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We're not friends-6o año — capítulo 4

Cuando Harry fue a acostarse, se consoló pensando que sólo quedaba un día más de clases y la fiesta de Slughorn; después Ron y él se irían a La Madriguera. Se irían a la madriguera. Esa verdad le retumbaba en la cabeza, solo entonces se dio cuenta que al irse con su mejor amigo estaría dañando a Hermione, sería un traidor. Éstos últimos días la había estado acompañando el mayor tiempo posible pues entre sus clases y en ocasiones ver a Ron estaba un poco ocupado.

Hubo una vez que se llegó a preguntar qué le atraía a Hermione de Ron. Una cosa era segura, sus modales al comer no, ella siempre le reprochaba de que no hablara cuando tenía comida en la boca; sus increíbles notas tampoco, pues siempre le pedía ayuda para  estudiar. No era el alumno mas guapo de Hogwarts tampoco. Tal vez así pasara la noche entera pensando acerca de eso, jamás sabría la razón.

Se dio cuenta que tal vez ya no harían las paces Ron y Hermione, pues los descansos del día siguiente no serían suficientes como para que mejoraran su comportamiento, pues no iban a estar solos, Lavender casi siempre estaba con su amigo, pensar que Ron le pidiera que lo dejara solo para hablar con su amiga por un momento sería como desatar una tormenta. Las chicas jamás se habían llevado bien y Harry tampoco querría dejarlos solos todo por precaución a que sus amigos empiecen a pelear como siempre y acabe siendo todo lo contrario de un arreglo de paz. Creo que no soportaría ver a Hermione llorar una vez más por el.


Al dia siguiente el ambiente estaba lleno de ánimo, pues al ser el último día ante las vacaciones de navidad, todo mundo andaba mas alegre por irse a sus casas y dejar los libros guardados.

La mayoría de los alumnos ya estaban en el aula, por lo que al llegar, Harry se extrañó al no ver cierta melena con los demás. Acomodado ya en su pupitre luego de unos minutos, aparecía la persona que mas esperaba. Inundándole un alivio, fijó su vista al frente y se hizo a un lado para dejar a su compañera sentarse con el.

En la clase de Transformaciones abordaron el tema de la transformación humana; dejaron sus lugares y trabajaban delante de espejos y se suponía que tenían que cambiar el color de sus cejas. Hermione rió con crueldad ante el desastroso primer intento de Ron, con el que sólo consiguió que le apareciera en la cara un espectacular bigote con forma de manillar. Él se tomó la revancha realizando una maliciosa pero acertada imitación de los brincos que ella daba en la silla cada vez que la profesora McGonagall formulaba una pregunta. Lavender y Parvati lo encontraron divertidísimo, pero Hermione acabó al borde de las lágrimas y, apenas sonó el timbre, salió corriendo del aula, guardando sus cosas lo mas rápido posible.

Y de nuevo el conflicto. Ya estaba un poco aburrido de las peleas entre sus amigos, por eso ni se dignó a mirar a su amigo al salir del aula para ir en busca de su amiga, pues en ocasiones le daba preferencia a Ron porque eran chicos y tenían mas temas de conversación entre ellos, pero ahora que el tenía compañía no haría falta que decidiera con quien ir. Por un instante deseó que todo volviera a la normalidad entre los tres, pues así haría mas fáciles las vacaciones, los dos podrían ir a casa de los Weasley sin problemas. Este año solo iría el ya que con la tensión actual, ella iría a su casa a pasar las fechas.

¿Por dónde comenzar para encontrarla? Fácil en la biblioteca…

…podría utilizar el mapa del merodeador para saber dónde se había metido.


-¡Pero si podías invitar a cualquiera! -dijo Ron, incrédulo, durante la cena-. ¡A cualquiera! ¿Cómo se te ocurre elegir a Lunática Lovegood?

