← Historia 186912 · de
Historia 186912 — capítulo 2
La dueña de las Tres Escobas, Madame Rosmerta, está encantada de contar con lujo y detalles a quien la quiera escuchar, la primera vez que lo héroes de guerra; Harry Potter y Hermione Granger hicieron su primera aparición pública como pareja y nada menos que en su local. Por ser la propietaria, sentía que estaba realmente involucrada en aquella historia de amor y por ende sin culpa alguna, registraba cada una de las revistas de chismes del mundo mágico, atenta a cada uno de los pasos de esta pareja. Era su telenovela favorita, casi una adicción dominical.
Cuando ellos hacían su ya acostumbrada visita y tomaban la misma mesa cada viernes, madame Rosmerta no tardaba ni un segundo y les servía las primeras bebidas de la noche, todo por cortesía de la casa, obviamente. Por eso, cuando a través de un extenso reportaje perteneciente a la revista mágica *"corazón de bruja"*se enteró del quiebre entre estos dos jóvenes, no pudo sentir un leve deje de desilusión, pues sabía que había perdido dos de sus clientes favoritos
- o atracción turística - y su ausencia afectaría directamente a la economía del pub.
Sin embargo, cuando apareció Hermione tras el quiebre de su relación, el acostumbrado día viernes a la misma hora de siempre, un pequeño rayito de sol apareció en el corazón necesitado de chisme de madame Rosmerta. Sin perder detalle, la siguió con la mirada y no se sorprendió al verla ocupar la misma mesa de siempre, cargada con unos gruesos libros de tono carmesí. Dudó unos momentos pero fiel a la vieja costumbre, salto desde la barra y de inmediato puso sobre la mesa una botella tamaño individual de refrescante jugo de calabaza. La mirada que le dedico Hermione, le sirvió para comprender que nunca se le tiene que interrumpir la lectura a aquella bruja, aunque sea para servir bebidas gratis.
Hermione amaba las tres escobas, pues aunque su agenda semanal está con normalidad completamente ajetreada, siempre dejaba un pequeño espacio en ella para relajarse un viernes en la noche en ese local y solo con la agradable compañía de un libro, el cual siempre ha devorado con mayor entusiasmo que su propia comida.
Había pasado los mejores momentos de su vida en aquel pub y le era imposible no acordarse de las personas con las cuales compartió tardes enteras de cervezas de mantequilla. Sin embargo, visitar sagradamente el lugar no estaba clasificado como un acto puro de masoquismo, sino más bien, le proporcionaba un golpe de energía, dejando su corazón lleno de paz y así, poder enfrentar una nueva y ardua semana de trabajo.
Como acostumbraba aquellos viernes de invierno, Hermione se encontraba junto a la chimenea del local, hundida en una acolchada butaca de largo respaldo, leyendo con la nariz casi pegada a las páginas de un libro de tapas doradas y tipografía negra, mientras que distraídamente jugaba con el pequeño dije en forma de rayo que le colgaba del cuello. Su concentración estaba totalmente enfocada en un párrafo que titulaba "La antigua lucha por los derechos elfico y porque nunca salió a la luz", que no se percató, como algunas personas - en su mayoría, hombres - de los alrededores la miraban de reojo, sin perderse detalle de sus movimientos. Esto era casi como una rutina, Hermione nunca podría tolerar del todo como la gente se le quedara mirando. A veces sentía que todas esas miradas eran más bien de lástima y creía que todo fue gracias a ese estúpido reportaje de chismes que dejo su imagen como una desesperada y humillada mujer. Otras veces podía ver el brillo en los ojos de los niños que se atrevían - acompañadas por sus padres igual de encantados - a pedirle un autógrafo con palabras llenas de admiración y agradecimiento. Pero había perdido la capacidad de darse cuenta cuando un hombre estuviera interesado en ella. Desde que la consecuencia de la guerra mágica, se llevó lo único que más quería en el mundo, nunca fue capaz de volver a intentar una relación. Por ende, las miradas masculinas interesadas, en su mente, no eran más que miradas inescrupulosas e insolentes de hombres que no tenían nada mejor que hacer.
Alzó su mano a tientas por sobre la mesa y se encontró de lleno con la taza de chocolate caliente, la cual casi bota por su ciega búsqueda y sin despegar sus ojos del texto, se la llevó a los labios e hizo un mohín molesto con su boca al darse cuenta que su cuarta taza ya había llegado a su fin.
