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Una Banshee en Hogwarts — capítulo 19

Caminaba tranquilamente por los pasillos del séptimo piso, me dirigía hacia la torre común de Gryffindor para descansar un poco de los deberes, vaya que los profesores se esperan demasiado en ellos. Cuando de la nada, siento como alguien tapa mis ojos y me jala hacia atrás. Por instituto, mordí la mano del secuestrador y lo escuche gruñir.

  • Maldición, Lyra, ¿Qué acaso tienes que morder todo? - mire a Fred y le di un golpe en el hombro.

  • ¡Idiota! Me asustaste. - murmure.

  • ¿Te asuste, bebe?

  • rodee los ojos al ver como se recargaba en la pared y me fue inevitable no comenzar a reír.

  • Eres un idiota.

  • Pero soy tu idiota… - este me miro esperando a que terminara la frase.

  • Numero dos, el idiota número uno es George. - Fred se cruzó de brazos y yo lo abrace. - broma, eres el único idiota en mi vida.

  • Vaya, que romántica.

  • ¿Qué te digo? Soy la chica más romántica de todas.

  • Y modesta también. - dijo riendo.

  • Mi padre es Sirius Black, ¿Qué esperabas? - ahora el rio - y ¿Por qué no hablaste como una persona normal lo hace?

  • Cariño, no soy normal. - este levanto los hombros y tomo mi mano para comenzar a caminar. - como sea, te quiero proponer algo.

  • Soy toda oídos. - dije sonriendo.

  • Tú y yo, torre de astronomía, mañana por la noche. - sonreí mirando a Fred y asentí lentamente.

  • Por supuesto.

  • Genial.

  • Genial.

Hubiera seguido hablando con Fred de no ser por Harry que apareció de la nada, venía con una carta en mano, este me la extendió.

"Vayan al paso de la cerca que hay al final de la carretera que sale de Hogsmeade (más allá de Dervish y Banges) el sábado a las dos en punto de la tarde. Lleven toda la comida que puedan."

Mire a Harry con el ceño fruncido y este suspiro.

  • ¿Regreso a Hogsmeade? - pregunte.

  • Al parecer. - murmuro.

  • Si lo atrapan, lo matan. - releí la pequeña nota de nuevo e hice una mueca.

Me alegraba saber que papá estaba vivo y más que iba a verlo, pero me preocupo por él. No puede estar simplemente apareciendo de la nada, si el ministro se llega a dar cuenta de eso no me quiero ni imaginar lo que le llegarían a hacer.

A la mañana siguiente me levante muy temprano, quizá quería llegar rápido para ver a papá, obviamente pasaría primero por la cocina para guardar toda la comida posible y quizá hasta más. Me vestí con unos vaqueros negros, una blusa de cuadros roja y mis converse negros, deje mi cabello suelto y al salir del baño me encontré a mis compañeras despiertas y vestidas.

  • ¿A dónde vas? - me preguntaron todas a coro, cosa que dio miedo.

  • Yo, voy, a Hogsmeade.

  • sonreí y Angelina trenzo su cabello mirando con una ceja levantada.

  • ¿No íbamos a ir juntas? - pregunto Liv.

  • Ah, sí, eso, las veré haya, tengo que arreglar unos asuntos. - dije tomando mi bolso negro que tenía un hechizo de expansión indetectable.

  • Bueno, pero llegas temprano. - me dijo Ant.

  • Descuida madre. - dije con claro sarcasmo y salí corriendo de la habitación.

Al llegar a la cocina, Dobby el elfo amigo de Harry me preparo una comida como para sobrevivir dos semanas y después de prometerle darle hacerle unos calcetines -cosa que le emociono- salí de la cocina rumbo aquel pueblo mágico, sabía que si tomaba la carroza llegaría más rápido, mas no lo hice, decidí caminar por el bosque solitario, escuchando los distintos sonidos de animales y comprobando mi reloj de muñeca cada dos por tres.

Salí por el camino de Hogsmeade entrando a un ventoso callejón hacia el campo sin cultivar que rodeaba Hogsmeade, las casas de aquí tenían jardines más grandes. Camine por una montaña que dominaba Hogsmeade, doble una curva y al final del camino note unas tablas puestas para ayudar a pasar por una cerca. Con las patas delanteras apoyadas en la tabla más alta y unos periódicos en la boca, un perro negro, muy grande y lanudo, parecía estar esperando, supe quién era rápidamente.

  • Hola papá. - dije sonriendo, me deje caer a su lado y acaricie su cabeza, olfateo mi bolso haciéndome reír y termino por lamer mi mejilla. - ya pronto llegaran Harry, Ron y Herms, he llegado más temprano, estaba un poco ansiosa de verte. - acaricie su cabeza de nuevo y me respondió con dos ladridos más.

Me gire para ver como tres siluetas aparecían, esas siluetas pertenecían al trio de oro.

Ya era hora.

