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Historia 186774 — capítulo 4

-Hija ya me voy- dijo mi padre entrando a mi habitación.

-Genial- dije sarcástica.

-Deberás hacerle caso a tus tíos y comportarte.

-No me voy a ir de aquí si te vas- repliqué cruzándome de brazos.

-Nina ya hablamos sobre esto, pasarás el verano con tus tíos.

-¡No, tú hablaste sobre esto y no tuviste la delicadeza de preguntar si  estaba o no de acuerdo con eso!- exclamé molesta, estoy segura que será el peor verano de todos los veranos del mundo.

-¡Es que no te incumbe!- gritó mi padre dejándome helada, nunca antes me había gritado.

-Bien, si no me incumbe entonces a ti tampoco lo que haga o deje de hacer.

-Eres mi hija.

-Eres mi padre.

-¡Pero así no funcionan las cosas! ¡Sí, soy tu padre y por eso tienes la obligación de hacerme caso!

-¡No si te largas dos meses a Francia a hacer Salazar sabrá qué, dejándome en casa de mis tíos!

-Son cosas de trabajo, Nina.

-No te creo- dije mientras entrecerraba los ojos.

-Haz lo que te venga en gana entonces, pero no perderé mi traslador por pelear contigo- dijo furioso azotando mi puerta, mientras yo subía mis hombros y me tiraba en mi cama nuevamente, dije que no iría y no iré.

-¿Qué sucede aquí?- preguntó tía Astoria, genial ya llegaron por mí.

-Papá es un idiota.

-Nina…

-Tía Astoria estoy segura que tú también piensas que papá es un idiota- dije levantando mi ceja con obviedad provocándole una risilla.

-Sí, bueno, tal vez un poco- levante aún más mi ceja ante su respuesta -Está bien, es demasiado idiota, pero te quiere mucho.

-No he dicho que no lo haga.

-¿Entonces qué sucede?- preguntó sentándose a mi lado mientras yo suspiraba agotada, no podía decirle la verdad pero tal vez si podría decirle algo parecido a ella.

-Siento que después de este viaje algo va a cambiar, las cosas no serán como antes- respondí, recordando aquella noche que vi a mi padre escribir una carta en su despacho, y era algo que me inquietaba, nunca antes había escrito una carta y tampoco dejaba su despacho con llave.

-No lo creo cariño, todo seguirá igual, sólo son unos asuntos muy importantes de trabajo- me sonrió.

No es simplemente el trabajo tía y estoy segura de eso.

-Deberías ir empacando, ¿quieres que te ayude?- preguntó mi tía con esa dulce sonrisa que le caracterizaba, asentí en respuesta, no tenía de otra que dejar el tema quieto e irme a casa de mis tíos.

Mientras empacaba mi ropa y mi colección de libros de Agatha Christie, observé la foto de mi portarretrato, no podía creer que ya hubiesen pasado cinco años desde su muerte, ahora la extrañaba más que nunca, como me gustaría que me dijera que es lo que le sucede a mi padre.

-No te preocupes mamá, averiguaré lo que hace mi papá- le susurré antes de besar la foto como siempre lo hacía y  la guardaba en mi bolso.

-¿Estás lista?- me preguntó tía Astoria sacándome de mis pensamientos.

Asentí, tomé mi maleta y me dispuse a salir de mi habitación para encontrarme con el tío Draco y papá.

-Cuídate mucho Nina, volveré pronto te lo prometo- me dijo mi padre, se notaba lo arrepentido que estaba por haberme hablado de esa manera pero estaba claro que no pediría perdón, era igual de orgulloso que yo -Te amo hija, nunca olvides eso- finalizó para luego estrecharme fuertemente en sus brazos a modo de "disculpa" y besó mi cabeza.

-También te amo papá- pero porque te amo haré lo que debí haber hecho hace algún tiempo.

-Es tiempo de irme y tú también- susurró volviendo a besar mi cabeza -Nos vemos en dos meses, trataré de volver antes, ¿sí?

Asentí y sin nada más que decir, papá se despidió de mis tíos y se metió a la chimenea dejando que las llamas verdes se lo tragaran.

-¿Tienes todo?- preguntó Tío Draco.

Lance una mirada a las escaleras, pensando en el despacho de papá y las oportunidades que tenía para subir y descubrir lo que mi papá estaba guardando en aquel lugar.

-Sí, supongo que está todo- dije antes de meterme a la chimenea y desaparecer.

-¡Es genial que estés aquí, moco!- exclamó mi primo con una sonrisa al verme llegar.

-¡Scorpius!- regañó tía Tori.

-Sé que me adoras pedazo de Troll- correspondí a su sonrisa, mientras mi tía rodaba los ojos y se iba, pues odiaba que nos tratáramos así pero era divertido.

-¡Por fin llegas!- exclamó mi prima corriendo hacia mí detrás de Theo.

-¡¿Qué haces aquí?!- pregunté sorprendida.

-Yo también me alegro de verte, Nina- respondió con sarcasmo.

-Tonta, sabes que te quiero- le abracé.

-Nuestra tía nos ha invitado a pasar la noche para que mañana podamos ayudarla a organizar la mansión y la comida para el cumpleaños del teñido.

-¡Hey! ¡No soy teñido!- exclamó Scorpius con una mueca.

-No nos consta- dije soltando una carcajada, provocando un bufido de disgusto por parte suya.

