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We're not friends-6o año — capítulo 5

Para todos los que van siguiendo la historia agradezco que la lean, de verdad. Actualizo cada semana por si algunos se lo preguntan (espero que se haya notado). Ahora disfruten del capitulo :)

El despacho era mucho más amplio que los de los otros profesores, bien porque lo habían construido así, bien porque Slughorn lo había ampliado mediante algún truco mágico. Tanto el techo como las paredes estaban adornados con colgaduras verde esmeralda, carmesí y dorado, lo que daba la impresión de estar en una tienda. La habitación, abarrotada y con un ambiente muy cargado, estaba bañada por la luz rojiza que proyectaba una barroca lámpara dorada, colgada del centro del techo, en la que aleteaban hadas de verdad que, vistas desde abajo, parecían relucientes motas de luz. Desde un rincón apartado llegaban cánticos acompañados por instrumentos que recordaban las mandolinas; una nube de humo de pipa flotaba suspendida sobre las cabezas de unos magos ancianos que conversaban animadamente, y, dando chillidos, varios elfos domésticos intentaban abrirse paso entre un bosque de rodillas, pero, como quedaban ocultos por las pesadas bandejas de plata llenas de comida que transportaban, tenían el aspecto de mesitas móviles.

-¡Harry, amigo mío! -exclamó Slughorn en cuanto el muchacho y Luna entraron-. ¡Pasa, pasa! ¡Hay un montón de gente que quiero presentarte!

Y así fue como supo que la noche iba a ser muy larga. Lo bueno es que estaba con Luna, ella sabría como animarlo de vez en cuando, a menos que se separara de él por ver la decoración del lugar que según ella era copiada de un libro que una vez tuvo de pequeña.

La compañía no estaba tan mal. Al menos para alguien que le gustaba ser el centro de atención, pero el preferiría que esa fiesta fuera más propia para alumnos que algunas "celebridades" invitadas por el propio Slughorn.

Cada vez que el profesor le presentaba a una persona cuya vida de estudiante fue muy buena y posterior aún mejor, solo se limitaba a pronunciar palabras cortas, trataba de no ser tan descortés. Había ocasiones en que solo oía el principio de la conversación y se perdía admirando el lugar de la fiesta.

Minutos después salió de su distracción al escuchar algunas palabras del mago a su lado que relacionaban su vida personal, y cuyo ánimo se notaba a kilómetros de allí.

-... Si me concedieras unas entrevistas, en sesiones de cuatro o cinco horas, por decir algo, podríamos terminar el libro en unos meses. Y requeriría muy poco esfuerzo por tu parte, te lo aseguro. Ya verás, pregúntale a Sanguini si no es… ¡Sanguini, quédate aquí! -ordenó endureciendo el semblante, pues poco a poco el vampiro se había ido acercando con cara de avidez a un grupito de niñas -. Toma, cómete un pastelito -añadió, cogiéndolo de la bandeja de un elfo que pasaba por allí, y se lo puso en la mano antes de volver a dirigirse a Harry-.  Amigo mío, no te imaginas la cantidad de oro que podrías llegar a ganar…

De pronto la vio: cabello castaño, vestido rojo, sencillo pero la hacía lucir mejor que cuando traía la túnica. Que tonto eres Harry, es obvio que así se ve mas bonita, se reprochó a si mismo.

-No me interesa, de verdad -respondió el muchacho-. Y perdone, pero acabo de ver a una amiga. Tiró del brazo de Luna y se metió entre el gentío para ir en su búsqueda.

-¡Hermione! ¡Hermione!

-¡Harry! ¡Por fin te encuentro! ¡Hola, Luna!

-¿Que tal, Hermione?

-¿Qué te ha pasado? - preguntó Harry, porque se la veía muy despeinada, como si acabara de salir de un matorral de lazo del diablo.

-Verás, es que acabo de escaparme… Bueno, acabo de dejar a Cormac - se corrigió -. Debajo del muérdago - precisó, pues su amigo seguía mirándola sin comprender, no pudo dejar de pensar lo que eso conllevaba.

-Te está bien empleado por venir con él -repuso Harry con aspereza- pudiste haber elegido otra persona

-¿Disculpa?

  • Nada. Continúa.- Harry se reprendió mentalmente por decir en voz alta algo que había supuesto en su mente.

-No se me ocurrió nada que pudiera fastidiar más a Ron - admitió Hermione, cosa que no fue sorpresa para el, ya que no podía pedirle que cancelara sus sentimientos de la noche a la mañana -. Estuve planteándome venir con Zacharias Smith, pero al final decidí que…

-¿Te planteaste venir con Smith? - se sublevó Harry.

-Sí, y lamento no haberlo hecho, porque, al lado de McLaggen, Grawp es todo un caballero. Vamos por aquí, así lo veremos venir. Es tan alto…

Cogieron tres copas de hidromiel y se dirigieron hacia el otro lado de la sala, sin advertir a tiempo que la profesora Trelawney estaba allí de pie, sola. Empezaba a hablar cuando Harry la dejó junto con Luna y se fue a charlar con su mejor amiga lejos de ellas.

-Aclaremos una cosa. ¿Piensas decirle a Ron que amañaste las pruebas de selección del guardián?

-¿De verdad me consideras capaz de caer tan bajo?

-Mira, Hermione, si eres capaz de invitar a salir a McLaggen… - repuso él mirándola con ironía.

-Eso es muy diferente - se defendió la chica -. No tengo intención de decirle a Ron nada de lo que pudo haber pasado o no en esas pruebas.

-Me alegro, porque volvería a derrumbarse y perderíamos el próximo partido.

-¡Dichoso quidditch! - se encendió Hermione -. ¿Es que a los chicos no les importa nada más? Cormac no me ha hecho ni una sola pregunta sobre mí. Qué va, sólo me ha soltado un discursito sobre «las cien mejores paradas de Cormac McLaggen». ¡Oh, no! ¡Viene hacia aquí!

Se esfumó tan deprisa como si se hubiera desaparecido: sólo necesitó una milésima de segundo para colarse entre dos brujas que reían a carcajadas.

-¿Has visto a Hermione? - preguntó McLaggen un minuto más tarde mientras se abría paso entre la gente.

-No, lo siento - contestó Harry; fue lo único que pudo decir ya que entró Filch trayendo a  Draco de la oreja, al ver la escena Snape se puso furioso y lo más raro, que se apartó de toda la multitud para hablar con él.  Evidentemente esos dos traían algo entre manos, y lo iba a averiguar.