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Una Banshee en Hogwarts — capítulo 20
Al llegar a la torre de Gryffindor lo primero que hice fue tomar una de mis largas duchas con aceite de jazmín, sin olvidar la bañera que se encontraba repleta de espuma.
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¡Huele delicioso!
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mire a Ant, en su hombro había una toalla, a su lado, Caro dejaba sus sandalias en el piso y se encaminaba hacia un cubículo.
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Es mi olor natural. - dijo Liv pasando por el lado de la pequeña Ant.
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Uh, está tomando una ducha con sales, alguien tiene una cita. - canturreo Angie.
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¿Alguien dijo cita? - pregunto Alicia.
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Cállense pajarracos. - dije riendo. - uno ya no puede tener momento de tranquilidad porque se ponen a platicar.
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Uuy, disculpe su majestad, ya me voy a dormir. - y así como Alicia entro, salió.
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Si, también yo, solo quería ver si había algo interesante. - Angelina levanto los hombros y salió de nuevo.
-
Pues yo voy a tomar una ducha, digo, no por algo entre al baño. - dijo Liverly que abrió la llave de la ducha.
-
Bueno, puede que hayas entrado al baño para hacer del baño. - dije bastante obvia.
Ella me miro seria y se dio un golpe en la frente.
- Shh, mejor duérmete.
Le avente espuma haciendo que soltara un chillido y comencé a reír.
-
Has sonado tan niñita. - dije riendo.
-
Soy una niña tonta, ¿Qué esperabas?
Me mire frente al espejo del baño y alise mi vestido, suspire y sonreí a mi reflejo.
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¿Qué tal? - pregunte saliendo del baño, las cinco me miraron.
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Te ves hermosa. - dijo Caro sonriendo.
-
Sip, en definitiva, me volvería lesbiana por ti, pero ya sabes, me gustan los penes. - Ant es la persona más explícita que conozco, fue inevitable no soltar una carcajada.
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¿Gracias? - carraspee y Alicia se paró y comenzó a acomodar mi cabello.
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Listo, despeinado, es como si salieras de tener sexo, se ve mejor y a los hombres les resulta más sexy. - ella me guiño un ojo.
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La experta. - dijo Alicia.
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No olvides la protección querida amiga. - dijo Liverly.
-
Por Merlín. - dije rodando los ojos. - nos vemos más al rato.
Al bajar a la sala común, algunos me miraron curiosos, pero yo seguí de largo saliendo por el retrato e ignorando a la dama gorda que me decía que no podía salir a estas horas, pero que bah, ¿a quién le importan las reglas? Como se darán cuenta yo no suelo seguirlas.
Camine tranquilamente sin ser molestada por nadie hasta llegar a la torre de astronomía. Mire las escaleras para subir y suspire, bien quizá estoy un poco nerviosa, pero vamos, ¿ustedes no estarían nerviosas? Yo sé que sí, yo sé que sí.
Oh vamos, tranquila Lyra.
Subí las escaleras lentamente, no tengo prisa, no tengo nada de prisa, hasta podría quedarme aquí ya saben… okey, andando Lyra, estás perdiendo tiempo.
Y al llegar a la cima, me encontré con un chico pelirrojo, mi pelirrojo favorito. Se encontraba recargado en el barandal, mirando la vista y el cielo. Lo que me sorprendió fue ver lo que había aquí. Justo en el medio, había una gran manta, en donde se encontraba una canasta de picnic, había un par de cojines y varios dulces también.
Oh por Merlín, esto es tan hermoso.
-
Creí que no vendrías. - escuche hablar, él se giró y yo sonreí.
-
¿Enserio creíste eso? - el levanto los hombros. - y, ¿Cómo sabias que era yo?
-
Digamos que tengo mis contactos. - y dicho eso, guardo un viejo pergamino en el bolsillo de su pantalón.
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Tonto. - susurre.
Fred camino hacia conmigo y tomo mi mano lentamente.