-Nina, has dicho que me ibas a contar en vacaciones sobre aquel chico- dijo Maddie llamando la atención de mis primos, mientras yo la fusilaba con la mirada.

-O sea que los rumores eran ciertos- comentó Theo con mirada picarona.

-Si lo son o no, no les incumbe en lo absoluto- contraataqué molesta, ¡¿es que no me podían dejar tranquila tan solo un momento?!

-¿Qué te traes con Ethan Higgs?- preguntó Scorp con el ceño completamente fruncido.

-¿Qué te traes con Katherin Bole?- inquirí divertida.

-Sólo es un pasatiempo- me respondió con simpleza.

-¿Cómo también lo es Rose Weasley?- vi como mi primo sonreía de lado.

-No te interesa.

-Eso lo veremos- sonreí victoriosa.

Al día siguiente, tía Astoria se dispuso a levantarnos a Mad y a mi bien temprano para poderle ayudar antes de que los invitados comenzaran a llegar. Días atrás le había pedido a mi tía que me dejara traer una amiga, sabía que ella no tendría problemas al saber que mi amiga era Gryffindor, pero tío Draco era un asunto completamente diferente, no sé qué método habrá usado en su marido para que aceptara sin tantas réplicas, la verdad es que tampoco me gustaría saber lo que hizo.

Me sentía realmente cansada, no había podido pegar el ojo en toda la noche por pensar en las mil y una cosas que mi padre podría estarme ocultando, quería saberlo, sentía y tenía la gran necesidad de volver a casa y esculcar el despacho de mi padre, pero esta noche se me había hecho imposible, con Maddie las cosas eran complicadas y no estaba segura si era correcto decir lo que pasaba y lo que quiero hacer al respecto.

Sentí como la chimenea se activaba, era aún temprano para que los amigos de mi primo comenzaran a llegar, bajé por las escaleras para darme la sorpresa más grande que podría existir, mi tormento había llegado junto con su hermana melliza y ahora abrazaban a mi tía con cariño.

-Gracias por haber llegado antes como se los había pedido- sonrió mi tía.

-Nuestros padres les han mandado sus saludos- dijo Caroline correspondiendo su sonrisa.

-Muchas gracias cariño.

-¿En qué podemos ayudarle señora Malfoy?- preguntó el indeseable con amabilidad. Puto desgraciado, eres el mismo demonio.

-Me hace falta poner algunas decoraciones más, Nina y Maddie se están encargando de eso aunque realmente no les quedaría mal una ayuda extra.

¡Genial! ¡Lo que me faltaba! Desde las gradas podía ver la sonrisa ladeada del tedioso Potter, ¿no se cansa de ser siempre tan odioso?... Aunque, en realidad yo no me canso de ser odiosa, es más hasta disfruto serlo.

-¡Nina!- exclamó Caroline al verme.

-Hola Caro- saludé, a pesar de que al principio no me había llevado muy bien con ella, se podía decir que al pasar lo años me di cuenta que no era tan tediosa como su hermano, es más la chica era realmente agradable, aunque no podía decir lo mismo de la chica Weasley.

-Zabini- dijo el indeseable acercándose a nosotras con su típica sonrisa ladeada.

Lo miré y me dispuse a subir nuevamente las gradas aunque me lo impidió, Caro me lanzó una sonrisa cómplice y siguió con su camino dejándome sola con mi peor enemigo.

-Es de mala educación no saludar- comentó con burla mientras sostenía mi brazo.

-¡Que sabes tú de educación maldito acosador!- exclamé molesta, pues desde aquel estúpido juego de los Naipes explosivos no me ha dejado en paz, el desgraciado Troll había ganado y desde hace cinco años intenta hacer que nos llevemos bien, pero saben algo… ¡NO VOY A CEDER!

-¿Cómo es que te puedes llevar mejor con mi hermana que conmigo?- preguntó con el ceño fruncido.

-¿No tienes algo mejor que hacer que estar estorbando?- contraataqué furiosa.

-La verdad no- rió.

-¡Vete a la mierda!

-Vente conmigo- me sonrió de forma coqueta. Maldito estúpido.

-¿Nina?- sentí que me llamaron, interrumpiendo mis fuertes ganas de darle una patada en cierta zona, era un verdadero idiota.

-¡Ethan!- exclamé mientras bajaba corriendo por las escaleras antes de lanzarme a sus brazos, algo demasiado extraño en mí para decir la verdad.

-Te extrañé pequeña- me susurró en mi cabello, sonreí antes de clavar mis ojos castaños en los azules del rubio que tenía en frente y besarlo como si no hubiese mañana dejándome hasta mí misma sorprendida, este chico me había traído loca desde tercer año y hace algunos meses me había pedido salir pero le había dicho que lo pensaría, es extraño lo sé pero algo ya no era como antes y no aún no sabía con exactitud lo que era, ni siquiera sé por qué sentí la gran necesidad de besarlo pero debo admitir que besa genial.

-Sí acepto salir contigo- las palabras salieron de mi boca sin que yo les diera la orden, pero ya lo había dicho y supongo que mi subconsciente así lo quería, me encantaba Ethan era realmente sexy y hermoso conmigo, ¿por qué no darnos una oportunidad?

Ethan me sonrió complacido, acarició mi mejilla con ternura antes de levantar mi mentón y volverme a besar con la misma intensidad que lo había hecho. Abrí mis ojos y me di cuenta que Potter había desaparecido, sonreí entre los labios de Ethan y volví a cerrar mis ojos dejándome llevar por su experta y sensual boca.