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We're not friends-6o año — capítulo 16

HOLA. Buenas tardes a todos (sonó muy formal xD) ¿qué tal? Lamento no haber publicado en todo este tiempo pero la escuela muggle últimamente me absorbe mas de lo que debería, pero bueno. Este capitulo está recién escrito ya que como estoy de festivo por día de muertos me llegó la inspiración y aquí lo tienen. Espero y disfruten la lectura del capitulo :)

Había quedado intranquila después de que se encontró con Ginny el día anterior, pues no le gustó la actitud arrogante que estaba tomando la pelirroja y que la perdonara Ron, pero que controlara a su hermanita si no quería tener problemas. Si, era extraño que pensara aquello pero después de lo sucedido en la mañana con la pelirroja -de nuevo- ya no sabía que pensar, Hermione quería golpear a alguien a pesar de que no fuera correcto, pero es que el encuentro con su amiga había resultado un desastre. ¡Qué atrevimiento de ella acusarla de tal cosa! Pero a fin de cuentas a ella no le importa quién le agrada o no a la castaña. Tal vez concentrándose en la lectura del libro que llevaba en su maleta su mente podía despejarse, solo que tendría que encontrar un lugar tranquilo para estar sola.

Harry se encontraba caminando hacia la biblioteca (si, aunque suene raro) porque después de que vio a su amiga Hermione alejarse de la hermana de Ron, no quiso cruzársela, aunque el gusto no le duró mucho cuando escuchó que lo llamaba. No tuvo más remedio que voltearse a contestarle el saludo.

-Hermione, ¿qué tal tu día?- no quería recordarle su discusión anterior por lo que en vez de seguir estando nervioso puso una sonrisa que pensó que alejaría los malos pensamientos que estaba teniendo su amiga.

-Hola Harry, pues no muy bien- notó el obvio tono de molestia que usó al finalizar aquella frase, pero prefirió invitarla a tomar algo para que ya no siguiera de mal humor.

-¿Te gustaría ir a la biblioteca conmigo? Tengo que estudiar algo de pociones, y no quiero dejarlo para después, podríamos ir a desayunar antes si quieres.

-¿Qué te hizo pensar que tenía hambre?- la mirada de disgusto competía fácilmente entre las cosas que más le daban miedo, pero no quería quedar en evidencia así que la tomó de la mano dirigiéndose hacia el gran comedor.

-Pues no sé, pero no quiero que estés sola cuando sé que estás así, tal vez no pueda controlar tu humor pero puedo acompañarte para que no te sientas sola- solo esas palabras bastaron para que su amiga sonriera más tranquila, en su interior decía que había logrado su objetivo, pero no quiso adelantarse a los hechos, por lo que esperó a que ella dijera algo más para saber qué camino tomar.

-Agradezco tu invitación, pero necesito estar sola. No te preocupes por mí, voy a estar bien- y sin previo aviso se inclinó a darle un beso en la mejilla de su amigo y le sonrió antes de desaparecer con rumbo desconocido. Harry no hizo más que sonreír como niño enamorado y sin apartar la vista de la chica de la cual estaba enamorado, porque sí, podría confirmar en estos momentos que él estaba enamorado de su mejor amiga. Estaba enamorado de Hermione Granger.

Saliendo de su perfecto momento de felicidad decidió seguirla, hasta ese momento se dio cuenta que no iba hacia el gran comedor o hacia su habitación sino cerca del Lago Negro. Por lo que fue corriendo al Gran Comedor y en su bolsa que traía consigo metió un poco de fruta, su objetivo era estar con su ¿amiga? Como sea, él iba a estar con ella lo quisiera o no, no la dejaría sola mientras estaba enfadada por cualquiera que haya sido la razón de su discusión con Ginny.


Luna se encontraba en las cercanías del Bosque Prohibido, ya había acabado sus deberes escolares y decidió que un paseo en un día tan bonito como ese era una idea fantástica. Tal vez era coincidencia, cosa del destino o por culpa de los Nargles que se encontrara con Hermione Granger esa mañana, pero por cortesía y a pesar de que a la castaña no le terminaba por agradar fue a saludarla un momento, puede ser que haya ido a ese lugar a estudiar más tranquila o se iba a encontrar con alguien.

-Hermione, que gusto encontrarte

-Luna, lo mismo digo- sabía descifrar muy bien los sentimientos de las personas mediante sus gestos y fácilmente pudo deducir que su compañera estaba un poco nerviosa y ansiosa, quizá así era ella pero no podía dejar pasar la oportunidad para preguntarlo.

