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Hermione Black — capítulo 6

El lunes bien temprano, cogió el dinero que había reunido y se fue a la academia de pociones, él prefería las artes oscuras, pero como no había clases que a él le gustaran, al final se había quedado con pociones y no se podía quejar pociones se le daba bastante bien, era un curso realmente sencillo.

Al llegar a la academia lo llevaron con el hombre que se ocupaba de las admisiones, y tras pagar pudo rellenar sus documentos, al terminar el profesor le pregunto si quería vivir en la academia.

−Cuesta dinero.

−Es verdad, cuesta dinero, pero no mucho, en la cuota te entra aparte de la habitación que puedes usar en verano aunque no estés en la academia, fiestas o sea todo el año, tres comidas mas la merienda los siete días a la semana, una biblioteca particular que solo puede usar la gente del lugar y un salón para los días en que llueve y no sabes que hacer. ¿Qué te parece?

Al escuchar eso, el chico se intereso lo único que quería era desde que su madre se murió era irse de la casa de su padre ahora solo le quedaba saber cuánto le costaría.

−¿Cuánto es?

−El curso mas la matricula son 40.000 galeones en total, la habitación son otros 20.000 galeones, la mejor forma de pagarlo es 1.000 galeones mensuales hasta que termines de pagarlo aunque ya hayas terminado de estudiar, así que por eso no te preocupes.

Severus viendo que era muy sencillo acepto. −Lo quiero.

−Estupendo. −Y le dio un papel. −Lo tienes que rellenar, las habitaciones no están aquí están en el otro edificio, el que está al lado, como es independiente se entra por otra puerta y es solo para chicos, uno para chicos y otro para chicas.

El chico que estaba rellenando el papel dejo de hacerlo y lo miro. −¿Puedo mudarme hoy?

−Lo puedes hacer, en cuanto rellenes este papel, te daré una copia para el conserje de los dormitorios y solo tienes que llevar tus cosas, ahora termina de rellenar el documento, así te podrás mudar cuanto antes.

−Sí. −Y sin decir nada mas siguio rellenando ese papel, cuando termino se lo devolvió el profesor le dio una copia y le dijo que ya solo le quedaba mudarse.

Cuando Severus salió del despacho, se fue a recoger sus cosas a su antigua casa, ese lugar había dejado de serlo cuando su madre murió, cuando lo tuvo todo recogido volvió a la escuela y allí en vez de seguir por el camino que lo llevaría a las aulas, se fue por otro camino que indicaba por donde estaban las habitaciones de los chicos.

Al llegar vio que la puerta doble estaba abierta, entrando vio a un hombre sentado detrás de una recepción de madera.

−Buenos días.

El hombre que estaba leyendo un libro lo dejo de hacer y lo miro detrás sus gafas redondas. −Buenos días, ¿eres nuevo?

−Si, Severus Snape, el señor Parker me ha dicho que le entregara esto. −Y le dio un papel.

El hombre cogiéndolo lo leyó por encima cuando termino cogió una llave y lo miro. −Sígueme.

−Sí. −Y se puso a seguir al hombre que lo llevo por unas escaleras anchas hasta el primer piso.

−Tu habitación es la habitación 19, tú te ocupas de la limpieza de tu habitación y de tener todo recogido en ella, están prohibidas las chicas y los animales. −El hombre parándose delante de la puerta donde había un 19 la abrió y entrando lo dejo pasar. -Como puedes ver, tienes una cama doble, un escritorio, una librería, un armario y un baúl. −Y le dio las llaves. −Soy Oliver, para cualquier cosa no dudes en avisarme, ahora que estamos en julio estoy en recepción desde las 9 de la mañana hasta las 12 y luego desde las 2 hasta las 7, en agosto vendrá otra persona y volveré en septiembre, el cuarto de baño es común, y esta al final del pasillo, ahora te dejo para que te instales.

−Gracias.

−De nada. −Y saliendo cerró la puerta para dejarle intimidad.

