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Hermione Black — capítulo 4

Unos días después, los alumnos estaban desayunando cuando empezó a llegar las lechuzas con el  correo y también con el profeta.

Sirius cogiéndolo leyó en la primera pagina que su padre se divorciaba, bueno el ya lo sabía así que no era ninguna sorpresa, al leer los motivos del divorcio se empezó a reír.

−¿Sirius porque te ríes? −Le pregunto Remus.

−Es que según esto, mi padre se divorcia porque tiene una amante y muchas otras cosas, cada idea es más disparatada.

−La prensa siempre ha sido así, son realmente molestos, ¿estás contento?

−Mucho, ya era hora.

−Espero que tu madre no se lo quite todo.

−Lo intentara pero no creo que lo consiga, además creo que firmaron un acuerdo prenupcial.

−Sea como sea, ya no tendrás que ver a tu padre a su lado.

−No, ya era hora. −Y sonriendo a sus amigos siguió desayunando.

El tiempo fue pasando y pronto estuvieron a una semana de navidades.

Ese día el profesor Dumbledore reunió a los alumnos de séptimo.

−Como sabéis quedan dos trimestres para que os graduéis así que tenéis que ir decidiendo lo que queréis hacer una vez terminado hogwarts, la profesora McGonagall os dará una hoja que tenéis que rellenar, y para cuando volváis nos la devolveréis, una vez las tengamos se decidirán los grupos de repaso, algunos no las tendréis que hacer, pero otros si, os aviso que son obligatorios así que no se valdrá ninguna excusa, esto era todo así que cuando Minerva os de la hoja os podéis ir.

Cuando la profesora les dio sus hojas, los merodeadores se fueron.

−Remus te veo muy pensativo, ¿Qué vas a estudiar? −Le pregunto Lily.

−En un principio pensé en ser auror, pero al final dije que no.

−Rem no tiene madera de auror. −James miro a su novia. −El es más cerebrito que otra guerrero así que es mejor que coja otra cosa.

−Por eso cambie de opinión, y luego quise ser medi mago.

−Por lo que veo, creo que ahora tampoco quieres ser medi mago. −Le dijo Sirius.

−No, he pensado en ser pocionista, pero tampoco lo tengo claro.

−Veo que tienes muchas dudas. −Le dijo Lily.

−Muchísimas, lo que estudie ahora es a lo que me dedicare toda mi vida así que no quiero estudiar tres o cuatro años y luego ver que no me gusta y volver a empezar, porque cuesta dinero y tampoco quiero estudiar cuando tenga 30 años.

−Creo que tengo algo para ti. −Le dijo la pelirroja. −Ahora vengo. −Y al llegar a la torre de gryffindor se fue a su cuarto y después de coger un par de cuadernos, bajo y se los enseño. −Míratelos, están todas las profesiones que hay en el mundo mágico.

Remus cogiéndolos le sonrió.− Gracias. −Y se puso a mirarlos

−De nada.

Mientras el joven licántropo miraba los cuadernos que su amiga le había dado, los demás fueron hablando de lo que serian.

−Yo seré auror. −Les dijo Sirius. −Ya he hablado con mi padre y me ha dicho que de acuerdo y encima que me lo pagara.

−Genial, así trabajaremos juntos. −Le dijo James. −Yo también lo seré. −Y miro a su novia. −¿Lils que harás tu?

−Estoy entre medi maga o herborista.

−¿Herborista?

−Es como pocionista pero no solo hace pociones sino también cremas, ungüentos y otras muchas cosas.

Al escuchar eso Remus que estaba mirando sus cuadernos dejo de hacerlo y miro a la pelirroja. −¿Eso de herborista se estudia aquí en Londres?

−Sí. −Y cogiendo uno de los cuadernos le enseño la información. −Son tres años y como te digo no solo hay pociones sino también ungüentos, cremas, pomadas y mil cosas más.

−Decidido lo haré, así podre trabajar con mi familia. −Remus contento de saber que haría en el futuro se puso a leer la información. −Además no es muy caro.

−¿Cuánto cuesta?

