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Hermione Black — capítulo 35
Mientras en Londres se ocupaban de terminar de una vez por todas de la amenaza de Voldemort, en hogwarts, Hermione estaba harta de ver como las cursis francesas no dejaban de acaparar a todos los chicos.
Estos no dejaban de babear detrás de alguna, a Ron le pasaba con la cursi de la Decour, no sabía que podía verle, solo porque era veela ya se ponía tonto y no dejaba de tartamudear cuando estaba delante de ella, esa tarde iba paseando por el patio cuando se encontró a Draco riéndose con una francesa, al ver eso a la princesa Black no le gusto nada y se fue corriendo.
Draco al ver la sombra de la chica, se disculpo y se fue detrás de ella.
−Hermione. −Pero la chica no le hizo caso y siguió corriendo.
Entonces el slytherin se puso a correr y no tardo mucho en atraparla, Hermione no era muy dada a correr y por suerte él era mas rápido.
−Escúchame.
−No quiero, vete con tu francesa. −Le dijo la chica intentando soltarse.
−No seas tonta, que solo estoy hablando con ella.
Al escuchar eso, la chica se enfado. −No solo estás hablando con esa francesa cursi con acento raro sino que ahora me llamas tonta. −Y le piso con toda la fuerza que tenia. −Así te pensaras dos veces eso de llamarme tonta.
−Hermione. −Le grito Draco sobándose el pie, ese pisotón le había dolido mucho. −Esa chica no es nadie, tonta yo te quiero a ti.
−¿Entonces porque estás hablando con ella?
−Porque tengo amigas, como tú tienes amigos pero por eso no te tienes que poner celosa, ¿o ves que yo me enfade cada vez que hablas con alguno de tus tontos amigos? Y te tengo que decir que tienes muchos.
Hermione no lo pudo evitar y se rio. −Ahora te estás poniendo celoso.
Draco la miro. −Yo solo te quiero a ti, y tienes que confiar más en mí.
−Pero es que esa chica es muy guapa y es rubia.
−Eso no me importa. −Y le cogió de la mano. −Puede ser muy guapa pero créeme cuando te digo que no me interesa.
−Está bien, siento haberte pisado.
−No pasa nada, ¿quieres merendar conmigo?
−Contigo siempre.
−Pues vamos. −Y así los dos se fueron agarrados de la mano como si nada hubiera pasado.
Unos días después, Charlus estaba trabajando cuando llegaron sus amigos.
−Chicos estoy trabajando. −Dijo el auror terminando de firmar unos documentos muy importantes.
−¿Cuándo vas a ir a atacar a Voldemort? Sé que has enviado a Blake y a otros aurores a la mansión Riddle.
Al escuchar eso, Charlus los miro. −¿Qué no me decíais que no erais aurores? ¿Ahora queréis ir?
−Claro que sí, quiero acción lo único que hago últimamente es firmar mil documentos, hasta me han salido ampollas. −Le dijo Abraxas.
−¿Entonces cuando vas? ¿A qué esperas? −Le pregunto Lyall.
−Iré en cuanto Blake me confirme que en la mansión Riddle hay gente, no pienso hacer viajes en balde, además yo también tengo prisas, en Albania han atacado algunos mortifagos de momento Lindsay una de mis mejores aurores no me ha enviado información, pero espero que me la envié pronto.
−Entonces con más razón para atacar la mansión Riddle no podemos permitir que esto se vaya alargando ya no solo somos nosotros.
−Lo sé, espero que Blake no tarde mucho en enviarme su patronum. −Justo en ese momento el patronum de su auror se apareció. −Confirmación, Voldemort se esconde en la mansión Riddle.
−Ya lo habéis escuchado. −Le dijo Charlus levantándose y poniéndose su capa. −Esta noche terminaremos con esto de una vez por todas y mañana podremos decir a todos que Inglaterra vuelve a ser un país libre y esta vez será verdad.
−Pues vamos, quiero destrozar algunas cabezas. −Le dijo Orión.
−Como todos. Y− así los cinco salieron del despacho de Charlus y se fueron a la última batalla con Voldemort.
Casi dos días después, Charlus entraba en el despacho de Fudge, lleno de sangre y sucio.
−¿Potter que ha pasado? ¿Por qué entra así?
−Vengo a informarle, señor ministro que esta vez Voldemort si que está muerto, no volverá a parecer y ya no quedan mortifagos. −Y antes de que Fudge pudiera decir su discurso de que el señor tenebroso llevaba muchos años muerto se fue, estaba demasiado feliz para que ese tipo le hiciera cambiar el estado de ánimo.
Al día siguiente, Charlus y Blake daban una rueda de prensa contando a todos que Tom Sorvolo Riddle o como todos lo conocían Voldemort estaba muerto y ya no volvería a aparecer nunca más.
No solo Inglaterra se alegraba de que el señor tenebroso hubiera desaparecido de una vez por todas, sino que también Albania, Lindsay volvía a casa contenta después de informar al ministro Albanes que ya no tendría ningún otro asesinato por parte de los mortifagos.
Unos meses después, en verano Draco y Hermione se estaban despidiendo, mientras Orión, Jane y Darren la esperaban.
−Hermione no te vas a la guerra, mañana lo podrás ver. −Le dijo su padre que se estaba impacientando, tenía hambre y quería llegar a su casa.
−Papa no seas impaciente. −Le regaño la chica y miro a su novio. −Nos vemos mañana, descansa.
−Lo haré, tu también descansa. −Y dándole un beso en la mejilla vio como se iba.
De camino a casa, Darren iba cantando una canción. −Mañana, Hermione y Draco se irán al parque a jugar y hacer cositas.
Al escuchar eso, Orión miro a su hijo pequeño. −¿Quién te ha enseñado esa canción?
−En parte Sirius, lo otro me lo he inventado. ¿Te gusta?
−Un poco, pero mejor cambiemos la letra. −Solo de pensar que su hija se estaba haciendo mujer le entraban escalofríos.
−Vale. −Y se invento una nueva letra y tras enseñársela a su padre se fueron a su casa cantándola, mientras Jane se reía y Hermione les pedía una y otra vez que dejaran de cantarla pero ellos no le hacían caso.
A lo lejos, Draco miraba feliz como su hermosa novia se iba con su familia, quería un montón a Hermione y siempre estarían juntos, ahora solo contaba las horas para volver a verla.
Aquí tenéis el final, gracias a tod@s por seguirla, dejar vuestros comentarios y haberlo puesto como favorito, próximo relato LIBRERÍA MOONY