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We're not friends-6o año — capítulo 6

-¿Que Snape le ofrecía ayuda? ¿Seguro que le ofrecía ayuda?

-Si me lo preguntas una vez más te meto esta col por…- lo amenazó Harry

-¡Sólo quiero asegurarme!- se defendió Ron. Estaban solos junto al fregadero de la cocina de La Madriguera limpiando una montaña de coles de Bruselas para la señora Weasley. Tras la ventana que tenían delante caía una intensa nevada

-¡Pues sí, Snape estaba ofreciéndole ayuda!- repitió Harry -. Le dijo que había prometido a su madre que lo protegería y que había prestado un Juramento Inquebrantable o algo

 -¿Un Juramento Inquebrantable?-  se extrañó Ron - No, eso es imposible. ¿Estás seguro?

-Sí, lo estoy. ¿Por qué? ¿Qué significa?

-¡Hombre, un Juramento Inquebrantable no se puede romper!

-Aunque no te lo creas, eso ya lo había deducido yo sólito. Pero dime, ¿qué pasa si lo rompes?

-Que te mueres - contestó Ron llanamente -. Fred y George intentaron que yo prestase uno cuando tenía más o menos cinco años. Y estuve a punto de comprometerme; ya le había dado la mano a Fred cuando papá nos descubrió. Se puso como loco - explicó con un brillo nostálgico en la mirada -. Es la única vez que lo he visto ponerse tan furioso como mamá. Fred asegura que su nalga izquierda no ha vuelto a ser la misma desde aquel día.

-Ya, de acuerdo, y dejando aparte la nalga izquierda de Fred…

-¿Qué estás diciendo? - preguntó Fred. Los gemelos acababan de entrar en la cocina-. Mira esto, George. Están usando cuchillos y todo. ¡Qué escena tan conmovedora!

-¡Dentro de poco más de dos meses cumpliré diecisiete años - gruñó Ron -, y entonces podré hacerlo mediante magia!

-Pero mientras tanto - dijo George al tiempo que se sentaba a la mesa de la cocina y apoyaba los pies encima - podemos disfrutar con tu exhibición del uso correcto de un… ¡Ojo!

-¡Mira lo que me he hecho por tu culpa! - protestó Ron chupándose el corte del dedo -. Espera a que tenga diecisiete años…

-Estoy convencido de que nos deslumbrarás con habilidades mágicas hasta ahora insospechadas - replicó Fred dando un bostezo.

Claro que sí, pensó sarcástico Harry. *No tan perfectas como las de Hermione es seguro.*Y ahí estaba de nuevo su mejor amiga en sus pensamientos. Se preguntaba que estaría haciendo en esos precisos momentos, con sus padres en el desayuno, acompañándolos en el trabajo, o tal vez solo en su casa disfrutando de un buen libro. Sin duda la última era la opción mas probable. ¿Que pasaría si estuviera ella igual que el en casa de si pelirrojo amigo? Seguiría enamorada de el de seguro, y peleándose de vez en cuando, y el como siempre en medio de ellos haciendo mal trío. Agradecía que estuviera en su hogar pues así se despejaba de su situación, a pesar de que va excelente en la escuela, el asunto con Ron no pasaba desapercibido. Había incluso, una que otra vez en clase que la sorprendía viendo a Ron, claro que de manera disimulada, pues a veces ella se sentaba un poco atrás. Solía tener cierta envidia. ¿Cómo ella llegó a pensar que Ron la merecía?

-¿Qué quieres decir?- se sobresaltó cuando escuchó lo que su amigo decía, pues creyó que había pensado en voz alta

-¿Tuvo Lavender un accidente o algo así?

-¿Qué?

-¿Cómo sufrió semejante lesión cerebral?- que comentario tan inteligente, estallaría en risas si no se encontrara a su lado, estaba casi seguro de que Hermione haría lo mismo, aunque en el pasado se le hubiese quedado mirando con el ceño fruncido.