A regañadientes y cuidando de no perder la hoja en la cual iba leyendo, alzó la mano una vez más pero esta vez por sobre su cabeza, haciendo pequeñas señas tratando de llamar la atención de la mesera, pero esta, no daba señal alguna de haber captado el mensaje.
-
y cuando se necesita a la señora Rosmerta…
-
murmuró impaciente, cabeceando negativamente y mirando con el ceño fruncido hacia la portada del diario El Profeta, que descansaba sobre su mesa y rezaba de título "Cien maneras infalibles de evitar la libertad de su elfo doméstico" en grandes y gruesas letras negras. Crónica publicada el mismo día que Hermione propuso la ley al primer filtro de magos encargados de la tramitación de las leyes mágicas, antes de aprobarla. - Idiotas - gruño irritada.
-
Es exactamente la misma reacción que imaginé de ti, cuando recibí El Profeta esta mañana. -dijo una jovial y encantadora voz, y a la vez, horriblemente familiar.
Hermione, cerró los ojos con fuerza unos segundos y para cuando los abrió una extraña pesadez y nerviosismo se tomó por completo sus tripas. No quería levantar la vista, pues por extraño que parezca, se negaba aceptar que aquel sentimiento se extendiera más aun, con solo mirarlo. Había extrañado a esa persona más de lo que quería aceptar, sobre todo después que se marchara…el, Harry.
Cambio de pensamiento con rapidez, acompañado de una sacudida desdeñosa con la cabeza, no era el momento indicado para comenzar a pensar en dolorosas… trivialidades. Por eso, logro calmarse lanzando un largo suspiro y al levantar su mirada, quedo de inmediato con la sorpresa grabada en el rostro y sonrió.
Ahí estaba él, tan alto como lo recordaba. Su encendido cabello estaba desordenado a causa del viento y en sus hombros se derretía lentamente una capa de nieve. Su nariz estaba adorablemente enrojecida y su ancha sonrisa le recordó a Hermione aquellas tardes enteras que pasaron en Hogwarts, a la sombra de su árbol favorito a orillas del lago. Sin embargo, algo era diferente, Hermione no recordaba que la última vez que vio a su amigo, su piel fuera tan tersa, exenta de granos y protuberancias típicas de la adolescencia. Ni tampoco que la facciones de su cara fueran tan endurecidas ni impresionantemente masculinas y mucho menos que él se irguiera por sobre sus pies con tanto desplante y seguridad.
Pero de pronto cayó en cuenta y se sintió estúpida por no haberlo pensado antes: habían pasado 8 años, la gente cambia y sin duda él también lo había hecho.
Una sonrisa igual de grande que la de ella se posó inevitablemente en el nuevo rostro masculino de Ron, sus ojos azules brillaron de una forma que ella no pudo descifrar pero de igual forma, encantada se puso de pie en un salto.
-
¡Ron! - chilló Hermione sin poder contener la alegría que se posaba en su sonrisa, ni el brillo de sus ojos. Estuvo a punto de lazarse a sus brazos pero en último momento vaciló, casi perdiendo el equilibrio. No estaba segura si él le devolvería el abrazo ni tampoco, si este se alegraba de verla. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se habían tratado de mejores amigos y aunque le dolía, tenía que reconocer que a este Ron adulto, no lo conocía ni un poco. Sin embargo, lo miró en silencio observando cada detalle de su pecosa cara y como esta se amoldó correcta y atractivamente a un hombre de su edad.
-
Hermione - susurró desviando la mirada con una vergüenza obvia, al no poder ocultar como sus orejas se tornaban rojas. Ella sonrió al darse cuenta que aun podía reconocer ese rasgo de él y Ron, a pesar del pequeño aturdimiento producido por la incomodidad del saludo, alzó los brazos con lentitud y los llevó a los hombros de ella, acercándola con suavidad y enterrando levemente la nariz en el esponjoso cabello castaño, cerrando los ojos y disfrutando del breve momento de tener a la mujer que amaba entre sus brazos, aunque solo fueran unos segundos.
Cuando Hermione envolvió sus brazos a su alrededor y se aferró a él, hundiendo la cabeza en su pecho, Ron sintió como si un grito de júbilo comenzara a subir por su garganta, por lo que lo comprimió lo mejor que pudo y tragó con dificultad, antes de separar los brazos de ella y darse cuenta que su natural aroma a Jazmín, se impregnaba sin poder evitarlo, en su húmeda chaqueta azul.
