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We're not friends-6o año — capítulo 13

Hola. Una disculpa porque se que dije que iba a actualizar más seguido pero no he cumplido, mi excusa es que no quedaba el capitulo como yo quería pero al final tengo este resultado, espero y les agrade. Les agradezco por su paciencia y por los que leen y comentan, a todos les mando un saludo. Disfruten el capítulo :)

Hermione y Harry se levantaron en un momento que vieron que era mejor dejar a la familia cuidar de Ron, y Hagrid decidió salir con ello; no supo en qué rato pero llegó al saber  que uno de su amigos y ex alumno se encontraba en la enfermería.,

Hermione iba más tranquila que en la mañana que llegó junto con Ginny. Se fue junto con ella hasta la torre de Gryffindor, sin intercambiar palabra, solo una que otra mirada de preocupación como si le transmitiera aquel sentimiento de querer proteger no solo a Ron, sino a él también. Casi al despedirse de ella, soltó una frase como si llevaran todo el rato charlando.

-Pienso decirle a Lavender sobre el estado de su novio.

-¿De verdad?

-Si. Pienso que es lo mejor, y si mal no recuerdo, la mayoría de los que hemos estado cuidándolo no ha salido prácticamente. Así que pienso ser yo quien le diga y espero no se enoje.

-Eso último que dijiste no creo que sea probable. De echo pienso que eres la que menos tiene probabilidades de salir ilesa de una plática con ella.

-¿Por qué lo dices?

-Piensa, no le caes bien y de paso le dices que su Ro-Ro está en la enfermería. Hasta podría pensar que tú lo hiciste solo porque ellos siguen juntos.

-Tienes razón -escuchar esa palabra salir de los labios de Hermione era demasiado rara, pero ahí estaba pronunciándola, solo por eso una sonrisa amenazó con pintarse en su rostro. Pensó que su amiga no se iba a dar cuenta. Error.

-¿Qué piensas?

-Nada

-Tu semblante dice otra cosa- estaba entrecerrando los ojos, le pareció un gesto dulce.

-Ignórame. Creo que es hora de dormir, hasta mañana.

-Harry Potter no puedes cortarme la conversación.

-Está bien. Es que dijiste que tenía razón con lo de Lavender, lo cual fue raro que tú le dieras la razón a ninguna persona.

-Ah, eso. Es cierto, pero creo que mejor tú deberías de hablar con ella.- Acto seguido se dio media vuelta hacia su habitación, dejando a Harry solo hasta que las palabras de ella hicieron clic en su mente: debía informar a la novia de su mejor amigo que este se encontraba en la enfermería.

Al ir subiendo las escaleras pudo escuchar que su amigo le gritaba:

-¡No lo pienso hacer Hermione!

-Que cobarde eres- se resignó a contestarle.


Harry después de ir a visitar por la mañana a su amigo, retomaba sus actividades: comenzando por el desayuno y luego a clases, hacer un poco de tarea si le encargaban, pero su actividad preferida era ir con su mejor amiga a la biblioteca, pues era el único momento del día que tenía para pasarla juntos, ya que prácticamente la tarde después de clases la ocupaba para las practicas del equipo de Gryffindor. Ni pensar de quedarse a platicar hasta tarde con Hermione, pues de seguro con lo ocupada que estaba no se quedaría con el platicando.

Terminó de desayunar, preguntándose en donde podría estar su amiga. De seguro aparecería después, debía estar alistándose para ir a clases. Estaba a punto de pararse del comedor cuando sintió que alguien lo volvía a sentar en el lugar que estaba antes. Se dio la vuelta y luna le dirigió una amable sonrisa, como si segundos antes no lo hubiera empujado. Estaba a punto de reclamar pero su amiga se adelantó.

-¿Qué tal, Harry? Te he notado solo esta mañana.

-Amm… Es que me estoy apurando para clases, debo darme prisa.

-Lamento que quieras evadirme.

Rayos, se dio cuenta.

