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Amar por accidente — capítulo 2

El compromiso y la carta

Pensé que esta rara sensación desaparecería con el pasar del tiempo, pero al parecer es todo lo contrario. Al llegar a mi casa luego del colegio sentí una extraña necesidad de estar con Marieh, y confieso que es la primera vez que siento algo parecido. No entiendo lo que me sucede, no puedo decir que sea algo normal ya que es algo mucho más intenso, algo que ni siquiera he llegado a sentir por mi novia… novia, esta palabra ahora me suena muy lejana y extraña…

Y, hablando del rey de roma, Cristina me estaba llamando justo ahora. ¿Qué le decía? ¿Cómo le explicaba este repentino cambio de sentimientos? Si tan solo el día de ayer le estaba diciendo "te amo" junto con un regalo por haber llegado a los 2 años de relación…No quiero lastimarla, pero el deseo de estar con Marieh es tan fuerte que no creo poder seguir adelante con esta relación.

Mientras un montón de pensamientos cruzaban por mi cabeza, la llamada marco como perdida, pero ahí no acabó todo, de repente sonó el timbre de la casa.

  • Es ella - suspire algo cansado, ahora tendría que enfrentarla cara a cara -

Baje lo más lentamente posible las escaleras para ganar un poco más de tiempo y poder pensar acerca de que es lo que haría. Al abrir la puerta Cristina se abalanzó sobre mí para abrazarme y acto seguido darme un beso; antes… recuerdo que me gustaban mucho sus repentinas muestras de afecto, sin embargo ahora las sentía como una molestia y rogaba para que se detuviera lo más rápido posible.

  • ¿Por qué no me contestaste? Te llame muchas veces, ¿No te diste cuenta? - dijo ella; ¿Muchas veces? De seguro me encontraba tan ensimismadoen mis pensamientos que ni siquiera note las otras llamadas -

  • Tenía el celular en silencio, lo siento - inventé rápidamente una excusa -

  • Ummm… Está bien, no pasa nada amor. ¡Por cierto! ¿Cómo te ha ido hoy en el colegio?, espero que no te hayan coqueteado muchas chicas… - dijo sonriendo -

  • Estuvo bien, y no es como si fuera el más apuesto del colegio, ¿sabes? - dije un poco irritado -

  • Ok… solo estaba bromeando - dijo intentando calmarme, pero siento que su voz se vuelve cada vez más insoportable -

Solo deseo terminar esto pronto para encontrarme con Marieh. Cada vez me acostumbro más a este raro sentimiento de querer estar junto a ella.

  • Cristina - le llame mirándola seriamente, ella ya podía sentir lo que se avecinaba - creo que sería mejor para nosotros dejar la relación aquí, o para serte sincero, eso sería lo mejor para mí -

Hubo algunos minutos de silencio en los cuales ella esperaba alguna reacción mía que le indicara que todo era una broma, hasta que por fin comprendió que lo que dije era de verdad.

  • P-per…pero, ¿Por qué?, si hasta ayer todo iba bien, tal vez ¿Escuchaste algo de mí? O ¿Hice algo que te molestara? - ella iba a seguir especulando, pero decidí interrumpirla -

  • Tu sabes que soy del tipo de personas que dicen las cosas como son a la cara - empecé a decir - y la verdad es que es a causa de otra persona, no puedo explicarlo claramente porque yo mismo no lo comprendo, pero no tiene nada que ver contigo; no quiero sonar cliché pero no eres tú, soy yo - mientras decía todo esto intentaba mirarla a los ojos para que viera mi sinceridad -

  • ¿Por otra persona?, ya veo… ¿Quién es?, debe ser alguien realmente increíble para que pudiera lavarte el cerebro, dime entonces ¿La conozco? - dijo Cristina, ahora enojada -

  • No creo que la conozcas, y ella no me ha convencido ni nada por el estilo, simplemente es una decisión que he tomado por mí mismo - dije intentando ser lo más convincente posible -

  • No lo creo, debe ser una amenaza o algo porque uno no se enamora de un momento para otro. A menos de que hayan estado saliendo a mis espaldas -

  • No es así - conteste, más por darle una respuesta que por intentar excusarme. La verdad estaba empezando a perder la paciencia - Cristina, ya dije lo que tenía que decir, y entiendo que busques una explicación a todo esto pero creo que ya lo he dejado bastante claro, así que por favor te pido que te vayas puesto que quiero terminar en buenos términos - dije finalizando la conversación -

Ella solo me dirigió una mirada enfadada y sin decir nada más salió de la casa. Soy consciente de que esto no terminará tan fácil, pero al menos por ahora, todo se ha calmado.

El resto del día intentaba distraerme haciendo diferentes cosas, incluso cocine para la cena, necesitaba algo que ayudara a acelerar el tiempo ya que me encontraba muy ansioso por ver a Marieh el día siguiente.

Cuando me disponía ir a la cama sonó, por segunda vez en el día, el timbre de la casa. Me pregunto quién podrá ser; dudo que sea Cristina de nuevo, puesto que no es el tipo de chica intensa ni que le ruega a la gente, tampoco podrían ser mis padres ya que la última vez que los vio dijeron que iban a estar de viaje durante un mes entero… ¿Entonces? La curiosidad me gano y baje directamente hacia la puerta principal… ¿Sería Marieh?, no puede ser posible, puesto que solo nos hemos visto una vez, sin embargo en lo profundo de mi corazón guardaba algo de esperanza.

Al abrir la puerta no encontré a nadie, probé mirando a los alrededores ya que cabía la posibilidad de que se hubiera ido al no encontrar respuesta inmediata, sin embargo el vecindario parecía más bien abandonado, ni un alma en pena cruzaba por estas calles a estas horas de la noche.

Entrando a la casa observé que había una carta negra en el suelo, tal vez la persona solo había venido a entregar el sobre. Lo tome y subí rápidamente a mi cuarto, pero me lleve una gran decepción al sacar la hoja de papel, estaba completamente en blanco, en el sobre también estaba una foto de una pareja de adultos cuya única característica en común eran los ojos de color gris; como no distinguía a ninguna de las 2 personas supuse que se habían equivocado de dirección, de todas formas guardo el sobre por si algún día alguien venía a reclamarlo, cosa que dudaba ya que no tenía mensaje alguno pero la imagen parecía ser un recuerdo especial. Sin nada más me acosté a dormir, mañana sería un día maravilloso si lograba ver a Marieh.

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Cuando llegue a la casa, dejé el sobre en el suelo y toqué el timbre, pocos minutos después sentí la presencia del muchacho por lo que me transformé inmediatamente en dragón y volé encima de la casa. En el tejado de esta pude observar como el chico salió tranquilamente por la puerta para después tomar el sobre y volver a entrar; debe confiar mucho es sus habilidades de dragón para salir así de desprotegido sin ningún tipo de precaución.

Sonreí ampliamente mostrando todos mis colmillos, ya había cumplido con mi cometido, ahora solo faltaba ver la respuesta de muchacho… Volé en dirección al clan, de seguro mi señor se encuentra esperando impacientemente mi llegada…