-
vaya… - dice Hermione, rompiendo el silencio y enjuagándose una silenciosa lágrima- parece que te he extrañado. -
-
¿E-enserio? - Tartamudea Ron y mentalmente se imaginó golpeándose con la palma de la mano en la frente. Patético comienzo, pensó.
-
¡Claro! - dijo sonriendo a pesar de la repentina inseguridad acumulada en sus hombros, pues no sabía cómo dirigirse a Ron. Eran mejores amigos, era verdad, pero en un pasado, cuando ambos tenían 18 años ¿Y ahora? ¿Quién era esta persona la cual acababa de abrazar? Observó con mayor detenimiento sus rasgos y casi pega un brinco al detectar la ansiedad en su rostro. Hermione de repente tenía unas inmensas ganas de llorar de alegría, pues para ella reconocer un segundo rasgo en él con tanta facilidad, significaba que no había cambiado tanto o quizás nada. - ¿me quieres acompañar?
-
preguntó expectante, señalando la mesa repleta de libros con un ademán distraído de su mano.
-
¿no estoy interrumpiendo nada? - dice Ron, indeciso y rogando por no recibir una respuesta afirmativa.
-
¿ves alguna otra taza?
-
pues… - dijo aturdido cuando recorrió la mesa con la mirada y encontró una pequeña y solitaria taza vacía. Pero luego una nueva duda saltó en su desastrosa mente - ¿no esperas a nadie?
-
Ron, no necesito de nadie, si quiero venir a tomarme una taza de chocolate caliente, tengo suficiente con mi propia compañía - dijo Hermione casi como una cantinela, como si dijera esas palabras muy a menudo. Aquel hecho sorprendió a Ron, pero luego recordó y entendió su comportamiento - ¿y bien? - apresuró
-
por supuesto - sonrió y deslizó su chaqueta lejos de su torso. Al tiempo que Hermione sacaba su varita mágica desde su chaqueta, colgada en el respaldo de la silla y con un movimiento fluido, redujo la enorme cantidad de libros que reposaba en el asiento continuo al de ella y cuando eran del tamaño de una caja de fósforos, se la metió al bolsillo de sus jeans.
Ron ocupó el asiento de inmediato.
-
¡cuántos libros! - Observó tratando de parecer relajado y rogando que ningún silencio incomodo se posara entre ellos, no sería capaz de soportarlo - creo que te identifiqué por ellos en cuanto entré al pub.
-
lo dices como si te sorprendiera - dijo Hermione con las mejillas encendidas y una sonrisa tímida
-
¡claro que no! - Dice Ron de inmediato, mucho menos tenso - ¡lo que me sorprendería es que no los llevaras encima!- Hermione rio, esta vez más tranquila y Ron sintió que el mundo se detenía.
Se permitió observarla ¿Qué importaba si Hermione lo descubría haciendo? No podía dejar de mirar como ella se ponía un mechón rebelde por detrás de las orejas y casi tuvo el impulso de extenderse por sobre la mesa y ayudarla, pero se resistió manteniendo sus manos entrelazadas. Con tan solo pensar en hacer un acto que requiera una cercanía excesiva, un escalofrió recorría su espalda y sus manos comenzaban a cosquillear.
Debo relajarme, pensó Ron. Esta puede ser una nueva oportunidad.
¿Qué? - dice Hermione incomoda. Ron pego un brinco cuando se dio cuenta que se estaba dirigiendo a él, interrumpiendo la lucha interna y sus nervios.
-
¿ah?
-
respondió distraídamente. De pronto ser descubierto, comenzó a importarle.
nada, Hm… - duda - estabas mirando-me
-
¡ah! Si, si, es que has cambiado mucho, Hermione - dijo extendiendo una sonrisa ladeada y posando sus brazos en la mesa, adoptando una postura más relajada.
bueno, ambos lo hemos hecho - dijo sonriendo mientras tomaba con sus manos el tazón vacio e inmediatamente su rostro se torno fastidiado. Alzo la mirada y recorrió la estancia con ojo escrutador.
Interesante cambio de humor, pensó Ron.
-
maldita mesera - gruñó en voz baja, Hermione
-
¿qué? - Ron pregunta sobresaltado, definitivamente no estaba acostumbrado a escucharla maldecir.
