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We're not friends-6o año — capítulo 2
Recordar la única vez que tuvieron para hablar sobre su "amistad", hacía que lo odiara, pero sería demasiado y ahora con Lavender de por medio lo hacía imposible. Era claro que no quería del todo perder su amistad, pero ya casi no hablaban por lo que sabe de él puede que ni siquiera hubieran sido amigos alguna vez de no ser por Harry.
Y ahí estaba de nuevo Harry siendo el héroe del mundo mágico y de su amistad entre el pelirrojo y ella. Pobre, el siempre soportaba sus peleas y cuando no hablaba con él hablaba con la castaña y así; alguna vez ella se llegó a preguntar si él ya se había hartado de estar separados, el no tenía la culpa, todo era de Ronnald que no sabía lo que quería con ella. Pero ya había tomado su decisión, ya no iba a molestarse por cualquier broma que le hiciera o si se paseaba enfrente de ella con su noviecita o si incluso cuando pasara por los pasillos los encontrara besándose.
Podía jugar mejor que esos dos, ya lo creía, buscaría a alguien con quien salir incluso McLaggen, a lo mejor ese chico no es tan presumido como se ve. ¡Por Merlín! Eso es lo que ellos quieren, que consiga a alguien para darle celos a Ron, claro así sabrían tanto que ella estaba desesperada como que le seguía importando lo que hicieran. Pues no lo iba a hacer.
Iba a olvidarlo de una buena vez, no se preocuparía por ela pareja del año, solo por ella y por sus demás amigos, Luna, Ginny y Harry. Ahora que lo pensaba había otra persona que tenía tal vez un peor problema que ella, claro que es peor que te rompan el corazón a que tu amor platónico no te haga caso, pero iba a ayudar a Ginny con su mejor amigo, algo bueno resultaría. Lo mejor de todo es que Harry no era como Ron, el era mejor aunque a veces algo testarudo y distraído, pero tenía buen corazón y desde lo de Cho ya no se había interesado en nadie. También ayudaría a Neville en pociones, ya que éste le pedía asesorías,, que claro estaba mostrando mejor comprensión ahora que Slughorn daba esa clase.
Y vería mas seguido a Luna pues... Luego platicaba cosas interesantes, y claro al estar estudiando junto a ella al menos no se sentía tan sola cuando iba al gran comedor y que no estaban los chicos. A Harry le ayudaría con las clases que Dumbledore le está dando, pues sin duda no se le debe de pasar ningún detalle si quiere sacar su vida y derrotar al mago tenebroso. Sin duda se enfocaría en sus amigos.
¿Por dónde comenzar para encontrarla? Fácil en la biblioteca. Genial debío ir allí primero en lugar de intentar en la sala común, era obvio. Más le vale apresurarse o sino irá a su clase de runas y ya no la verá hasta pasada la tarde, pues con la cantidad de tarea que hace a veces ni se encuentran.
Una buena idea sería convencerla de que se tome un descanso, un dia no significaría el fin del mundo, aunque conociendo a su amiga, puede que si.
-Harry- una voz cantarina lo llama pero decide ignorarla, pues porque su mayor prioridad es encontrar a su mejor amiga
-Luna, hola-era muy obvio que no quería hablar con ella, pero no podía evitarlo
-Mi padre me envió algunas ediciones de El Quisquilloso por si te interesaría- no sabía como, pero esa chica siempre tenía un toque alegre pero raro a la vez, no le caía mal, solo que dadas las circunstancias no quería distraerse
-Luna, no te ofendas pero no me interesa por el momento, necesito hacer algo primero, con permiso
-Oh si, pero no creo que la encuentres en la biblioteca, la vi pasar hacia el otro lado, yo que tu me apresuraba pues se veía mal
-¿Disculpa?
-Hermione. La vi pasar hace ratos, yo iba hacia mi clase y casi choca conmigo, pero como iba llorando no me vio. Se que no tiene la culpa sino el que la hizo llorar.
-¿El?
-Ron, siempre que llora es por él. Ahora date prisa.
-Gracias- confusión sentía después de haber platicado con la pequeña chica, pues como se dio cuenta que iba buscando a su castaña amiga. Aunque era claro que a el le importaba ella, y Luna se fijaba el los detalles aunque fuera mínimos, un buen ejemplo era de que supiera que el causante de sus lágrimas fueran de Weasley, de seguro los ha visto pelearse antes.
¿Cómo encontrarla ahora? Por alguna razón quedó en Gryffindor y no en Ravenclaw, podría utilizar el mapa del merodeador para saber donde se había metido.
La vista allí era hermosa, pues conforme avanzaba el día, las siluetas se iban moldeando diferentes por la luz: en la mañana se veía demasiado el sol en el reflejo del lago, entrando la tarde los tonos naranjas y rosas teñían el cielo.
La vista sería mejor si hubiera alguien con quien compartirla. O con algo, ya que un buen libro siempre es un buen compañero y mas si es de tu tarea de transformaciones, casi olvidaba ese pequeño e insignificante detalle. Por todo lo ocurrido se le olvidó que tenía que hacer ese ensayo, por suerte ya había leído el libro de referencia así que solo necesitaba pluma, tinta, pergamino y recordar un poco para que las palabras correctas crearan un buen trabajo.
Puso manos a la obra, podía sentir que la mano se le cansaba a veces de lo rápido que escribía, lo bueno era que tenía bonita letra, así y con su inspiración haría una tarea perfecta. Como siempre. Si no hubiera recordado mis deberes de seguro la profesora McGonagall le castigaba. De las ruinas se saca provecho, pues se sentía bien al estar haciendo su tarea después de lo ocurrido. Lo mejor de todo es que la torre de astronomía resultó ser un mejor lugar para estar pues no había tanto ruido o personas que llegasen a molestarla.
-Hermione, ¿qué haces?- genial, eso no lo vio venir
-Hola Harry
-¿Eso es tarea?
-No tonto, estoy escribiendo mi testamento
-Hermione si sabes que el sarcasmo no te queda, ¿verdad?
-Ya lo sé solo quería ver que tan despierto estabas. Es la tarea de Transformaciones, la tengo que entregar el viernes pero como ya leí el libro la quiero terminar lo mas pronto posible, no quiero que se me junte trabajo.
-Pensé que estarías en...
-La biblioteca
-Si, después de lo que pasó pensé que estarías ahí, pero me equivoqué.
-Eso. Sobre ese asunto, dejemoslo. No tiene caso
-Si, solo quería saber si estabas bien
-Si lo estoy- le gustaban esos pequeños gestos de su mejor amigo, lo hacían tierno, casi no lo demostraba pero ahí estaba para cuando ella lo necesitara
-Bueno, entonces me voy, tienes mucho que hacer- y otras veces no sabía actuar apropiadamente
-Está bien, puedes quedarte. No pasa nada, como quiera ya solo me falta la conclusión. Tal vez mas al rato la termine.- sin duda era raro que dijera eso pero quería que se quedara, después de todo un poco de compañía no le vendría nada mal.
-Como gustes- ella solo se dedicó a indicarle que estuviera a su lado por un rato, pues muy pronto anochecería y tendrían que irse a cenar o simplemente a volver a demás actividades. Por el momento era todo lo que quería, estar con su mejor amigo.