-
Te ves hermosa, bueno, siempre te ves hermosa.
-
Ya lo sabía, pero gracias por el dato. - el comenzó a reír.
-
Sip, nunca cambiaras, pero así te quiero, ¿nos sentamos? - pregunto, asentí sonriendo y tomados de la mano nos sentamos en la manta.
-
Esto es muy bonito. - Fred saco comida de la canasta y la coloco alrededor. - y delicioso.
-
Todo lo cocine yo. - dijo con arrogancia.
-
Hay aja.
-
¡Enserio! Yo lo hice, ¿o que acaso dudas de mis talentos?
-
Bueno, digamos que tu talento no es la cocina.
-
¿Cómo sabes eso?
-
pregunto con una mano en el pecho.
-
Cómo no saberlo.
-
dije riendo. - tu eres bueno haciendo bromas, pero que tu cocines, bueh, solo por hoy te la creeré.
-
Y aprecio que lo hagas. - Fred puso su mejor sonrisa y yo reí rodando los ojos.
-
Por cierto, ¿a qué se debe todo esto? - pregunte.
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Bueno, quería salir contigo. - respondió apoyándose en su hombro. - y, no lo sé, quería estar en un lugar solitario, lejos de los búlgaros y franceses. - rodo los ojos ante eso y yo sonreí. - y bueno, aquí estamos, tu y yo, solos en la sala de astronomía, con comida deliciosa.
Mordí mi empanada e hice media sonrisa, Fred saco una botella con cerveza de mantequilla y la vertió en dos vasos.
-
Brindemos - dije tomando un vaso.
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¿Por qué? - pregunto pensativo.
-
Por… por nosotros. - sonreí y el me imito.
-
Por nosotros. - dijo juntando su vaso con el mío.
-
Por nosotros. - susurre.
-
Ese es Sirius. - dije señalando la estrella más brillante de todo el cielo.
-
¿tu papa? - pregunto abriendo los ojos, yo reí dándole un golpe en el hombro.
-
No idiota, la estrella, es la estrella más brillante de todo el cielo nocturno, forma parte de la constelación de Canis Maior y… probablemente esto no te importe. - murmure bajando la cabeza.
-
¿Qué? Por supuesto que me importa. - dijo Fred. - continua, ¿te gustan mucho las estrellas?
-
Me encantan. - dije sonriendo. - los planetas, las estrellas, la luna, las constelaciones y todo eso, pero shh, es un secreto, después mi reputación de chica mala será cambiada por una de nerd si se enteran de esto. - Fred soltó una carcajada y yo lo mire seria.
-
¿Tu chica mala? Si claro y yo soy el más inteligente de mi grado. - le di un golpe en el brazo y este me abrazo cubriéndome del aire frio.
-
Feo.
-
Fea.
-
Cabeza de cola de mandril.
-
¡Oye! Mi cabeza es hermosa.
-
No es cierto, ya te lo dije, eres feo. - dije sonriendo.
-
Bueno, pues soy el feo más afortunado de todos, puesto que estoy contigo. - Fred beso mi mejilla y yo me gire para pasar mis brazos por su cuello.
-
Eres el más afortunado. - susurre.
-
Si, más que ese Diggory. - estalle en carcajadas y Fred me abrazo de la cintura. - ¿Qué se cree?
-
Cálmate celoso. - dije riendo, acaricie su cabello y me pare en puntitas para besarlo.
-
Si, más le vale que ya no pase tanto tiempo contigo. - dijo relamiendo sus labios.
-
Bueno, pues entonces tú deberías pasar más tiempo conmigo. - Fred sonrio y acaricio mi mejilla.
-
¿Tú crees? - susurro.
-
Sí. - murmure.
-
Bien, pues entonces pasare todo el tiempo contigo.
-
Hey, también tengo vida, ¿sabes? - el negó con una sonrisa.
