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We're not friends-6o año — capítulo 8
Lo prometido es deuda. Aquí les dejo el capitulo que debí haber publicado el lunes (para los que no lo notaron me atrasé). Disfruten el capitulo :)
-¡Chicos, ya bajen a desayunar!- la señora Weasley les gritaba desde las escaleras, pues era claro que después de anoche no se iban a levantar solos.
-Ya vamos, madre.
-Ron, ya levántate- Harry ya estaba vestido, pues tenía hambre
-Le dije que íbamos, pero no cuando- se dio vuelta en la cama y se cubrió con la cobija que tenía.
-¡Aguamenti!- Harry pensó que el faltaba de molestar a su amigo en navidad, así que la mejor manera que se le ocurrió fue esa, haciendo que se levantara bruscamente.
-¡Me las pagarás!- decía mientras se secaba la cara con las sábanas- ¿Cómo se te ocurre hacer magia?
-¿Quién dijo que lo hice?- cuando el pelirrojo volteó hacia su mejor amigo, descubrió que en su mano izquierdo tenía un balde en donde supuso había estado el agua, y en su cara ninguna pizca de arrepentimiento.
Lo que más le gustaba de pasar las festividades con la familia de su mejor amigo era que no había un solo momento de aburrimiento, al menos no para él, pues ya sea que el señor Weasley contara algunas anécdotas de su trabajo o que regañaran a los gemelos por alguna travesura, todo era un poco más interesante desde su punto de vista.
Una vez que almorzaron el recalentado y como el papá de los chicos no debía ir a trabajar ese día, se pusieron a jugar quidditch; era realmente divertido porque cuando intentaban anotar los gemelos, solían golpear al menor de los chicos y eso lo ponía furioso. En algunos descansos que tomaban, la Sra. Weasley les invitaba un poco de jugo y algunos dulcecillos.
Cuando ya se sentían cansados, algunos entraron a la casa y otros se quedaron fuera. Harry al acercarse a la habitación donde estaban sus cosas escuchó un ruido, se apresuró a llegar y al abrir vió a Hedwing con un pequeño paquete. Lo abrió y contenía un artefacto y una carta, la cual decidió leerla primero.
Querido Harry
Gracias por tus felicitaciones, espero y estés pasando una bonita navidad. Respecto al tema central de tu antigua carta espero y te equivoques, pero no dudes en que tendrás mi apoyo. Espero el termino de las vacaciones para platicar mejor.
Con cariño,
Hermione
Pd: Espero te guste tu regalo.
Quedó un poco decepcionado por la extensión de la carta, pero sabía que al regresar ya habría tiempo de continuar. Dirigió su atención al paquete en donde se hallaba aquello que le enviaba su mejor amiga. Al sacarlo de la pequeña caja creía que era un llavero, pero cuando estuvo entre sus manos comenzó a crecer hasta que se detuvo, resultó ser un marco con texturas propias de los marcos que adornaban las fotografías de grandes reyes y duques, en ella se mostraba una foto de un Harry y una Hermione en el segundo año de Hogwarts, lo supo por los libros que tenían. Lo curioso era que no se parecía a las típicas fotos que los magos tomaban, por supuesto que no. Esta fotografía era especial pues reflejaba el otro mundo al cual también pertenecían, Harry no era sangre pura al ser hijo de una mujer mitad muggle, Hermione al ser hija de una pareja sin magia.
Los demás en la casa estaban haciendo otras cosas, pues se escuchaba el poco o mucho ruido provocado por ellos; agradecía que nadie más estuviera en el cuarto en esos momentos, pues de seguro poseía una sonrisa tonta en su rostro y no quería dar explicaciones al respecto, y mucho menos mostrar su regalo. Se había convertido en algo muy preciado para él, pues se lo obsequió su mejor amiga.
Llegó el día para regresar a Hogwarts, era tal vez demasiado pronto para ella que había disfrutado descansar de la escuela, claro que no dejaría pasar sus responsabilidades pero debía admitir que era bueno estar alejada a veces de los problemas, sobre todo si esos problemas son pelirrojos y comen como perico. De todos los días de descanso se le ocurrió justo el último día para pensar en él, claro que no era malo al fin y al cabo se lo tenía que encontrar ya sea en clases o en la sala común.
