← We're not friends-6o año · de
We're not friends-6o año — capítulo 3
Un dia antes.
Ahí estaba, sumergida en un ejemplar de Elaboración de pociones avanzada, tomando notas acerca de los elixires eterno. Por un segundo se quedó desde su lugar mirándola, como si fuera la primera vez, solo que algo había cambiado.
-Disculpa, ¿vas a entrar o solo vas a seguir viendo los libros desde ahí?- la señora Pince le reprochaba ya que no le gustaba que algunos alumnos ocuparan la biblioteca para jugar.
-Si, perdone.- un poco desconcertado se dirigió hacia la mesa donde se encontraba su amiga.
-Hola Harry, ¿dónde estabas? Llevo aquí media hora, como ves ya empecé por mi cuenta, pero puedo explicarte hasta donde llevo el trabajo- la mirada que le dedicó su dedicada amiga era cálida, casi como si añorara su presencia.
-Yo, estaba... Me retrasé
-Ya no digas más, sé la verdad. Ahora vamos a estudiar- y así pasaron un buen rato intercambiando ideas y procurando llevar todo de la manera correcta, que para Harry era la forma en que ella hacía las cosas, pues en algunos ratos ella le pedía su opinión al respecto. Él solo le limitaba a asentir o solamente le sonreía.
-¡Ah, por cierto, ve con cuidado!- añadió Hermione al cabo de un rato, pues hacía mas de 10 minutos que no decía palabra.
-Te lo digo por última vez-replicó Harry con un susurro ligeramente ronco después de tres cuartos de hora d silencio por su parte-: no pienso devolver este libro. He aprendido más con el Príncipe Mestizo que con lo que me han enseñado Snape o Slughorn en
-No me refiero a tu estupido príncipe
- lo cortó Hermione, y lanzó una mirada de desdén al libro, como si éste hubiera sid grosero con ella -. Antes de venir aquí pasé por el cuarto de baño de las chicas, y allí me encontré con casi una docena de alumnas, ellas Romilda Van intentando decidir cómo hacerte beber un filtro de amor. Todas pretenden que las lleves a la fiesta de Slughorn, y sospecho que han comprado filtros de amor en la tienda de Fred y George que, me temo, funcionan
-¿Y por qué no se los confiscaste?- no le parecía lógico que Hermione abandonara su obsesión por las normas en esos momentos tan críticos
-Porque no tenían las pociones en el lavabo- contestó ella con desdén -. Sólo comentaban posibles tácticas. Como dudo que ni siquiera ese Príncipe Mestizo-le lanzó otra arisca mirada al libro - fuese capaz de encontrar un antídoto eficaz contra una docena de filtros de amor diferentes ingeridos a la vez, yo en tu lugar invitaría a una de ellas a que te acompañe a la fiesta. Así las demás dejarían de albergar esperanzas y se resignarían. La fiesta es mañana por la noche, y te advierto que están desesperadas.
-No me apetece invitar a nadie- a nadie a menos que fuera castaña y su mejor amiga.
-Pues vigila lo que bebes porque me ha parecido que Romilda Vane hablaba en serio -le advirtió Hermione.
Estiró el largo rollo de pergamino en que estaba escribiendo su redacción de Aritmancia y siguió rasgando con la pluma. Harry se quedó contemplándola, pues no había notado cuando cambió de libro y comenzado con la otra materia.
-Espera un momento -dijo de pronto-. Creía que Filch había prohibido los productos comprados en Sortilegios Weasley.
-¿Y desde cuándo alguien hace caso de las prohibiciones de Filch? - replicó Hermione, concentrada en su redacción.
-¿No decían que también controlaban las lechuzas? ¿Cómo puede ser que esas chicas hayan entrado filtros de amor en el colegio?
-Fred y George los han enviado camuflados como perfumes o pociones para la tos -explicó Hermione-. Forma parte de su Servicio de Envío por Lechuza.
