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Hermione Black — capítulo 5
El sábado por la mañana amaneció soleado, ese día se casaban Sirius y Bella.
Los chicos habían invitado a mucha gente, después de la ceremonia se fueron a celebrar la fiesta a un salón muy elegante.
En un lado estaba Orión con sus amigos.
−¿Ori no te sientes incomodo? −Le pregunto su primo.
El hombre lo miro. −¿Por?
−Porque mi hermana no deja de lanzarte dagas envenenadas con los ojos.
Orión girándose vio a su ex mujer que estaba sentada con algunas amigas mirándolo mal.
−Que haga lo que quiera, ya la he aguantado muchos años, para tener que aguantarla ahora que nos hemos divorciado.
−Lo que yo sí que me sorprendí es que te lo diera rápidamente.
−Fue sencillo. −Orión los miro. −Le dije que si no me daba el divorcio rápido se quedaría sin nada, solo lo que había aportado, le he dado una gran cantidad de dinero, más de 10 casas por todo el mundo y encima se queda con todo lo que tenía cuando nos casamos.
−Se ha quedado bastante.
−Sí, y también la mansión Black de grimmauld y ese elfo decrepito.
−Krecher, ese elfo solo hace caso a mi hermana.
−Sí, pero bueno a mí nunca me ha gustado, que se quede con el tanto como quiera.
−¿Y qué vas a hacer ahora? −Le pregunto Abraxas. −Eres un hombre libre.
−Voy a disfrutar de la vida, cuidare de mis hijos que los he tenido bastante desentendidos y luego ya veré, apenas tengo 40 años tengo tiempo suficiente para hacer lo que quiera.
−Papa. −Sirius se acerco a su padre y lo miro. −Te recuerdo que hoy es mi día.
Al escuchar eso, Orión lo miro extrañado, el no estaba haciendo nada, estaba hablando con sus amigos.
−¿Sirius porque dices eso? Orión está aquí sin hacer nada.
−Todas lo miran, cuando tendrían que mirarme a mí.
Su padre se rio. −Aunque fuera viejo me seguirían mirando así que vete a acostumbrado.
Sirius lo miro mal y se rio. −Luego dicen que yo soy el vanidoso, eso es porque a ti no te conocen.
−Sirius tu mujer te reclama. −Le dijo John acercándose y señalo a Bella que tenía un cuchillo en las manos para cortar el pastel.
−Gracias, señor Lupin, pastel. −Y se fue corriendo y después de darle un beso a Bella empezaron a cortar el pastel.
−Tu hijo ni en su boda se olvida de los pasteles. −Le dijo John.
−Que te puedo decir, nunca cambia. −Y lo miro. −¿Qué tal tu empresa?
−Estupendo, cada día tengo más pedidos y muchos proyectos, ahora estamos investigando una poción para la viruela de dragón.
−Ya he escuchado que en Brasil hay una gran crisis por culpa de esa enfermedad.
−Si, por eso estamos investigando a fondo para poder crear una buena poción.
Abraxas lo miro. −Voy a invertir más en tu empresa, lo de la viruela nos afecta a todos.
−Yo también, el ministro de pacotilla que tenemos no le interesa nada, dice que no va a invertir en nada hasta que nos afecte directamente.
−Los políticos son iguales, hasta que no hayan muertos no empezaran a moverse. −Orión miro a John. −Cuenta también con mi inversión.
−La mía también. −Le dijo Cygnus.
−Gracias a los cuatro, aparte de ese proyecto tengo otros en mente.
−¿Cómo va el de tu nieto?
−Bastante bien, nada mas conseguir el dinero empezamos con una poción y aunque aun no la hemos podido probar con humanos esperamos que pronto lo podamos hacer.
−Seguro que pronto lo encontraras.
−Eso espero, solo quiero que Rem tenga una vida lo más normal posible.
−Pues yo lo veo muy normal. −Charlus señalo a Remus que estaba bailando con su novia. −Según James, Lacey sabe lo suyo y nunca lo ha mirado mal incluso ya ha hablado con sus padres y le han dado el permiso para que se casen.
−Me alegro, quiero para Remus el mismo futuro brillante que los demás.
−Y lo tendrá, de eso nos ocuparemos todos.
−Gracias.
−De nada.
De pronto se escucho el sonido de una copa de cristal y todos miraron a Sirius. −Es hora del pastel, así que ir poniéndoos en fila y os daremos un trozo, es de chocolate con crema y mantequilla.
−Vamos quiero pastel. −Y así los adultos se unieron a la fila y fueron cogiendo su trozo de pastel.
Por la noche, Bella después de lanzar su ramo de flores se despidió y se fue con Sirius, aunque no podían hacer un gran viaje porque el novio tenía que volver a la escuela para sus dos últimos trimestres sí que se irían de luna de miel.
