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Historia 186774 — capítulo 3
No podía quejarme de absolutamente nada, bueno en realidad si de una sola cosa y era que ese pedazo de Troll estuviese en la misma casa que yo, pero de resto todo fue asombroso, el banquete de bienvenida estuvo delicioso y las habitaciones eran bastante cómodas, para buena suerte me ha tocado compartirlo con Maddie, Dig y otra chica con la cual aún no hablo y no pienso que lo vaya a hacer, pues creo que con mis primas ya me basta.
-¡PRIMER DÍA DE CLASE!- gritó Mad completamente emocionada despertando a Dig en la cama de al lado. Daba gracias a Merlín que me hubiese despertado primero porque si no fuese así, me molestaría y comenzaría una gran guerra de almohadas, no era que me gustara madrugar ni nada de eso pero estaba ansiosa y quería saber si el castillo era igual de genial como lo describía papá.
-Muévete Madeline que yo también debo de usar el baño- dijo Dig haciendo que mi rubia prima le sacara la lengua antes de entrar.
-¡Amargada!- gritó ahogando una carcajada desde el otro lado de la puerta.
Dig sonrió con malicia, no esperaba nada bueno de eso, pues aquella sonrisa era la que usaba tía Bella cuando buscaba diversión. Tal como lo había pensado, Dig tomó su varita de la pequeña mesa de noche y apuntó el pulcro uniforme de mi prima haciéndolo enchicar, solté una risotada ante aquel acto, ya me podía imaginar la cara que pondría.
Me miré en el espejo y comencé a peinar mi cabello castaño tal como mamá solía hacerlo, extraño que me peine pues aparte de mí nadie más lo había hecho ni se atreverían a hacer ya que era algo sagrado de las dos. Después de dejar mi cabello organizado, observé con admiración mi corbata verde esmeralda perfectamente anudada en mi cuello, como amaba ese color, se podría decir que era mi favorito y creo que me he dejado influenciar por el tío Draco.
-Espero que me hayas dejado agua caliente- dijo Dig al ver salir a Maddie del baño ahora convertido en un horno.
-Me dedique a gastarla toda- rió mientras se dirigía a vestirse -¡Diggith!
-Y ahora quien es la amargada- soltó una risotada antes de entrar al baño.
-Dense prisa o llegaremos tarde- dije a lo que Mad me miró mal.
-Eres de todo menos puntual, Nina.
-Lo sé, pero quiero ver como es todo, ¿o acaso tú no?- pregunté levantando mi ceja en forma inquisitiva.
-¡Pues claro que quiero!- exclamó con una sonrisa -Pero no quiero salir así- añadió con una mueca y yo reí, su uniforme le quedaba bastante corto y apretado -¡No es gracioso!
-Sí lo es- sonreí y tomé a mi gata que clamaba atención.
-¿Sabes el contra hechizo?
-Nou, la que lo sabe es Dig y tampoco creo que lo haga- reí.
-¡Eres una tonta Nina!
-Dicen que las rubias son tontas- me carcajee haciendo que ella bufara y me sacara la lengua.
-¡¿Quieren callarse?!- gruñó nuestra compañera de cama a lo que yo fruncí el ceño, nadie me habla así.
-Consíguete tapones si no quieres escuchar y si no te da la gana entonces lárgate, haznos ese favor o mejor háztelo a ti misma- respondí tirando mi cabellera hacia atrás antes de volver a mirar a mi prima.
Después de unos cuantos minutos de peleas, pudimos bajar a desayunar para poder empezar el día con Encantamientos que compartíamos con Gryffindor para nuestra mala suerte.
-Buenos días estudiantes, yo soy el profesor Filius Flitwick…- comenzó a hablar un profesor pequeño con pinta de ser duende, tenía el cabello blanco revelando su avanzada edad y unos lentes redondos.
-Hola Nina- me saludó la chica pelirroja que había conocido en el bote.
-Hola Luna, ¿Qué tal?- contesté mientras ella se sentaba a mi lado, puesto que Mad y Dig se habían sentado juntas para seguir peleando por el contra hechizo.
-¡Genial!- respondió con una gran sonrisa antes de que el profesor aburrido nos regañara por hablar.
-…Van a intentar levantar la pluma y sostenerla por un momento para luego bajarla de nuevo- finalizó.
Los estudiantes tomaron sus varitas y comenzaron a repetir el hechizo una y otra vez sin obtener ningún cambio. En eso, Dig tomó su varita y observé como Maddie comenzaba a flotar por el salón dejando la clase sorprendida.
-Señorita…- dijo el maestro impresionado queriendo saber el apellido de mi prima.
-Lestrange- respondió con suficiencia haciendo que la clase quedara en completo silencio y los Gryffindor nos miraran con odio… Malditos.
-Señorita Lestrange, ¿sabe usted hacer hechizos más avanzados?
-Mi madre se ha empeñado a enseñarme- sonrió provocando una gran incomodidad al nombrar a mí tía Bella - Tan sólo vi la oportunidad de poner en práctica lo aprendido.