-No, no es eso. Es que llegaré tarde a… - sin entrar en muchos detalles, se despidió de ella con un movimiento de su mano y salió de allí.

Agradecido (y más tranquilo, debía admitirlo), estaba a punto de doblar el pasillo cuando notó que la novia de su mejor amigo le hablaba, probablemente le iba a contar algo sobre Ron o reclamarle algo. Se apresuró a caminar, esperando que no se haya dado cuenta que la vio y asi evitar lo que venga por su parte. Un reclamo o gritos.

Al fin llegó a su salón, por lo que pudo sentirse a salvo, pues esta clase no la tomaba ella. Aunque si lo seguía buscando al menos había retrasado el momento de su charla/regaño.

La clase duró mucho para él, pues ese día se sentía un poco desanimado, no había visto a su mejor amiga, ni en la sala común ni cuando fue a desayunar. Tenía la esperanza de encontrarla por lo menos, al final del día.


Entre clases Hermione intentaba buscar con la mirada a Lavender, pues bien sabía que su mejor amigo no lo iba a hacer. Intentó preguntando a sus amigas para saber qué clases tenia y así poder encontrarla más rápido, pero lo único que obtuvo fueron miradas de odio y rechazo seguido de "no te importa donde esté".

Cansada y con un poco de hambre, fue hacia el Gran Comedor.

Se dispuso a comenzar su comida cuando vio que entraba al lugar la chica que tanto estaba esperando, aunque suene extraño. Inmediatamente dejó lo que estaba comiendo y se dirigió a hablarle, procurando que fuera de una manera amable para no "alterarla".

-Hola, Lavender.

-¿Nos hablamos?

-Solo por esta ocasión, hay algo que debo decirte-. Esperaba que se comportara de buena manera y que no se pusiera como loca cuando le de la noticia.- Ha pasado algo delicado con Ron que deberías saber.

La chica estaba a punto de responderle, pero al escuchar que mencionaban a su Ro-Ro quedó muda.

-¿Le paso algo a Ron? ¿Dónde está? ¿Qué le hiciste? -el grado de desesperación de la voz de la chica incrementaba con cada pregunta que hacía, al punto de que Hermione acabó por tomarla del brazo (cuidando de no hacerle el más mínimo daño, por supuesto), y sacarla al pasillo  para platicar más a gusto y sin la mirada de sus amigas.

-Primero: cálmate. Segundo: no me grites acusándome de que fui yo quien lo lastimó. Y tercero…

-Tercero: yo lo cuidaré de ahora en adelante, porque sé que de seguro aprovechaste de que yo no sabía nada para quedarte con él, sola en la enfermería. Porque, ¿está en la enfermería cierto?

-Si

-Está bien -. Sin despedirse ni un gracias por su parte, se fue inmediatamente de allí dejando a Hermione enojada y sola. No vuelvo hacer de samaritana y menos con esa clase de personas, se dijo. Quiero hacer las paces y todo lo que obtengo son gritos de una tonta niña cursi.

Trató de calmarse antes de proseguir con su comida, aunque ya no le daba confianza regresar a comer, no vaya a ser que le hayan puesto alguna poción a su plato, aunque pensándolo bien, el mal rato que le hizo pasar le quitó el apetito. Así que solo fue a recoger su bolsa con sus pertenencias y se fue a la siguiente clase.

Hasta ese momento, pensó, se le hacía extraño no encontrarse con ninguno de sus amigos a excepción de Luna, que se le veía muy risueña como de costumbre. Ni siquiera su mejor amigo. Pero no se preocuparía por ello ya que sus clases a veces no coinciden. Ya se encontrarían en algún momento.


Su clase había finalizado, por lo que al salir se fue con intención de hacer tarea en la sala común. Iba pensando en muchas cosas a la vez

Entonces se encontró con cierta chica a la que no tenía ni la mínima pizca de ganas de ver. Magnifico, ahora debía de enfrentarse a la "bestia".

-Ahí estas-. Se dirigió a él con su voz chillante de siempre, tal vez la voz era lo de menos, pero lo malo es que lo siguiera por asuntos de su mejor amigo.