Cuando Severus se quedo a solas, dejo el baúl a un lado y se puso a mirar a fondo la habitación, le gusto, estaba bastante bien, tenía una ventana que dejaba entrar mucho sol, era espaciosa y lo mejor de todo es que era para él solo, no la tendría que compartir con nadie más.

Antes de empezar a ordenar sus cosas abrió la ventana para que entrara aire limpio y se puso a ordenar sus cosas, cuando lo tuvo todo ordenado, cerró la puerta y bajo a recepción donde se acerco al conserje que estaba de nuevo en su sitio. −¿Le tengo que devolver la llave?

−No, hasta que termines tercero esa habitación es tuya, y tú te ocupas de tu llave, el comedor esta por allí. −Y le señalo una puerta doble que estaba al final del corredor. −El salón. −Y le enseño otra puerta. −Y la biblioteca. −Y le enseño una última puerta. −Puedes ir donde quieras, a las siete de la mañana se pone la comida en el comedor, y no se cierra hasta las ocho así que puedes ir a comer cuando quieras.

−Gracias. −Y se fue al comedor, apenas había comida nada ese día, así que tenía bastante hambre.

En el comedor vio que habían algunos alumnos, algunos estaban sentados comiendo y otros estaban en lo que parecía una barra de buffet libre, guardándose la llave se acerco y se puso detrás del último.

−Hola ¿eres nuevo? −Le pregunto el que estaba delante de él.

−Si, Severus Snape.

−Yo soy Adán Carter, este lugar está bastante bien, el conserje nunca se mete en tu vida si no haces nada malo, la comida está bastante buena y si no quieres comer aquí te la puedes llevar. −Y le enseño unas bolsas y unas pequeñas cajas de metal. −Pones tu comida allí, luego en una bolsa y se mantiene caliente hasta que te la quieras comer, cuando vuelvas por la noche, la dejas en un balde de agua y ya las cocineras lo limpiaran.

−Gracias por decírmelo.

−De nada. −Y viendo que los que estaban delante de él ya se habían adelantado camino. −Hay mucha comida, tanto muggle como mágica, ponen unos cinco platos de cada, primero, ensaladas, terceros, postres, sándwiches y hasta bebidas, para lo que pagamos está realmente bien.

−Ya lo veo. −Dijo Severus mirando la barra que estaba llena de comida, al ver todo lo que allí había, no lo pudo evitar y empezó a salivar, estaba más hambriento de lo que había pensado en un principio.

Cuando llego su turno, miro los platos que había y se cogió un buen plato de arroz que tenía una pinta estupenda con unas gambitas peladas, unas patatas asadas con queso, unas alitas de pollo, pan, una cerveza de mantequilla y de postre un helado, cuando lo tuvo miro haber donde se podía sentar y vio que el chico que acababa de conocer le llamaba.

−Snape siéntate con nosotros, es mejor comer acompañado. −Le dijo.

−Gracias. −Y con su bandeja llena se fue a sentar con los demás, después de las presentaciones, Severus cogió su tenedor y se puso a comer.

−¿Bueno? −Le pregunto Adán.

−Mucho.

−Está realmente buena esta comida. −Y sonriéndole se puso a comer.

La verdad es que si que estaba buena, así que Severus disfruto de su comida, cuando termino como tenía unas horas libres se despidió de sus compañeros y se fue a pasear por el callejón diagon, al llegar se encontró con Lily y con el idiota de su prometido James, ese tipo le caía fatal, no entendía que le veía su amiga, hacía tiempo se había dado cuenta de que ella nunca sería para él, pero podía haber escogido a alguien mejor, no entendía a las chicas y nunca las entendería.

−Buenas tardes Severus, ¿paseando?

−Sí, me acabo de mudar a mi dormitorio y como hasta mañana no tengo que volver al trabajo estaba paseando.

−Me alegro que hayas entrado en la academia de pociones, ¿está bien tu dormitorio?

−La verdad es que si, es una habitación para mí solo y es bastante grande.

−Que bien. −Y sonriéndole le dijo que se tenía que ir, que aun tenía que mirar unas cosas.

