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Historia 186912 — capítulo 4

Hermione se calzo los blancos zapatos altos y se puso en pie. Su tacón en forma de una gruesa aguja toco el suelo e  irrumpió el silencio de la habitación en penumbra.  Exhaló un suspiro y caminó derecho hacia el espejo de cuerpo entero, observándose con indiferencia. Su cabello estaba perfectamente ondeado gracias al talento oculto de Luna, quien dejo unas suaves ondas de melena castaña acariciar su espalda hasta casi bajo el codo. Su vestido fue un regalo de Ron; ese mismo día era su cumpleaños y al despertase por la mañana había encontrado sobre su cama un paquete cuidadosamente envuelto y al abrirlo se llevo esa grata sorpresa,  pues era todo de su gusto y estilo. Con nerviosismo, se quito las arrugas inexistentes de su vestido en caída de tubo y aspiro hondamente antes de soltar el aire con actitud resignada.

Había llegado el día y Hermione no creía ser capaz de soportarlo. 

No le contó a Ron. Cuando este salió del baño aquel día en el restaurant, Hermione se guardo la confirmación de Harry sobre la cena de compromiso en el bolsillo de su chaqueta y procuro que su rostro no mostrara una mueca de consternación.  De noche, no pudo dormir y aunque estuviera rodeada por los cálidos brazos de su novio, fue inevitable desvelarse pues una extraña pesadez se había posado en su estomago desde que había reconocido la desordenada letra de Harry.

En el momento que había aceptado que iba a pasar la noche en vela, decidió poner sus pensamientos en orden; el primero que reconoció sin problemas fue la furia. No podía creer que Harry, después de todo el tiempo que paso fuera de Inglaterra, precisamente haya decidido volver para su cena de compromiso. Luego lo entendió, sabía que el lazo de los chicos era mucho más fuerte de lo que ella pudiera entender. Incluso ambos siguieron siendo amigos aun cuando el uno y el otro habían salido con la misma chica. Hermione enrojeció de rabia hasta las cejas al recordar cuando Ron le había pedido un tipo de autorización a Harry para salir con ella y este indiferente se la concedió. Resoplo indignada y comprendió que nunca fue importante para él, no lo fue antes y menos lo será ahora. Ya que si vuelve, será por Ron y no por ella.

Hermione abrió la boca extrañada y sofoco un gemido. Era imposible que ella siguiera teniendo sentimientos hacia Harry pues estaba segura que lo único que sentía por él era una tremenda aversión y el hecho que su corazón palpite con fuerza cada vez que Ron suelte un suspiro en sueños y el aire roce su piel, era la prueba definitiva que no había nadie a quien amara mas.

Esa noche, después de besar el pecho de Ron y abrazarlo con suma delicadeza para no despertarlo. Concluyo, que no volverá a tener ni un pensamiento sobre Harry, que no lo odiaba pero tampoco le generaba simpatía y menos anhelaba su regreso. Por lo tanto, para la cena de compromiso, lo trataría como si nunca hubieran compartido una historia; lo saludaría con cortesía, le tendería la mano y recibiría las felicitaciones con una sonrisa discreta ¿Qué tan difícil podría ser?

Camino con paso alicaído hacia la gran ventana, donde podía apreciar el techo de la carpa. Un banderín dorado la encabezaba ondeando lentamente. Pudo distinguir la cabeza rojiza de su novio, caminando con nerviosismo por entre medio de los meseros, ayudando a ubicar las sillas alrededor de las mesas o solo caminando de aquí para allá sin poder estarse quieto. Hermione sonrió pues pensó que todo aquello que estaría por venir, merecía la pena, por el.

Abrió la puerta del dormitorio de Ginny y casi da un paso atrás cuando el bullicio llego a sus oídos. La banda que habían contratado estaba afinando sus instrumentos y al parecer lo hacían en la sala de estar, por lo que quedaban ahogados los gritos de la Sra. Weasley, aunque no del todo ya que igualmente escuchaba frases como "¡la sillas van de ese lado!" o "¿George, donde dejaste tu corbata?".

Apenas puso un pie en el primer piso, Hermione tuvo que apoyarse en la pared para no caer, pues unos bracitos le abrazaron fuertemente las piernas.  Miro hacia abajo y una pequeña carita sonrosada de ojos castaños y cabello azul, le sonreía travieso. Hermione se percato que le faltaban los incisivos superiores y sonrió también encantada.

  • ¡Teddy! - dijo tomándolo de las axilas y con fuerza lo levanto para darle un abrazo apretado. Hermione dio un sonoro beso en su mejilla y Teddy rio. - ¡estas cada vez más grande! ¡Ya no te puedo! ¿O será que estoy más vieja y débil?