-
nada, nada. Es… esa mesera - dice con un movimiento de cabeza señalando a la muchacha, mirando hacia toda la estancia y evidentemente esquivando su mesa - la he llamado desde hace un rato y aun no se acerca. - un mohín ridículamente adorable adornó su rostro y Ron no pudo evitar sonreír y contemplarla.
-
pues ve a la barra - dice conteniendo la risa
- no quería dejar mis libros tirados y tampoco traerlos para arriba y abajo.
-
¡pero si ahora son pequeñísimos! - la carcajada se le escapo sin poder reprimir mas y sintió un alivio en sus mejillas tensas por el esfuerzo. Aun así, Hermione no lo encontró ni mínimamente gracioso y con el entrecejo fruncido se dedico a mirar como Ron advertía su semblante y recuperaba la compostura poco a poco - lo siento, lo siento - dijo respirando hondo - ¿Qué te ibas a servir?
-
¿ahora? Nada, muchas gracias.
-
¡vamos Hermione! Fue muy gracioso
-
si claro, me parto de la risa - dice irónica soltando un suspiro molesto - no lo es cuando la estu… aquella mesera esta ignorándote todo el tiempo. No es solo hoy es ¡siempre! Aun no sé cómo madame Rosmerta no le llama la atención, cuando cada viernes me regala bebidas gratis y me trata como su cliente favorito.
-
Hermione Granger - dice Ron con falso asombro y ojos como platos - no me digas que te estás aprovechando de tu fama como héroe de guerra - chasqueo la lengua y movió la cabeza con desaprobación - nunca lo imagine de ti - y sonrió. Hermione se sonroja culpable, le escruta el rostro con avidez y luego de medio segundo cae en cuenta de su falsa sorpresa.
-
como si tu nunca lo has hecho - dijo Hermione con una mirada picara
-
¡no es mi culpa! La fama me persigue - ambos rieron - ¿qué te vas a servir? - dijo serenándose y poniéndose en pie.
-
Chocolate caliente - respondió de inmediato, relamiéndose. Miro a Ron y su masculina estatura le produjo irritación. Odiaba sentirse pequeña, por lo que desvió de inmediato la mirada, hacia la taza envuelta en sus manos.
-
¿Chocolate caliente? - Repitió incrédulo - ¿Por qué… porque no tomas conmigo una cerveza de mantequilla? ¿Por los viejos tiempos? - finalizo con una extraña mirada enternecida muy parecida al perro de su patronus. Reluciente y llena de esperanza.
-
Está bien - cedió - pero en un futuro no muy lejano, me debes una exquisita y rebosante taza de chocolate caliente.
-
hecho - respondió Ron con una sonrisa de oreja a oreja. Se lleno de regocijo con la propuesta de Hermione y la perspectiva de tener un segundo encuentro con ella hizo que se corazón bombeara con mayor ahínco.
Se alejo hacia la barra, donde una atenta señorita, corrió atenderlo.
Con las bebidas en la mano, no pudo evitar sonreír con petulancia. Ya deseaba escuchar las protestas de Hermione ante las veloces atenciones de la mesera.
-
¡no es justo! - Exclamó Hermione - ¡fue como… fue como un minuto!
-
¿Qué te puedo decir? - Dice encogiéndose de hombros modesto, volviendo a tomar asiento - ser pelirrojo y un Weasley, tiene sus ventajas.
-
y que lo digas - murmuro frustrada.
-
¿y bien? - Dijo destapando su botella y mirando fijamente a Hermione - ¿por quién quieres brindar?
-
por nosotros - dijo de inmediato, con soltura y decisión - por nosotros y los reencuentros - chocaron sus botellas y Hermione antes de beber el primer sorbo, alzo la mirada por sobre su copa y la fijo en su acompañante. El contacto visual le produjo una extraña corriente viajar por su cuerpo.
Cuando terminaron la primera cerveza, la conversación se torno amena. Las palabras salían con mayor facilidad, como si el largo periodo en el cual no se habían visto, nunca hubiera existido. Hermione creía que su calor corporal llegaría a puntos insospechados si seguía bebiendo como lo estaba haciendo. Cuando dio un vistazo a la mesa que ocupaban, se llevo una sorpresa al verla llena de botellas vacías. Luego miro a Ron y un delicado rosado se posaba en sus pecosas mejillas, su sonrisa estaba ancha y el color de sus ojos parecía resplandecer. Lo estaban pasando de maravilla, ponerse al día con su querido amigo era lo mejor que le había pasado… en mucho tiempo.
