo va la limpieza del lugar?
−Ya hemos empezado, pero tardaremos un tiempo, el lugar esta hasta los topes.
−Quiero que te ocupes tu personalmente y no quiero que nadie abandone este lugar hasta que esté limpio, por aquí acostumbran a pasar niños y familias que no tienen nada que ver con esta guerra.
−Lo sé jefe, y como has dicho nadie se moverá hasta que terminemos de limpiarlo.
−Estupendo, yo ya me voy, tengo que ocuparme de otras cosas, aunque Voldemort es nuestro principal problema, tengo que atrapar a otros criminales.
−Los malos no duermen. −Le dijo Orión.
−Y que lo jures, cuando atrapamos a dos, tenemos otros veinte haciendo de las suyas, nos vemos. −Y despidiéndose se fueron.
Una semana después, el guardapelo era destruido y John seguía trabajando en el antídoto para limpiar el veneno de Voldemort.
Y el tiempo fue pasando y pronto los alumnos estuvieron en cuarto año, ese año una semana antes de que las clases empezaran, fue la final de los mundiales de quidditch y la familia los fue a ver.
−¿Herms qué quieres? −Le pregunto Orion delante del vendedor.
−Una bufanda. −Le dijo la chica.
−¿No quieres un sombrero?
−No gracias.
−Pues una bufanda. −Y miro a su hijo. −¿Darren quieres algo?
El niño que estaba mirando a su alrededor cogió un sombrero de Bulgaria.
−¿No quieres uno de Irlanda?
−No. −Darren miro a su padre. −Papa, Bulgaria tiene a Krum, es el mejor jugador de quidditch del mundo, ¿crees que me dará un autógrafo?
Orión le sonrió. −Seguro. −Le alegraba que su hijo tuviera un héroe al que seguir aunque fuera un jugador de quidditch. −Pero tendremos que esperar si pierde Bulgaria, entonces no creo que este muy contento para dártelo.
−Pues espero.
−Mejor, ahora vamos a pagar. −Y dándole el dinero al vendedor, cogió las cosas y volvieron con los demás.
Una vez reunidos, todos se fueron a la parte más elevada del estadio, donde podrían ver sin problemas el partido.
Estaban subiendo cuando se encontraron con Fudge.
−Buenas noches señor Black.
−Buenas noches Fudge, hablamos en otro momento ahora tengo que irme, mi familia me espera.
−No prefiere estar en otro compartimento.
−No gracias, esta noche es para disfrutar del quidditch, no para hablar de temas de trabajo. −Y miro a Darren. −¿Vamos?
−Si papa. −Y subió las escaleras.
Cuando llegaron a la parte más elevada, Sirius y James se reían.
−Que cara se le ha quedado a Fudge cuando le has dicho que no irías con él. −Le dijo Sirius.
Orión lo miro y sonrió a su hijo pequeño. −Esta noche es para disfrutarla.
−Sí, gracias por traerme.
−De nada. −Y sin decir nada mas, se pusieron a prestar atención al partido.
Un rato después, Darren veía como Krum atrapaba la snitch pero perdía.
−Que mal. −Se quejo.
−Lo sé. −Le dijo Sirius. −Tú querías que ganara Bulgaria.
−No, yo quería que ganara Krum.
−Seguro que ganara otro partido. −Y miro a su padre. −¿Nos vamos?
−Sí, creo que hay fiesta en la zona de Irlanda así que iremos un rato. −Y miro a Darren. −Es mejor que te quites el sombrero.
−Sí. −Y quitándoselo se lo dio. −¿Me lo guardas?
−Claro que sí. −Y se fueron a disfrutar de la fiesta de la victoria de Irlanda.
Llevaban un rato allí, cuando empezaron a escuchar gritos.
−Veo que los búlgaros no se lo han tomado muy bien eso de perder.
−No son ellos. −Les dijo Remus que había un momento al servicio y al volver había visto a encapuchados. −Hay mortifagos y están atacando.