  • no, no - dijo Teddy cabeceando y sonriendo - ¡estoy más grande! ¡Ya alcanzo a mirarme en el espejo del baño sin usar el banquillo!

  • Wooooow - dijo Hermione dejando al niño en el piso - ¡y ya estas cambiando tus dientes! ¡No lo puedo creer!

  • Sip - dijo dando un saltito - mi mena me los saco con la varita.

  • ¡que genial!

  • ¡sí que lo fue!

  • Dijo moviendo las manos frenético - mi - mena me pidió que abriera la boca y me dio mucho miedo pero luego de un chispazo, mis dientes salieron volando y los atrapo ¡no me dolió nada!

  • ¡eres muy valiente! - Dijo Hermione sonriendo y alborotándole el cabello - ¿Dónde está tu abuela, Teddy?

  • mi mena esta en el jardín - dijo tomándole la mano y tirando con sus fuerzas hacia la puerta de la cocina - ¡vamos! ¡Esta todo tan mono! ¡Tío Ron me prometió que podía comer todos los calderos de chocolate que quisiera! ¡Creo que a mi menano le hizo mucha gracia pero hoy es un día especial! - dijo rápidamente sin siquiera tomar una respiración. Hermione lo escuchaba maravillada. Normalmente apenas podía soportar a un niño bullicioso pero Teddy era otra cosa, lo adoraba profundamente y hacia todo lo posible para estar lo más presente en su vida.

  • ¿especial? - Dijo Hermione con una sonrisa enigmática - ¿Qué pasa hoy, Teddy?

  • pues… - dijo parando abruptamente. Ya se encontraban en el jardín y Hermione percibió por el rabillo del ojo que Ron se les acercaba con una gran sonrisa satisfecha - no lo sé Tía Mione - la miro con grandes ojos - no es mi cumpleaños ¿cierto?

  • no querido, no lo es

  • entonces… es… ¿el tuyo? - dijo mirándola nervioso

  • eh, si. Pero no por eso estamos Armando…

  • ¡es tu cumpleaños! - grito el niño lleno de alegría pero tal como la risa había llegado, de sopetón su rostro se torno alicaído y triste.  Hermione se preocupo y esperó a que continuara - no te tengo regalo tía, perdóname…

  • ¡ah! - Salto Hermione y se agacho para estar a su altura - no te preocupes… - pero Hermione se interrumpió y con asombro vio como Teddy se inclinaba y posaba una mano en la tierra. Al instante una pequeña flor amarilla nace y el niño con la felicidad surcando sus adorables facciones, la toma y se la ofrece - ¡oh, Teddy! ¡Gracias! - lo abrazó como si de un hijo se tratara y con el corazón lleno de orgullo - ¿Cómo lo hiciste?

  • no lo sé - dice con sus mejillas ruborizadas - solo a veces pasa ¡pero esta vez resulto y porque yo quería! - Dijo radiante y lucho contra los brazos de Hermione para soltarse de ella - ¡iré a contárselo a mi mena!

  • y se perdió de vista, corriendo entre la gente.

Al ver al niño partir, Ron se acerca finalmente a paso rápido y tomándola  por la cintura a Hermione, le planta un delicado beso en sus mejillas y la voltea con suavidad.

  • ¿te digo algo? - dice mirándola con ojos encendidos - no puedo creer que sea cierto, que me casaré contigo - dijo estrechándola mas, Hermione posó las manos en su pecho y lo miraba atenta con sus mejillas levemente sonrosadas - esto - hizo un movimiento amplio, abarcando la carpa y el jardín en sí - hace que me dé cuenta que es real y no… y no un sueño, Hermione.

  • Ron… - dice Hermione en un suspiro y sonríe, inclinándose con las puntas de los pies y besándolo profundamente en los labios - te amo - lo miro a los ojos y Ron sonríe abiertamente, eufórico.

La Señora Weasley, ataviada en una elegante túnica azul cielo, salió de la cocina a paso rápido en dirección a los novios, quebrando el  tierno momento y obligándolos a ubicarse en la entrada de la carpa a la espera de los invitados que se aparecerían fuera de  la verja del jardín.

Un par de magos Reporteros con credenciales amarillas colgando de su cuello, fueron los primeros en llegar. Saludaron a la pareja y George se les acerco de inmediato pidiendo la autorización para luego, dirigirlos al fondo de la carpa, donde podrían tomar foto sin la necesidad de interrumpir lo que sería la cena. Luego varias parejas vestidas con túnicas de colores chillones aparecieron y fueron encantados a estrechar la mano de la joven pareja. Hermione sonreía con cortesía, aun cuando sentía como su corazón palpitaba rápidamente, ante la inminente llegada del mejor amigo de su novio. De repente una joven con su reluciente pelo rojo y una túnica verde bordada con hilo dorado, se acero con una ancha sonrisa y paso rápido, echándole los brazos al cuello de Hermione, apretándola contra si, como hermanas.