-Veo que estás muy enterada.- ese comentario no resultó muy bien ya que Hermione le lanzó una mirada tan ceñuda como la que acababa de dedicarle al ejemplar de Elaboración de pociones avanzadas .
-Lo explicaban en la etiqueta de las botellas que nos enseñaron a Ginny y a mí el verano pasado - dijo con altivez-. Yo no voy por ahí poniéndole pociones en el vaso a la gente, ni fingiendo que lo hago, lo cual viene a ser…
-Está bien - se apresuró a apaciguarla Harry-. Lo que importa es que están engañando a Filch, ¿no? ¡Esas chicas introducen cosas en el colegio haciéndolas pasar por lo que no son! Por tanto, ¿por qué no habría podido Malfoy introducir el collar?
-Harry, no empieces otra vez, te lo ruego.
-Contéstame. ¿Por qué? A parte hace ratos estabas tranquila, ahorita estás tan alterada como si tuvieras muchas cosas por hacer o algo estuviera mal.
-Lo que pasa es que recordé que me vine antes para reunirnos y por la prisa no traje suficiente pergamino para terminar - un pequeño sentimiento de inconformidad consigo mismo lo inundo de pronto, pues por estar apurando a su amiga a que se encontraran, esta había olvidado parte de sus cosas-. Y sobre lo de Malfoy -dijo Hermione tras suspirar-: los sensores de ocultamiento detectan embrujos, maldiciones y encantamientos de camuflaje, ¿no es así? Se utilizan para encontrar magia oscura y objetos tenebrosos. Así pues, una poderosa maldición como la de ese collar la habría descubierto en cuestión de segundos. Sin embargo, no registran una cosa que alguien haya metido en otra botella. Además, los filtros de amor no son tenebrosos ni peligrosos…
-Yo no estaría tan seguro -masculló Harry pensando en Romilda Vane.
-... de modo que Filch tendría que haberse dado cuenta de que no era una poción para la tos, y ya sabemos que no es muy buen mago; dudo mucho que pueda distinguir una poción de…- Hermione no terminó la frase; Harry también lo había oído: alguien había pasado cerca de ellos entre las oscuras estanterías. Esperaron y, segundos después, el rostro de buitre de la señora Pince apareció por una esquina; la lámpara que llevaba le iluminaba las hundidas mejillas, la apergaminada piel y la larga y ganchuda nariz, lo cual no la favorecía precisamente.
-Ya es hora de cerrar - anunció -. Devuelvan todo lo que hayan utilizado al estante correspon… Pero ¿qué le has hecho a ese libro?
-¡No es de la biblioteca! ¡Es mío! -se defendió Harry, y cogió su volumen de Elaboración de pociones avanzadas en el preciso instante en que la bibliotecaria lo aferraba con unas manos que parecían garras.
-¡Lo has estropeado! ¡Lo has profanado! ¡Lo has contaminado!
-¡Sólo es un libro con anotaciones! -replicó Harry, tirando del ejemplar hasta arrancárselo de las manos.
A la señora Pince parecía que iba a darle un ataque; Hermione, que había recogido sus cosas a toda prisa, agarró a Harry por el brazo y se lo llevó a la fuerza.
-Si no vas con cuidado te prohibirá la entrada a la biblioteca. ¿Por qué has tenido que traer ese estúpido libro?
-Yo no tengo la culpa de que esté loca de remate, Hermione. O tal vez se haya puesto así porque te oyó hablar mal de Filch. Siempre he pensado que hay algo entre esos dos.
-¡Ya lo creo! ¿Te imaginas? Esos dos saliendo de seguro serían la pareja perfecta, ¿Harry? - su animada voz se fue apagando al tiempo en que se percató que su amigo se le quedó viendo.
-Perdona, tuve una visión sobre esos dos, creo que serían mas odiosos.
-No lo creo, el amor cambia a las personas, ¿sabes? Las hace mejorar - Harry solo pudo pensar que lo que ella decía era cierto.