-No la llames así -lo reprendió Ginny, deteniéndose detrás de Harry-. Me alegro de que la hayas invitado, Harry. Está emocionadísima. -Y se fue

Por su parte, Hermione estaba sentada al otro extremo de la mesa, sola, removiendo el estofado de su plato. Harry se fijó en que Ron la miraba con disimulo.

-Podrías pedirle perdón -sugirió Harry sin rodeos.

-Sí, hombre! ¡Y que me ataque otra bandada de canarios asesinos!

-¿Por qué tuviste que imitarla en son de burla?

-¡Ella se rió de mi bigote!

-Y yo también. Era lo más ridículo que he visto en mi vida.- pero Ron no lo escuchó, porque Lavender, que acababa de llegar con Parvati, se apretujó entre ambos amigos y, sin perder un segundo, le echó los brazos al cuello a Ron. *Que idiota estando con una persona y pensando en otra,*se dijo a si mismo.

-¡Hola, Harry! -dijo Parvati, que, al igual que él, parecía un poco molesta y harta por el comportamiento de aquellos dos tortolitos, por su parte escondió la molestia que le provocó su amigo hace unos segundos.

-¡Hola! ¿Cómo estás? Veo que te has quedado en Hogwarts. Me dijeron que tus padres querían que volvieras a casa.

-De momento he conseguido persuadirlos. Se asustaron mucho cuando supieron lo que le había pasado a Katie, pero como desde entonces no ha habido más accidentes… ¡Ah, hola, Hermione! -Parvati le sonrió alegremente.

Harry se dio cuenta de que la chica se sentía culpable por haberse reído de Hermione en la clase de Transformaciones, pero ésta le devolvió una sonrisa aún más radiante. A veces no había manera de entender a las chicas.    

-¡Hola, Parvati! - le dijo, ignorando a Ron y Lavender -. ¿Vas a la fiesta de Slughorn esta noche?

-No me han invitado - respondió Parvati con tristeza -. Pero me encantaría ir. Por lo visto va a estar muy bien… Tú irás, ¿verdad, Hermione?

-Sí, he quedado con Cormac a las ocho y… - se oyó un ruido parecido al de una ventosa despegándose de un sumidero obstruido y Ron levantó la cabeza. Hermione prosiguió como si nada -. Iremos juntos a la fiesta.- si antes apostaba a McLaggen antes que Ron, ahora lo lamentaba.

-¿Con Cormac? - se extrañó Parvati -. ¿Cormac McLaggen?

-Exacto -confirmó Hermione con voz dulzona, Harry creía que había oído mal, pero la confirmación de su amiga bastó para que su enojo saliera de donde se había ocultado -. El que casi - enfatizó

  • consiguió la plaza de guardián de Gryffindor.

-¿Sales con él? - preguntó Parvati, asombradísima.

-Sí. ¿No lo sabías? - y soltó una risita nada propia de ella.

*Esa risa no puede ser sincera,*pensó el de ojos verdes.

-¡Caramba! - exclamó Parvati, muy impresionada con aquel cotilleo -. Ya veo que tienes debilidad por los jugadores de quidditch, ¿no? Primero Krum y ahora McLaggen…

-Me gustan los jugadores de quidditch buenos de verdad - puntualizó Hermione sin dejar de sonreír.

*¿Y yo que soy? Esto no puede ser verdad,*le quería reprochar a Hermione por estar siendo tan testaruda.

-Bueno, hasta luego. Tengo que ir a arreglarme para la fiesta. Se levantó del banco y se marchó. Inmediatamente.

Maldijo el no ser lo suficientemente listo como para invitarla primero, había cometido el mismo error que su amigo, solo que el  o sería tan estupido como para dejarlair. Dejaría que fuera a la fiesta con su "cita". El deseaba ir en lugar de Comarc, al menos como amigos.

¡Hola a todos! Si estan leyendo esto se los agradezco, que hayan esperado a que actualizara. Les mando un saludo y espero les este gustando la historia, cualquier critica o comentario son bienvenidos :)