  • ¡Ginny! - Su grito de sorpresa quedo ahogado en el cuello de esta - ¡pudiste venir!

  • no me perdería ni un segundo este acontecimiento - dijo dándole un beso en la mejilla y lanzándose a los brazos de su hermano.

  • es solo una cena, Ginny. No tuviste que posponer tu entrenamiento - dijo Hermione mirándola con el ceño fruncido.

  • ¡estás loca! - Salto con ojos brillantes de emoción - cualquier cosa que tenga que ver contigo y el imbécil de mi hermano…

  • ¡hey! - protesto Ron

  • es mucho más importante que una tonta practica - continuo ignorando a su hermano - Ya me pondré al día y cumpliré con el castigo del entrenador. - dijo encogiendo los hombros restándole le importancia.

  • Ginny…

  • ¡es una broma! - dijo soltando una risita

  • mas te vale, enana. Con George hemos apostado mucho a que ganan la serie nacional - dijo amenazándola con el dedo y esquivando la mirada de Hermione a toda costa.

  • gracias por apostar por mí, pecoso. - ironizo Ginny.

  • ¡tú también las tienes!

  • ya, pero las mías son adorables - dijo pestañeando coquetamente y después de dirigirles una amplia sonrisa, camino hacia la carpa y se perdió en el tumulto de gente.

Ron cabeceo divertido y mirando a Hermione dijo:

  • ya están todos ¿no?  Creo que ya no falta nadie - su novia lo miro y sintió como el vértigo se apoderaba de ella, abrió los labios para decir algo pero luego los cerro y apretó la boca, dejándola en una fina línea.

  • no - dijo finalmente - también creo que no falta nadie - Hermione sintió que sus palabras habían rebotado en una pared, pues Ron no le prestó atención en absoluto. En cambio, con grandes ojos llenos de sorpresa y reconocimiento, la boca ligeramente abierta en una mueca de shock, miraba con completa atención hacia la verja, la cual se había abierto una vez más con un rechinar de sus goznes. Hermione desvió la mirada de su novio con tanta rapidez que sintió un pequeño dolor en el cuello, pero de inmediato fue eclipsado por el tamborileo de su corazón, el entumecimiento de sus piernas y el extraño sudor frio que se había apoderado de sus manos, junto con el comienzo de un aura de ira.

Harry, alto y elegante, vestido con un traje muggle azul marino y camisa blanca con el ultimo botón abierto, contrastaba con sus endurecidos rasgos y piel bronceada. Entraba a paso lento lleno de un aura de confianza, con las manos en el bolsillo y una sonrisa enigmática. Se planto en frente de su mejor amigo quien lo observaba aun en estado de shock, abriendo la boca como si fuera un pez incapaz de pronunciar palabra. Finalmente, Ron soltó un gemido de excitación e incredulidad y extendiendo los brazos indecisos grito:

  • ¡no puedo creerlo! - Su voz temblaba de la emoción y en su cara no podía encontrarse una sonrisa más ancha - ¡Harry! Pero que… ¡qué haces aquí! Pensé que no vendrías, pensé que la lechuza había extraviado la carta ¡Pensé que no vendrías! - volvió a repetir  y se lanzo a los brazos de Harry, sin poder contenerse más. Harry lo recibió y cerró los ojos disfrutando del tacto de aquel que en otros tiempos había sido la persona más importante en su vida.

  • si recibí la carta, Ron - dijo separándose suavemente y mirándolo a los ojos - y también envié mi confirmación, al parecer mi lechuza fue la que se perdió.

  • ¡que desafortunado! - Dijo soltando una risita - ¡me has tomado por sorpresa! ¡Aun no lo puedo creer!

Ambos hablaban llenos de emoción y alegría, un reencuentro que de seguro Ron deseo con todas sus fuerzas cada día en aquellos años de separación. Hermione presencio la escena sin mostrar emoción alguna, igual como si se hubiera puesto una máscara pero muy en el fondo la abrumaba un sentimiento de culpa. Se mordió el labio, fastidiada y se sintió apartada de la alegría que irradiaba el acontecimiento, como si estuviera atrapada en un profundo pozo en el cual solo veía un trozo de cielo. Aparto la vista con el sentimiento de estar viendo algo intimo y considero fuertemente dejarlos solos y entrar a la abarrotada carpa. Estaba a punto de hacerlo, cuando los verdes ojos de Harry, escondidos detrás de las redondas gafas de antaño, se posaron en ella. Hermione no supo descifrar su semblante y recomponiéndose rápidamente, se irguió cuan alta era - gracias a la ayuda de sus zapatos - y su mirada se torno fría y desafiante.