Terminaron otra botella y la charla poco a poco fue introduciéndose a campos más personales. Fue así como Hermione pudo rellenar los huecos perdidos de información en lo que respectaba a la vida de Ron y todo lo que sucedió con los años de distancia e incomunicación. Se sentía avergonzada, nunca reconocería que toda la información la había obtenido desde la sección popular de "El Profeta".
Ron parecía cada vez más entusiasmado contando lo que había hecho, hasta que en un brusco cambio, su rostro lo cubre un leve velo de tristeza y con la voz un poco mas ronca de lo normal dice:
supongo que te habrás enterado que estuve a punto de casarme, en Noruega.
Hermione abrió los ojos sorprendida, por supuesto que se había enterado; a cada lugar que iba en el mundo mágico no se hablaba de otra cosa. Recordaba horrorizada cuando El Profeta adornó su portada con una foto de un Ron de 23 años abrazando con cariño a una bruja rubia, bajita y de expresión bondadosa. Las letras que encabezaban el articulo rezaba "Héroe de Guerra, abandonado al altar". Hermione no pudo leer el artículo interior, le daba asco pensar en cómo habían violado la privacidad de su amigo. Y por eso, pensaba que ese tema se demoraría un poco más en ser mencionado.
También se entero a través de un casual monologo de Ron del ataque que sufrió por los mortífagos, en una pequeña aldea al norte de Alemania. La culpa que sintió por haber cortado la comunicación con él, floreció de inmediato tras esas palabras. Ron con un tono tranquilizador, nada propio, le aclaraba la poca importancia que tenía el incidente, puesto que solo se enfrento a dos mortífagos muy borrachos y poco hábiles. Hermione decidió confiar en su palabra. Sin embargo, tenía la profunda sospecha que Ron estaba bajando el perfil al enfrentamiento.
Los clientes de la taberna comenzaron a retirarse a medidas que la tarde iba transcurriendo y cuando la luz que entraba por la ventana fue reemplazada por velas que frotaban por sobre las cabezas, el ambiente se torno lúgubre e intimo. Influenciados por la atmosfera, los recuerdos de la juventud y los estallidos de risas, se transformaron en susurros y miradas traviesas.
Hermione, sentía una gran pesadez en el estomago cada vez que Ron le dirigía una mirada brillante. Se sentía tan extraño coquetearle y sonreír, entre encantada y avergonzada cuando la alagaba. Pero ella sabía que se estaba dejando querer por un hombre atractivo y agradable, que resulto ser uno de sus mejores amigos.
Bostezo escandalosamente y miro su reloj, pegó un brinco cuando se dio cuenta que dormirá menos de 6 horas y se debatió internamente en ignorar la hora y continuar con la grata conversación o irse a su departamento y llegar a la hora a la cita con su madre por la mañana.
Decidió la segunda opción, echaba de menos a su madre.
-
ya es hora de irme - dice con una sonrisa apenada y levantándose con lentitud, Ron la imita de inmediato - fue un placer reencontrarme contigo - dice mirándolo con cariño - Ron… hay algo que no te he preguntado - dijo tornándose nerviosa de repente.
-
pues adelante - le insta.
-
¿volviste… para quedarte? - Pregunta haciendo una mueca - ¡Argh! ¡No! ¡Eso sonó como el titulo de una canción! Lo diré de nuevo - carraspeo - ¿volviste a Inglaterra indefinidamente?
Ron la miro intensamente y pensó unos momentos antes de responder - creo que depende de varios factores.
entonces esperare el chocolate caliente que me prometiste, antes que salgas del país de nuevo - dice mordiéndose internamente la curiosidad de preguntar qué tipo de factores serian. Rebusco en su cartera pero antes de poder sacar unos cuentos galeones Ron la ataja.
- permíteme, por favor -
-
oh por Merlín, no. - Dice rotunda - no me gusta que paguen lo que me he servido.
insisto - Ron sonríe, no le sorprendió que Hermione le dijera algo así
Definitivamente no. - replica testaruda.
- ¿qué tal si al chocolate caliente no lo hacemos esperar y mañana lo acompañamos con una cena? - soltó de repente y antes de arrepentirse - te dejare pagar hoy, pero mañana iras a cenar conmigo.