-¿Te pasa algo? Te noto un poco alterada, ¿tiene que ver con Harry Potter?- notó que se quedó quieta en el momento en que pronuncio su nombre, por lo que acertó en cuanto a sus sospechas.

-¿Eh? No, no, por supuesto que no. Solo estoy un poco molesta

-¿Con Harry Potter? ¿Te hizo algo?

-¿Qué? No, claro que no. El no, es una buena persona, es mi amigo. Estoy molesta con alguien más.

-¿Ronald Weasley?- esa chica era más extraña que ella, pues podía estar nerviosa y de un segundo a otro molesta o aburrida. Decídete, Granger.

-No

-No conozco a nadie con quien pelees más que con tu amigo Ron, ¿o me equivoco?-si quería que ella fuera sincera y abriera sus sentimientos con ella debía de hacer un gran esfuerzo para que la castaña la considerara su amiga.

-¿Quieres seguir adivinando o te cuento todo?- Luna se sintió feliz pues pareciera que no se iba a esforzar demasiado para hacerse amiga de Granger, se sentó de prisa a su lado para admirar la vista y así poder escuchar la historia completa.


Harry ya llevaba todo lo necesario para tener un agradable picnic o algo así, con Hermione, estaba dispuesto a contentarla, no dudaba en que había reducido un poco su enojo minutos antes cuando se encontraron en los pasillos, pero quería que fuera feliz. A pesar de que no podía decir que el sentimiento que su corazón albergaba era recíproco por parte de su castaña amiga, estaba seguro de una cosa: podía hacer que Hermione se diera cuenta que la amaba.

Iba caminando con cuidado debido a que el camino era muy inclinado y no le gustaría llegar sucio a su "cita". ¡Por Merlín contrólate Harry Potter, solo vas a acompañar a tu mejor amiga, no va a pasar nada!

Era normal que los nervios lo estuvieran consumiendo, si hubiera sido su intención al momento en que ella se acercó a darle un pequeño e inocente beso en la mejilla se hubiera volteado para robarle un beso de verdad. Pero no, él no iba a ser un patán que se aprovecha de los momentos que le conviene. Él iba a esperar.

Lo único que no podía esperar es su corazón para volver a verla, ya que conforme se acercaba al lugar donde sospechaba ella se encontraba, latía con más fuerza y más rápido.

Pudo ver a lo lejos su cabellera castaña y la reconoció de inmediato, por lo que su mente le dijo que acelerara el paso. Y así lo hizo. Solo que antes de que ella se diera cuenta que iba en su encuentro, frenó en seco acto seguido resbaló dejando caer su bolsa y su libro. Gracias por no haberme ensuciado, se decía internamente. Comenzó a levantarse pero se volvió a sentar en el suelo cuando notó que su mejor amiga había volteado a verlo e iba en su rescate. Esperó a que estuviera a su altura para comenzar a levantarse, vio que ella recogía el libro del suelo y luego la bolsa por lo que le ayudó a hacerlo, no iba a dejar que ella resbalara también. Solo que se arrepintió al momento en que sus manos rozaron al intentar tomar ambos la bolsa donde había llevado las provisiones, más que arrepentimiento fue como si lo hubiera hechizado. Se quedó en su lugar con ella mirándose lo que parecían horas, hasta que una voz los interrumpió. Harry recordó la razón por la que se había caído: Hermione no estaba sola.

La vocecita cantona de Luna los sacó de su "momento mágico" así que Hermione volteó a verla y decirle que todo estaba bien, no había que preocuparse ya que solo su amigo había resbalado. Pero Luna no era tonta, por algo estaba en Ravenclaw, ya que supo de inmediato que Harry se sentía incómodo con su presencia, creía que tenía algo que ver eso que los muggles llaman "mal tercio" cuando hay alguna parejita cerca. Aunque no podía decir con exactitud si ellos dos eran pareja, primero debían de conocer cada uno los sentimientos del otro, y no solo decirse cuanto se aprecian. Así que actuó tan rápido que desconcertó a los dos Gryffindors.   

-Sabes Hermione, tengo que pasar a la biblioteca por un libro que olvidé, será mejor que vaya pronto. Nos vemos, Harry- no supo si aquella excusa tan infantil haya resultado, pero al menos servía para que aquellos dos no estuvieran vigilados por ella. Esperaba haber hecho lo correcto.