  • que alegría volverte a ver, Hermione - su tono de voz fue sin la reciente emoción que le había dedicado a Ron, sino mas bien cortés y amable. Acompañada de la sonrisa pequeña que se le dedica a un extraño.

  • lo mismo digo, Harry - Hermione sonrió también pero sin llevar alegría ni amabilidad a sus ojos. Ron se removió incomodo y paseaba la mirada de uno al otro. Harry la miro unos segundos y apretó la boca, mientras unas pequeñas manchas rosadas se posaron en sus mejillas. Hermione casi sintió su sangre hervir ¿en verdad pensaba que lo recibiría mejor?

*-*bueno… pues ¡felicidades! - Dijo recuperándose de su ligero aturdimiento - ¡es un gran acontecimiento en el mundo mágico! ¡Las noticas llegaron hasta el Cairo! - acto seguido alzo su mano hacia Ron y este se la estrecho con la euforia contenida, agitándosela con entusiasmo. Luego, de la misma forma,  dirigió su mano hacia Hermione.

El contacto de piel contra piel produjo en Hermione un escalofrió viajando por su espalda, al tiempo que los vellos de sus brazos se respingaban. Su corazón bombeo con tanta fuerza que se avergonzó pues creía que su novio y Harry serian capaces de oírlos con claridad. Y así le pareció, cuando Harry en un fugaz segundo poso los ojos en los de ella y vislumbro por unos segundos,  el pánico y culpa que le embargaban volverla a ver. Hermione,  Sacudió su mano con la delicadeza propia de una dama y se separo del cálido tacto, con la sensación que esa noche no será nada fácil.

  • creo que ya es hora de entrar, Ron - dijo Hermione volviéndose a su novio, este pego un respingo  y asintió con la cabeza.

  • vamos, Harry. Como no te esperábamos puedes sentarte junto a Ginny, esta noche no trajo a su pareja.

  • gracias - dijo Harry con una sonrisa de medio lado y siguió a la pareja que se internaba en la carpa tomados del brazo.

En cuanto cruzo la entrada, el espacio se quedo en silencio. Todos miraban con bocas abiertas a la persona que había entrado tratando de pasar desapercibido. Nadie se fijaba en la joven pareja que avanzaba hacia su mesa, en la cabeza del lugar. La señora Weasley se tapaba la boca con las manos y los padres de Hermione compartieron una lúgubre mirada. Hagrid, tan alto y barbudo como siempre, da vuelta una mesa al ponerse en pie de un brinco. De repente el murmullo colectivo se fue intensificando, similar a un panal de abejas, estridente y molesto. Los flashes de las cámaras junto a las volutas de espeso humo blanco, no se hicieron esperar y los gritos de los fotógrafos pidiendo la atención de Harry, convirtiendo la estancia en un estadio de Quidditch.

Harry se acerco a paso rápido a la pareja y Hermione se tenso nuevamente, aferrando las manos al brazo de Ron, evitando clavarle las uñas. 

  • lamento esto - susurro a Ron - me iré de inmediato.

  • ¡no seas tonto! - Le respondió su amigo - aquí solo hay amigos y conocidos del trabajo, los reporteros están por petición de mi madre. Dice que es mejor mantener a los enemigos aun más cerca que los amigos. Así que ya ves - dice sonriéndole con confianza - no tienes de que preocuparte.

  • sí, Harry. - Dijo Hermione apoyando a su novio y Harry desvió rápidamente la vista hacia ella - quédate - dijo sin poder evitar rememorar varios años atrás cuando le decía lo mismo pero en otro contexto, uno más desgarrador - toma asiento junto a Ginny - dijo mostrándole con un movimiento de mano a una atónita pelirroja, incapaz de relajar su rostro que estaba cargado de asombro.  Harry vacila unos instantes y mira a su amigo quien asiente con la cabeza. Teddy ayudo a que Potter se decidiera pues en un arranque de tierna locura, el pequeño corre desde su asiento y se lanza abrasarle las piernas, mientras que su cabello cambia del azul al negro azabache. Harry lo toma en brazos y bajo el murmullo de los demás magos, se sienta junto a Ginny.

