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We're not friends-6o año — capítulo 15
Hola. Se que había prometido un capitulo casi inmediatamente del anterior pero el día siguiente tuve problemas con el internet y se me había olvidado. En fin, disfruten del capitulo :)
Esa noche después del partido, se fue directamente a su habitación pues no deseaba encontrarse con nadie. Ni siquiera fue a visitar a Ron, quien le prometió el otro día pasarse por allí. Lamentablemente sus deseos no fueron escuchados por el universo, pues se encontró en el camino con Ginny y algunas de sus compañeras quienes platicaban sobre lo ocurrido en el partido. Cuando su amiga cruzó la mirada con ella le dedicó una amplia sonrisa, no sabía muy bien si era porque se la había topado en los pasillos o por alguna otra razón. Se detuvo un momento esperando que llegara con ella para que la saludara.
-Hermione, hola.
-Hola Ginny
-Tengo algo emocionante que contarte. Pero debo ir deprisa con los demás así que solo iré directo al grano: casi beso a Harry- la cara que tenía su amiga confirmó que aquello no era una broma pues había añorado un momento a solas con él para intentar algo más que una amistad.- ¿Qué pasa, por qué te quedaste muda?
-Es algo inesperado, wow no sé qué decir.
-Pues felicítame, creo que debería platicar más con él así cómo me lo sugeriste. Estaba pensando en tal vez que tú hagas toda tu tarea una tarde y que yo me quede platicando con él.
-Wow, creo que eso es demasiado. Perdón, pero dale un respiro si piensas hacer eso.
-¿Qué te pasa? Pareciera como si ya no me apoyaras.
-Es solo que no quiero que te emociones demasiado y después…- se arrepintió de inmediato de aquello, pues su amiga cambió drásticamente su semblante, pero no quería que la más pequeña de los Weasley saliera lastimada por un amor no correspondido.
-Piensas que no tengo oportunidad. Estás confirmando que no fuiste sincera conmigo al ayudarme en esto.
-No es eso Ginny, yo solo quiero que seas realista- le había dolido de cierta forma que le dijera mentirosa, así que ya no le ocultaría sus verdaderos pensamientos.
-Tomaré en cuenta tu consejo.
Hermione se sorprendió que esa discusión se haya dado, puesto que era la principal persona en apoyar a Ginny en su "plan" de conquistar a Harry, como ella lo llamaba. Pero es que de repente se dio cuenta que no estaba para discutir sobre la vida amorosa de los demás. El que Ginny llegara con ella hablando de que había estado a solas con su mejor amigo le provocaba cansancio. La mejor decisión en ese momento era irse ya a acostarse.
Harry al finalizar el partido fue a ver a Ron, consideró que cuando lo había dejado la última vez no terminaron bien su plática, por lo que creyó que podrían aclararse algunas cosas.
Al entrar, se percató de que estaba dormido. La verdad no creyó que a esa hora el ya estuviera descansando.
-Ron, despierta
-Lo siento, por un momento pensé que era alguien más.
-Si te refieres a Lavender dudo mucho que vuelva, no después de la última vez.
-¿Cómo lo sabes? ¿Acaso espiabas?
-No, no seas paranoico. Estaba en la sala común cuando llegó llorando y corrió hacia su habitación cuando se dio cuenta que había visto el estado en que se encontraba.
-Oh
-Si, supongo que le dijiste que ya no querías estar con ella.- Por la cara que puso el pelirrojo supuso que había hecho otra cosa.
-¿No?- su amigo solo negó con la cabeza- ¿Qué hiciste Ron?
-Harry, era cuestión de tiempo para que ella supiera que la verdadera razón de nuestro rompimiento no es su culpa.
-Si le hiciste daño a Lavender por intentar estar con Hermione, ella te va a odiar.
-¿Qué? No, no del todo. Y como sabes si no te he dicho, es imposible que…
-Medio colegio se ha dado cuenta de cómo te ponías furioso hace dos años cuando Krum asistió al baile de Navidad con Hermione, creo que eso es más que obvio que ella te preocupa y no como una amiga.
-Tienes razón pero quiero intentarlo, de verdad. Me he dado cuenta de muchas cosas-. Esto era el colmo para Harry, ¿cómo le pasaba algo así? Estaba hablando de dejar a su novia e intentar una relación con su amiga, parecía que no pensaba muy bien las cosas. Intentaría entonces, armándose de paciencia dejarle en claro que sus acciones no son correctas.
-Me parece que estás viendo esto de una manera egoísta, amigo.
-¿Eh?- la cara que ponía su amigo no hacía más que disminuir su tolerancia al tema discutido.
-Te voy a dar un consejo. No, ya sé. Mejor debemos debatir el asunto.
-¿Debatir? Acaso eres Hermione, no vamos a debatir nada. Esto es mi decisión.
-Sí, pero como buen amigo debo de decirte un par de cosas antes de actuar-. Harry agarró la silla y se sentó pues al parecer iba a tardar en convencerlo.
-Está bien. Adelante, escúpelo.
-Rompes con tu novia, perfecto. Al parecer ya no la quieres como antes, debes de pensar en una manera delicada de decírselo.
-No creo poder hacerlo-, Harry se quedó en silencio ante aquello, no entendía a qué se refería- la delicadeza debe de ser reemplazada por sinceridad.
-Ron, no seas bruto. Vas a hablar con Lavender tranquilamente para terminar con ella. En cuanto a Hermione no te adelantes. Primero debes dejar pasar un buen tiempo para saber si sigues teniendo sentimientos hacia ella- esas palabras en si no eran de un amigo dando consejo a su amigo, sino de un enamorado que no quiere que su bella amada se vea tentada por alguien a quien sentía afecto.