Debería refugiarme en la biblioteca después de clases, así evitaría verlo. Por supuesto, que gesto tan maduro de tu parte Hermione. Si quería dejar claro a si misma que el asunto estaba terminado debería de hacer lo contrario a lo que pensaba. No importaría si el susodicho estuviera solo o acompañado, ya no cometería errores como en la fiesta de Slughorn, iba a demostrar lo que sentía hacia el: nada más allá de una simple amistad.
-Hermione, ¿estás lista?
-Ya voy- cargaba su maleta pequeña hacia el piso inferior, aun no era la hora pero llegar temprano siempre le parecía prudente porque en ocasiones solían atorarse en el tráfico.
Ya en la estación, sus padres le ayudaron a cargar su equipaje en un carrito para facilitar su traslado. Cruzaron la plataforma 9 ¾ a un tiempo adecuado para revisar que todo estuviera en orden y que no se les hubiera olvidado nada. Mirando hacia alrededor, logró darse cuenta que eran pocos los alumnos que iban a tomar el tren rumbo al colegio.
-Que extraño- parece que su madre le leyó el pensamiento, pues ellos también se habían acostumbrado a que ese día junto con el 1 de septiembre estaba llena la estación de alumnos.
-Lo sé, pero no es el único medio para ir a Hogwarts, así que me queda supone que los demás usan la Red Flu.
-Bien pensado. Mientras llevaré tu equipaje al vagón de carga- dicho esto su padre se fue. Se sentía un poco nerviosa por volver, pero a la vez con ansias pues pronto vendrían los exámenes y vería a sus amigos aunque hablara más con Harry que con Luna o Ginny.
-Quiero que tengas cuidado, recuerda que ahorita la situación es difícil en ambos mundos
-¿Cómo lo…?
-Por accidente vi un periódico de esos que parecen que se mueven, y no me gustó lo que leí.
-Mamá descuida, sé que hay muchos peligros pero estudiando no me va a pasar nada. Hogwarts es el lugar más seguro en estos momentos.
Una tarde, poco después de Año Nuevo, Harry, Ron y Ginny se pusieron en fila junto a la chimenea de la cocina para regresar a Hogwarts. El ministerio había organizado esa conexión excepcional a la Red Flu para que los estudiantes pudieran volver de manera rápida y segura al colegio. La señora Weasley era la única presente en La Madriguera para despedir a los muchachos, pues los demás se habían ido a su trabajo desde temprano.
Molly Weasley estaba muy sensible últimamente debido a que el día de navidad su hijo Percy los visitó. Harry suponía que él era muy frio al alejarse de su familia como consecuencia de "su trabajo", sobretodo porque su madre lo amaba demasiado y no se le hacía justo que teniendo una bonita familia como ellos, se atreviera a hacerlos a un lado. Por todo eso, al despedirse de Molly, Harry le dio un afectuoso abrazo y le dijo que no se preocupara por ellos.
Se metió en las llamas verde esmeralda y gritó: «¡A Hogwarts!» Tuvo una última y fugaz visión de la cocina y
Luego empezó a reducir la velocidad y finalmente se detuvo en seco en la chimenea del despacho de la profesora McGonagall. Esta apenas levantó la vista de su trabajo cuando él salió arrastrándose de la chimenea.
-Buenas noches, Potter. Procura no ensuciarme la alfombra de ceniza.
-Descuide, profesora.
Harry esperó por Ron y Ginny para salir hacia su sala común. Mientras recorrían los pasillos, Harry miraba por las ventanas; el sol ya se estaba poniendo detrás de los jardines, recubiertos de una capa de nieve aún más gruesa que la del jardín de La Madriguera. A lo lejos vio a Hagrid dando de comer a Buckbeak delante de su cabaña.
-¡Baratija!- dijo Ron cuando llegaron al cuadro de la Señora Gorda, que estaba más pálida de lo habitual e hizo una mueca de dolor al oír la fuerte voz del muchacho.
-No -contestó.
-¿Cómo que no?
-Hay contraseña nueva -aclaró la Señora Gorda-. Y no grites, por favor.
-Pero si hemos estado fuera, ¿cómo quiere que sepamos…?
-¡Harry! ¡Ginny!- esa voz, definitivamente había extrañado que esa angelical voz lo llamara. Hermione corría hacia ellos, tenía las mejillas sonrosadas y llevaba puestos la capa, el sombrero y los guantes.
-He llegado hace un par de horas. Vengo de visitar a Hagrid y Buck… quiero decir Witherwings -dijo casi sin aliento-. ¿Qué tal sus vacaciones, algo interesante?