-Sí, claro que sí- dijo el profesor saliendo de sus pensamientos quizá -Ahora le pido que por favor baje a su compañera para poder continuar- finalizó antes de volver a su mesa y continuar con la clase.
Pasadas unas cuantas clases más nos dimos cuenta que había llegado la hora de conocer Hogwarts, pues teníamos un rato libre y era obvio que no podíamos desaprovecharlo.
-¿Por dónde empezamos?- preguntó Mad.
-Lo único que sé es que tenemos demasiado por recorrer y poco tiempo- le sonreí.
-¡Tal vez Scorpius y Theo nos puedan guiar!
-No lo sé, estar en manos de esos dos es bastante peligroso.
-¡Vamos Nina, ahí están!- exclamó mientras me jalaba de mi brazo y me hacía correr hasta ellos -¿Nos muestran el castillo?- preguntó, haciendo un puchero.
-¡Por supuesto, mocos!- respondió Scorpius con una sonrisa.
-Vamos- dijo Theo comenzando a caminar hacia las escaleras.
-¡Hey! ¿Dónde van?
Que no sea él, que no sea él, ¡QUE NO SEA ÉL, SALAZAR!
-A dar un recorrido por el castillo, ¿vienes?- dijo mi rubio primo.
-¡No!- respondí por él, haciendo que Potter me observara con el ceño fruncido.
-¿Y por qué no?- me preguntó.
-Porque no me da la gana.
-Que ridiculez, Nina- dijo Theo.
-Ridiculez y todo lo que te pueda parecer, pero no viene con nosotros.
-Que aguafiestas- masculló Mad, aunque pude escucharla perfectamente.
-Anda Nina, sólo será un rato, además no entiendo por qué no quieres que Al venga- siguió Scorpius.
-¿A qué le temes?- me preguntó mi prima, haciendo que el pedazo de Troll me observara con atención y diversión, mientras que yo le fruncía el ceño, qué clase de pregunta era esa -Cobarde- susurró cubriéndolo con una tos.
Bufé frustrada y muy molesta, por supuesto que no era cobarde, mi orgullo impedía si quiera pensara en esa posibilidad.
-Pero con una condición- dije apuntándolos con mi dedo -No quiero bromas pesadas, ni que no intenten perder para gusto suyo.
-¡Genial! ¡Comencemos!- exclamó Theo antes de emprender al camino, mientras que Potter le seguía y me observaba con una odiosa sonrisa de victoria.
No te acostumbres a que vuelva a ceder, mini Potty.
Mis primos decidieron que comenzaríamos en la parte interna para dejar la diversión al final, cosa que todos estuvimos de acuerdo; aunque, para decir verdad, todo me parecía genial y divertido, pues no cualquier persona podría ver los retratos y las diferentes pinturas de la pared moverse.
Pasábamos por diferentes pasillos, pasadizos, puertas y salones, era realmente enorme este lugar y estoy segura que es casi imposible aburrirse, quien lo haría si estaba la Torre de Astronomía con un gran paisaje, como amé ese lugar y la pasividad que transmitía era inverosímil. Lastimosamente mi paz se rompió cuando mi prima me jaló del brazo arrastrándome gradas abajo, pues aún teníamos muchas cosas que conocer.
-¡Chicos! ¡Hasta que por fin los encuentro!- exclamó la chica Weasley provocando que bufara.
-¿Qué andan haciendo?- preguntó la hermana de Potty con esa sonrisa que siempre llevaba en sus labios.
-Le estamos dando a Mad y Nina un pequeño tour- respondió Scorpius.
-Oh, ¡es genial! ¿Qué tal les ha parecido el castillo?- preguntó la chica, obteniendo de mi parte una de mis mejores miradas venenosas logrando intimidarla al instante -Espero que disfruten- finalizó antes de despedirse e irse con Weasley.
-¿Por qué eres tan odiosa con ellas?- me preguntó Potter mirándome con seriedad haciéndome impactar, era la primera vez que no le veía esa estúpida sonrisa de niño bonito en su rostro
-¿Por qué tendría que darte explicaciones?- contraataqué fusilándolo con mi mirada.
Y ahí estaba nuevamente aquella tediosa y estúpida sonrisa, ya se me hacía bastante extraño que la dejase a un lado.
-Te propongo algo- me dijo aún con su sonrisa ladeada.
-No voy a aceptar nada que venga de ti.
-Sólo es un simple juego de Snap, pero…
-Propónselo a mis primos- traté de cortarlo, aunque fue en vano.
-Pero tendrá unas reglas que estoy seguro que te gustará escuchar- solo le observé dándole la primera y última oportunidad para que siguiera hablando sin que le interrumpiera -Si en la partida ganas, entonces me alejaré y nunca más volverás a escuchar una sola palabra que sea dirigida a ti- observé con curiosidad, el desgraciado tenía razón, sonaba interesante -Pero, si pierdes entonces me encargaré de que dejes tu orgullo y nos podamos llevar bien- finalizó con una mirada traviesa.
-Acepto- dije después de meditarlo unos segundos, antes de estrechar su mano por primera vez y observar como mis primos nos veían con diversión, estaba completamente segura que iba a ganar, pues nadie le gana a Nina Zabini.