Al escuchar eso, Orión miro a su mujer. −Jane llévate a los niños inmediatamente a casa, no te detengas hasta que estés dentro de la urbanización.
−¿Qué vas a hacer tu?
−Voy a ayudar a Charlus y a los demás, ves rápido.
−Ves con cuidado, te quiero.
−Yo también. −Y miro a sus hijos. −Hacer caso a vuestra madre.
−Si papa. −Y cogiendo a Jane de la mano, se fueron.
Mientras Orión enviaba a su familia a casa, los demás habían hecho lo mismo y al final solo quedaron los adultos que podían luchar.
Charlus los miro. −Esto termina esta noche, son ellos o nosotros, así que no dejéis ninguno en pie.
−Tienes razón, vamos. −Y cogiendo sus varitas se fueron a luchar.
Una hora después, Charlus tenía una fuerte discusión con el ministro.
−Fudge, esos eran mortifagos eso quiere decir que están aquí de nuevo.
−Solo porque has visto la marca tenebrosa no quiere decir que este de nuevo aquí, el está muerto, tu personalmente lo mataste.
−Esos eran mortifagos y ya te he dicho como cien veces que no lo matamos sino que su cuerpo desapareció.
−Eso es imposible.
−Charlus déjalo, este ministro es idiota. −Le dijo Orión y fulmino a Fudge con su mirada plateada. −Me voy estoy cansado y me preocupan Jane y los niños. −Y miro a Sirius y Regulus. −Vosotros os venís conmigo.
−Papa soy auror. −Le dijo Sirius. −Mi lugar es estar aquí.
Orión lo miro. −Está bien, pero ves con cuidado.
−Lo tendré, antes de irte para tu casa, ves a ver a Bella y le dices que todo está bien.
−Claro que si, te veo cuando amanezca y no quiero excusas.
−Para entonces ya habremos terminado. −Le dijo Charlus. −Tendrás a Sirius en la urbanización.
−Lo espero. −Y despidiéndose se fue con Regulus.
Cuando solo quedaron los aurores, Charlus miro a su equipo. −Aunque el ministro este empeñado en decir que Voldemort está muerto, nosotros sabemos la verdad, no sé si aparecerá ya o esperara así que trabajaremos tranquilos pero en alerta, no quiero que nos pase lo de la otra vez, cuando el enemigo tenía cientos de siervos.
−Tienes razón. −Le dijo Blake. −No nos podemos dormir en los laureles.
−Y no lo haremos, ahora quiero que cojáis a los mortifagos que hemos atrapado y los llevéis a las celdas los interrogaremos y cuando recibirán el beso del dementor, algunos se han pasado años escondidos a saber todas las cosas que han hecho.
−De eso nos enteraremos esta noche. −Y cogiendo a los mortifagos que estaban vivos se los llevaron y a los muertos se los llevaron para incinerarlos.
−Fudge, yo de ti tendría cuidado.
−¿De qué?
−De Voldemort, por supuesto aunque tu digas que está muerto no es así, así que cuídate las espaldas, a y no cuentes con mis aurores para que sean tus guardaespaldas ellos están para proteger al pueblo no a un solo hombre, y con esto me voy. −Y se fue.
Al llegar a su casa, se estaba riendo.
−¿De qué te ríes? −Le pregunto Dorea.
−He sido un poco malo.
Su mujer lo miro frunciendo el ceño. −¿Qué has hecho?
−Le he dicho a Fudge que Voldemort puede ir tras de él.
−¡Charlus! El ministro se va a esconder en el sótano de su casa y no va a salir nunca más.
−Mejor, para lo que sirve. −Y le sonrió. −¿Te vienes conmigo a dar un baño?
−Pero que sea cortito ya se está haciendo muy tarde, y estoy cansada.
−Será cortito, yo también quiero dormir. −Y cerrando todo bien, subieron al segundo piso para darse un baño relajante.