−El primer año con la matricula son 20.000 galeones y los dos siguientes años 10.000 cada uno.

−La verdad es que no está caro y más si dices que te enseñan tantas cosas.

−Sí. −Y miro a su amiga pelirroja. −Lils estudia conmigo sabes que de trabajo nunca te faltara.

−Lo sé gracias. −Y miro a James. −¿Tu qué dices?

−Mi Lils es tu futuro y si quieres ser herborista hazlo y como dice Rem, en su empresa hay más que trabajo para todos.

La pelirroja asintió y miro a su amigo. −Gracias Rem.

−No seas tonta no me lo tienes que dar, me voy quiero hablar con Lacey.

−No os perdáis. −Le dijo Sirius mientras se reía.

Rem lo miro. −Que gracioso que estas.

−Siempre, ya lo tenias que saber. −Y se quedo riéndose.

Mientras Remus iba en busca de su novia y sus amigos se quedaban riéndose, el joven Regulus tenía algunos problemas con su mejor amigo.

−Severus no seas idiota ya te he dicho que no me importa ayudarte a pagar el curso.

−Y yo te he dicho que no voy a permitir que lo pagues.

−Pues pide una beca.

−Para una beca necesito que dos profesores me den sus recomendaciones.

−¿Y qué problema hay? Seguro que cualquier profesor te la da.

Severus lo miro. −No lo creo, piensan que soy un mortifago.

−Pues sácales de su error y se las pides.

Antes de que pudieran seguir, Remus se acerco y miro al hermano de su amigo. −¿Regulus todo bien?

−Si gracias, solo que este tonto es tozudo como una mula. ¿Ya sabes lo que vas a estudiar?

−Sí, herborista lo acabo de decidir.

−Oye Rem.

−¿Reg?

−¿Tienes trabajo para Severus?

El licántropo miro al slytherin. −Sí que hay, y más con lo bueno que es con pociones. −Y miro a Severus. −Si quieres trabajar en la empresa de mi familia ves a verlos, no sé cuanto pagan pero es una buena cantidad.

Antes de que pudieran seguir hablando, se acerco una hermosa chica y abrazo a Remus. −Rem.

El castaño la abrazo. −Lacey, justo ahora te iba a ir a buscar, ya he decidido lo que estudiare.

La novia del chico se separo y la miro con sus hermosos ojos color chocolate. −¿El qué?

−Herborista, ¿Qué te parece?

−Genial, así podrás trabajar con tu familia, seguro que estarán contentos.

−Seguro, ¿quieres pasear?

−Sí. −Y así agarrados de la mano se despidieron de los slytherin y se fueron.

Cuando se quedaron a solas, Severus miro a su amigo. −¿Por qué se lo has dicho?

−Porque él puede ayudarte a conseguir el dinero que necesites, tienes que hacer el primer pago de 2000 galeones antes de septiembre sino no podrás estudiar lo que quieres, y me has dicho que tus padres no te lo pagaran.

−Lupin es el mejor amigo de tu hermano y del otro, seguro que es una broma.

−No digas eso, Remus no es como Sirius ni como James, pueden ser amigos pero Rem es un tipo genial, y seguro que no te dirán nada.

−¿Tú crees?

−Claro que si, en navidades te llevare y así podrás trabajar y conseguir unos 300 galeones o mas y ya solo te faltara pascua que será lo mismo y ya luego verano donde podrás conseguir lo que te falta.

−Está bien, te hare caso.

Regulus le sonrió. −Ya era hora.

Severus gruñéndole se fue a su sala común, no era chico de pedir favores y mucho menos a los gryffindor pero tenía que pagar la matrícula de la academia de pociones y las cuotas y su padre ya le había dicho que no le pagaría nada que si quería seguir estudiando que se lo pagara el que ya era mayor de edad.

Cuando llegaron las vacaciones de invierno, el día 26, Regulus llevo a Severus a la empresa Lupin, y al llegar vio que era un edificio de más de cinco plantas, para no tener más de tres años era muy grande, iban a subir a hablar con el señor Lupin, cuando vieron  a Remus.