  • Hola Sirius. - dijo Harry mirando a papá, este se paró en sus cuatro patas, olfateo la mochila, movió su cola emocionado y comenzó a caminar.

Lo seguimos por detrás.

  • ¿Llevabas esperando mucho? - pregunto Ron.

  • Diez minutos, quizá.

  • respondí tomando la tira de mi bolsa para mirar como papá caminaba delante de nosotros. - ¿se pasaron a comprarle calcetines a Dobby? - pregunte viendo la bolsa que cargaba Herms, ella asintió con una sonrisa.

  • Los más coloridos.

  • Yo le diseñare unos, quizá con dibujos de unicornios, aun no me decido. - levante los hombros y ellos rieron.

Papá nos condujo a la base misma de la montaña, donde el suelo estaba cubierto de rocas y cantos rodados, y empezó a ascender por la ladera: un camino fácil para él, con sus cuatro patas; pero para nosotros, bueno, nos quedamos pronto sin aliento. Seguimos subiendo tras papá durante casi media hora por el mismo camino pedregoso, empinado y serpenteante. Esto es simple para él, es un perro, ya me duelen mis pies, necesito un masaje con urgencia.

Pronto papá desapareció de nuestra vista, y, cuando llegamos al lugar donde había desaparecido, notamos una abertura en una piedra, era una cueva fresca y oscura. Al fondo de esta, atado, se encontraba Buckbeak, el hipogrifo de Hagrid, los ojos le brillaron al vernos. Nos inclinamos frente a él y después de que él se inclinara Hermione acaricio sus plumas. Yo me gire encontrándome con ahora, mi papá en su forma humana. Más me daba un poco de lastima verlo así.

Tenía su túnica gris, la misma túnica que llevaba al dejar Azkaban, y estaba aún más delgado de lo que lo recuerdo.

  • ¡Pollo! - fue lo primero que dijo.

Rápidamente, Harry se quitó la mochila y saco toda la comida que tenía, le dio el pan y el zumo de calabaza, papá no tardo en comenzar a devorar todo.

  • Gracias. - dijo tomando la comida, se sentó en el piso de la cueva y comenzó a comerlo. - Me alimento sobre todo de ratas. No quiero robar demasiada comida en Hogsmeade, porque llamaría la atención.

Hice una mueca al escuchar eso, mi padre no debería estar alimentándose de ratas, el debería estar alimentándose de pollo, carnes y bebiendo vino tinto cada que se le antoje.

  • ¿Qué haces aquí? - pregunto Harry.

  • Cumplo mi deber de padre y padrino, tengo dos vidas a cargo. - dijo sonriendo y continuo devorando un hueso de pollo. - No te preocupes por mí: me hago pasar por un perro vagabundo de muy buenos modales.

Suspire mirando a Buckbeak, Hermione seguía acariciándolo.

  • Quiero estar cerca. Tu última carta... Bueno, digamos simplemente que cada vez me huele todo más a chamusquina. Voy recogiendo los periódicos que la gente tira, y, a juzgar por las apariencias, no soy el único que empieza a preocuparse.

Ron tomo uno de los periódicos que estaban tirados en el piso y le dio un codazo a Harry que leyó lo que podía. Aquí entre nos, no soy muy fan de leer el periódico, pero lo hago cada que me lo recuerdan.

  • ¿Y si te atrapan? ¿Qué pasara si te descubren? - pregunte.

  • Ustedes y Dumbledore son las únicas personas que saben que soy un animago. - papá se encogió de hombros y siguió comiendo su pollo.

El día con papá se pasó entre pláticas. Nos contó el principal motivo por el cual estaba ahí, él dice que algo no le huele bien, puesto que Barty Crouch lleva días, enfermo, cosa que le resulta sospecho, pero ¿a quién? Hablamos un poco de lo ocurrido en el torneo de los tres magos y nos pidió no salir de Hogwarts. Antes de las cuatro, nos acompañó hasta la entrada de Hogsmeade -en su forma animago, claro- y le colgué la bolsa en el cuello, diciéndole que tendría comida, agua y cosas necesarias para vivir.

  • Bueno chicos, nos vemos en el castillo. - dije tomando el camino hacia este.

  • ¿No vienes a las tres escobas? - pregunto Harry.

  • Gracias, yo… tengo algo que hacer. - dije sonriendo.

  • Eh, salir con Fred. - dijo Ron con una sonrisa. Sonreí mostrando mis dientes y los tres rieron.

  • Tendré vigilado a ese pelirrojo. - dijo Harry.

  • Cálmate. - dije riendo. 

Hohohohoho holaaaaa people

Siento que tarde mucho, is it too late now to say sorry?

Bueh, hoy es dos de Mayo iora han pasado 18 años de la batalla de Hogwarts, oh my feelings iora de nuevo

El siguiente cap sera mas interesante, este lo hice bc x, pues... por que no habia subido cap y no sabia de que hacerlo, lol

besos

Ciara x