Cuando Ron y Hermione tomaron asiento junto a sus respectivos padres en una larga mesa al fondo de la carpa, los murmullos y exclamaciones fueron apagados abruptamente. Hermione tenía la leve sospecha que alguien le había hecho un encantamiento silenciador a los reporteros. Los novios se miraron unos segundos con una sonrisa maliciosa en sus rostros a la vez que el padre de Ron, alto, casi calvo y ataviado en una túnica azul, se pone en pie, alzando su copa llena de vino elfico y dice solemne:

  • buenas noches a nuestros queridos amigos y futuros esposos - comenzó arreglándose las gafas sobre el puente de la nariz - como pueden imaginar, estoy contento. He comprobado que tengo un hijo afortunado e inteligente. Afortunado, porque de todas las personas que podían haberse cruzado en su camino, el encontró a Hermione
  • le sonrió dulcemente a su futura nuera - e inteligente, porque ha sabido ver en ella a la mujer de su vida.

la vida en ocasiones nos hace un regalo. Los que la conocemos sentimos que Hermione lo es. Su presencia en nuestras vidas es uno de esos regalos que no nos cansamos de recibir ¿Qué decir de ella? Cualquier alago queda corto ¿Qué decir a una persona que es más hermosa por dentro que por fuera? solo mírenla,  hoy esta guapísima - Hermione rio con un hipido, al tiempo que se secaba una solitaria lagrima - Ronald, hijo mío. Aun guardo con aprecio en mi corazón el día que me dijiste "eres el mejor padre" y yo tengo que contestar "hijo, contigo es fácil serlo"- Ron suspiro alegre y la Sra. Weasley ya derramaba gruesas lagrimas de dicha - Hay una palabra que me encanta, es una palabra emotiva, intensa, un reconocimiento. Esa palabra es orgullo. Yo, Ron, te miro con orgullo. Aunque los hijos no deberían de nacer para cumplir las expectativas de los padres. Nosotros no podemos evitar tenerlas, y tu hijo, estas cumpliendo todas ellas a cada paso que das - Hermione apretó la mano de Ron con fuerza y este la miro con lagrimas en los ojos y una gran sonrisa - En el fondo, lo que hace que esta vida valga la pena, son los momentos como estos. Por eso, gracias hijo por haber llenado mi vida de momentos inolvidables incluso antes de nacer. Gracias a los dos, queridos - el Sr Weasley embargado de emoción, pide la mano de Hermione para sostenérsela, la mira radiante unos segundos y luego a su hijo. Su sonrisa se enancho más aun y de pronto se vio diez años menor - Gracias por compartir este maravilloso momento con nosotros y ahora - dijo mirando a la multitud - por favor alcemos las copas y brindemos por la felicidad de los futuros esposos ¡por Ron y Hermione!

  • ¡POR RON Y HERMIONE! - dijeron todos al unisonó.

La multitud se irrumpió en una lluvia de aplausos al tiempo que las cámaras de los reporteros manifestaban luces destellantes y llenaban nuevamente la estancia de humo blanco. Hermione estaba abrumada de emoción por las palabras de su futuro suegro. En cuanto terminaron de brindar en su honor, se levanto de un salto y se tiro a los brazos del padre de su novio, dándole las gracias con la voz tomada. Al separarse, su lugar lo tomo Ron y ella abrazo a su suegra, quien casi le rompe las costillas en el apretón. Luego, sus respectivos padres se abrazaron  y  cuando cada uno volvió a tomar lugar en la larga y elegante mesa. Los platos al instante, se llenaron de abundante comida.

Después del adorable discurso del señor Weasley, Hermione se prometió disfrutar de su noche y no arruinarla con la amargura que le provoco Harry.


Es difícil saber en qué momento la cena de compromiso se convirtió en una fiesta sin control. Quizás fue por el hechizo de relleno que la Sra. Weasley se empeño en emplear en todas los vasos o copas o quizás también, porque la banda tocaba cada vez con más entusiasmo. La pista de baile que habían compuesto en el centro de la carpa, no fue suficiente para acaparar a todas las parejas, tuvieron que desaparecer algunas mesas para agrandar más aun el círculo, donde parejas de todas las edades bailaban con entusiasmo.

Teddy  perseguía a Victorie por entremedio del mar de piernas, empujando a quienes se les cruzaban en el camino y riendo a dulces carcajadas. Un poco más al fondo, estaba Hagrid en una silla equivalente a 4 asientos, conversando animadamente con los miembros de la orden del fénix que sobrevivieron a la guerra. George y Lee Jordan competían tomándose de un trago un tarro de cerveza oscura, mientras angelina Johnson reía con mejillas coloradas y aplaudía incentivándolos a continuar. En la pista de baile, estaba Ron abrazado de la Sra. Weasley mientras este la hacía girar alrededor, bailando con pasos acompasados una pieza de música nostálgica. Todos bailaban, conversaban y reían. Todos, menos Hermione que no paraba de tomar una copa de champagne tras otra, con la mirada perdida  y la sensación que todo iba mal.

Después del grandioso discurso del Sr Weasley, todos se dispusieron a comer. La música sonaba suavemente y las conversaciones se tornaron animadas mientras engullían la exquisita comida que había preparado Molly. Hermione se sentía ajena a todo lo que sucedía en su alrededor, en varias oportunidades contemplo la idea de salir de la carpa e irse a dar un paseo para calmar su corazón. Así lo quiso, pero no pudo pues también estaba consciente que era la novia y por lo tanto a su pesar, era el centro de atención.