La señora Weasley entró en la cocina justo cuando Ron le lanzaba el cuchillo de pelar coles a Fred, que lo convirtió en un avión de papel con una perezosa sacudida de su varita. A regañadientes obedecía Ron, pues su mamá amenazó que no volviera a lanzar cuchillos pues lo castigaría.

Minutos después de terminar de ayudar en la cocina, cada quien buscó algo en que pasar el tiempo. Los gemelos se dirigían al pueblo, y su hermano estaba decidiendo que sería una buena idea salir a dar una vuelta por ahí. Su amigo no veía ya el día en que fuera mayor para no hacer las tareas del hogar como los muggles, pues siempre se quejaba.

-Si pudiera hacer magia ya nos habríamos marchado- comentó Ron un poco disgustado.

-Yo no. Le prometí a Dumbledore que no me pasearía por ahí durante mi estancia en La Madriguera - dijo Harry, aunque la verdadera razón era porque planeaba escribirle a su amiga.

-Está bien. ¿Piensas contarle a Dumbledore lo que les oíste decir a Snape y Malfoy?

-Si. Se lo contaré a cualquiera que pueda pararles los pies, y Dumbledore es la persona más indicada. Quizá hable también con tu padre.

-Aunque ya sabes qué dirán todos, ¿no? Mi padre, Dumbledore y los demás. Dirán que no es que Snape quiera ayudar a Malfoy de verdad, sino que sólo pretende averiguar qué se trae entre manos.

-Pero tú crees que tengo razón, ¿verdad?

-Pues claro - se apresuró a afirmar otra vez Ron -. ¡En serio, te creo! Pero todos dan por hecho que Snape está de parte de la Orden, ¿no?

Harry reflexionó. Ya había pensado que seguramente pondrían esa objeción a sus nuevas averiguaciones. Y también se imaginaba el comentario de Hermione: «Es evidente, Harry, que fingía ofrecerle ayuda a Malfoy para engatusarlo y sonsacarle qué está haciendo…». A ella le podía dar la razón, pero solo por ser ella, aunque se contrariaba con lo que el sabía al respecto. Sin embargo, sólo podía imaginárselo porque aún no había tenido ocasión de contárselo. Ella se había marchado de la fiesta de Slughorn antes de que Harry regresara, imaginó que fue así por la culpa de McLaggen.

Ella nunca hubiera ido contigo de no ser por intentar molestar a Ron, se reprendió a sí mismo. Se echaba la culpa por no invitarla antes a esa fiesta, pues hubiera adorado su compañía.Estas haciendo lo mismo que Ron en cuarto año.

Le hubiera gustado despedirse de ella, o al menos desearle feliz navidad, pues cuando intentó buscarla al llegar a la sala común ella ya se había dormido.

Solo una cosa podía hacer al respecto. Decidido comenzó a relatarle un poco sobre lo sucedido esa noche en la fiesta, pues quería que ella se enterara ahora y no hasta finalizar las vacaciones. También, por qué no, le mandaba felicitaciones y disculpas por no buscarla al día siguiente. Si, sin duda no era muy bueno para redactar, debería de haberla buscado a toda costa ese día.


-¿No se te ha ocurrido pensar, Harry -preguntó el señor Weasley-, que a lo mejor Snape sólo estaba fingiendo…?

-¿Fingiendo que le ofrecía ayuda para averiguar qué está tramando Malfoy? Sí, ya pensé que usted me diría eso. Pero ¿cómo saberlo?

-No nos corresponde a nosotros saberlo - intervino Lupin. Se había puesto de espaldas al fuego y miraba a Harry por encima del hombro del señor Weasley -. Es asunto de Dumbledore. El confía en Severus, y eso debería ser suficiente garantía para todos.

-Pero supongamos… -objetó Harry-. Supongamos que Dumbledore se equivoca respecto a Snape…

-Esa suposición ya se ha formulado muchas veces. Se trata de si confías o no en el criterio de Dumbledore. Yo confío en él y por lo tanto confío en Severus.

-Pero Dumbledore puede equivocarse -insistió Harry-. El mismo lo reconoce. Y usted… -Miró a los ojos a Lupin y le preguntó-: ¿De verdad le cae bien Snape?