Cuando los novios se fueron la fiesta duro un rato más y cuando se cansaron se fueron.
El tiempo fue pasando y pronto Bella estuvo ya de parto, unas horas después Sirius tenía a su bebe en brazos, moreno y los ojos no los podía ver porque estaba dormido, pero seguro que eran claros como los suyos.
−¿Cómo se llamara? −Les pregunto Cissy.
−Orión. −Dijo el abuelo paterno.
−No, Cygnus. −Dijo su primo.
Sirius los miro a los dos. −Se llamara Orión y para el próximo o próxima se llamara Cygnus. −Y miro a su tío, tu nombre puede ser tanto para chica como chico así que es más sencillo.
El hombre miro a su primo. −El próximo será Cygnus.
Orión lo miro. −Ya han usado mi nombre así que no me importa.
Cygnus le fulmino con la mirada y miro a su hija. −Bella ya nos vamos, tienes que descansar. -Y miro a Sirius. −Se que quieres quedarte con ellos, pero tienes que terminar tus últimos meses de clases sino no podrás ser auror, nosotros los cuidaremos.
−Gracias, ya he hablado con el profesor Dumbledore, me ha dejado unos días libres.
−Estupendo, pero ahora tienen que dormir, están muy cansados.
−Sí. −Y haciendo caso a su tío acerco al niño a Bella para que esta le diera un beso y lo dejo en su cuna para que durmiera.
−Bella felicidades por tu bebe. −Cissy la abrazo. −Vendré mañana.
−Te espero. −Y dándole las gracias a todos por haber ido, se acostó bien el su cama y pronto estuvo dormida.
El fin de curso llego rápido, y mientras Sirius y Bella se ocupaban de su pequeño Orión que ya tenía cuatro meses y era un bebe muy bueno, cosa extraña con los padres que les había tocado pero bueno la genética era una cosa rara.
Orión y Regulus se habían instalado en una hermosa casa, aunque Walburga se había querido llevar a su hijo pequeño a su casa, el joven Regulus le había dejado las cosas claras a su madre, mientras siguiera con la idea de que fuera un mortifago se podía olvidar de él, prefería vivir con Orión que era un tipo mucho más agradable.
Ahora que ya se habían graduado, Remus y su novia la encantadora Lacey habían decidido casarse y buscar una bonita casa para vivir, y James y Lily igual, se casarían rodeados de sus familias y empezarían una vida juntos.
Un día de verano Orión iba paseando por el callejón diagon buscando un regalo para su nieto, cuando entro en una librería y se puso a mirar libros.
−Buenos días. −Le saludo la voz de una mujer.
Orion dejando el libro que estaba mirando en su estantería la miro, era una chica bastante joven no creía que pasara de los 25 años, castaña con los ojos oscuros. −Buenos días.
−¿Necesita ayuda?
−Un poco, busco un libro para mi nieto, tiene cuatro meses.
−Para bebes tan pequeños no tenemos, lo que tenemos es a partir de los seis meses, pero los puede mirar si quiere.
−Gracias.
−De nada, acompáñeme. −Y lo llevo a una parte de la librería donde habían muchos libros llenos de brillantes, al llegar la chica se presento. −Me llamo Jane Granger.
−Orión Black, creí que esta librería la llevaba un hombre mayor.
−Es mi abuelo, pero él ha decidido jubilarse, así que hasta septiembre que es cuando empezare mi trabajo, lo hago aquí. −Y sonriéndole le enseño un libro. −Este libro es el más popular entre los niños, es de dragones y es blando.
Orión cogiéndolo lo miro y como le gusto al final lo escogió.− Gracias me lo llevo.
−De nada. ¿Algo más?
−No gracias.
−Pues esto. −Y lo llevo al mostrador donde le cobro. −Gracias por venir.
−De nada. −Y cogiendo el libro se despidió y se fue.
Mientras Orión se ocupaba de los regalos para su nieto, Severus estaba terminando por ese día su jornada laboral en la fábrica de los Lupin, cuando el encargado de esa sección se acerco.
−Snape. −Y le dio una bolsa. −Aquí tienes tu nomina de esta semana.
El chico cogiendo la bolsa miro dentro y se lo agradeció. −Gracias.
−De nada, ¿ya tienes todo el dinero para tu matricula?
−Con esto sí.
−El lunes puedes cogerte el día libre así podrás ir a pagarla.
−Gracias y si que iré, no quiero que me quiten mi puesto.
−No te lo tienen que quitar, aun estamos en julio y sé que hasta septiembre dejan pagar las matriculas.
−Sí.
-Como digo el lunes puedes tomarte el día libre e ir a pagar tu matricula.
−Lo hare, hasta el martes. −Y despidiéndose se fue.