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Historia 186774 — capítulo 2
-¿Todo bien?- me preguntó Mad, llevándose un asentimiento de mi parte como respuesta mientras buscábamos un compartimento vacío o para mala suerte a nuestros primos.
-¡Chicas vengan!- llamó Theo haciéndonos lugar.
-Queremos presentarles a nuestras primas- dijo Scorpius mirando a unos chicos que debían ser sus amigos.
-Ella es mi hermana Madeline y mi prima Nina- presentó Theo.
-Es un placer, mi nombre es Rose Weasley- sonrió la chica pelirroja -Y él es mi primo…
-Albus Potter- interrumpió el chico de ojos esmeraldas, mientras extendía su mano y Mad la estrechaba al ver que no me dignaba a aceptársela. ¡Era un descendiente Potter y Weasley! Estoy segura que tío Draco y tío Theo no saben de la amistad que llevan mis primos con ellos.
-¿Han visto a Dig?- pregunté mirando a mis primos, tratando de huir de la situación tan incómoda.
-No desde la estación, debe de estar en…- se interrumpió Scorpius al ver llegar a una azabache muy parecida a Potter, debía ser su hermana.
-Albus, ¿me prestas dinero? James es un tacaño- renegó la chica provocando la risa del azabache.
-Claro que sí, y no te preocupes que luego se los saco a Sirius en alguna apuesta- sonrió mientras le daba unos cuantos galones.
-¡Eres el mejor!- chilló feliz empinándose para plantarle un beso en su mejilla.
-¡Hey! ¿Y yo qué?
-Tú también eres la mejor, Rosie- la abrazó -Hola, ¿ustedes son…?
-Mis primas, Mad y Nina- respondió Scorpius.
-Encantada… Soy Caroline Potter la melliza de Al, pero todos me dicen Caro- sonrió.
¡¿Por qué todos tienen que sonreír?! Será mejor que me vaya de aquí.
-Mad, vamos a buscar a Dig- dije usando a mi prima como excusa para salir.
Maddie asintió, se despidió de todos y salió detrás de mí. Tenía que ser tan amable como tía Daphne, aunque estoy segura que si mamá estuviese aquí me regañaría por odiosa y me diría: "Eres igual a tú padre cuando lo conocí".
-¿Hice algo malo?- escuché preguntar, hija de Potter el héroe tenía que ser.
Caminé por el corredor sin decir una palabra, no tenía ganas de hablar, sólo quería encontrar a mi prima o un compartimento vacío y libre de complejos heroicos, en el cuál pudiera hablar con Mad o simplemente seguir con mi lectura.
-¿Te ocurre algo?- preguntó mi prima.
Negué entrando al compartimento que hayamos, para enfocarme en los libros de Agatha Christie que había heredado de mamá. Observé como Mad tomaba uno de mis libros y comenzaba a leer.
-¿Dónde diablos estaban metidas?- gruñó Dig desde la puerta, tan cariñosa como siempre.
-Te estábamos buscando- respondió Mad.
-¡Chicas!- grité espantándolas, cosa que me hizo reír por un momento -¡PERDÍ A TABATA!
-Ay no otra vez- suspiró Mad.
-Ahora entiendo por qué tío Blaise no te dejaba tener mascotas- sonrió Diggith con burla.
-¡Ya cállense y ayúdenme a buscarla!- exclamé guardando mis preciosos libros antes de salir del compartimento.
Ya es la segunda vez que pierdo a mi gata, la primera vez antes del trasteo a la Mansión, papá la había encontrado en el jardín de los vecinos y fue cuando me advirtió que la próxima vez que la perdiera me quedaba sin mascota.
¿Y si estaba en el compartimento con mis primos? ¡Por todos los inferis del lago de la cueva, que esté ahí!
-¡Scorp dime que tienes a mi gata!- entré agitada.
-Ahí está- señaló el regazo de su amigo donde mi mugrosa gata dormía plácidamente su siesta.
-Tío Blaise te va a regañar- canturreó Theo con malicia.
-¡Cállate!- exclamé molesta.
¡¿Y cómo demonios voy a recuperar a mi gata si está precisamente es ese lugar indebido?!
-Potter dame a mi gata- pedí haciendo que mis primos rieran.
-Tómala tú misma- sonrió ladinamente.
¡MALDITO!
-Scorp, dile que me devuelva mi gata- le pedí con mirada de chandoso mojado.
-Nou, ya escuchaste a Albus- sonrió con diversión.
¡Maldición! ¡¿Por qué tienen que ser tan corrompidos?!... Momentos en los que odio a mis tíos y les doy la razón a mis tías.
-Theo, anda primo favorito- insistí.
-Tú también tienes manos, moco- respondió provocándome un bufido.
¡MALDITOS TODOS! ¡¿QUÉ MAL TE HICE SALAZAR?! ¡JURO SER UNA BUENA NIÑA!
-Sabes enana, el felino se parece a Al- comentó Scorpius el idiota.
-Es cierto, son azabaches y tienen los ojos verdes- siguió Theo el idiota dos.
-¡Claro que no!- repliqué enfadada.
¡Esto ya es el colmo! ¡¿Cómo van a comparar mi linda gatita con ese Troll?! Maldita la hora que dije que estuviera aquí y también que la hubiese dejado abandonada precisamente con estos degenerados.
-¿Qué sucede aquí?- preguntó una chica rubia entrando al compartimento.
-¡Ellos han secuestrado a mi gata!
-No la secuestramos, tú a dejaste aquí- respondió Scorpius.
