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Historia 187199 — capítulo 3
Capitulo III: Armaduras
Narra Cassy
La extraña criatura se abrazaba a su muñeca, ahorcándola, con tanta fuera que su piel se torno morada. Cassy, asustada y adolorida, solo atino a ver, impresionada, como otra de esas cosas crecía y se deslizaba por as paredes hasta llegar a ella y se enredaba en su tobillo.
Un grito de dolor escapo de sus rojizos labios, y por un segundo cerro los ojos. Como si un flashback la invadiera se acordó de esos oscuros días de su niñez en que había sido prisionera de mortifagos. Quiso llorar y pedir por ayuda, como en antes. Pero no lo hizo, solo se quedo allí, congelada con los ojos abiertos y unas finas gotas saladas y brillantes deslizándose por su rostro.
Ya no era la princesa que venia a rescatar a su amiga. Era la niña de nueve años que había sido torturada y encadenada a una pared durante meses.
Comenzó a llorar invadida por el terror. Su cuerpo se estremecía, sus rodillas no soportaban su peso, gruesas y luminosas lagrimas caían como cristales y se rompían contra el piso. Y, como un suspiro, todo se detuvo.
Una de las esferas la había atravesado por la espalda. El calor de un abrazo la lleno y una dulce y aniñada voz le dijo: No temas, saldremos de aquí. Lo prometo.
Cassy dejo de llorar al reconocer la voz de Lily. Con su mano libre tomo la espada que seguía enfundada en su cintura y corto las telas. Estas se deslizaron y suavemente cayeron al suelo.
Ya no era una niña. Y aunque siguiera asustada, ya no podía seguir temblando ante el recuerdo de esos oscuros días. Era hora de que la princesa se pusiera la armadura.
El resto de las esferas siguieron flotando y atravesaron las telas que siseaban con dolor. Cassy la corto con la espada, y mientras los pedazos caían como lluvia, cruzo.
Otra vez parecía que la escena cambiaba, porque al mirar atrás ya no estaba el desastre de tela que había causado. Era una habitación redonda, muy familiar.
Y lo supo. Era ese lugar que no había pisado en años. Era el cuarto de la casa de Francia, la habitación de Lily. Todo estaba igual que la ultima vez que lo vio-antes de recibir su carta-. Todo, menos la cama. La cama estilo princesa había sido reemplazada una camilla de San Mungo.
Lily estaba allí. Dormida y ajena a las miles de luces que giraban a su alrededor y se funcionaban creando grandes bolas de luz y pequeños arcos brillantes.
La rubia camino lentamente hacia la camilla, mirando a las esferas, sintiendo su calor y escuchándolas susurrar palabras sin sentido en voces familiares. Se detuvo frente a una, cuando estaba solo a uno pasos de Lily,- todavía llevaba la espada sujetada firmemente entre sus dedos sudorosos- era una de las más grandes y era su voz la que escuchaba. Frunció el ceño sin entender lo que decía y con un dedo la toco. La esfera, como si fuera una burbuja de jabón, reventó, y liquido del que estaba conformada se convirtió en un charco. Retrocedió dos pasos, de la impreciso al verse así misma, dos años atrás, reír.
Levanto la cabeza y se acerco a otra más pequeña escuchando los susurros inentendibles de la voz de su tía Gabrielle. Miro a Lily dormir y luego a la esfera.
Esos orbes son sus recuerdos, pensó boquiabierta.
¡Hola gente! Bienvenido sea el fin de semana :D
Esperaba poder actualizar antes pero el viernes pasado rendí química (¡Aprobé! bien por mi), y por desgracia el este lunes empece las clases :( :( por lo que no he tenido tiempo.
Espero que les guste el capitulo y si notan alguna incoherencia o error de ortografía lo ponen en los comentarios porque no tuve tiempo de corregirlos
¡Nos vemos!