-mmm… No lo creo, puede ser que hasta ella me reclame por haberla ignorado todo este tiempo que estuve con Lavender. Debería decírselo en cuanto salga del hospital.
-¿Cuándo podrás regresar a las clases?
-La señora Pomfrey me dijo que probablemente mañana-. Y como un balde de agua fría la verdad cayó sobre Harry, debía plantear algo más convincente que lo que le había dicho a su amigo, todo con el único propósito de ganar tiempo para poder armarse el de valor y separar a sus amigos. Pensándolo bien eso suena muy egoísta, poner mi felicidad sobre la de su mejor amiga. Tal vez después de todo ellos deban estar juntos. A esa vocecita en su cabeza no sabía si hacerle caso o no.
-Piensa esto: sales de la enfermería el día que sea
-Mañana- la mirada de Harry hizo que se encogiera de hombros y lo dejara hablar, aunque le parecía uno de esos gestos que su amiga (hasta ese momento) solía hacer.
-Terminas con Lavender e inmediatamente corres hacia los brazos de ella, ¿qué crees que diría? ¿Tenía que pasarte un accidente para que te dieras cuenta que en verdad sientes algo por ella?
Harry vio que logró lo que quería. Ron se quedó por unos momentos pensando en lo que él había puesto como posible escenario futuro a lo que pensaba hacer. El pelirrojo lo miró un poco sospechoso, parecía que aún tenía dudas al respecto.
-¿Estás seguro? Porque siento que ya he esperado mucho tiempo, no debería de dudar-. Oh no, ese tono que usaba no le gustó. Pensaba que si su pelirrojo amigo pensaba de esa forma podría intentar decirle lo más pronto a Hermione que en verdad la quería. Algo contraproducente para sus planes.
-Por supuesto-. Comenzó a ponerse nervioso, estaba seguro que entre todo su discurso no se le había salido la parte en que él no podía enamorarse de Hermione porque también la quería y los pudiera poner en disputa por un amor.
-Creo que esta vez te haré caso-. Por fin Harry expulsó el aire que había estado conteniendo los últimos segundos. Aliviado cambiaron de tema y estuvo allí durante varios minutos más.
Hallándose recostada y con pijama, daba una vuelta a la izquierda en la cama con los ojos cerrados pero sin estar dormida. Parecía que ese lado no le gustaba para descansar porque al minuto después se acomodó para la derecha. Repetía esto durante cinco minutos hasta que se cansó y abrió los ojos. Estaba cansada pero parecía que su mente no le daba tregua, tenía muchos pensamientos latentes en ese instante como para saber la verdadera causa de su desvelo.
Una breve mirada a su alrededor le indicaba que todas sus compañeras estaban profundamente dormidas. Que desperdicio de tiempo. Debería de comenzar a contar ovejas para conciliar el sueño. Era gracioso como tras seis años de educación mágica y no podía despegarse de las expresiones utilizadas por los muggles, por Merlin que no quería olvidarse de todo lo que alguna vez aprendió en su antigua vida como niña común. ¡Qué maravilla! Tenía mucho que agradecer hasta el momento: unos padres que la amaban más que nada en el mundo, sus amigos que siempre la apoyaban para todo; intelectualmente tenía conocimientos de dos mundos del cual el primero no sabía que la magia existía y solo lo suponía en libros e historias.
Era gracioso como la vida tenía muchos misterios por resolver y muchas personas en lugar de conocer solo suponían; un ejemplo era el de los yetis, toda su niñez creyendo que se trataban de un posible eslabón perdido de los humanos cuando era más seguro que fueran parientes directos de los trolls. Vaya que a mi cerebro le gusta maquinar de noche, se dijo con un poco de cansancio.
Tal vez ese tema no era apropiado para la hora de dormir, pues solo incitaba a pensar en otras cosas que contengan los exámenes de las asignaturas que ella tomaba. Tal vez pudiera pensar en algo un poco menos complicado pero importante. Su mente ahora recordó aquella plática de Harry y Comarc en el pasillo del castillo. ¿Qué demonios quiere McLaggen conmigo? No soy la reina de Inglaterra como para que quiera estar a mi lado todo el tiempo o para que pregunte por los lugares en donde voy o no estar. Era ridículo, para nada podían llegar a ser más que compañeros si es que así se le puede considerar. Por otro lado admiraba el hecho que Harry no haya perdido su paciencia con ese espécimen llamado Comarc, pues si fuera ella ya lo habría hecho callar con su varita, un petrificus totalus y adiós problema. Claro que eso estaría mal, muy mal. ¿En qué momento empezaba a pensar como su amigo, actuar ante las circunstancias? Él siempre decía que todo lo que ha hecho es porque lo ayudan y que lo demás se le ocurrió en el momento, ella no debería pensar así, pues se caracterizaba por pensar y luego actuar. Que idea tan ridícula.
Puede que con el conocimiento que ella tenía pudiera ejecutar ese método, aunque a veces se pusiera nerviosa ante algunas situaciones. Le faltaba un año más en Hogwarts para graduarse y elegir la profesión que ejercería el resto de su vida, así que debería elegir con mucho cuidado y quizá más adelante la vida le ponga enfrente diferentes situaciones donde requiera primero actuar, siempre con precaución.
Debo reconocer que a pesar del apoyo que muchos te hemos dado en estos años, te ha resultado Harry Potter, pensó para sus adentros. Y asi, pensando en su mejor amigo se quedó dormida.