-¿Si?- le contestó con tono aburrido.

-Quiero decirte que me siento indignada porque nadie me contó que mi Ron se encuentra en la enfermería.

-Y...

-Pues que debía de cuidarlo desde un principio, y no tu o alguien más.- por el tono utilizado en la última frase supuso que estaba hablando de Hermione, y que ella le había contado sobre lo ocurrido.

-Está bien, si llega a ocurrir otro percance te lo diré.

-Por supuesto. Es un poco molesto que te enteres tarde de noticias importantes, sobre todo cuando es sobre la persona que te importa. Es más, si Ron estuviera ya sano y me reclamara por no ir a visitarlo le diría que yo no tengo la culpa, que traté de averiguar porque no lo veía por ningún lado...

Harry empezó a caminar alejándose y dejándola con todo el recital que parlaba Lavender, pero no contaba con que la chica siguiera platicando con él y siguiéndolo hacia donde iba.

Llegó un momento en que ya no escuchaba su voz, y no porque la ignorara, sino porque vio a lo lejos que su amiga, a quien no había visto en todo el día, seguía derecho rumbo a la biblioteca. Lástima, él iba con una pequeña molestia al lado, porque si, Lavender era molesta cuando se agarraba con su verborrea acerca de Ron y su relación con él.

Así que solo se conformó con verla irse y perdiéndola por la multitud de alumnos que en ese instante circulaban por los pasillos; ni siquiera intentó llamarla, pues sabía que su "acompañante" haría caras y hasta protestaría por su presencia.

Se imaginó corriendo detrás de ella, y por qué no, el día en que le confesara lo que sentía. Tal vez suene un poco egoísta pero él iba a lograr que Hermione olvidara a Ron. Bueno, tal vez no tan drástico, solo que se olvidara románticamente de él. Claro que seguiría siendo amigo de Ron, así como ella también, solo no quería que cuando le preguntaran a la castaña quien era su mejor amigo y compañero que le apoyaba en todo y, que si bien no la entendía la mayor parte del día, le lograba sonreír a cualquier hora del día.

De repente sintió que se bajaba de su perfecta nube. O más bien alguien hizo que descendiera.

Era Lavender que le hablaba y que le jalaba de la túnica.

-Oye, ¿por qué no hablas con Ron de esto? -le sugirió Harry.

-¡Lo haría si pudiera, pero cuando entro a verlo siempre está durmiendo! -se quejó Lavender.

-¿Ah, sí? -se asombró Harry, pues él lo encontraba completamente despierto todas las veces que subía a la enfermería, muy interesado en las noticias sobre la disputa entre Dumbledore y Snape y dispuesto a insultar a McLaggen en cuanto fuera  posible.

-¿Sigue yendo a visitarlo Hermione Granger? -preguntó de pronto Lavender.

-Sí, me parece que sí. Es lo normal, ¿no? Son amigos -contestó Harry, un tanto incómodo.

-¿Amigos? No me hagas reír. ¡Ella pasó semanas sin dirigirle la palabra cuando Ron empezó a salir conmigo! Pero supongo que quiere hacer las paces con él ahora que se ha vuelto tan interesante…

-¿Crees que es interesante que te envenenen?

-¡Claro que no! Solo me refiero a que su presencia en la enfermería está de más, además, no confió en ella.  

-Ni ella en ti.

-Pero la diferencia es que yo soy la novia de Ron-. Está bien. Esto ya se estaba pasando de la raya.

-Mira, si tanto te molesta que ella vaya a visitarlo díselo a Ron. Si duerme, despiértalo y díselo. En cuanto a Hermione: no vuelvas a decir que su presencia sobra en cualquier lado. Puede que a ti te incomode su presencia, pero la realidad es que sientes envidia por ella. Ella es mejor que tú.

-¿Qué? -la cara de la chica parecía de incrédula, pero Harry podía ver en su expresión que algo había de razón en lo que dijo. Por lo que la dejó sola y se fue a descansar un rato de todo ese alboroto.