−Buenos días. −El licántropo les sonrió. −¿Habéis venido a hablar con mi abuelo?

−Si para el trabajo de Severus.

−Pues vamos. −Y así los tres subieron a la última planta y entraron por un edificio de dos puertas donde vieron a un hombre trabajando. −Buenos días abuelo.

El hombre dejando de trabajar le sonrió. −Buenos días Rem. −Y miro a los otros dos chicos. −A vosotros no os conozco. −Y presto más atención a Regulus. −Tú te pareces a Sirius.

−Es mi hermano mayor, soy Regulus. −Y señalo a su amigo. −El es mi amigo Severus Snape, hemos venido porque su nieto nos ha dicho que hay trabajo para él.

−Y lo hay. −El hombre mayor miro a Severus. −Siéntate y así hablamos. −Y miro a Remus. −Una taza de chocolate por favor.

−Claro que si abuelo. −Y miro a los demás. −¿Queréis algo?

−Una para cada uno.

−Ahora vengo. −Y salió del despacho.

Cuando se quedaron solos, el abuelo de Remus los miro. −Me llamo John Lupin, y ahora bien, Snape ¿sabes a que nos dedicamos?

−Me han dicho que se dedican a hacer pociones.

−Eso es en parte, pero hacemos muchas otras cosas, cremas, ungüentos, pomadas, nos dedicamos a todo lo que cure y no solo mágicas sino también muggles, pero eso lo hacemos en otra fábrica, todo lo que hacemos aquí es mágico y va para todo el mundo, y bien ¿Snape te ves preparado para hacer pociones?

−Se me dan bien, es donde saco mejor nota.

Al escuchar eso, John le sonrió. −Estupendo, aunque eres menor de edad te pagare 10 galeones la hora, en otros lados pagan 5 incluso 8 pero no creo que sea justo al fin y al cabo tu trabajaras igual que los adultos.

−¿Necesita el permiso de mis padres? −Aunque su padre le había dicho que trabajara, no estaba seguro que se lo diera.

−Realmente no, pondremos que son prácticas remuneradas y no habla problema, si fuera un trabajo entonces sí que lo necesitarías. −Y se rió. −Ni me preguntéis son cosas de los del ministerio, que son raros.

La puerta se abrió y apareció Remus con una bandeja llena.

−Te ayudo. −Regulus levantándose cogió la bandeja y la puso encima de una mesa.

−Gracias. −Y cogiendo la taza de su abuelo se la dio. −Aquí tienes.

−Gracias Rem. −Y miro a Severus. −¿Entonces qué dices? ¿Trabajaras con nosotros?

−Sí.

−Estupendo, empezaras hoy, son cinco horas diarias, eso hace 50 galeones al día y 250 galeones la semana, ¿te parece bien?

El chico asintió. −Sí.

−Muy bien. −Y miro a su nieto que se estaba tomando su chocolate. −Lleva a Snape al piso tres donde empezara con pociones y luego irá subiendo.

−Ahora lo llevo, ¿Dónde voy yo?

−Ves al piso dos donde están haciendo la crema que habías pensado.

−Estupendo. −Y terminándose el chocolate miro a Severus. −¿Vamos?

−Sí. −Y cuando se termino su chocolate se fue con el joven Lupin.

Cuando Regulus se quedo con Lupin lo miro. −Gracias.

−De nada, ¿y tú no quieres trabajar?

−De momento no, mi padre se acaba de divorciar así que nos iremos los dos solos esta tarde a pasar unos días padre e hijo solos, piensa que me tiene que compensar porque mi madre quisiera que fuera un mortifago, y el sábado es la boda de Sirius y Bella, así que como ve apenas tengo tiempo.

−Tu padre no tiene la culpa de nada.

−Ya pero bueno, hágaselo saber, es bastante tozudo y cuando le entra algo en la cabeza no cambia de opinión fácilmente, ya me voy nos vemos el sábado, se que le han invitado.

−Hasta el sábado. −Y viendo como el chico se iba, volvió a su trabajo.