Harry no podía creer que a pesar de que alguna vez revelara la identidad de su profesor favorito, Snape siguiera siendo una persona regular para Lupin, pues era obvio que si le daba curiosidad por saber los planes de Draco no iba a ser solo para darle palabras de apoyo. Así siguieron discutiendo al respecto, Harry no creía que Remus lo defendiera, por así decirlo, justificando que tal vez Dumbledore tenía conocimiento de todo aquello.

Posterior a la incómoda conversación, la familia se concentró en disfrutar lo que quedaba de la noche, pues ya habían terminado de comer y ahora solo se dedicaban a platicar esas anécdotas viejas que en ocasiones olvidaban que pasaron. Había música de fondo, risas de parte de los gemelos, una que otra voz cantante por la melodía pegajosa de la radio. Harry se dispuso a no pensar, a fin de olvidarse un poco de todo lo malo, las cosas buenas de la vida no duraban tanto así que era mejor que estuviera agradecido por esos momentos; también agradecía por sus amigos a pesar de que una de las personas que más quería no estuviera allí.


Nada había deseado más en los últimos días como vivir ese momento, poder verlo con sus propios ojos, percibir los aromas que desprendía la cocina con la cena que su mama acostumbraba a preparar para la cena de Nochebuena. Era un día un poco ocupado, pues algunas compras hacían falta y ella tenía que acompañar a su padre al supermercado por lo que después de desayunar se alistó para salir.

Decir que había mucha gente era poco, pues las filas para pagar llegaba incluso hasta los pasillos en donde se mostraban los artículos, si iban a comprar más vale que se apuraran porque si no tardaban buscando lo que necesitaban si al momento de pagar.

-Hermione cariño, será mejor que tu vallas por las nueces, pasitas y piña que requiere tu mamá. A pesar de que la acompaño siempre, se me olvida cuales son las que le gustan. Te espero en aquella fila- dijo para luego señalar a la de la caja 9 y dirigirse hasta allí. Solo se limitó a asentir e ir a hacer lo que le pidió su papá. 

Sabiendo aun qué artículos eran los que iban a comprar, tardo pues al encontrarse mucha gente en un determinado espacio, el margen para caminar era reducido. Encontró las pasitas y la piña, ahora solo faltaban las nueces. En la canastilla donde recordaba siempre no había ningún paquete, por lo que pregunto a un empleado, respondiéndole este que traería inmediatamente unas más. Tenía que esperar otro rato. Se limitó a observar a su alrededor, la mayoría de los que se encontraban ahí eran adultos, alguno que otro niño acompañando a sus padres por las últimas compras antes de Navidad. En eso escucho unas voces que le sonaban muy conocidas, al parecer eran los Dursley, quienes también estaban de compras ese día. De no ser porque sabía que su mejor amigo estaba en casa de los Weasley, ella estaría encantada en encontrárselos.

-Vamos Vernon trae esas frutas, de seguro le dan un sabor diferente al pavo. Recuerda que voy a hacer la receta que me pasó tu hermana.

-Claro. Va a quedar mejor este año. Agradezco que no esté ese chiquillo insoportable, desde que se va a la casa de sus amigos los raros estas festividades han sido tranquilas- al escuchar aquellas palabras comenzó a enojarse, pues jamás consideró a los Dursley una familia amistosa y ejemplar, al contrario, eran odiosos, siempre se preguntó cómo le hizo Harry para soportarlos todos estos años. Él no se lo merecía.

-Ya lo creo. Pero no te amargues que hoy va a ser un bonito día. También lleva nueces, tráelas por favor- oh no, no quería verlos ni en pintura, por su actitud los hacía merecedores de algún hechizo como Incarcerous o algo parecido.

Lo bueno es que el encargado ya le traía las nueces, le agradeció y se fue de inmediato de ahí.

Muchas gracias a todos los que leen esta historia, me gusta sus comentarios sobre lo bonita que es la historia y en qué aspectos mejorar. Igual y si tengo faltas de ortografía, por favor díganmelo. Espero les haya agradado el capitulo :)