Se había preguntado qué pasará cuando tenga que hablar de Harry con Ron. No de la amistad que algún día compartieron, si no de aquellos años de tormentosa relación, marcada con las huellas de la guerra, la esperanza de continuar con una vida común y el fuerte deseo de no sucumbir a la desesperación. Pegaba respingos cada vez que Ron le tocaba la pierna debajo de la mesa, no era una caricia provocativa llena de deseo si no un llamado de atención para que estuviera pendiendo de lo que ocurría en la carpa y con sus invitados. En más de una vez Ron la miro con el ceño fruncido en preocupación pero sin hacer comentario alguno. Ron la conocía, sabía exactamente qué pasaba por la cabeza de Hermione y el esperaría a que ella quisiera contarle.

Confiaba plenamente en ella y nunca pondría en duda su honestidad.

En ocasiones, Hermione se sentía incapaz de no mover su cabeza ligeramente y por el rabillo del ojo mirar a Harry por unos segundos; Hablaba animadamente con Ginny y reía a carcajadas exageradas mientras los reporteros se desesperaban por sacarle fotos al niño que vivió. Parecía encantado de regresar al lugar en el que se sintió parte de una familia por primera vez, rodeado de gente que lo quería y admiraba. Se le veía feliz, muy bien alimentado y excesivamente atractivo.

Hermione tuvo que tragar pesadamente y se reprendió por llevar sus recuerdos demasiado lejos pues los verdes ojos de Harry aparecieron en su mente, mirándola con intensidad mientras la acorralaba en la cama. Ese fue el punto de la noche, cuando Hermione giro su rostro sin pensar y vio como Harry la miraba con aquellos ojos llameantes que tanto conocía.

Cuando la sexta copa de champagne llego a su fin, Hermione la dejo en la mesa con un ruido sordo. Su madre de inmediato se acerco preocupada y en susurros le pregunto:

  • ¿Cuántas copas has bebido ya?

  • seis, siete… no tengo idea - dijo Hermione y sintió la boca pastosa.

  • ¡estas borracha!

  • reprocho su madre y entrecerró sus ojos.

  • por favor, mamá. El champagne solo tiene 8 grados de alcohol. Necesitaría tomarme la botella entera para sentir un leve cosquilleo en las piernas - dijo sacudiendo la mano, como si espantara una mosca molesta - ¿por qué no vas a bailar con papá? - Miro hacia un rincón de la carpa donde su padre fumaba de una pipa que anteriormente se la había pasado el Sr Weasley - necesito estar sola - murmuro

  • es por Harry ¿cierto? - Susurro en el oído de Hermione y esta pego un respingo mirándola con el ceño fruncido

  • No - dijo fríamente.

  • pues a mí no me engañas, Hermione.

  • no me importa - dijo en un gruñido, mirando como su copa se llenaba nuevamente y se la llevaba a los labios.

  • ¡no seas insolente, jovencita! - Salto su madre - ¡y por favor deja de beber!

  • lo siento, mamá. Solo estoy cansada - respondió Hermione, cortante - daré un paseo y luego iré a la cama.

Su madre frunció el ceño aun más y pareció que solo tenía una ceja. Sin embargo no protesto cuando Hermione se puso en pie y se tambaleo ligeramente. Camino a paso lento, rodeando el círculo de parejas bailando en busca de Ron, encontrándolo al medio de la pista, esta vez bailando con su hermana. Hermione se acerco, sonriendo a sus invitados al pasar y deteniéndose a cada tanto para escuchar las felicitaciones.

Ron en cuanto la vio, comenzó hacer ridículos pasos de baile, haciendo reír a Hermione. Hasta que le tomo de la cintura y por sobre la música le dijo.

  • ¿quieres bailar, hermosa? - la acerco a su cara y le dio un rápido beso.

  • ¡no! - Dijo Hermione con una sonrisa - ¡vengo a que me acompañes a dar un paseo!

 - ¿un paseo? - Dijo entusiasmado - ¡por supuesto!  ¿Dónde vamos? ¿A parís? ¿A Roma? A… la playa ¿tal vez?

-  ¡no es mala idea! - Dijo soltando una carcajada - ¡solo demos un paseo por tu jardín!

Ron la tomo de las manos y giraron en su puesto.

  • está bien -la inclino y la beso en sus labios. Las personas alrededor irrumpieron en aplausos

Hermione lo tomo de la mano y ambos caminaron hacia la salida esquivando a los presentes. En cuanto pusieron un pie fuera de la carpa, se les acerca George tambaleante y risueño, atrapa a Ron en un abrazo y le grita en la oreja:

  • ¡Quien lo hubiera pensado! - Dijo afirmándose en Ron, el cual se encorvo unos centímetros tratando de contener el peso de su hermano - ¡el pequeño Ronnie, se va a casar!