Hermione le escruta el rostro y noto nuevamente las adorables orejas coloradas, sonrió dichosa y dejando finalmente las monedas sobre la mesa dijo - trato hecho.
Ron casi cae de bruces si no hubiera sido por Hermione.
Habían aparecido en un callejón desolado muy cerca del departamento de la bruja y al tambalearse ligeramente sintió la firme mano de Hermione sujetando su brazo y el contacto, además de un ingrávida vergüenza, provocaron que Ron tuviera su rostro del color de su cabello.
Se miraron unos segundos y notaron que la cercanía era palpable. Ambos retrocedieron un paso, con las miradas clavadas en distintos puntos del callejón, tratando de no notar el tenso ambiente que los cubrió de repente.
Hermione, se echa un riso por detrás de su oreja y sonríe involuntariamente, pues no puede creer que a su edad, aun se comportara como una completa adolescente. Así habían sido las últimas diez citas, ambos portándose como niños, limitándose a miradas inocentes y un delicado rose de manos de vez en cuando.
No obstante, Ron estaba distinto y no era solo por su apariencia, si no también por ciertos rasgos nuevos en su personalidad que impresionaron mucho a Hermione, y ella no podía evitar hacerlo cada vez que Ron demostraba un despliegue de caballerosidad y elegancia. Sin embargo, sus ojos aun conservaban el brillo travieso de la época de antaño. Le gustaba tanto este nuevo Ron que Hermione sabía que esas nuevas sensaciones eran una completa locura.
-
¿vamos?
-
Dijo Ron con una sonrisa y encogiéndose de hombros, como si le divirtiera la situación, sacando de un breve aturdimiento a Hermione.
-
vamos
-
respondió
No era un camino particularmente largo desde el callejón hasta el departamento de Hermione pero aun así la atmosfera ayudo a que fuera extenso. Estaban en un profundo silencio, lo único que se escuchaba por la calle desierta eran los tacos de la bruja que caminaban con una lentitud acompasada. Ambos sabían la incomodidad que sentía cada uno y ambos como unos adolescentes, temían abrir la boca y decir un comentario nada propio para la ocasión.
Al llegar en frente de las escaleras que daban al condominio, Hermione exhala con fuerza y su rostro se volvió rojo de coraje.
basta, esto es ridículo ¿no lo crees? - Dice deteniéndose en seco - ¡ridículo!
-
¿a qué te refieres? - dice Ron con sus azules ojos ampliados de la impresión
-
¡de esto Ron! ¡Los silencios, las miradas, los roces!
-
lo sé - dijo Ron con un suspiro y cansado se hecho el cabello hacia atrás - entonces… ¿te molestan? ¿Quieres… parar?
-
¡no! ¡No! - Dijo Hermione rápidamente - es solo… es solo que desearía poder dejar de comportarme como una niña y creo que la mejor manera de dejarlo es… bueno, diciéndote que… Am, me gustas - dice cerrando despacio los ojos a cada palabra - en verdad… lo digo en verdad.
-
oh - fue lo único que atina a decir Ron
-
si… oh - Hermione se sienta lentamente en las escaleras y mira como su amigo la acompaña
francamente no me lo esperaba
-
lo sé, es que simplemente me irrita comportarme así… tengo 26 años ¿no? Debería comportarme como tal y ya… sé que no sientes lo mismo y ah, no te preocupes, el alivio de sacarme esta sensación es más gratificante al que me hayas correspondido el sentimiento… entonces…
-
para ahí - Ron la interrumpe - yo no he dicho que no te corresponda, es solo que… - duda
¿que?
-
Hm, nada
¡solo dilo!
-
no te enojes
-
no puedo prometer eso
entonces no lo diré
-
solo dilo Ronald, ¡por favor! Recién estaba hablando de no comportarnos como inmaduros
-
está bien - dice suspirando - Harry...
-
¡ah! Harry…
-
es mi mejor amigo
-
eso lo sé - dijo Hermione Rodando los ojos irritada por tocar el tema.
-
si, por supuesto. Tú eres su ex y una importante
¿Cómo lo sabes? - dijo Hermione dejando atrás la falsa sorpresa y decidiendo ser honesta. - nosotros comenzamos nuestra relación años después del comienzo de tu viaje
-
sí, pero tenía que ser muy tonto o poco observador para no darme cuenta que en algún punto ustedes tendrían algo… fue una de las razones por las que planee el viaje…
-
no lo dirás enserio - dice Hermione tapándose la cara con horror ante la nueva información.