-Sí -contestó Ron-, bastante moviditas. Rufus Scrim…
-Tengo una cosa para ti, Harry -añadió Hermione sin mirar a Ron ni mostrando molestia por su presencia, en cambio el estómago de Harry parecía lleno de mariposas, puede ser porque después de todas las vacaciones sin verla le emociona ver a su amiga-. ¡Ah, espera, la contraseña!
-¡Abstinencia!
-Correcto -dijo la Señora Gorda con un hilo de voz, y el retrato se apartó revelando el hueco.
-¿Qué le pasa? -preguntó Harry
-Serán los excesos navideños -respondió Hermione, y entró en la abarrotada sala común, rebuscó en su bolsillo y extrajo un rollo de pergamino con la letra de Dumbledore -. Aquí esta.
-¡Perfecto! -exclamó Harry tal vez esperaba otro regalito o al menos un abrazo de parte de la castaña, pero nada. Se apresuró a desenrollarlo, decía que su próxima clase con el director del colegio sería la noche siguiente-. Tengo muchas cosas que contarle, y a ti también. Vamos a sentarnos…
Pero en ese momento se oyó un fuerte ¡Ro-Ro!, y Lavender Brown salió a toda velocidad de no se supo dónde y se arrojó a los brazos de Ron. Algunos curiosos se rieron por lo bajo, Hermione solo se limitó a decir:
-Allí hay una mesa. ¿Vienes, Ginny?
-No, gracias, he quedado con Dean -se excusó Ginny, aunque se notaba que no lo decía con mucho entusiasmo. Hermione supuso que tenía algo que ver con su delicada situación amorosa; ya hablaría con ella en cuanto quedaran a solas.
Dejaron a Ron y Lavender enzarzados en una especie de abrazo en donde se podía notar que el pelirrojo no podía ni respirar, Harry condujo a Hermione hasta una mesa libre.
-¿Qué tal has pasado las Navidades?
-Bien -más bien excelente al estar con su familia y alejada de asuntos mágicos -. ¿Qué tal tu en la casa de los Weasley?
-Ahora te lo cuento. Pero primero… Oye, Hermione, ¿no podrías…?
-¿No podría qué? Habla claro que no soy adivina.
-Pues disculparte con Ron, sabes que no era a propósito que te molestara ni nada. Recuerda el significado de estas festividades-. Harry quería que sus amigos volvieran a hablarse para no tener que dividirse, claro que lo hacía con buenas intenciones.
-Harry…- se quedó pensando en lo que su amigo dijo, claro que no sabía lo que ella pensaba, pues también quería volver a ser amiga de Ron, estaba claro que lo superaría. El primer paso era el perdón.
-Entonces, ¿qué dices?- le respondió con una mirada llena de afecto y de apoyo, pues no quería arriesgarse a que le dejara de hablar, por Merlín que no lo toleraría.
-Lo haré, Harry. Pero no hoy, es demasiado pronto, también quiero seguir siendo su amiga pero siento que no podré por…- volteó hacia donde estaba sentada la feliz pareja, Lavender dándole mimos y Ron solo platicando con ella, Harry notó un poco de sentimiento en la mirada que su amiga le dirigía a ellos.
-¿Todavía te duele, cierto?- Hermione regresó la vista hacia el, no queriendo darle la razón.- Te apoyaré en lo que decidas, y te ayudaré a superarlo- el ya la había tomado de las manos, para que ella estuviera segura de lo que le prometía.
-¿Cómo?- el no sabía qué decirle, pues no era un experto en esos temas, así que solo se limitó a mirarla a los ojos. Permanecieron así hasta que la castaña bajó la mirada y le cambió el tema.
El solo se limitó a explicarle lo que había oído decir a Malfoy y Snape. Cuando terminó, Hermione reflexionó un momento y luego dijo:
-¿No crees que…?
-¿... fingía prestarle su ayuda para que Malfoy le contara qué es eso que está tramando?
-Sí, más o menos.
-Eso mismo creen el padre de Ron y Lupin -refunfuñó Harry-. Pero esto demuestra a las claras que Malfoy está planeando algo, no puedes negarlo.
-No, claro.
-Y que actúa obedeciendo las órdenes de Voldemort, como yo sospechaba.
-Hum… ¿Mencionó alguno de ellos a Voldemort?
-No estoy seguro -respondió, su castaña amiga parecía decirle te lo dije con la mirada. Y así siguieron discutiendo sobre Snape y Draco.