-
No, ahora solo estarás contigo, no veras a ningún hombre y me tendrás que pedir permiso para a donde vayas a ir. - abrí los ojos asustada.
-
¿Quién te crees que eres? ¿Mi papá? Estas demente Fredo. - dije riendo.
-
Okey, okey, solo bromeaba. - dijo sonriendo. - pero Diggory sigue sin agradarme.
-
Oh vamos, Ced es una amigo.
-
Ced. - murmuro.
-
Te quiero. - dije sonriendo.
-
No me cambies de tema muchachita. - comencé a reír y bese a Fred. - Lyra. - volví a besarlo. - No m… - lo calle con otro beso. - bien, hay que besarnos.
Reí y sentí como Fred me cargaba y enrolle mis piernas en su cadera, de seguro se cansó de estar agachado, vamos, yo a su lado soy un duende. Comencé a sentir un inmenso calor, cosa rara ya que estaba siendo bastante aire y Fred comenzó a besar mi cuello, dándole pequeñas mordidas.
Hasta que se tropezó con la canasta, haciendo que ambos cayéramos al piso, yo encima de él, y comenzamos a reír.
-
Idiota. - dije riendo.
-
Lo siento, mi idiotez es enorme. - dijo acariciando mi mejilla.
-
Así te quiero, idiota. - volvimos a besarnos, Fred poso sus manos en mi cintura, sentí como el vestido se levantaba, eso me importaba poco.
Comencé a desabrochar la camisa de Fred mientras nuestros labios seguían juntos y me deshice de esta, admirando el abdomen de Fred, bendito seas quidditch.
-
¿Sorprendida? - pregunto con una sonrisa, sentí mis mejillas arder y mordí mi labio.
-
Quizá. - murmure.
Fred me cargo y con un rápido movimiento el termino arriba mío y yo bajo el. Beso mi cuello y bajo los tirantes de mi vestido para besar mi hombros.
-
Tienes muchas pecas, me gustan tus pecas. - susurro para besar mis mejillas. - algún día contare todas tus pecas.
-
¿Crees que puedas contar todas? - pregunte con una sonrisa.
-
Sera un reto, me gustan los retos. - Fred encontró el cierre del vestido y lo bajo lentamente.
Me ayudo quitándome los tirantes y al sentir el viento golpear contra mi abdomen aguante la respiración por unos momentos, cerrando los ojos. Fred acaricio mi cintura y su tacto me hizo temblar.
-
Eres hermosa, Hydra. - susurro besando mi abdomen, solté un gemido ahogado y Fred me miro a los ojos.
-
¿Estas segura? - pregunto.
Me quede callada y asentí lentamente.
- Si, lo estoy. - susurre.
Sentia como alguien tomaba mi mano, abrí mis ojos lentamente para mirar a Fred que me estaba mirando.
-
Buenos días, linda. - dijo sonriendo.
-
Buenos días, Freddie. - dije abrazándolo.
-
¡Buenos días tortolos! - gritaron George y Lee asomando sus cabezas por las cortinas.
-
¿Es enserio? - dijo Fred mirándoles serio, yo comencé a reír y me cubrí hasta la cabeza.
-
Bueno, el cuarto ya quedo solo, ya pueden salir. - dijo George. - pero, primero esperen a que nosotros salgamos.
-
Vamos George, vamos a ver francesas. - escuche que le dijo Lee.
-
Tú ve francesas, yo veré a Ant. - y sin más, la puerta se cerró.
Me descubrí la cabeza y Fred me abrazo.
-
No quiero salir de aquí. - dije abrazándolo.
-
¿Nos quedamos aquí? - pregunto acariciando mi cabello, asentí lentamente. - bien, nos quedamos aquí.
-
Fred…
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¿Si?
-
Te quiero.
-
También yo.
¡Hello!
Fredo es una ternurita, una hermosa ternurita :33
Bueh, espero y les haya gustado!
Besos
Ciara x