-
no quiero hablar de eso ahora, por favor. No me quiero salir del punto principal… ya tendremos la ocasión para aclararlo, mas adelante. - dice haciendo un ademán con la mano, restándole importancia al asunto.
entonces, continua
-
Eres la ex novia de Harry y el es mi mejor amigo ¿entiendes? No podía decirte que me gustas hasta tener las cosas claras con él, no quiero perder su amistad, antes quería saber si a él le parecía bien… y bueno, esta noche me proponía de-declararme, pero me adelantaste.
-
entonces
-
Hermione se relamió los labios, los cuales se le habían secado de un momento a otro - ¿querías un tipo de aprobación por parte del?
-
se que suena estúpido, pero para mí es importante.
Hermione asintió lentamente y enfoco sus ojos con irritación sobre el rostro de Ron, al mismo tiempo, que encerraba su puño en el dije de rayo que colgaba de su cuello. Y dijo - si te ibas a declarar hoy, eso quiere decir que ya has obtenido respuesta de él. - Ron asintió - ¿le enviaste una carta con tus sentimientos hacia mí? - dijo con voz glacial
-
¿aun lo amas? - dice Ron ignorando la pregunta, enfocando su vista en Hermione y procurando no apartarla, su corazón dejo de latir ante la expectación de la respuesta.
-
No - Dijo Hermione después de un silencio en el cual trato de buscar en su interior si aún quedaba alguna llama con el nombre de Harry y se sorprendió gratamente al encontrar en su cuerpo y mente, solamente ese dije que se negó a quitar después de que su ex novio la dejara de una forma completamente cobarde e inmadura y convirtiéndolo en el símbolo a no entregar todo de si a los hombres.
Ron le escudriño el rostro muy de cerca, su respiración convertida en vaho acariciaba suavemente la nariz de Hermione y ella trato de desechar cada pensamiento con respecto a lo adorable que se veía Ron con la nariz roja por el frio.
-
te creo - dijo Ron en un susurro
-
no importa si me crees, importa si confías en mi y en mi palabra. - dice insegura, evitando que Ron siga acercándose, poniendo las manos en su pecho.
-
tú nunca mientes - susurra de nuevo mirando los labios de Hermione y embriagándose con su respiración acelerada.
exacto - dice en un hilo de voz y retiro la barrera que ella misma se había impuesto con cualquier hombre, bajando las manos en signo de haber sido derrotada por el amor y permitiendo que Ron entrara a su tan amado espacio personal - ¿estás de acuerdo? -
-
¿con que? - Responde Ron llevando su mano hacia la nuca de Hermione y enredando suavemente los dedos en su cabello
-
Ron - regaño en un susurro - no me estas escuchando.
-
perdí el interés hace un par de segundos - dice atrayéndola finalmente hacia él y sonriendo, presiona los labios con delicadeza sobre los de Hermione.
Y su mundo dio vueltas mientras en cada uno de los países lanzaban fuegos artificiales al cielo con regocijo. Había esperado mucho tiempo para probar sus labios, jamás pensó que ese día llegaría y pensó, mientras la atraía a su cuerpo cara vez más, en lo mucho que valió la pena, la espera.
Hermione no podía creer que había estado besándose con su antiguo mejor amigo durante horas en el sofá de su living. Se miro al espejo y se admiro al ver sus ojos radiantes de alegría, con los labios furiosamente rosados e hinchados y un atado de mariposas haciendo estragos en el estomago. Fue ahí, cuando tomo la decisión final.
Esa noche, ya nada colgaba del cuello de Hermione.
HEy! Hola!
He demorado un montón en subir un nuevo capítulo, ¡pero aquí esta!
Gracias a todos los que se atrevieron a escribir un comentario en el capitulo anterior, muchas gracias! Sobre todo por ocupar el preciado tiempo de ocio en esta historia! Los adoro! Me sorprendió mucho que mi primer cap haya tenido tantos comentarios, fue hermoso.
Prometo tratar de avanzar más en la historia, tengo tanto que contar y estoy tan entusiasmada por que lo lean, que será fantástico, se los prometo!
Nos vemos el próximo capítulo!
Y una vez más dejen sus comentarios para saber que tal les parece!
besos!