-¡Pero no me la quieren devolver!- exclamé fusilándolos con la mirada.
-Vic, le he dicho que la tome y no ha querido- dijo Potter con una sonrisa divertida.
-Oh, ya entiendo- dijo la rubia con una risilla haciendo que bufara de nuevo tratando de ocultar el sonrojo que había aparecido en mis mejillas, y volví a maldecir a Salazar por eso.
La chica tomó mi gatita de su regazo provocando que maullara disgustada por despertarla y la puso en mis brazos.
-¡Ojalá los inferis les jalen las patas!- exclamé furiosa antes de salir del compartimento.
¡Genial! ¡Ahora mi malcriada gata huele a chico!
El resto del viaje se puede decir que fue tranquilo, luego de salir del tedioso compartimento me encontré con mis primas para ir a buscar a la señora del carro y volver a nuestro compartimento a devorar lo que habíamos comprado y hablar en paz.
Al fin habíamos llegado a la estación, donde el semi gigante Hagrid nos había dirigido hacia unos botes donde Mad, Dig, una chica pelirroja y yo nos montamos para ir hacia el castillo.
-Hola, mi nombre es Nina Zabini y ellas son mis primas Diggith y Madeline- no sé por qué pero quise socializar, no podía ser tan odiosa en esta vida, ¿o sí? Bueno no lo sé, pero solo esperaba que no fuese parte de la familia Weasley.
-Hola, soy Luna Osborne- sonrió.
¡Genial, no es Weasley! Ya me cae bien la chica.
-¡Miren! ¡El castillo!- chilló Maddie completamente radiante.
¡¿Y cómo no iba estar feliz?! ¡El castillo es impresionante! Mucho más a como lo explicaba papá.
-Es hermoso- comenté con una sonrisa.
-¿En qué casa quieres estar?- preguntó Diggith.
-La verdad, no lo sé, no lo he pensado muy bien- respondió tímida.
-¿Y tus padres a qué casa fueron?
-A Gryffindor- contestó y puede ver entre la oscuridad la mueca de Dig.
-Nosotras estamos seguras que iremos a Slytherin- dijo Maddie, antes de que tocáramos tierra firme y nos dispusiéramos a entrar por fin al castillo.
Un señor de cabello castaño y bastante guapo salió de un salón para dirigirse ante el gran grupo que estábamos fuera esperando para entrar a nuestra selección.
-Buenas noches, soy el profesor Neville Longbottom y les informaré sobre algunas cosas antes de entrar al Gran Comedor para su respectiva selección… Como algunos de ustedes ya sabrán por sus padres, hay cuatro casas en Hogwarts: Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin, cada que hagan las cosas bien y respeten las normas se les sumaran puntos a sus casas, de lo contrario se les restará, al final del año se cuentan los puntos y se sabrá cuál es la casa merecedora de la copa.
Después del discurso de comportamiento nos dieron la entrada hasta llegar frente a los demás profesores y un pequeño taburete que tenía un sombrero viejo encima que en seguida comenzó a cantar una tediosa y eterna canción, quería que me dijeran donde iba a quedar en los próximos siete años de mi vida, no escuchar su canción. El profesor guapo (que papá no me oiga) sacó un gran pergamino donde debían de estar cada uno de los nombres de los estudiantes de primer año y comenzó a llamar.
A pesar de que debía ser una de las últimas, escuché como chicos y chicas iban siendo seleccionados a las diferentes casas hasta que escuche como llamaban a Maddie, pronto el sombrero gritó que debía estar en Slytherin provocando sonrisas en nosotras y festejos de mis primos. Después de unos cuantos chicos más, pasó Diggith siendo elegida también para Slytherin, y Luna la chica que conocimos en el bote había sido elegida para Gryffindor, mala suerte, pero aun así me caía bien la chica, no creo que ser amiga de una sola Gryffindor sea un pecado… Salazar no me odies más de lo que ya debes.
-Zabini, Nina- escuché que me llamaron tiempo después, ¡jodida vida, era la última!
¡Salazar no me odies!
*No creo que Salazar te odie-*dijo el sombrero en mi mente, ¡¿Acaso hablaba?! ¡¿Por qué papá nunca me lo dijo?!
Porque si te lo hubiese dicho ya no fuese divertido.
Cállate y mándame a Slytherin.
Eres muy parecida a tu padre, tienes muchas de sus cualidades y talentos, pero también tienes de tu madre aunque en realidad no hubiese estudiado aquí.
¿Cómo sabes eso?
Me sorprende que no hayas querido ir a Francia y estudiar en los terrenos donde tu madre estuvo.
Sólo quiero estar cerca de papá… ¿Vas a mandarme a Slytherin o seguirás hurgando mi mente?
Sí, eres igual a tú padre… ¡Slytherin!
Salté del banquillo aliviada y con una sonrisa de satisfacción en mis labios, había quedado en la misma casa que papá, cuando se entere estoy segura que se pondrá a saltar de alegría.
-¡Felicidades moco!- dijeron mis primos mientras me estrechaban en un abrazo.
-¡Es genial! ¡Quedamos todos juntos!- sonrió Mad, antes de que me lanzara a ella con una sonrisa, que se desvaneció al instante al ver a cierto azabache que se divertía al ver mi fuerte cambio de ánimo al verle, pues la odiosa sonrisa burlona que me dedicaba mientras me observaba lo decía todo … ¡POTTER ERA DE SLYTHERIN! ¡¿POR QUÉ ME ODIAS SALAZAR?!