  • Ya, seré tu hermano menor pero deje de ser pequeño hace mucho - dice Ron tratando de soltarse de su abrazo. George soltó una risita y a Hermione le pareció que este ya había sobrepasado su tolerancia al alcohol.

  • Creo que deberías llevarlo a su habitación, Ron - grito por sobre el tumulto

  • si - dijo y tomo la cerveza de la mano derecha de su hermano y la dejo en una bandeja flotante rebasada en botellas y copas vacías.

George se sacudió y negó con la cabeza, murmurando palabras ininteligibles mirando a Hermione con ojos enrojecidos y adormilados.

  • ¿Dónde está mi cerveza? - le pregunta a Hermione desorientado

  • ya te la acabaste, George - dijo sonriendo - creo que ya deberías ir a la cama ¿no?

Antes que George protestara, Ron se le adelanta y acomoda más el peso de su hermano sobre sus hombros.

  • pienso igual. Ven, vamos a tu habitación - George murmura en voz baja y encogiéndose de hombros ligeramente, se dejó arrastrar por su hermano.

  • ¡te esperaré en el jardín! - alcanzo a gritar Hermione y Ron sacudió su mano libre, dándole a entender que si la escucho.

La brisa en el rostro de Hermione la ayudo a entibiar sus sentidos. Se sentía menos borracha y a cada paso más cansada. Caminaba por sobre las hojas de los arboles ya capturados por el otoño, dejando un crujido a sus pies en cada pisada. Pronto, fue dejando atrás el bullicio y la calma fue la nueva compañía. Miro hacia arriba y se percato de lo descompuesto que el clima se había tornado, unas grandes y grises nubes tapaban la luna y la oscuridad parecía tragarse todo. Camino hacia un pequeño claro en donde los Weasley acostumbraban a jugar Quidditch y al rodear un gran árbol nudoso, pudo ver una figura alta mirando al cielo mientras que a la altura de la boca una luz roja aparecía a cada tanto. Hermione curiosa pero precavida, saco de su liga derecha la varita y avanzo con cuidado de no generar ruido con el crujir de las ramas, se escondió tras un árbol y espero a que el extraño rebelara su identidad, atenta a cualquier movimiento brusco y decidida a atacar si es necesario.

De pronto una voz la sobresaltó

  • sal de ahí, Hermione

La bruja se llevo una mano al corazón, tratando de apaciguar el susto de haber sido descubierta. Aferro la varita y como si de una olla a presión se tratara, sintió la rabia subir por la garganta al reconocer aquella voz, casi no podía respirar. Sentía que se estaba asfixiando al tiempo que unas chispas brotaron de su varita, como si de un recordatorio se tratara y le indicara que la usara sin piedad. Su mirada se torno roja y avanzo hacia donde la voz se había emitido.

Harry estaba estático bajo un árbol bañado por las sombras, su cabello azabache se agitaba al ritmo del viento, mientras daba una calada tras otra de un cigarrillo. La miraba fijamente y su temple parecía tranquilo, tal parecer no le importaba que estuviera siendo apuntado con una varita. Hermione pensó que por su condición y habilidades de ser auror, no la encontrara una gran amenaza. Eso la enfureció más.

Cuando estuvieron a escasos centímetros uno con el otro. Harry conjuro un lumos y una voluta de luz incandescente apareció desde su varita. Los ojos del mago eran intensos y la recorrió con la mirada sin embargo, Hermione creía percibir una pisca de incomodidad en ellos. Tal parecía que no estuviera preparado para enfrentarla aún.

Antes que Hermione se recuperara del shock inicial, Harry dice titubeante:

  • estas… - carraspea - te ves muy bien, Hermione.

La bruja soltó un gruñido.

  •  ¿Qué haces aquí? - pregunto Hermione sin vacilar, aunque su corazón estuviera a punto de salir por la boca, su voz se escucho tranquila. La bruja se enorgulleció de sí misma pero no creía ser capaz de seguir guardando la compostura.

  • Hermione, antes que nada… necesito conversar contigo - la miro con inquietud y se llevo una mano al cabello - necesito que lo sepas.

  • no lo creo - dice mirándolo fijamente y saltaron chispas rojas de su varita - ¿de qué cosas querrías conversar? ¡No te he visto en cuatro años! ¡Dudo que lo que quieras decirme tenga que ver conmigo!

  • Necesito que lo sepas - dice tajante y Hermione se remueve agitada debatiéndose entre el saber y la ignorancia, además del profundo deseo de lanzarle un hechizo.