Cuando la chica y el idiota de Potter se fueron, Severus siguió con su paseo.

Unas semanas después, era la boda de Lily y James y nadie se quiso perder esa ceremonia, el hijo del jefe de los aurores se casaba con una hija de muggles.

Muchos aun no entendían que le veía James siendo un sangre limpia a Lily que era hija de muggles y ni siquiera eran gente importante, eso siempre pasaba cuando alguien se casaba con alguien que no era de su círculo.

James le había dicho a su pelirroja que no escuchara esos comentarios, todos eran iguales unos charlatanes que no sabían dónde meterse.

Después de la hermosa ceremonia que había hecho que más de una y más de uno aunque ellos no lo reconociesen dejara alguna lágrima, llego la fiesta.

Lily salía del cuarto de baño, cuando escucho una conversación entre dos mujeres.

−No entiendo como James se ha casado con esa niña, no solo es una hija de muggles ni siquiera tiene pedigrí, es una don nadie.

−Yo creo que le ha lanzado un imperius, Charlus tenía que cuidar mejor de su hijo, al fin y al cabo es su heredero.

La chica al escuchar eso, se les iba a acercar pero le cogieron del brazo, girándose vio a su suegro.

−De esto me ocupo yo. −Y sonriéndole  miro a las mujeres. −Buenas.

Las dos mujeres girándose al ver a Charlus le sonrieron. −Buenas tardes, Charlus bonita ceremonia.

−No me ha dado esa impresión antes, cuando habéis echado pestes a mi nuera, quiero que os marchéis inmediatamente y sobre lo de invertir en las empresas de vuestros maridos ya lo podéis ir olvidando, nadie insulta a mi familia. −Y vio que un camarero pasaba. −Espera.

−Señor Potter. −El camarero se le acerco. −¿Quería algo?

−Sí, la fiesta se ha terminado para estas dos señoras, que se marchen.

−Sí señor. −Y miro a las mujeres. −Por aquí. −Y guio a las mujeres a la salida.

Cuando se quedaron a solas, Charlus miro a Lily. −Que no te afecte lo que digan, a mí también me paso algo parecido, aunque tengo mucho dinero, contactos y muchas otras cosas, no entendían como Dorea siendo una Black, no se casaba con alguien mejor un príncipe o un Malfoy, no sé que es peor.

−Oye no te metas conmigo. P−rotesto Abraxas que justo en ese momento pasaba y vio que Lily estaba por llorar. −¿Qué ha pasado?

−Unas antipáticas que han hablado de más y Lily los ha escuchado.

El patriarca de los Malfoy la miro. −No te preocupes por lo que digan, a mi mujer también le dijeron lo mismo, ella no tiene tanto dinero como yo y le dijeron cosas bastante feas. −Y miro a su amigo. −¿A ti no te paso algo parecido?

−Sí, la sociedad mágica está llena de falsos, en tu cara se comportan de una manera y por detrás te envenenan. −Y miro a Lily de nuevo. −Tú solo te tienes que preocupar de lo que decimos la gente que os queremos a James y a ti, y yo te puedo asegurar que estoy muy orgulloso de la mujer que ha escogido mi hijo, se que tu le harás inmensamente feliz, lo que han dicho esas personas no te tienen que afectar.

Lily asintió y le dio las gracias.

−No me las tienes que dar, ahora vamos a volver al jardín sino tu marido me reñirá. −Y sonriéndole le pasó un brazo por los hombros y volvieron al jardín.

Al llegar James estaba casi desesperado hacía tiempo que había perdido de vista a su hermosa novia y nadie la había visto, cuando la vio con su padre se acerco y miro a Lily. −¿Dónde estabas? Me tenías preocupado.

Como no quería que le estropearan a el también la boda le mintió. −Estaba en el baño, había cola.

−Que no saben que tu eres la novia y no te tienen que hacer esperar.

Al escuchar eso, Lily le sonrió. −Gracias, ¿vamos a bailar?

−Sí. −Y cogiéndole del brazo se fueron a la pista de baila a bailar con sus invitados.