Caminando concentrada en la tarea que debía entregar para dentro de una semana y recordando todo lo visto en su clase, se dirigía con rumbo a la sala común de Gryffindor.

De frente, venía a punto de encontrarse con ella cierta chica de cabello rubio, que su mirada inspiraba un poco de misterio pero sobretodo confianza; claro que cuando uno llegaba a conocerla mejor podías darte cuenta que ella era única.

-Hola Hermione -su dulce voz parecía que no era suficiente para sacar de sus cavilaciones a la castaña. Pues parecía que no la había visto pasar a su lado hace tan solo un instante. Por lo que se dispuso a alcanzarla y al hacerlo le tocó el hombro para que se diera cuenta que la estaba saludando, o que la saludó.

Su manó se posó sobre su hombro izquierdo, pero ella volteó hacia el lado derecho, por lo que pensó que alguien le quería jugar una broma, pero cuando su vista regresó al frente pudo ver que era Luna quien estaba a su lado.  

-Luna, me espantaste. No creí que tu…

-Te hablé pero creo que no prestaste atención.

-¿Si? Perdona es que estoy pensando en, bueno en muchas cosas.

-¿Alguno tiene nombre?- su cara al preguntar aquello parecía que esperaba una respuesta positiva, pero no lucia tan ansiosa como Ginny cuando pregunta ese tipo de cosas. Probablemente porque Luna no es como las demás chicas que se la pasan hablando de chicos.

-Eh… Para tu suerte, no.

-Oh, descuida. Yo solo quería estar al pendiente de tu situación, ya sabes por si algún día necesitaras un consejo.

-Que considerada eres y te agradezco de verdad, pero por el momento no creo necesitar ese tipo de ayuda-. Dicho esto se deshizo de su agarre y empezó a caminar un poco más deprisa, pues aparentemente quería darle clases sobre ese tipo de temas. Algo que no estaba en su agenda, o al menos en lo más próximo.

-Incluso puedes hablar conmigo de lo que pasó con Ron-. Y dio justo en el clavo. Se detuvo un momento para analizar lo que decía. Hacerle caso a hablar con ella o no. Al fin y al cabo, la hermana del susodicho ya estaba enterada de eso.

-Mira Luna, no es que no te aprecie como para hablar de mis problemas, pero tal vez hablar de eso contigo te pueda aburrir-. No sabía si podía decirle todo sin que pareciera demasiada dramática la situación.

-Para nada, enserio. Pero si estás de acuerdo puedes guárdatelo para ti o para Ginny.

-Está bien, pero supongo que ahorita no podríamos hablar. Tal vez debamos una tarde ponernos de acuerdo, ¿te agrada la idea?

-Estupendo, nos veremos el fin de semana.- Con una sonrisa y con un saludo de su mano se fue del lugar.

 Unos segundos más tarde que terminara esa conversación, se puso a reflexionar: si solo le cuenta a una persona sus "cosas" no había manera de que supiera que estaba platicando con Ginny al respecto. A menos que ella se le haya salido comentar eso.

Ya arreglaría más tarde ese asunto con su amiga. Por ahora, lo más importante era ir a la biblioteca para sacar algunos libros. Al estar allí, la señora Pince la saludó pero a Hermione de repente sintió un . Lo confirmó cuando la bibliotecaria le preguntó si antes no se había llevado los libros que necesitaba.

Después de esa escena de confusión debía llegar a su habitación para poner en orden algunos apuntes y repasar sus clases. Pero una charla peculiar, y con voces conocidas la hizo entretenerse en su camino. Eran Harry y Cormac quienes al parecer discutían sobre el próximo partido de Gryffindor.  No era chismosa, eso lo sabía, la única razón por la que se quedó escuchando fue porque mencionaron su nombre en la conversación.

-Espero que vaya tu amiga Granger después de todo, sabes. Puede que tengamos nuestras diferencias, pero creo que aun puedo ganármela.