  • lo único que necesito saber… - dice finalmente entre dientes, conteniéndose las ganas de arañarle el rostro - es que haces aquí.

  • Ron me invito - Harry responde rápidamente.

  • y decidiste venir aun cuando era la cena de compromiso de tu ex novia, la que abandonaste  - Hermione aparto la mirada. Era imposible seguir conversando y no caer en un ataque de ansiedad. Decir esas palabras al causante de su antigua melancolía, lo hacía sentir mucho más real y por sobre todo, reciente.

  • N-No creo que sea el lugar indicado para sacar ese tema a colación - suspiro Harry y cerró los ojos.

  • ¡no puedes tapar el sol con un dedo, Harry! - alzo la voz Hermione - ¡y yo tampoco puedo pretender que nada de eso sucedió! Ya no eres mi mejor amigo. Tú decidiste que eso sucediera - respiro hondo y junto valor -  durante mucho tiempo me he imaginado y he esperado tu retorno. Con el tiempo el anhelo fue cambiando y llego al  punto que solo quería tenerte delante de mí para lanzarte una maldición. Mi odio por ti fue tan profundo, que era capaz de conjurar una maldición cruciatus con los ojos vendados y colgada de cabeza. - Hermione se encogió de hombros - pero ahora, escúchame bien. Que hayas vuelto no significa nada. Tú y yo no somos nada. Nuestra amistad murió el mismo día que decidiste dejarme. Para mí no eres nadie.

Hermione lo insto con la mirada a que se atreviera a discutirle. Se abrazaba el pecho con ambos brazos y la varita la tenia aun sujeta en sus manos, con la punta mirando hacia el cielo, por lo que la luz de las chispas que soltaba a intervalos le iluminaba el rostro con una estela roja discontinua. Su pelo pareció perder el efecto alisador y comenzó a ondularse con rebeldía. Mantenía la boca en una delgada línea muy parecida a lo que Harry recordaba de la época escolar en Hogwarts.

Ese hecho a Harry lo desconcertó. Alzo la mirada avergonzado al oscuro cielo nocturno y se sintió un viejo al recordar mejores tiempos, en los que aun no compartían una historia de amor y solo eran los mejores amigos. ¡Como añoraba volver a esa época!

  • Hermione - lo intento de nuevo - sé que mi regreso no te es agradable.

  • y tienes toda la razón - murmuro Hermione

  • pero no creas que he vuelto para arruinarte la boda - continua Harry sin prestar atención a la interrupción de Hermione.

  • no tienes que darme explicaciones, no me importan.

  • a mi me importa decírtelas, necesito que quede claro - se acerco con paso vacilante y miro a Hermione con sus grandes ojos verdes. - necesito que me creas… que no he venido a recuperarte.

Hermione le devolvió la mirada y supo que decía la verdad. Le entraron ganas de echarse a llorar acurrucada en las faldas de su madre cuando se percato de la pequeña punzada que sintió en la boca del estomago. Como si aquella aclaración fuera lo peor que pudiera escuchar, como si aun embargara esperanzas de que Harry la quisiera reconquistar. Se sintió asqueada de sí misma, no podía… no debía…

  • ¿puedo confiar en que me dices la verdad?

  • puedes hacerlo.

  • gracias y ahora, no tenemos nada de que hablar - Hermione aun aturdida, hace un pequeño movimiento de cabeza en dirección a Harry y se da la media vuelta para regresar a la madriguera.

  • Hermione - dijo Harry con tono alarmante. La bruja se volvió hacia él, con el ceño fruncido de irritación. Se observaron unos instantes, tratando de descifrar si en verdad aquella charla terminaría ahí para siempre o aun quedaban cabos por atar. Hermione le desagrado darse cuenta que la conversación estaba a años luz de acabarse.

  • ¿qué?

  • necesito que tú seas la primera en saber, aquí en Inglaterra - dice removiéndose incomodo, pasándose la mano por el cabello - que me casé, Hermione. Estoy casado. 

Heeeey! ¡He vuelto!

Después de meses sin actualizar al fin pude terminar este capítulo. Estoy tan contenta con ustedes, mis lectores, por que se han mostrado fieles a esta historia y me gustaría aprovechar de animar a aquellos que no se atreven a comentar en esta o en ninguna otra. ¡Por favor háganlo! A todos nos gustan que se reconozca nuestro trabajo y ustedes pueden hacerlo a través de sus palabras, en un breve pero no menos significativo mensaje.

Me gustaría decir que el próximo capítulo llegaría en una semana, pero no puedo ): me cuesta mantenerme concentrada y la inspiración no me visita muy a menudo. Por eso, les pido perdón de ante mano.

Espero que hayan disfrutado este capítulo, como yo disfrute escribiéndolo.

¡Cuéntenme sus reacciones!