Legó el día del partido contra Ravenclaw, a decir verdad Harry estaba un poco nervioso, pues se veían obligados a ganar ya que en el partido contra Hufflepuf habían perdido y todo por culpa del pedazo de troll de Mc Laggen -palabras de Ron-.

Casi no había visto a su amiga en los días seguidos a su picnic, pensó que Ginny tenía razón cuando le comentó que debía de hacer mucha tarea; en momentos como ese le gustaría ser un mago experto para poder hacerle toda la tarea a su mejor amiga y que así tuviera más tiempo para estar juntos, y no es que la hermana de su mejor amigo no le cayera bien, todo lo contrario, pero últimamente estaba pensando que ella tenía una especie de obsesión con él.  Agradecía no estar del todo solo, ahora con Ron fuera de la enfermería tenía con quien platicar en sus clases.

El partido estaba resultando un poco difícil, tanto para los jugadores como para los espectadores, pues de repente empezó el cielo a llenarse de nubes oscuras como la noche, a decir verdad podía ser señal de un mal augurio, pero no hay que ser supersticiosos. La lluvia comenzó de un momento a otro, pero igual todos seguían en sus lugares atentos a lo que pasaba entre los equipos de Gryffindor y Ravenclaw.

Para ése momento, Harry ya se sentía un poco desesperado, pues andaba de un lado para otro y no veía la snitch, esa esfera dorada con alas que era muy escurridiza y que ambos buscadores la ansiaban atrapar. Volteo por unos segundos a ver a su oponente, pero estaba igual que él, en espera de que se manifestara su objetivo.

No sabía si era el frio del agua combinado con el viento que soplaba en esos momentos, pero comenzaba a titiritar, como si la temperatura estuviera descendiendo abruptamente. Empezaron los relámpagos a manifestarse en el cielo, se le hizo extraño que el buscador de Ravenclaw empezara a avanzar en su escoba hacia arriba, por lo que decidió seguirlo esperando que fuera una señal de que la snitch andaba cerca. Lo confirmó momentos después. Un relámpago iluminó lo suficiente como para que su luz se reflejara sobre la pequeña superficie de la esfera dorada. Eso fue suficiente como para acelerar la velocidad de su escoba.

Su contrincante le llevaba ventaja pero él sabía que no podían perder ese partido, por lo que en poco tiempo llegó a rebasar al otro chico y las yemas de sus dedos rozaron la snitch, esta vez no iba a dejar que se le escapara de las manos. Solo bastaron unos momentos más para que Harry la tuviera por completo en su puño, ganándose una mirada de envidia y enojo del buscador del equipo contrario. Ya iba de vuelta al campo cuando comenzó a perder el control de su escoba lo que hizo que desviara su atención de alrededor a lo que sucedía con su saeta de fuego. Era demasiado extraño, esto jamás le había pasado, al menos no con su actual escoba, por lo que comenzaba a preocuparse. No era buena señal, algo andaba mal sin duda alguna. No tardó en recuperar el control, solo que no le duró el gusto. Supo con certeza que la escoba estaba encantada cuando incrementó su velocidad no faltando mucho para llegar al campo por lo que decidió saltar de su escoba y dejarse caer. Ante aquello todos quedaron sorprendido.

En las gradas, había personas asustadas y sorprendidas, entre ella dos chicas que conocían muy bien al chico que estaba cayendo. Mientras tanto, Harry buscaba su varita para hacer un encantamiento que aligerara su caída, el terror lo invadió cuando se percató que no la traía consigo. Una de muchachas estaba en shock y no sabía qué hacer, estaba claro que alguien debía ayudarlo pues el tampoco hacia algo para que su inminente caída no lo lastimara; la otra estaba un poco desesperada y apunto de sacar su varita, pero del lado de los profesores estaba Dumbledore de pie y con su varita en mano hacia la dirección del chico. A unos tres metros del suelo, el chico disminuyó su velocidad de caída y al tocar el suelo unas plantas de más crecieron debajo de su cuerpo y una almohada en el lugar donde se encontraba su cabeza.

Era claro que todos estaba a ese momento aliviados de que no pasara una tragedia peor a estar vigilando a tres personas que sentían una preocupación mayor hacia Harry: la chica que había sacado su varita ahora estaba más tranquila porque Harry ya estaba fuera de peligro, la chica que había quedado en shock sonreía hacia la dirección de su "amigo", ya planeaba ir a verlo lo antes posible a la enfermería. Por su parte, Dumbledore, estaba un poco inquieto ante tal evento pues podía haber sido cualquiera su atacante, incluso algún estudiante. Lo último, estaba seguro que no quería que fuera cierto.