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If I Stay, Fred. — capítulo 2
Caminamos por un eterno pasillo oscuro y la claustrofobia hace estragos en mi interior, tengo que aferrarme a Harry que me toma de la mano para seguir caminando, toda mi vida, gracias a esa maldita alacena debajo de las escaleras he sufrido fobia a los lugares sombríos y estrechos como este. Doy gracias a Merlín de que la luz comienza a aproximarse cada vez más cerca y doy una buena bocanada de aire en el momento que hemos llegado a nuestro destino.
Me siento aturdida entre tanto vitoreo, aplausos y gritos de muchos estudiantes que saltan y nos aclaman, casi sufro otro infarto al escuchar a Seamus Finnigan atrás, vale decir que su rostro se encontraba desfigurado y está más irreconocible que Neville.
Nos acercamos a saludar y siento un calor creciente cuando los siento tan amables, sus abrazos cálidos.
-...Y fue cuando conocí a Aberforth-continuo Neville, después de eso hablaron sobre la comida y para sorpresa de todos, Ron menciono las leyes de Gamp.
Todo era un tumulto, reían y felicitaban sobre nuestra aventura en Gringotts cuando una opresión en mi estómago me advirtió que algo no estaba bien, veo a mi hermano arrodillarse con las manos en la cabeza y me acerco a él para levantarlo, toda la habitación silencio, el me miro a los ojos y busco a Ron y Hermione con la mirada, supongo que Voldemort ha descubierto el horrocrux destruido, me estremezco de tan solo pensar en su furia y miro apenada a Harry con un miedo que borbotea en mi interior. No quiero que muera.
-
¿Cuál es el plan? -pregunto Seamus.
-
¿Plan? -repite mi hermano frotándose la cicatriz-No hay ningún plan, hay algo que Taissa, Ron, Hermione y yo tenemos que hacer, luego nos largaremos.
-A que te refieres con "nos largaremos"-dice Neville claramente confundido.
-No hemos venido para quedarnos-aclaro mirándolos a todos.
Y un debate comenzó, Neville nos refregaba su lealtad a Dumbledore y a Harry y que nos quedáramos a luchar porque el Ejercito de Dumbledore lucharía con nosotros, hubo una ovación general de asentimiento y entonces la puerta se abrió. Luna y Dean aplacieron por ella y Seamus exclamo un gritito y corrió a abrazar a su mejor amigo.
-Hola a todos! -exclamo Luna alegre.
- ¿Qué haces aquí? -pregunto perpleja.
-Yo la he llamado-dice Neville orgulloso sujetando el galleon en su mano-Le prometí a ella y Ginny que si ustedes volvían les haría saber.
-Escucha-ruge Harry enojado-No podemos quedarnos! Vinimos a hacer algo...-pero sus palabras quedaron estancadas, miré hacia la puerta nuevamente y vi a Ginny aparecer por ella.
Seguida de Lee Jordan, George y mi corazón dio un vuelco y contuve mis ganas de echarme a reír y llorar, Fred les seguía con una mirada traviesa y nuestros ojos se conectaron, me guiño el ojo y lanzo un beso. Mi corazón se hincho en alegría infinita y sonreí, como en mucho tiempo no había podido hacerlo.
Desperté esa mañana con la boca seca, mucha comida. Sonreí al recordar como hace un par de días atrás estaba muerta de hambre en la casa de mis tíos y en ese momento estaba llena gracias a la comida de la señora Weasley, mire hacia el lado y veo a Ginny y Hermione dormir profundamente, me levante de la cama con sumo cuidado para no despertarlas y me encamine al baño. No habría podido imaginar que estuviera ocupado, porque era muy temprano pero antes de tocar para verificar que estuviera abierto la puerta se abrió bruscamente y me hizo dar un salto.
-Fred! -grite-
- ¿Cómo sabes que soy Fred? Puedo ser George. -entrecerré los ojos y me di cuenta que tenía mis manos sobre su pecho, lo solté de inmediato y no evite ver que estaba con el dorso desnudo y su cintura envuelta en una toalla.
-Am.…yo...lo siento-balbucee refregándome las manos nerviosas sin despegar mi vista de un abdomen bien formado y hombros cubiertos de pecas, cuando alce la mirada la tenía las cejas arqueadas, claramente había notado que lo miraba y eso me hizo enrojecer-Bueno Fred, George quien seas lo siento-Y me di media vuelta para volver al cuarto con las chicas.
Volteé a verlo nuevamente y el seguía en la puerta del baño con los brazos cruzados y me hizo un movimiento con la cabeza, moví mis manos nerviosas y volví al cuarto apurando el paso. Casi cierro la puerta de un portazo despertando a Ginny que me miro como si me quisiese matar por interrumpir su sueño.
¡Yo la ignoré y me metí a la cama tapando mi cara con la almohada para no gritar de la humillación que sentía, estaba cien por ciento segura que era Fred, porque tenía ese lunar en un rincón de su mejilla tan ínfimo, hace un tiempo tenía dudas acerca de mis sentimientos hacia el, pero creo que después de caso babear al verlo…Merlín! ¿Como pude estar pensando esas cosas? ¡Mi hermano estaba próximo a un juicio!! Tenía otras cosas que pensar no como ese primer encuentro con mis sentimientos, me reí en silencio mientras me abrazaba a mi almohada y sonreí.