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Amar por accidente — capítulo 3
Despertando inocentes sentimientos
Corrí a toda velocidad para adentrarme más en el bosque, cuando estuve lo suficientemente alejada de la ciudad me transformé en un gran dragón color azul metálico. En esta forma lo sentía todo más vivido, podía sentir la presencia de hasta el más pequeño insecto volando a varios metros de distancia; estiré mi alas por completo y el viento frío pasó rozándome, definitivamente no hay mejor sensación que la que se siente al transformarse, era como si me liberara.
De un momento a otro, dos dragones pasaron volando por mi lado rápidamente, uno por mi derecha y el otro por mi izquierda; eran mis padres. Teníamos la rutina de salir al bosque por las mañanas antes de que yo me fuera al colegio, y si teníamos la oportunidad cazábamos un animal pequeño de desayuno, todo esto con el fin de mantenernos fiel a nuestra raza dragón.
Me empuje con mis patas y me eleve con ayuda de mis grandes alas. Tome un poco de altura y desde ahí me dedique a observa la ciudad, definitivamente ser un dragón tenía sus ventajas ya que el volar era sin duda una gran experiencia.
Observé como mi padre se escondía entre los arbustos con sus alas pegadas al cuerpo, intentando camuflarse para que su presa no se diera cuenta de su presencia y en un rápido movimiento, como si se tratara de un felino, ya tenía al conejo entre sus garras; mi madre por otro lado, se encontraba chapoteando en un rio cercano. La imagen que estaba viendo desde las alturas era digna de un cuento de fantasía…
En el momento en que pase por la puerta del colegio un pequeño grupo de chicas se reunieron a mí alrededor.
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Nos contó Luisa que ayer te la pasaste todo el recreo hablando con el nuevo, ¿Cómo te fue?, ¿Es inteligente? - empezó el interrogatorio una de ellas -
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¿Te dio su número?, ¿Ya planearon su primera cita? - le siguió la otra -
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Calma, calma, una sola pregunta a la vez - intenté pararlas antes de que se emocionaran demasiado - primero que todo, déjenme llegar al colegio por favor - dije con una pequeña sonrisa -
Luego de eso, las chicas me escoltaron prácticamente hasta llegar al lugar donde formábamos para los buenos días. Podía sentir claramente como Dan me miraba desde el grupo de chicos, sin embargo ellas aún no se habían enterado ya que de lo contrario habrían formado un alboroto.
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¿Y entonces?, ¿Qué sucedió?, ¿Quedaron en algo ustedes dos? -
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Pues él en realidad es muy agradable, se ha preocupado de si estoy enferma - antes de siquiera terminar la oración las chicas ya estaban soltando chillidos de emoción - sin embargo la conversación no paso de lo normal, no quedamos en salir y tampoco tengo su número - en ese momento una de las chicas se enteró de las pequeñas miradas que me dedicaba Dan -
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Aunque sea verdad, creo que le dejaste una gran impresión ya que no para de mirar hacia acá - me dirigió una mirada pícara -
Al girar mi cabeza nuestras miradas se encontraron, yo me quedé sorprendida por la intensidad de sus ojos así que desvié rápidamente mi mirada hacia otro lado avergonzada, pero al hacerlo me encontré con las miradas inquisitivas de mis amigas.
- Dinos la verdad, ¿Qué fue lo que sucedió ayer? -
Créanme, si les dijera lo que en realidad sucedió no lo creerían… Estaba a punto de decir que no había sucedido nada en especial pero alguien me interrumpió.
- Hola chicas… Marieh - dijo lo último mirándome -
En el fondo se escuchaban silbidos y gritos de emoción, una de mis amigas me golpeo con el codo disimuladamente para que me fuera con él; yo, la verdad, estaba muy apenada en ese momento como para hacer algo así que mis "queridas" compañeras se inventaron patéticas excusas con tal de dejarnos solos. Maldecía en mi interior, no podía siquiera mantener la mirada y mi corazón estaba desenfrenado… Recién caía en cuenta de lo que había hecho ayer, me golpeo la realidad como un balde de agua fría, él había hecho el compromiso accidentalmente y ahora estábamos los 2 solos; no sabía que decir o que hacer.
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Los chicos en verdad se pasaron… - empezó él - solo ignóralos -
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Si… Tampoco es como si les diera mayor importancia -
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Y… ¿Cómo estás? - dijo algo nervioso, la incomodidad no podía ser mayor -
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Bien, gracias por preguntar… y ¿Tú? -
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Supongo que bien - dijo mientras pasaba una de sus manos por su largo cabello -
Yo solo pude soltar una risita nerviosa, podría apostar lo que fuera a que estaba totalmente roja. Los demás fingían estar hablando de otro tema en el grupo, pero sentía la presión por parte de ellos para que sucediera algo entre nosotros; al parecer, Dan también se dio cuenta ya que tomo mi mano y me arrastró fuera del lugar en donde no pudieran vernos, en ese mismo momento sonó el timbre para el inicio de clases.
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¿Qué haces?, tenemos que ir a cálculo - le mire algo sorprendida por el repentino acto -
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No pasa nada si nos saltamos las clases de vez en cuando - sonrío - No te importa, ¿Cierto? - preguntó -
No lo había notado antes, pero Dan es realmente apuesto; tiene una cara redonda, ojos grandes y pestañas abundantes que resaltan más el color gris, algunos mechones castaño oscuro caen estratégicamente por su frente y el resto de cabello estaba desorganizado mostrando una apariencia relajada, su nariz es recta e inicia delgada, su dentadura está compuesta por dientes grandes y blancos, sus labios… son del grueso justo y se veían muy suaves, ¡Espera! ¿En qué estoy pensando?
- Me vendría bien un descanso de los números, no es como si fuera fanática de ellos igualmente - dije al mismo tiempo que se me contagiaba su sonrisa sin poder evitarlo -
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Puede que sea mi imaginación, pero hoy Marieh estaba más hermosa que nunca. No es que el resto de los días no lo fuera pero mientras conversábamos animosamente note un brillo en sus ojos y una gran alegría mientras hablaba, que la hacían ver a mi parecer, más atractiva. Si de mí dependiese, haría lo que fuera para que ella estuviera feliz todos los días y poder ver de nuevo esa linda sonrisa.
Cuando estaba llegando a mi casa, note un sobre negro en el suelo frente a mi puerta, lo tomé y mire hacia los dos lados en busca de alguna persona pero nuevamente no había nadie. En mi cuarto revise el contenido de este y como el anterior tenía una hoja en blanco y otra foto de la misma pareja, aunque esta vez el sobre traía algo más, el papel se veía algo abultado así que lo revisé nuevamente, dentro había una especie de colmillo; empecé a creer que se trataba de una broma, así que lo ignoré y deje el sobre junto al anterior. Nuevamente mi mente se llenó de imágenes de Marieh en el colegio y de su bella sonrisa, mañana será otro día para poder estar con ella.